viernes, 24 de agosto de 2012

Marcus Rosemberg


Marcus Rosemberg era un friki en el instituto. Cuando el mundo se fue a la mierda se encontraba con sus únicos 3 amigos enfrascado en una partida de D&D 3.5; se puede decir que el mundo se acabó con un d20 en la mano. Tras el desconcierto inicial y tratar de buscar ayuda su padre decidió que lo mejor era salir de su pequeño pueblo de Stinkholeville y buscar refugio en Raccoon City junto al ejército; ese fue el último error de su padre... A apenas dos millas de su casa el coche fue robado, la comida saqueda, su padre colgado, su madre violada en repetidas ocasiones y su hermana... bueno, en realidad mejor no pensarlo. Sobrevivió de milagro escondido literalmente tras una duna mientras escuchaba todo lo que ocurría con su familia. Cuando se quedó sólo comenzó a caminar en dirección a Raccoon City como un zombie, arrastrando los pies. Ni se enteró cuando un pequeña camioneta Dodge aparcó a su lado en mitad de la autopista. Ironías del destino, aquellos que habían amargado su existencia en el instituto, tan asustados como él y con sus cazadoras del puto equipo de fútbol del instituto se dirigían a la ciudad, con Lisa McLaren desangrándose en el asiento con las tripas fuera por el mordisco de una rata del tamaño de un dogo. El caos en la entrada de la ciudad era descomunal, los soldados no se andaban con tonterías y quien no hablaba claro era ejecutado de forma sumarísima sobre la marcha. Cuatro adolescentes con una animadora con las tripas abiertas no parecían ir a librarse... piensa Marcus, ¡Piensa! Mira a la derecha, mira a la izquierda: ¡coño! ¿Punks? ¿Punks en Raccoon? ¡Pero si son de mi edad! A tomar por culo Lisa McLaren y todas vuestras putas madres, ¡yo me bajo aquí! Apenas 3 minutos después de bajar de la camioneta fue acribillada... aproximadamente en el mismo momento en que un tímido y asustado Marcus toca la ventanilla en la que al otro lado hay un tío con una cresta amarilla. ¿Sí? ¿Qué quieres chaval? Me flipan Green Day, fue los más "punk" que se le ocurrió. Tras la carcajada inicial del punk le echó una mirada cargada de pena. Anda, imbécil, sube. Nada más entrar otros 4 punks le recibieron a collejas... hay cosas que aunque el mundo pete no cambiarán nunca. Cosas de la vida, ese punk era hijo de un capitán del ejército, ambos se odiaban profundamente, pero quieras que no, la sangre tira. Así, meses después, Marcus empezó a hacer incursiones en busca de chatarra. Las dos primeras se dieron bien, pero pronto todo empezó a escasear y había que ir mas lejos... empezaron a llover tiros entre los que se denominaban caarroñeros. Un grupo pequeño y joven no podía competir en los alrededores de un núcleo como Raccoon City, pero había rumores de una ciudad en un cráter... ese fue el fín del grupo de carroñeros. Ahora Marcus, tras penar por las putas grutas en compañía del único superviviente de su grupo está en un puto agujero rodeado de tarados aun más peligrosos que los de afuera...