<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926</id><updated>2011-12-22T04:35:17.227+01:00</updated><category term='Trasfondo'/><category term='Resúmenes antiguos'/><category term='Resúmenes 3ª temporada'/><category term='Resúmenes'/><category term='Historia pj'/><category term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>lim-dul-vault</title><subtitle type='html'>The Despojos Chronicles</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>22</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-6099791104802890321</id><published>2011-12-22T04:33:00.001+01:00</published><updated>2011-12-22T04:35:17.233+01:00</updated><title type='text'>Feliz Navidad</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-jKkW9ZRJj_Y/TvKlQtyglFI/AAAAAAAAAeg/W59iNGLc3aw/s1600/Merry%2Bchristmas%2Bdespojos.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 557px; height: 335px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-jKkW9ZRJj_Y/TvKlQtyglFI/AAAAAAAAAeg/W59iNGLc3aw/s400/Merry%2Bchristmas%2Bdespojos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5688790985910293586" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;...y próspero año del apocalipsis&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-6099791104802890321?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/6099791104802890321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=6099791104802890321' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/6099791104802890321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/6099791104802890321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/12/feliz-navidad.html' title='Feliz Navidad'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-jKkW9ZRJj_Y/TvKlQtyglFI/AAAAAAAAAeg/W59iNGLc3aw/s72-c/Merry%2Bchristmas%2Bdespojos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-4406473976717022335</id><published>2011-09-09T01:29:00.007+02:00</published><updated>2011-09-09T12:00:23.071+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 3ª temporada'/><title type='text'>Días extraños</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;Joe y Mark estaban bastante malheridos, así que los mantendrían en el hospital una semana o así. Mientras Randy y Slayer tanteaban el terreno para recuperar las armas que había bajo las alcantarillas. El ejército había taponado todas las salidas y mantenía a dos guardias en la puerta de la comunidad de obreros. Hablaron con Emilio para ver si podían bajar de alguna manera, pero el agujero de la planta baja había sido bien tapiado, y los respiraderos de otras plantas están tapados con una chapa claveteada, desde la planta baja a la azotea. Aquello se planteaba difícil.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Slayer se fue a echarle un vistazo al parque móvil de la pandilla para ver si podía repararlos mientras Randy decidió entrar en el gremio de mercenarios. Pasó las pruebas más o menos bien, y a lo largo de esa semana fue escuchando qué se rumoreaba: las caravanas de Abilene volvían a ser atacadas, como hacía un par de meses, así que en el gremio de mercenarios se asumía que era cuestión de días que el gremio de comerciantes ofreciera una recompensa por los bandoleros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Al final de la semana salieron Joe y Mark más o menos curados, y decidieron cobrarse su trabajo viviendo en el bloque con los obreros. Los acomodaron en la habitación de la nevera, donde por la noche se oían ruidos, pero poco más. Durante esa semana tantearon conseguir un soldador y algunas herramientas, que Slayer necesitaba para reparar el jeep. En el mercado consultaron a Sameh, que los mandó a un tipo llamado Buck. Buck tiene una especie de aborto de garaje al final de la zona del mercado. No repara nada, pero sabe dónde y cómo conseguir herramientas para la profesión. Por 3000 pavos podía conseguirles el soldador, si le enseñaban la pasta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Los días eran rarunos. Había comida, pero pocas cosas en el mercado. A Sameh no le quedaba munición que vender, y la “selecta clientela” se le agolpaba protestando mientras él se quejaba de que no le quedaba nada por que últimamente todo el mundo estaba haciendo acopio y la caravana que tenía que llegar se había vuelto a perder por el camino.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El grupo decidió que no pensaba ir a ningún lado sin sacar las armas que encontraron en las alcantarillas bajo el edificio. Decidieron que deberían entrar por el alcantarillado nuevo y usar explosivo para volar una de las rejillas y acceder al trazado más antiguo. El único que sabía algo de explosivos era Mark, y Slayer se ofreció a guiarlo. La reja estaba a unos 5 m de alto. Aupándose uno en el otro, Marc consiguió colocar el explosivo, pero al activar el detonador aquello no explotó. Lo examinó con cierto miedo. Pidieron una escalera y lo miró más de cerca. Uno de los cables del detonador se había salido. Prefirió no tocarlo más y ponerle una Claymore al lado. El cable de activación de ésta era bastante más corto, y la tuvo que activar peligrosamente cerca de aquellos. Casi por suerte para él, colocó tan mal la mina que al tirar de ella se desprendió y cayó al agua, así que repitió la operación. Empalmando dos cables de activación, se alejó un poco más y por fin voló la maldita reja. Sordo perdido, Mark trepó al agujero y le explicó por mímica a Slayer que fuera a por los otros dos. Se quedó allí hasta que Slayer volvió con Randy. Los tres vagabundearon por la antigua madriguera de caníbales hasta que encontrarn su tesoro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Los cajones estaban donde los dejaron, y había un buen arsenal, que tuvieron que ir arrastrando como hormigas hasta la reja agujereada, y bajándolos al nivel del alcantarillado nuevo. Por fin los trasladaron hasta la boca de salida de la calle y allí, de noche, las recogieron con el camión.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Después de esto decidieron quedarse a vivir con los obreros hasta completar la semana, y así ir haciendo acopio de raciones de comida enlatada. Al segundo día que estaban allí haraganeando, la noticia se hizo oficial: el gremio de comerciantes ofrecía 6000 pavos para quien acabara con los bandoleros y trajera pruebas de ello, y adicionalmente, podría quedarse con cualquier mercancía que recuperaran. Algunas bandas de carroñeros, mercenarios y otros oportunistas se aventuraron a los yermos ese mismo día. El grupo decidió que se lo iban a tomar con calma y a terminar la semana, mientras hacían una lista de pertrechos que creían que necesitarían allí fuera.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Después de una semana, sólo habían conseguido alguna de las cosas, y al menos Randy había pillado algo de munición en la armería del gremio, así que cogieron el camión y una de las motos, pidieron combustible en adelanto a nombre de Joe, Randy, Mark y ¿Slayer? (lo que quiera que ponga en su tarjeta ID) Y salieron a los yermos nevados como una expedición carroñera más. Cogieron por la interestatal 20 hacia el Oeste, rumbo a Abilene.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Desfasando en la autovía:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Por el camino Slayer iba en la moto, algo adelantado, oteando la llanura cada vez que había algún alto (cambios de sentido, etc). El avance era lento, por los más que posibles problemas en la carretera, que tenía partes hundidas y socavones, pero de momento no habían encontrado problemas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Al caer la tarde, desde un alto de la vía Slayer divisó un vehículo. El camión se quedó en el alto y Slayer se adelantó en solitario con la moto. Cuando lo tuvo más cerca vio que eran carroñeros en una camioneta. Su intención era cruzarse con ellos y echarles un vistazo, pero éstos, viendo un blanco fácil se le echaron encima al tiempo que abrían fuego. Slayer consiguió esquivarlos y recibir sólo un rasguño, pero el camión dio la vuelta y se lanzó en su persecución. Joe, viendo el percal desde su posición, arrancó y aceleró en pos de los carroñeros.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El camión de los carroñeros era más rápido de la moto y comenzó a darle alcance. Slayer decidió salir de la carretera por un hueco en el quita miedos. Saltó la cuneta con su montesa y aceleró campo a través. Los carroñeros se pararon al borde de la carretera y dispararon mientras Slayer avanzaba por el campo. Recibió un tiro directo en la espalda, pero aguantó sobre la moto. Mientras, Joe había puesto el camión a todo lo que daba y se acercaba al lugar del tiroteo pisando a fondo, directo a la camioneta carroñera, que está atravesada en la autovía, con su tripulación concentrada en Slayer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;A más de 150 Km/h y a unos 200 m de los carroñeros, Joe tiró por la ventanilla su rifle y la caja de granadas. Randy se puso blanco cuando vio lo que pretendía el carroñero, así que abrió la puerta y saltó en marcha. Joe hizo lo mismo, pero Marc, que iba sentado en medio, no tuvo tiempo. Los carroñeros miraron con cara de espanto lo que se les venía encima, pero sólo uno de ellos consiguió saltar a tiempo y rodar a salvo. El resto estaban condenados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El camión grúa impactó contra el otro vehículo convirtiéndose los dos en un amasijo de hierro. Marc salió despedido por el parabrisas por el impacto, con la mitad de los huesos rotos, voló unos 20 metros y se rompió el resto de huesos en el aterrizaje, tras lo cual le cayó encima un trozo del camión, convirtiendo al cadáver del mercenario en un charco rojo sobre la nieve. Trozos de cuerpos, metal, ruedas y cristales quedaron esparcidos a lo largo de más de 20 metros. Joe quedó malherido en la caída, pero se mantuvo consciente mientras se desangraba. Randy en cambio había conseguido caer y rodar más o menos bien y la nieve había amortiguado la caída. Aunque estaba como si le hubieran dado una paliza, seguía operativo. Slayer se quedó mirando aquello con la boca abierta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El carroñero que se salvó de la quema abrió fuego, haciendo Randy y Joe lo propio. Tras un breve intercambio le volaron la cabeza.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Slayer se acercó a la zona cero, donde el combustible comenzaba a arder. Pronto el humo y el vapor de nieve derretida formaron una enorme columna negruzca en mitad de la llanura. De pronto comenzaron a oír disparos y las balas volaron en todas direcciones. Se pusieron a cubierto, pero no había atacantes; era la munición que quedaba en los camiones, reventando con el fuego. Cuando acabó la traca, se acercaron a calentarse un poco mientras se echaban las culpas sobre aquel destrozo. Joe dijo que era culpa del negro por acercarse en solitario a los carroñeros. En cambio Slayer pensaba que lo de estamparse contra un camión pisando a fondo no fue buena idea desde el principio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Ya era de noche cuando escucharon motores que se acercaban. Se apostaron en la cuneta y vieron dos camionetas con gente que llegaron al lugar del accidente y se pararon, encendieron un foco y comenzaron a barrer la zona, descubriendo a Randy. Le obligaron a levantarse, soltar las armas y casi despelotarse para asegurarse de que no llevaba nada más. También vieron a los otros, y les obligaron a lo mismo. Joe insistió en que no podía levantarse por que estaba herido. Le dieron una primera ráfaga de advertencia, y Joe respondió malhiriendo a uno de un tiro, así que todos abrieron fuego y el carroñero fue fusilado en la cuneta. Viendo aquello, Slayer no opuso resistencia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Llegaron otros dos camiones. Randy y Slayer fueron despojados de todo, atados de pies y manos con bridas y&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; encapuchados, pero antes vieron cómo aquellos carroñeros o lo que fueran, remataban a su compañero herido y lo echaban al otro camión, mientras recogían los cadáveres y cualquier cosa medio útil que vieran y también la cargaban. Aquellos no parecían carroñeros al uso. Un carroñero al lado de ellos aún tendría un toque de civismo que éstos no tenían.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-aeSxMbxYGoE/TmlQ8CPvgfI/AAAAAAAAAeM/SELcsJdFMac/s1600/Hunters.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 419px; height: 280px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-aeSxMbxYGoE/TmlQ8CPvgfI/AAAAAAAAAeM/SELcsJdFMac/s320/Hunters.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5650136199838269938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El viaje fue largo y frío en la caja de la camioneta. Los compañeros oyeron cómo se echaban a suerte sus&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; abrigos, sus botas y su equipo y debatían sobre si deberían matar al negro por que no les darían nada por  uno herido, pero Slayer se hizo el duro e insistió en que estaba bien. Se llevó un par de patadas en la boca, para comprobarlo, pero al menos no lo mataron. Sintieron cómo el camino se hacía más accidentado y en algún momento comenzaron a subir una empinada cuesta. Luego entraron en algún sitio, a juzgar por la acústica, los bajaron como sacos y los tiraron al suelo. Slayer sintió cómo le manipulaban la herida, que le dolía bastante. Esperaba que se la estuvieran curando, aunque igual podrían haber estado haciéndole otra mayor, por el dolor que sintió.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cuando los dejaron solos, Randy consiguió quitarse la capucha y pasar las manos hacia delante. Parece que estaban en una cueva natural. Se veía algo de luz anaranjada a lo lejos y escuchaba de vez en cuando goteo de agua por otro lado. Buscó una piedra afilada y comenzó a limar lentamente la brida de sus manos hasta que logró romperla. Al rato escucharon pasos y Randy volvió a tenderse y a colocarse la capucha. Trajeron a otro tipo en similares condiciones, y estaba herido. Cuando el guardia se fue, Randy siguió su labor.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Al cabo del rato trajeron a patadas a una mujer y el guardia la obligó a que curara al recién llegado. No supieron muy bien lo que hacía, pero parece que el tipo dejó de quejarse un poco. Luego la hicieron que curara al negro. Slayer apenas sintió que lo tocara, pero la herida empezó a dolerle mucho menos, y una extraña sensación de paz y optimismo lo embargó. Luego el guardia se llevó a la tía de los pelos, y aquella placentera sensación se fue desvaneciendo mientras oía cómo Randy había reanudado su tarea con las bridas de sus pies. El mercenario no se rendía. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cuando consiguió liberarse, convenció a los otros de que hicieran lo mismo, lo cual les llevó lo que pareció una eternidad, teniendo que interrumpir la tarea cada cierto rato por que los guardias siempre mandaban a alguien para que controlara que seguían en su posición. Slayer consiguió liberarse también, y al tercero, un tipo llamado Matt, sólo le quedaba cortar las de sus pies, cuando tuvieron que interrumpir otra vez la labor por la visita de otro guardia. Esta vez el tipo sospechó algo. Giró el cuerpo de Matt y vio que tenía las manos libres. En ese momento Matt agarró una piedra y se la estampó en la cara, mientras Randy le pegó otro pedruscazo en el lomo. El tipo intentó disparar como pudo su M16, pero se comió dos golpes de piedra más que lo dejaron frito. Rápidamente saquearon al tipo y le cortaron el cuello. Le quitaron las botas, el cuchillo, el rifle y sus collares de cadenas y huesos. Con la linterna vieron que estaban en una especie de cavidad en una cueva, con dos salidas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Los compañeros del tipo empezaron a llamarle, y escamados por la ausencia de respuesta se aprestaron a &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;acudir. Oyéndolos, Randy, Slayer y Matt decidieron largarse por la segunda salida, por la que no vienen los &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;pasos. Avanzaron por un pasadizo que se iba achaparrando hasta que había que pasar agachado. El pasadizo &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2UC2HY9N0HY/TmlXVZvm2-I/AAAAAAAAAeU/2NdWQky3f0U/s1600/685px-Botomless_Pit_inside_Carlsbad_Cavern-77.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 297px; height: 260px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-2UC2HY9N0HY/TmlXVZvm2-I/AAAAAAAAAeU/2NdWQky3f0U/s320/685px-Botomless_Pit_inside_Carlsbad_Cavern-77.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5650143232712432610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;terminaba en un pequeño estanque subterráneo de techo abovedado por cuyas paredes rezumaba agua. Al otro lado del agua se distinguía una apertura. Se lo pensaron un instante y se lanzaron al agua. El estanque apenas &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;tenía medio metro de profundidad. Llegaron al otro lado y la oquedad daba a otro túnel, al final del cual había otra estancia cavernosa que se extendía hacia la izquierda y con una salida a la derecha. Por la izquierda el techo descendía hasta que había que pasar arrastrándose. Decidieron ir por ahí. Arrastraron la barriga por el lecho de rocas hasta que el techo comenzó a oprimirles. Por suerte un poco más adelante el techo volvía a ascender y pudieron gatear. Estaban en otra caverna y sus perseguidores les pisaban los talones. Balas y murciélagos revoloteaban a su alrededor. La única salida era un estrecho orificio por donde parece que entraban y salían los bichos. Matt trató de colarse por él pero quedó atascado. Los secuestradores consiguieron herir a Slayer (otra vez). Matt era incapaz de salir de ahí, así que Randy lo empujó a la fuerza. La columna de Matt crujió, pero consiguió caer al otro lado, una gran estancia donde había, oh sorpresa, dos camionetas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Las habilidades de contorsionismo de Randy y Slayer eran algo mejores y consiguieron pasar por el agujero sin descoyuntarse nada. Cuando el negro vio las camionetas empezó a puentear una, mientras Randy exploraba una de las salidas de la estancia y Matt registraba la trasera de los vehículo, donde encontró un par de escopetas, una red y algunas bridas. Ahora estaban todos armados.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Randy vio que la estancia era contigua a donde los tenían capturados. Habían dado una vuelta en círculo. Uno de los secuestradores apareció por el agujero y acribilló el coche en el que Slayer trataba de hacer un puente. Aún así el negro siguió intentándolo. Matt se adelantó en la penumbra por otra salida, y cayó en una trampa, una zanja con estacas disimulada con una red de camuflaje y alguna gravilla, quedando ensartado e inconsciente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Con la segunda ráfaga, Slayer se dio cuenta de que puentear aquel pick-up iba a ser “pa na”, así que salía a intentarlo con el otro cuando el tipo que le disparaba medio atascado desde el agujero cometió la idiotez de decir “mierda, me he quedado sin balas”. Slayer no tuvo más que acercarse y volarle la cabeza con la escopeta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Randy fue en pos de Matt, y vio lo que le había pasado, pero en ese momento estaba centrado en encontrar a la mujer que les había curado antes. Llegó a una cavidad en la que había un fuego y una partida de póker a medias. Rapiñó los dos pavos que había en juego y siguió avanzando. Encontró un camastro con la chica atada. Junto al fuego había una botella de algo. La rompió y con eso cortó las ataduras.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cuando por fin Slayer arrancó la camioneta, el guardia que quedaba apareció y trató de acribillarlo, fallando estrepitosamente. El negro metió gas y consiguió embestirlo de refilón, pero el tipo salió vivo, así que volvió a disparar, pero no era su día. El negro dio marcha atrás y esta vez le pasó por encima. Al bajarse vio a su lado una zanja con estacas y a Matt pinchado en ellas. Lo sacó de allí como pudo mientras Randy volvía con la curandera. Estaban reagrupados y con la salida a la vista, así que Randy se aventuró por un pasadizo por el que aún no había mirado. El pasadizo daba a un túnel que se alargaba y estrechaba hasta que había que pasar casi de lado. Avanzó tan sigiloso como pudo y más adelante escuchó al menos dos voces conversando, aunque no consiguió distinguir qué decían. Demasiadas emociones por hoy. Retrocedió y se encontró con sus compañeros a la salida de la cueva.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La salida estaba en lo alto de un risco y daba a un camino escarpado que descendía serpenteando por la ladera. Volvía a nevar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-4406473976717022335?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/4406473976717022335/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=4406473976717022335' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/4406473976717022335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/4406473976717022335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/09/dias-extranos.html' title='Días extraños'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-aeSxMbxYGoE/TmlQ8CPvgfI/AAAAAAAAAeM/SELcsJdFMac/s72-c/Hunters.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-1480490276817384630</id><published>2011-09-05T20:11:00.011+02:00</published><updated>2011-09-05T21:01:20.924+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trasfondo'/><title type='text'>Intro temporada 3</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;Casi ocho meses de crudo invierno por delante no animan mucho. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Tras unos días  sin cortes en el racionamiento, la población parece más calmada, pero  es una calma extraña. Hasta los predicadores callejeros parecen estar  más callados que nunca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;font-size:100%;"&gt;Una calma tensa reina en la ciudad mientras los últimos yonkis siguen sacándose los ojos buscando en vano un suministro de "mierda azul". Su frustración morirá con ellos, no así la de muchos otros que se lucraban sin consumirla. Alguien ha matado su gallina de los huevos de oro, lo cual no ha sentado muy bien a más de uno. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cuando no es una cosa es otra. Vuelve a haber comida, pero ahora escasea el resto de cosas en el mercado. El plomo y los repuestos empiezan a ser más caros que la comida e incluso que el combustible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; En algún oscuro rincón de la ciudad, alguien se lame las heridas mientras masculla su venganza... "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;fueron ellos... me lo quitaron todo. Los matareee, losss matareeee...&lt;/span&gt;". Un curandero toca la tierra y siente que algo no va bien. El tumor se ha ramificado de forma silenciosa. Todo el mundo lo ve, pero mira para otro lado. Un mecánico termina la última soldadura a la luz de varias antorchas y admira su obra. "Deben haber husmeado algo -piensa-, o no habrían encargado algo así".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El frío y las sombras se ciernen una noche más sobre Raccoon City, y varios despojos en un almacén recuentan el botín de su último golpe mientras deciden qué hacer con él, mientras en la oscuridad unos ojillos porcinos observan la luz que sale por debajo de la puerta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-I9eDq9lxVvg/TmUXASHr9HI/AAAAAAAAAeE/33uDEwe3poE/s1600/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-34787.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 519px; height: 389px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-I9eDq9lxVvg/TmUXASHr9HI/AAAAAAAAAeE/33uDEwe3poE/s320/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-34787.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5648946601237673074" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-1480490276817384630?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/1480490276817384630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=1480490276817384630' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/1480490276817384630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/1480490276817384630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/09/intro-temporada-iii.html' title='Intro temporada 3'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-I9eDq9lxVvg/TmUXASHr9HI/AAAAAAAAAeE/33uDEwe3poE/s72-c/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-34787.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-5937446115025948344</id><published>2011-07-05T20:53:00.002+02:00</published><updated>2011-09-05T20:56:33.382+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>Por un puñado de dólares y una ración de alubias</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;(resumen provisional)&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Mientras Mickey, Slayer, Mark, Randy y Joe trapichean con Sameh, dos chavales les abordan en el mercado. Piden ayuda a los mercenarios por que en su comunidad está desapareciendo gente durante la noche. Randy opina que deben ayudarles, por una cuestión de karma. El carroñero y Mickey son bastante reticentes, pero acceden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mientras les llevan, los chavales les cuentan que son casi todos obreros que construyen el muro en a zona Oeste. Eran poco más de 50 y se han distribuido en dos pequeños bloques de apartamentos, cerca de la zona. Pero en dos semanas ya han desaparecido de sus camastros 6 personas, sin dejar rastro. El ejército rastreó el edificio, pero no encontró nada. El que más habla es Emilio, que dice ser hijo del jefe no electo de la comunidad: Frank. La comunidad es reticente a tener gente armada por allí pululando, ya que saben que al final acaban abusando de todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando Frank aparece, monta en cólera, y el carroñero le trata como basura. Empieza el turno de noche en el muro y Frank se va a trabajar. Randy y Slayer piden a Emilio que les enseñe los cuartos de mantenimiento y calderas del edificio mientras Joe examina la azotea y Mickey y Slayer examinan algunos apartamentos, especialmente donde ha desaparecido gente y descubren que tras cada cuarto de baño o aseo hay un hueco de instalaciones con una rejilla, y que algunas de esas rejillas no están fijadas a la pared, y se sacan con sólo empujarlas. Mark está por la calle juntando cristales rotos con la idea de poner trampas por el edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Slayer baja al cuarto de calderas a comunicarles el descubrimiento mientras Mickey comienza a intentar convencer a la gente de agruparse para pasar la noche, pero con su bajo carisma y su arma nadie se fía de él, y pasa bastante apuros para mover a tanto borrego, de forma que Emilio tiene que ayudarle. Mark va colocando montones de cristales rotos en las zonas de paso al final de cada escalera. Joe baja al cuarto de mantenimiento y deciden que pasarán la noche allí. Al mover una nevera para atrancar la puerta, ven un agujero en la pared tras la nevera. El agujero da a un hueco de instalaciones por donde suben y bajan todo tipo de tuberías. En el suelo hay marcas de haber movido la nevera hacia adelante y hacia atrás anteriormente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mickey corre la voz de que salen por las rejillas y consigue que la gente clavetee con tablas las salidas de los huecos. Finalmente Mickey ha conseguido agrupar a la gente en dos apartamentos de la cuarta planta y decide montar guardia en la puerta. Mark se sitúa en el vestíbulo. La puerta de la calle está cerrada, y suponen que la llave la tendrá Emilio. Slayer decide patrullar por la planta primera con un walkie, y Randy y Joe en sendas esquinas del cuarto de mantenimiento con otro walkie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La noche avanza y Randy y Joe escuchan ruidos tras la nevera, pero ésta no se mueve, así que deciden acercarse y moverla. Dentro parece que los ruidos han cesado. Acercando la linterna no se ve mucho más allá, y no se atreven a asomar la cabeza, así que Joe pega un par de tiros hacia arriba y hacia abajo del agujero. No sabe si le ha dado a algo, pero aparece una mano mugrienta, le engancha el brazo y le arrea un bocado, con lo que su Desert Eagle cae por el agujero abajo. Empieza a forcejear mientras Slayer y Mark, que han oído el ruido, van para allá. Mickey se queda cuidando al rebaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entre Randy, Joe y Slayer consiguen sacar del agujero a un tío andrajoso y matarlo a culatazos. El tipo apesta tiene los dientes afilados en pico y apenas va armado con un palo y una piedra. En el hueco se siguen oyendo ruidos de algo moverse. Joe no sabe si intentar de  nuevo la jugada. Esta vez mete sólo la linterna y otro despojo le engancha la mano de nuevo. Aunque le golpean y tiran, el tío está bien enganchado. Finalmente se deja caer, arrastrando al carroñero hacia el interior del hueco. Caen abajo a un túnel medio inundado y comienzan a darse de hostias. Mark empieza a descender lentamente, pero las paredes del hueco están cubiertas de verdín y son resbaladizas. Finalmente resbala y cae. Randy decide bajar también al salto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mickey está escuchando ruidos provenientes del hueco de instalaciones mientras intenta calmar a la parroquia, que no hace más que gimotear asustada. Finalmente había decidido hacinar a toda la comunidad en un solo apartamento, y montar guardia dentro, frente a la puerta. Hace recuento de gente para asegurarse de que no le falta nadie. Los ruidos acaban cesando, pero al cabo de poco escucha ruidos en el pasillo y a algo olfateando con fuerza tras la puerta. Tras ello comienza a porracear la puerta, mientras Mickey le dispara a través de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abajo entre los tres acaban con el despojo caníbal y Joe busca su pistola desesperadamente, pero no le da tiempo por que aparecen otros dos locos y se enredan en un cuerpo a cuerpo. Desde arriba, Slayer decide pegar un tiro a la refriega, a ver si hay suerte. Por fortuna no hiere a ninguno de sus compañeros. Suenan tiros arriba, así que Slayer decide subir a ver cómo lo lleva Mickey.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Randy, Mark y Joe acaban con los atacantes y echan un vistazo a su alrededor. Están en un túnel húmedo de ladrillo que parece un tramo antiguo de alcantarillado, y parece que no hay manera de salir por el agujero, así que Joe busca su pistola y comienzan a explorar en dirección Este, buscando una boca de alcantarillado para salir a la superficie. Se escuchan aullidos y golpes resonando por los túneles. Un poco más adelante otro caníbal les salta desde una tubería y acaban con él rápidamente. Llegan al final del túnel a un callejón sin salida y dan media vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mickey ve que la puerta está cediendo. Da una pistola a Emilio y se prepara. Al final la puerta cae, arrancada con marco y todo. Dos tipos andrajosos de rostro desencajado miran a Mickey desde el fondo del pasillo. Éste abre fuego mientras los tipejos se abalanzan sobre él mostrando dientes limados en punta. Emilio no es de mucha ayuda, pero Mickey es bastante rápido y aquellos engendros no consiguen darle mucho. Cuando llega Slayer, la balanza se inclina rápidamente a su favor y acaban con los bichos. Mickey decide que Emilio es un peligro con la pistola en la mano y se la quita. Después decide mudar a la gente al apartamento de al lado, que aún tiene la puerta bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Randy se comunica por el walkie con Slayer, describiendo la situación e insta al negro a que encuentre una boca de alcantarillado y baje a ayudarles. Después siguen dando vueltas, enfrentándose a locos que surgen de la oscuridad y atacan a mordiscos y a palos y sin ningún tipo de orden ni estrategia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Slayer baja pero la puerta está cerrada, así que sube a la primera planta para bajar por las escaleras de incendio. Al pie de éstas ve un rastro de pequeñas huellas y lo sigue hasta que el rastro se pierde por un agujero en la pared, no mayor que una gatera. Llega a la conclusión de que era una rata y comienza a buscar una boca de alcantarilla por el callejón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abajo Randy, Mark y Joe llegan a una cámara circular con varias salidas y una rejilla en grande en el centro, por donde el agua parece drenar. En uno de los ángulos hay varias cajas apiladas. Mark se acerca para examinarlas y está a punto de pisar un fino alambre conectado a una mina claymore en la pared. Salvando ese obstáculo, examina las cajas y ve que dentro hay un alijo de armas, aunque ni una mala caja de munición. Aun así, se quedan con algunas armas, que siempre mola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siguen merodeando y dando vueltas. En una cámara circular mayor se enfrentan a tres bichos más. Mark ya está muy malherido. Slayer no ha encontrado nada en el callejón, así que ha salido a la calle principal y va tanteando la nieve por mitad de la calle a ver si da con una tapa de alcantarilla. Después de mucho rato encuentra una y desciende por una larga escalerilla. Comienza a avanzar por un túnel de hormigón con el agua helada casi por la cintura, y le atacan ratas gordas, pero consigue ahuyentarlas a tiros. Sigue avanzando e inspeccionando las ramificaciones. Muchas acaban en una cámara cilíndrica sin salida con una rejilla en el techo varios pies más arriba de la que cae agua. Acaba medio perdido y emerge en otro punto de la calle. Se comunica con los otros por walkie, pero no consigue orientarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Randy Mark y Joe han explorado casi todo lo que han podido y no encuentran salida. De vez en cuando aparece algún otro bicho, pero cada vez menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En las ramificaciones, Slayer llega a una cámara cilíndrica con una rejilla en el techo, pero sobre ella parece que hay gente gimoteante que chillan asustados. Cuando ven que abajo hay alguien comienzan a pedirle auxilio, pero alguien los silencia desde arriba y parece que mata a uno. Slayer comunica su descubrimiento por walkie, pero no puede hacer nada. No llega hasta la reja y la gente no para de pedirle auxilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mickey sufre otro asalto, pero consigue tirotear al atacante a través de la puerta. Luego oye ruidos en el baño y llega allí para ver como otro loco ha conseguido arrancar la rejilla, sale por ella y se enzarza con él mientras la gente asustada se arremolina por el piso. Mickey consigue dar cuenta de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abajo en los túneles se escucha un rugido y Randy, Mark y Joe se preparan para lo que sea. Aparece un caníbal tamaño jumbo con una cadena y un adoquín y se lía a hostias con ellos. Falla por poco contra Mark y consigue malherir a Joe, pero finalmente lo abaten a tiros. Siguen explorando y encuentran a tres prisioneros con vida: dos mujeres y un hombre, junto a un cadáver reciente medio devorado. Están en un pozo de diez pies de profundidad, con una reja como suelo. Parece que más abajo de la reja está Slayer helándose las pelotas. Cerca del pozo hay una escalerilla de mano. La reja del suelo no puede levantarse, pero con esa escalera consiguen salir por el agujero por el que entraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-5937446115025948344?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/5937446115025948344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=5937446115025948344' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/5937446115025948344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/5937446115025948344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/07/por-un-punado-de-dolares-y-una-racion.html' title='Por un puñado de dólares y una ración de alubias'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-1724487874031553456</id><published>2011-06-30T22:04:00.007+02:00</published><updated>2011-09-05T20:51:52.313+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>Yonkis postapocalípticos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;(resumen provisional)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de su azarosa aventura, la mayoría del grupo se pasó un buen tiempo lamiéndose las heridas, los más afortunados en el hospital. Los menos, en algún otro oscuro agujero. Kruger, con su flamante tarjeta de ciudadano útil (mercenario en este caso), podía permitirse estar en el primer grupo. Para un tipo duro como él, una semanita sería bastante para fijar los remiendos y volver al tajo… y aunque no hubiera sido asií, en el hospital necesitaban su cama para otro tiroteado, así que lo despacharon rápido. Mientras recogía sus cosas, el mercenario escuchó gritos en el pasillo. Al salir vio a un tipo atado a una camilla soltando espumarajos por la boca y gritando con los ojos desencajados, mientras dos guardias armados lo custodiaban… a cierta distancia. Kruger procuró pasar sin que le salpicara nada y se largó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Krugger está en el hospital, curándose, y al salir ve a un tipo en una camilla con un ataque de locura, echando espumarajos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Krugger y Joe deciden ir al mercado a vender su botín. De camino para allá oyen tiroteo en un callejón. Ven gente salir de un garito y Joe va a inspeccionar mientras Krugger le espera en el callejón. Dentro hay un tío golpeando una masa sanguinolenta que una vez fue un cadáver. Al intentar tranquilizarlo, le dispara a Joe. El tipo está fuera de sí, así que él y Krugger se lo cargan. En el bar había un carroñero intentando salir cubierto con una mesa. Descubren al dueño del bar tras el mostrador, que sale por patas. También hay una bolsita con unos cristales azulados. Al poco llegan los militares y sospechan de todos. Pero el dueño del bar habla por ellos. Entregan la bolsita y se los llevan a todos para los interrogatorios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Les hacen continuas preguntas sobre quiénes son, qué hacían en el bar, y sobre la bolsita de marras. Finalmente le comunican a Krugger que aquellos cristales son un derivado de la metanfetamina y que la junta militar ofrece una recompensa a quien averigüe quién la está fabricando y dónde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Van a trapichear con Sameh y luego a comandancia del sector Sur. Allí les comunican que la recompensa es de 4000$. Les cuentan que el síndrome de abstinencia es especialmente fuerte y que produce graves desequilibrios psíquicos que se traducen en episodios de violencia extrema. Los casos comprobados de consumo se han dado en el sector Sur y parte del Este, en especial fuera del perímetro, donde patrullas esporádicas han reportado casos como el que vio Krugger en el hospital.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Se dan de alta como mercenarios en la búsqueda y Joe convence al oficial para que le extienda un papel con sus nombres como colaboradores del ejército.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Van a por su ración diaria y después van a comérsela al bar para husmear un poco. El dueño les dice que el tipo al que destrozaron solía tirarse casi todo el día en el bar, y mucha gente preguntaba por él, pero no sabe el nombre, sólo la descripción. Esperan un rato y llegan dos yonkis preguntando por él. Cuando el camarero les dice que está muerto, se piran con cara de desesperación. Joe sale tras ellos y les intenta persuadir de ir a pillar juntos, pero los tíos intentan atracarle y salen mal parados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Van al Fight Palace a pata. Allí conocen a Max, el camello de allí, y ven cómo llega un sedán cadillac negro del que se bajan cuatro tipos que van de sobrados. Le dan un paquete y se llevan un montón de pasta. El coche tiene la parte trasera blindada. Hablan con Max. Aquella mierda se vende bien. Observan la lucha en el foso de El Destructor contra Billy el Perro, y ganan algo de pasta apostando por el Destructor. Luego se les ocurre pelear a ellos y luchan contra Cabeza de Martillo, ganándole y obteniendo algo de fama.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Con el renombre obtenido, Joe habla de nuevo con Max y le propone seguirles y encontrar para él al que fabrica la droga. Max opina que es buena idea y que hablará con Bola 8.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Pasan la noche en un edificio cercano y al día siguiente hablan con Max. Bola 8 está dispuesto a pagar bien (doblando la oferta del ejército) al que les traiga a quien pueda fabricarla. Esperan a que lleguen los proveedores durante la mañana, y éstos llegan. Hacen los trapicheos y se quedan tomándose algo. Luego llegan cuatro mercenarios en un jeep y observan cómo van a hablar con Max, y no parecen estar siendo muy amables. Joe intenta robarles el jeep, pero le trincan, lo echan de allí y se queda uno de guardia. Joe se sube a un edificio y le pega un tiro al guardia, pero falla. Salen los otros mercenarios y se dirigen al edificio de Joe, que se larga rápido. Mientras, los camellos han cogido su coche y se largan. Otro palmo de narices para esta gente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Van al mercado y compran algo de gasolina para hacer funcionar su jeep, y con él deciden vigilar la llegada del Cadillac al Fight Palace. Lo observan llegar desde lejos, y tb observan que los mercenarios del otro día estaban apostados cerca y tratan de asaltar a los camellos en pleno Fight Palace, pero son repelidos a tiros por los guardias de allí. Joe tb pega un tiro, pero no acierta. Luego el Cadillac se pira y esta gente lo siguen hasta un polígono abandonado. El coche entra en una nave de allí. Su puerta está reforzada, y en la cumbrera hay un puesto de guardia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Por la noche ven llegar los faros de un coche y meterse. Al poco ven los faros de  un coche salir. Deciden pasar a la acción. Joe y Krugger van por la puerta de atrás mientras Pete sigue medio durmiendo. Joe trepa y da un mal tiro pero acierta y mata al vigía. Krugger entra a tiros por la puerta atrás y se lían a tiros. El combate dura poco y el único superviviente se pira. En la nave no parece haber nada, aparte del equipo de los que había allí. El coche que encuentran no es el Cadillac negro. Esta gente arrambla con los chalecos, los rifles y el coche y se largan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=" font-weight: bold;font-family:lucida grande;" &gt;2ª Parte:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Vuelven al almacén y se pasan la noche revisando el coche. Está en buen estado, no tiene trampas colocadas ni hay nada de valor. Al día siguiente van a pata a las chatarrerías. Buscan un buen precio por el coche. Visitan las tres chatarrerías, pero no les convence ninguna, y los chatarreros no van a prometer más sin ver el coche. Luego van al mercado y regatean con Sameh, pero sin ver el coche, lo mismo. Al final el turco ofrece 3000 $ al contado. Vuelven a pata al almacén y se hace de noche. Al día siguiente van en coche y se lo venden a Sameh por 3000 $ y un casco... Luego vuelven y le compran un casco y dos gafas protectoras. Allí conocen a Mark, un carroñero con pinta de pardillo que con una pequeña pistola y sin un chaleco antibalas camina alegremente por las calles de Raccoon City. Deciden adoptarlo como escudo human... como personal de apoyo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se largan al Fight Palace a patita a decirle a Max que han tenido un “percance” y la investigación se va a retrasar un poco. Max les dice que espabilen por que a Bola 8 le gustó la idea y no le gusta nada esperar cuando quiere algo, y el suministro de droga no ha llegado y anda escaso de existencias.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mientras hablan antes de irse, un tipo les aborda. Se presenta como Zack. Ha escuchado la conversación y les ofrece la información que necesitan a cambio del dinero que debe por una deuda de juego. Con bastantes reticencias, Joe le da el dinero, y él les da un papel con una dirección garabateada, para después irse a hablar con uno de los negros de la puerta. Cuando luego le preguntan, Zack dice no conocerles.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya es como la hora de la siesta, así que piensan no aventurarse a volver andando y dormir en el edificio de enfrente, para vigilar por si llegan los proveedores, pero parece que en el edificio de enfrente ya hay gente. Piensan por un momento entrar a saco, pero viendo que se está formando expectación en la puerta del Fight Palace y que eso son marrones gratuitos, se lo piensan mejor. Vuelven al almacén a pata y llegan allí de noche. A dormir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Al día siguiente cogen su jeep y se encaminan hacia esa dirección. Salen por la puerta Sur y se desvían al Este, a través de un barrio residencial unifamiliar. Buscan una casa más o menos en buen estado, la registran sin encontrar nada de valor y esconden el jeep en el garaje. Deciden ir a pata hasta el sitio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Tras una larga caminata, se encuentran cerca del lugar: 1028 de Stuart Simpson Road. Examinan el lugar desde lejos. Parece ser un instituto. Más allá de éste la calle está bloqueada. Mark descubre en un contenedor cercano latas vacías de comida y bastantes botellas también vacías. El edificio contiguo tiene los bajos tapiados y la escalera de incendios cortada, y el de enfrente (un párking en altura) también tiene los bajos tapiados, así que entran al edificio contiguo del contiguo (xD). Llegan a la azotea y examinan el callejón.; el salto al otro edificio sería de unos 3 m, pero el antepecho es un problema para tomar carrerilla. Krugger mira hacia la boca del callejón y ve a cuatro tipos armados que pasan corriendo por delante. Ya se ha liado. Cogen posiciones frente al castillete de la azotea y esperan la tormenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Están esperando en la azotea cuando empiezan a dispararles desde el edificio de enfrente. Al menos hay dos apostados, con rifles, un par de plantas más arriba de ellos. Dejan bien heridos a Randy y Joe. Mark y Randy disparan sin éxito, y Joe consigue herir a uno en el brazo, pero la cosa pinta mal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Desde el castillete de la azotea comienzan a venir ruidos. Randy se cubre tras el castillete, dejando sólo a Joe, al que empiezan a acribillar, con diferente grado de éxito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Joe corre tb tras el castillete. Desde su posición, Randy y Mark ven que hay una escalerilla de mano que parece bajar a la escalera de incendios, pero hay que cruzar el patio a la carrera. Randy va primero, y consigue llegar y tirarse, cayendo bien. Mark le sigue, pero no cae también y se hace daño. Mark se ha quedado aislado tras el castillete, así que corre entre las balas hacia la trasera del edificio y salta al contiguo, una planta más baja, cayendo bien. Está malherido, pero a salvo, así que busca una salida de aquella otra azotea y empieza a bajar a la calle.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Randy y Mark han bajado a toda prisa por la escalera de incendios y están en el callejón. Hay que salir, pero les van a llover disparos. Esta vez Mark va primero, y lo abaten de un tiro, quedando en mitad de la calle. Randy sale, pero no en dirección de escapada, sino hacia el instituto. Salta la valla y comienza a bordear el edificio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-A dos manzanas de allí, Joe ha conseguido salir a la calle y se encamina hacia donde el jeep, chorreando sangre sobre la nieve.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Randy bordea el instituto y llega a la trasera, donde ve un vehículo oculto tras una lona y unos tablones. Lo destapa y resulta ser el Cadillac negro. Escucha voces en el patio, así que se sube; las llaves están puestas. Arranca y sale a toda leche de allí. Al bordear el edificio se encuentra de frente con cuatro tipos, y consigue atropellar a dos. Escapa de allí bajo una lluvia de disparos, pero el coche está blindado y no logran dañarle. Sale a la calle, recoge como puede el cuerpo inerte de Mark y sale de allí pisando a fondo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Pasa a una calle paralela, donde divisa el rastro de Joe. Lo llama a voces y el carroñero aparece. Se montan todos y van donde el jeep. El coche aún está allí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Con los dos coches entran de nuevo en Raccoon City. Se dirigen al cuartel de la zona Sur chorreando sangre y piden audiencia con el oficial que lleva el tema de las recompensas y la milicia (buscar nombre para el oficial). Le pasan la dirección y le dicen lo que ha pasado, por lo que el tipo pega un salto, forma rápidamente una patrulla y sale disparado esperando que la banda aún siga allí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Se van al hospital a que les cosan un poco y al día siguiente van a reclamar la recompensa. El oficial parece contento, pues parece que llegaron, pillaron a casi toda la banda y desmantelaron aquello, así que les paga sus 4000 $. Tras lo que se largan de allí a descansar mientras meditan que:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;A)El Cadillac CTS que tienen escondido es bastante cantoso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;B)A Bola 8 no le va a hacer ni puta gracia no tener suministro de mierda azul, ni nadie que se la fabrique.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-En los siguientes días el caos aumenta en la ciudad a medida que los yonkis se vuelven más violentos por la abstinencia y las bandas se pelean por las últimas existencias de NeoMet. Maldita ciudad...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-1724487874031553456?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/1724487874031553456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=1724487874031553456' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/1724487874031553456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/1724487874031553456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/06/yonkis-postapocalipticos.html' title='Yonkis postapocalípticos'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-8250787217607111780</id><published>2011-02-22T20:36:00.042+01:00</published><updated>2011-03-03T00:47:41.026+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>La base abandonada (2ª parte)</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Decidieron pasar allí unos días escondidos lamiéndose las heridas, comiéndose las raciones en lata encontradas y sacando el agua de la nieve. Para unos despojos duros como ellos, un par de balazos se cicatrizan bien pasando una semanita en un almacén abandonado, durmiendo en el suelo, de forma que al cabo de unos días ya estaban más o menos en forma, así que salieron a estirar las piernas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; Inspeccionaron un edificio de los dos que había frente al almacén, ambos con pinta de búnker reforzado. Según ponía en la placa era la armería de la base. Una gruesa puerta de metal cerraba el paso al interior, y la cerradura no era convencional, con lo que no tenían ni idea de cómo forzarla. Las únicas ventanas al interior más parecían bocas de buzón por lo estrechas y apaisadas, y la gruesa rejería que la protegía tampoco animaba mucho, así que siguieron merodeando por el complejo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Más al Norte había un recinto anexo con garaje en cuyo interior había dos vehículos un jeep sobre un foso de reparaciones  y un camión de transporte sin motor ni ruedas. Al lado del garaje había lo que parecía un pequeño taller para el mantenimiento de la propia base. El edificio estaba abierto y parecía haber sido saqueado, aunque Randy rebuscando encontró dentro algunos clavos y un par de herramientas que se guardó rápidamente por si le hacían falta más tarde.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Decidieron volver al edificio de la armería para inspeccionarlo mejor, a ver si se les ocurría cómo cascar aquella &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://4.bp.blogspot.com/-UBx-ZFTFzxk/TWQoOyTqbQI/AAAAAAAAAa4/iK76gP_jrJc/s1600/DOTJ-67JeepAmbulance-10-466x350.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-UBx-ZFTFzxk/TWQoOyTqbQI/AAAAAAAAAa4/iK76gP_jrJc/s200/DOTJ-67JeepAmbulance-10-466x350.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576626473079041282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;nuez. Dieron una vuelta alrededor de él y encontraron huellas sobre la nieve. Éstas se dirigían hacia un recinto que había tras los búnkeres. Al asomarse entre los dos edificios, pudieron ver una explanada donde se &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;acumulaban diversos vehículos militares en diferente estado de deterioro. Las huellas llevaban hasta un camión, al lado del cual había un cadáver  reciente, mutilado sobre un charco de sangre congelada. Parecía que uno de los supervivientes de la caravana había salvado su vida del ataque para al final morir aquí igualmente. Un examen más minucioso mostraba diversos tajos y heridas de desgarro por igual. Más allá de la valla del recinto, en la ondulaciones nevadas, merodeaban varios perros con pinta de famélicos que vigilaban a los compañeros mientras éstos inspeccionaban la zona. Eric se subió al camión buscando un mejor punto de vista, y sobre el camión encontró algunos huesos pelados y recientes de algún animal mediano, del tamaño de esos perros que cada vez estaban más cerca de la valla. Mientas sus compañeros registraban el cadáver, Eric arrancó un trozo de la tapicería raída del camión, le prendió fuego y lo lanzó hacia los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;perros. Viendo veni&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;r los problemas, sus compañeros comenzaron a largarse. El harapo ardiendo espantó momentáneamente a los animales, pero de pronto Eric se dio cuenta de que estaba sólo en el recinto, así que salió corriendo de allí… y los perros tras él. Con la ventaja que les llevaba llegó justo a tiempo para meterse en el almacén, donde Albert c&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;erró la puerta rápidamente tras él. Fuera, los perros gruñían y arañaban la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Los perros estuvieron todo el día dando por culo fuera, pero al anochecer los gruñidos cesaron y se hizo el silencio. Como ya quedaban pocas horas de luz, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;los tres compañeros decidieron pasar la noche allí.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Al día siguiente salieron de nuevo a buscar problemas por la zona. La ventisca continuaba, y a falta de alguna idea mejor , decidieron ir al hangar para coger uno de los bidones de aceite e intentar hacerlo explosionar en la puerta de la armería. Salían por la puerta del edificio con el armatoste cuando Albert divisó unos bultos extraños tras el edificio de la armería. Rápidamente se pusieron todos a cubierto tras los restos del helicóptero, y Albert comenzó a dar un rodeo reptando hacia el Este con la idea de coger mejor ángulo de tiro. Arrastrándose, llegó hasta la garita que custodiaba la entrada al recinto y se apostó en ella. Desde allí pudo ver algo mejor aquellos bultos. Eran tres, y parecían inmóviles. De hecho, parecían cadáveres, aunque desde aquella distancia no podría asegurarlo, pero juraría que el día anterior no estaban allí. Miró dentro de la garita y vio un pe&lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://2.bp.blogspot.com/-l6-9Me_tbM0/TWQur-CgC7I/AAAAAAAAAbQ/iXIK4objd3U/s1600/Dead%2BGuy%2Bin%2BSnow.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 164px; height: 130px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-l6-9Me_tbM0/TWQur-CgC7I/AAAAAAAAAbQ/iXIK4objd3U/s200/Dead%2BGuy%2Bin%2BSnow.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576633571514256306" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;queño mostrador y &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;una silla herrumbrosos, un par de monitores que no valdrían ni para chatarra y diversos restos por el suelo, entre&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; los que encontró un llavero con una placa plateada con diversos surcos. Aquello pintaba bien. Se guardó el llavero y se acercó algo más a los cadáveres. Eran carroñeros, y estaban muertos y saqueados. Decididamente aquella base no parecía un lugar muy seguro. Se dio media vuelta y fue a reunirse con sus compañeros. El primer edificio al que se dirigieron fue, por supuesto, la consabida armería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La placa abrió la cerradura a la primera. El interior estaba oscuro, pero al entrar varias luces fluorescentes se encendieron. El deterioro hacía que emitieran un molesto zumbido, y algunas parpadeaban de vez en cuando pero, aquello era nuevo: luz eléctrica ¿De dónde vendría?&lt;/span&gt;  &lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://1.bp.blogspot.com/-YK99UlDzStQ/TWQz7Gvm4OI/AAAAAAAAAbw/mbFc6UC_ZK0/s1600/bunker.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 134px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-YK99UlDzStQ/TWQz7Gvm4OI/AAAAAAAAAbw/mbFc6UC_ZK0/s200/bunker.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576639329107108066" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La puerta daba a un vestíbulo que daba a otra puerta, dominado por un cristal blindado a la izquierda. Tras el cristal se veía una estancia en completo desorden, con mostrador y una silla (o lo que quedaba de ellos). En el suelo había un archivador al que le habían sacado los cajones y esparcido su contenido por toda la habitación. En un rincón había un esqueleto con el uniforme aún puesto. Franquearon las puertas del vestíbulo llegando a un pasillo en el que apestaba. Hacia la izquierda, el pasillo llevaba a la habitación del oficial de guardia (actualmente “esqueleto de guardia”). Al frente y a la derecha, el pasillo daba a dos puertas de metal que parecían entreabiertas. Entraron en la primera de ellas y se encontraron ante varios armarios metálicos con armas alineados a la pared. Eric, con los ojos como platos, se dispuso a abrir uno de ellos a golpes cuando sus compañeros le frenaron ¿Habría trampas? Buscaron minuciosamente y, en efecto, un fino hilo de nylon recorría todas las puertas de los armeros hasta llegar a un bulto sospechoso en la pared. Randy inspeccionó el objeto: una carga explosiva. Había estado cerca. Ahora venía el dilema: si cortaban el hilo el detonador haría contacto y explotaría, y si tiraban de él lo mismo… sólo quedaba desactivarla, y el único con algún conocimiento del tema era él, así que sus compañeros le dejaron hacer y se largaron a la otra punta del edificio, para “no distraerle” y esas cosas. Abrumado por la muestra de confianza, Randy cogió el archivador vacío que había visto, y lo usó como improvisado escudo de artificiero. Manipuló la trampa durante unos minutos hasta que consiguió atascar el detonador y cortar el hilo sin peligro. Sin embargo, no pudo desactivarla del todo, así que dejó la bomba donde estaba. Al menos ya no les estorbaría para saquear la habitación.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Con la suave delicadeza de un martillo pilón, fueron abriendo uno por uno todos los armarios. Algunos estaban vacíos, pero en otros encontraron varios fusiles M16, Berettas de 9 mm y hasta un rifle H&amp;amp;K de francotirador por el que Albert sintió amor a primera vista. Allí había más armas de las que podían llevar encima, así que tuvieron que dejar gran parte del lote allí.&lt;/span&gt; &lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://2.bp.blogspot.com/-jOcWQQqre-I/TWQ0vsJ1qgI/AAAAAAAAAcA/Zz_doENoImk/s1600/small-arms-locker.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 165px; height: 158px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-jOcWQQqre-I/TWQ0vsJ1qgI/AAAAAAAAAcA/Zz_doENoImk/s200/small-arms-locker.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576640232502438402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Pasaron a la siguiente sala, al fondo de la cual se apilaban varias cajas de pertrechos militares, y la escena volvió a repetirse. Escarmentados por lo que habían encontrado hasta ahora, buscaron bien cerca de la mercancía hasta que dieron con la típica trampa explosiva camuflada. De nuevo dejaron a Randy apañárselas con el artilugio y éste, con ayuda de su fiel archivador, desactivó de nuevo la trampa, pero una vez más no se atrevió a desmontar el detonador por entero, no vayamos a liarla…&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezaron a bajar algunas cajas y a abrir sus candados a golpes. Éstas estaban llenas de cargadores y municiones para las armas que habían encontrado en la otra sala. Había otras cajas con diversas indicaciones de peligro (“Caution! Handle with care!”) que decidieron no abrir, ya que el método que estaban empleando no era &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://1.bp.blogspot.com/--fu9h3YQIpY/TWQ141mHJzI/AAAAAAAAAcI/KPe1zVubmzI/s1600/ammo_cans_30m19_01_700.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 150px;" src="http://1.bp.blogspot.com/--fu9h3YQIpY/TWQ141mHJzI/AAAAAAAAAcI/KPe1zVubmzI/s200/ammo_cans_30m19_01_700.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576641489167394610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;precisamente “with care”. Una vez pertrechados, exploraron el resto del búnker, pero lo único que faltaba por explorar era la sala del oficial de guardia y una especie de “office” que había detrás, con una pequeña cocina, donde encontraron cubiertos, algunas conservas y latas de refresco caducadas. Finalmente, a alguien se le ocurrió registrar al esqueleto, encontrando un manojo de llaves. Ahora sí podrían abrir las cajas que les quedaban, “with care”. En ellas, bien protegidos entre embalajes,  encontraron diverso material explosivo: cargas satchel para demoliciones menores, proyectiles antitanque, granadas, minas antitanque… con aquello se podría comenzar la cuarta guerra mundial… en caso de que la tercera acabara algún día. Con la moral por las nubes, decidieron que debían acabar con la amenaza que merodeaba por la base. Ahora tenían las herramientas necesarias. Pero eso sería al día siguiente. Por hoy, pasarían la noche en esta nueva guarida, bastante más segura. Se acomodaron allí y establecieron turnos de guardia. La noche transcurría tranquila hasta que durante el segundo turno, Eric creyó ver una sombra encaramada a una de las altas ventanas. Alertó rápidamente a los otros, pero no había nada allí. Al poco, oyeron a alguien trastear en la puerta, y más tarde emprenderla a golpes con ella, pero tras unos tensos minutos, el merodeador desistió. Pasaron el resto de la noche intranquilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Por la mañana, se asomaron con cuidado. Había huellas en la nieve y comenzaron a seguirlas. Éstas entraban en el búnker de al lado cuya puerta, bajo un vestíbulo de hormigón, estaba cerrada. Una placa indicaba el uso que tuvo la instalación: “Centro de Mando”. El tipo de cierre de aquella puerta era como el de la armería, así que no habría manera de forzarlo, y las puertas parecían aún más recias. Además eran correderas, lo que dificultaría la labor de tumbarlas por la fuerza. Decidieron colocar una mina antitanque. Eric colocó el artilugio y se puso a cubierto (de hecho los otros dos ya estaban a cubierto en cuanto le vieron sacarlo de la mochila). La explosión hizo bastante ruido, pero sólo eso. La puerta había resistido estoicamente la explosión, y apenas un fino abombamiento quedaba en la puerta como único rasgo. Viendo el panorama, decidieron repetir la operación, &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://1.bp.blogspot.com/-h5g55l91SXU/TWQ3Pd1lvtI/AAAAAAAAAcQ/m1lIfed_c88/s1600/800px-Eod2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 200px; height: 130px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-h5g55l91SXU/TWQ3Pd1lvtI/AAAAAAAAAcQ/m1lIfed_c88/s200/800px-Eod2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576642977438482130" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;pero esta vez aparte de la mina que les quedaba, colocaron varias cargas satchel, y hasta un proyectil antitanque, todo allí amontonado. Activaron la mina y corrieron a cubierto. La detonación debió oírse en varias millas a la redonda, resquebrajó el hormigón del vestíbulo y consiguió abombar hacia adentro las hojas de  la puerta lo justo para que, con mucho trabajo, entrara una persona delgada por aquella cavidad oblonga que, por su forma, pronto fue bautizada como el “chocho metálico”. Aún pensaban en esto cuando vieron salir a alguien del edificio quemado de hacía una semana. Estuvieron a punto de disparar primero y preguntar después, pero aquella figura femenina resultaba vagamente familiar… iba con ellos en la caravana. Era Rose (aunque últimamente prefería que la llamaran Patrizzia por ciertos marrones por Raccoon City). De alguna forma había conseguido encontrar la base y buscar refugio, sobreviviendo a base de carne de perro poco hecha. Se alegró de ver a sus compañeros (ilusa…).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El grupo se acercó al “chocho metálico” . Era bastante estrecho, pero Patrizzia o un tipo esmirriado como Albert podrían pasar con algo de esfuerzo. Resultó que hizo falta algo más que “un poco” de esfuerzo, pero al rato los dos compañeros estaban dentro. El interior estaba revuelto y olía a humedad. Al igual que en la armería, en el techo, varios tubos fluorescentes aún funcionaban con no se sabe qué fuente eléctrica. La puerta daba a un pasillo que terminaba en una salida a la derecha, antes de la cual había un grueso cristal tras el que se podía ver &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;un puesto de guardia con el escaso mobiliario tirado por el suelo junto con toda suerte de papeles y carpetillas de &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://3.bp.blogspot.com/-eymjknBWKyk/TWU5AOOvGPI/AAAAAAAAAcY/MpP_zUuv-5A/s1600/BobbyTrap-1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 139px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-eymjknBWKyk/TWU5AOOvGPI/AAAAAAAAAcY/MpP_zUuv-5A/s200/BobbyTrap-1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576926389550913778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;archivo. Albert y Patrizzia se pararon a escuchar, pero no oyeron nada, así que inspeccionaron la entrada de la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;habitación, sin encontrar nada extraño en ella. La habitación era un pequeño vestíbulo del que salía una escalera hacia abajo. Se adentraron en él, pero por desgracia, Albert había agotado toda su suerte sobreviviendo la última semana, y no vio un finísimo hilo de nylon camuflado casi a ras de suelo. Al pasar sobre él, se activó una trampa explosiva que convirtió en pedazos a ambos compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Randy escuchó la explosión desde fuera y se temió lo peor. Voceó a través de la abertura, pero no obtuvo respuesta. Corrió hacia la nave taller y volvió arrastrando un gato mecánico con el que entre él y Eric ensancharon la apertura. Dentro el panorama era desolador. Lo que quedaba de Albert y Patrizzia estaba desperdigado por un radio de diez metros (y en parte pegado a las paredes). Aquello era una pesadilla. Para hacerlo más dantesco, al instante vio entrar  por el “chocho” a dos tipos gritando “¡No disparen, somos amigos!”. No sabía de dónde habían salido, pero ahora mismo estaba demasiado estupefacto para pensar en ello, y más cuando añadieron “¡Hay un tío enorme que ha salido de una boca de alcantarilla y viene hacia acá!”. Eric miró hacia la puerta y vio dos manazas que agarraban la abertura y comenzaban a intentar mover las puertas correderas. El grupo enfiló en tropel hacia las escaleras mientras Eric avanzaba hasta mitad del pasillo. Sacó dos granadas, les quitó el seguro, las lanzó a la apertura… y falló. Las granadas rebotaron en la puerta y rodaron por el pasillo de nuevo hacia Eric, que saltó en pedazos mientras pensaba “mierda…”. El resto del grupo no se pararon mucho a esperar a Eric; siguieron bajando a lo loco. Si había alguna otra trampa, ya se enterarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mientras sus compañeros se lo pasaban en grande, Rick llevaba varios días en Raccoon City preguntándose qué habría sido de ellos. La caravana en la que partieron ya debería haber regresado, incluso con el temporal. Empezó a temerse lo peor. No tuvo que indagar mucho para que le llegaran rumores acerca de un asalto a la caravana. Una patrulla mixta de soldado y milicia saldría al día siguiente en dirección a Abilenne para tratar de averiguar algo, así que se presentó como voluntario y les convenció para encalomarse de mala manera. La tormenta había amainado bastante, de forma que los vehículos avanzaban sin demasiada dificultad. Cuando pasaron por al punto donde se produjo el ataque, no había rastro de nada, pero el olfato carroñero de Rick le decía que debió ser allí donde los interceptaron. El lugar era idóneo. Por desgracia el oficial al mando no lo encontró tan elocuente, de forma que siguieron adelante, y Rick tuvo que bajarse del convoy para poder seguir investigando por su cuenta y riesgo. No llevaba muchas provisiones (ninguna, de hecho ¿pa qué?), así que esperaba poder solucionar aquello rápido o tendría que comerse su escopeta. Tras más de media hora de camino siguiendo vagos indicios, desde una colina divisó unas instalaciones y supo que allí encontraría algo. Conforme se acercaba, escuchó dos explosiones que lo pusieron en alerta. Oteó desde la valla y vio a un tiparraco enorme vestido de militar tratando como un loco de abrir la pesada puerta de uno de los edificios. Al poco el tipo pareció darse por vencido y salió corriendo hacia otro de los edificios, momento que Rick aprovechó para cruzar a la carrera el recinto y colarse por la apertura por la que no había cabido aquel tipo. Dentro aún había luz eléctrica, así como diversos cadáveres hechos trozos y restos de alguna explosión. Mal rollo… Avanzó y oyó voces abajo chillando como locas alborotadas y supo que debían ser supervivientes de la caravana. Bajó las escaleras avisando de que no era enemigo, no le fueran a volar la cabeza. Abajo, encontró a varias personas, de las que sólo conocía vagamente a Randy. Cuando le pusieron al corriente de la situación, le pareció que igual no había sido buena idea salir de la ciudad. Aún estaba meditando eso cuando les llegó una voz por la escalera que preguntaba la típica estupidez: “¡¿Hola?! ¡¿Ha alguien ahí?!” Esto ya parecía una feria…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Robert Matteson se sentía frustrado. Llevaba tiempo buscando aquella base militar. Se suponía que estaba abandonada, pero por lo que podía avistar ahora, bullía de actividad. En los dos días que llevaba observando, &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://3.bp.blogspot.com/-_pbHWgOaUVg/TWQylqZCjyI/AAAAAAAAAbg/7s6-H9RW2J8/s1600/Furgoneta%2BRobert.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 200px; height: 116px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-_pbHWgOaUVg/TWQylqZCjyI/AAAAAAAAAbg/7s6-H9RW2J8/s200/Furgoneta%2BRobert.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576637861207379746" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;había visto a gente correr por el patio, y escuchado explosiones y tiros. Desde su posición le pareció ver también algunos cadáveres dentro del recinto. Lo bueno de actuar en solitario es que no tienes que repartir las ganancias con nadie… lo malo es que si al llegar hay un grupo más numeroso, te quedas sin nada. Aún así ahora se veía forzado a adentrarse allí. Había gastado demasiado combustible para calentarse y ahora su furgoneta estaba casi seca. Debía encontrar algo de diesel como fuera.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Se adentró cautelosamente en el recinto y se dirigió a una explanada donde yacían diversos camiones oxidándose en la nieve. Estaba inspeccionando el depósito de uno de esos trastos cuando escuchó dos pequeñas explosiones en un edifico cercano. Corrió hacia la pared más próxima y pegó la espalda al edificio. Asomó un ojo por la esquina y vio a un soldado enorme correr hacia una nave cercana desde esa edificación. Dejó que el mastodonte se perdiera de vista y fue a inspeccionar de dónde había salido. Encontró una puerta blindada a medio abrir con una oquedad con forma lejanamente vaginoide, seguramente abierta mediante explosivos. Dentro se veía luz y olía a quemado. Buena y mala señal a la vez. Decidió aventurarse. Cruzó el umbral, avanzó por un pasillo y llegó a unas escaleras de las que subían voces. “¡¿Hola?! –preguntó- ¡¿Hay alguien ahí?!” Era obvio que sí, pero mejor ir tanteando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Allí, al pie de las escaleras, el grupo reunido parecía una banda de guerrilleros indigentes: todo armas y harapos. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Los recién llegados eran Joe Michael Brown, uno de los guardias contratados en la caravana, y un tal Mickey, un tipo al que recordaban haber visto también a la caravana, pero cuyo papel en ella nadie tenía muy claro. Randy aún estaba poniendo al corriente a los nuevos (es decir: a todos) cuando oyeron un sonido chirriante venir de arriba. El mercenario pareció helado por un momento y al cabo dijo “¡Está usando el gato como palanca para abrir la puerta!”. Salieron corriendo por el túnel adelante pasando de largo ante un par de puertas, torcieron una esquina y el túnel se ensanchó formando una pequeña habitación de mantenimiento por cuyo techo discurría un entresijo de tuberías, la mayoría oxidadas. En uno de los laterales había varias taquillas herrumbrosas en las que encontraron tres trajes de pocero, varios cascos de obra y una linterna de dinamo. Más adelante, la habitación se estrechaba de nuevo en túnel, bajaba unos escalones y se adentraba en la oscuridad, de la que venía sonido de agua.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mientras el grupo saqueaba los equipos de pocero y debatían si adentrarse en el alcantarillado o no, Robert decidió dar buen uso del material que aquella gente habían conseguido. Con sus leves conocimientos sobre explosivos, colocó tres cargas satchel en los últimos escalones de las escaleras, cruzó cables de activación y los disimuló más mal que bien, esperando que en la penumbra no se vieran mucho. Randy tuvo la idea de complementar aquello derramando aceite sobre los escalones superiores del tramo. Un sonido más ronco les &lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" href="http://1.bp.blogspot.com/-h11FKkyNvag/TWQwL0hvDQI/AAAAAAAAAbY/ZmMeeV2JDKk/s1600/escaleras%2BB_N.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 193px; height: 192px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-h11FKkyNvag/TWQwL0hvDQI/AAAAAAAAAbY/ZmMeeV2JDKk/s200/escaleras%2BB_N.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5576635218228350210" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;indicó que su enemigo había conseguido mover las puertas y se estaba colando en el pasillo. Salieron  de allí cagando leches y esperaron en la habitación de mantenimiento. Mientras, Rick y Mickey habían huido como ratas por la alcantarilla. El eco de sus chapoteos y la débil luz de la linterna les llegaba aún. Brown se había quedado allí a la expectativa. Esperaron unos tensos minutos hasta que oyeron unos pasos cautelosos bajar por las escaleras, peldaño a peldaño, muy despacio. Siguieron en silencio. Los pasos parecieron pararse, luego continuaron, más despacio aún, luego se pararon de nuevo. Robert aguzó el oído y le pareció oír manipular algo y pensó: “este cerdo ha encontrado mis trampas, pues ya le tengo”. Ni corto ni perezoso, sacó una granada y la lanzó al fondo del pasillo, a los pies de las escaleras y saltó a cubierto. Escucharon algo moverse al fondo del pasillo y luego la granada explotó. La detonación desencadenó otras tres explosiones y una enorme llamarada salió del pasillo invadiendo parte del cuarto de mantenimiento.  Aquello habría mandado al traste media instalación si no hubiera estado hecha de hormigón armado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mickey y  Robert escucharon la fuerte explosión y avanzaron más deprisa por el  túnel de alcantarillado. El agua les llegaba por la rodilla, y el túnel  estaba lleno de todo tipo de restos de metal retorcido y oxidado,  convirtiendo cualquier intento de correr por allí en un esguince o  rotura de menisco casi seguros. Escucharon algo chapotear más adelante,  enfocaron la linterna y vieron varios bultos oscuros nadando y ojillos  que brillaban en la oscuridad. Robert pegó un par de tiros para  ahuyentar a lo que fuera aquello y dieron media vuelta. Mejor moverse en  superficie.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;Se levantaron con los oídos pitándoles y salieron corriendo rumbo a las alcantarillas.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Randy, Robert y Brown escucharon tiros provenientes de las alcantarillas, frente a ellos, y pensaron que algo iba mal. Puede ser que su enemigo hubiera vuelto a subir escaleras arriba, hubiera entrado por otro sitio y les estuviera dando caza allí abajo. En esos túneles desconocidos y sin luz serían presa fácil, así que decidieron volver a la escalera e inspeccionar el resultado de las explosiones. Con algo de suerte, aquello habría caído, aunque no esperaban ser tan afortunados.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Llegaron a las escaleras, convertidas ahora en zona catastrófica. Todo lo que no era de hormigón armado estaba hecho pedazos desperdigado por todo el lugar, y restos del aceite de Randy ardían aún en varios sitios. Por suerte los muros y la zanca de la escalera habían resistido, así que podrían salir de nuevo por allí, trepando un poco. Pero cuando se disponían a hacerlo, comenzaron a rayarse ¿Les esperaba el troncho ése arriba de las escaleras?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; ¿Estaría apostado fuera del “chocho metálico”? ¿Estaría realmente tratando de rodearles?... ¿O estaría tras alguna de las dos puertas que no habían inspeccionado en el pasillo? Se quedaron un rato intentando escuchar, pero no oyeron nada, así que Brown decidió cerciorarse de que no había nadie allí. E&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZQ9hg2WkQes/TWZB9HfIAEI/AAAAAAAAAcg/3PSBs2LMwjM/s1600/operation%2Broom.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 281px; height: 231px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZQ9hg2WkQes/TWZB9HfIAEI/AAAAAAAAAcg/3PSBs2LMwjM/s200/operation%2Broom.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577217706782359618" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;ntró rápidamente en la primera que encontró. Las luces no funcionaban, pero una pequeña lámpara de emergencia sumía la estancia en u&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;na penumbra amarillenta. Echó un rápido vistazo a lo que parecía una especie de enfermería o quirófano y vio&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; un tipo enorme entre las sombras en un rincón. Era una emboscada y había caído de lleno. Levantó su pistola y disparó tan rápido como pudo… demasiado rápido para un arma mal cuidada; ésta se encasquilló. Brown se quedó estupefacto frente a aquello unos interminables segundos, y tal cual lo encontraron sus compañeros cuando entraron en tromba al oír los disparos. La sombra del rincón era una enorme camilla de silueta humanoide con correas para inmovilizar a pacientes poco colaborativos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; Mientras se recuperaban del susto, o&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;yeron pasos en el pasillo. Resultaron ser Robert y Mickey, que habían decidido volver con el grupo tras su periplo por las alcantarillas. Demasiados ojos brillantes mirándoles desde los túneles. No querían correr la misma suerte que Randy días antes. Cuando Rick vio que aquello era una instalación médica, se puso a registrarlo todo, y los demás siguieron su ejemplo, para no ser menos. Aparte de un bote de tranquilizantes caducados, no encontraron nada más de utilidad, así que se afanaron con un archivador que había allí. En él encontraron diversos historiales médicos del personal de la base, así como notas de progreso de un proyecto militar con el nombre en código de “Alfa-man”. Como ninguno de los presentes era un premio nobel, no se miraron mucho en detalles técnicos, algo sobre fortalecimiento de tejidos y chorradas por el estilo. La culturilla americana de pelis de ciencia ficción y los encuentros con el asaltante de los últimos días unieron las piezas por sí solas. Seguro que aquel tipo era un resultado medio torcido del mencionado proyecto. Inspeccionaron un poco más la zona y encontraron bajo un mueble una carpetilla tirada y cubierta de mugre. Otro expediente más, éste de un tal John Ronald. Comenzaron a leerlo mientras Robert ponía otras cargas explosivas, éstas a la entrada de la habitación de mantenimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Las notas del dossier expresaban una muy buena respuesta al tratamiento en el tal Ronald, mejor que en el resto de sujetos. Y por las fotos, aquel soldado ya era un tocho cuando se presentó como voluntario, aunque no tanto como con el que se habían cruzado. Las últimas notas acababan con la interrupción del tratamiento a causa de la creciente inestabilidad mental del individuo, con episodios paranoia psicótica, trastornos de sueño y otras cosas desagradables que importaron poco a los presentes. Tras una lectura rápida, Rick sacó una valiosa conclusión: “ea, pues se llama John Ronald. Vamos a por él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de subir en su busca se tomaron unos minutos para inspeccionar la otra puerta que daba al pasillo. Tras la puerta había una habitación oscura y parcialmente encharcada llena de consolas y monitores en diverso estado de deterioro, muchos de ellos sin pantalla, con un amasijo de cables asomando. En un ángulo seco de la habitación había un espartano camastro hecho con un colchón y diversas mantas raídas. Rebuscaron en el camastro en busca de cualquier cosa de valor (como todo despojo que se precie), pero sólo encontraron un brazo humano que aún no había empezado a pudrirse. Mejor no tocar en la despensa del bicho.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Rick, Randy y Brown subieron por la escalera, mientras que Robert y Mickey decidieron adentrarse en las alcantarillas. Fuera, en la nieve había huellas y un rastro de sangre que iba hasta la armería, cuya puerta estaba cerrada. Rick corrió hasta ella y se puso a porracear la gritando “¡Sal, John Ronald! ¡Sal, que tenemos a tu hermana!” (¡¿?!). Mientras, Randy se había subido al tejado de la armería a tratar de localizar todas las bocas de alcantarilla del patio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-6X8kOlhS2WQ/TWZNFu80F-I/AAAAAAAAAcw/QPPnaOjzRvs/s1600/Alcantarilla.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 214px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-6X8kOlhS2WQ/TWZNFu80F-I/AAAAAAAAAcw/QPPnaOjzRvs/s320/Alcantarilla.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577229949442725858" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cuando Rick se cansó de gritar, vio que había otro rastro de huellas que iba desde la armería hasta una de las rejillas de drenaje del patio, así que corrió hacia ella, la levantó, lanzó una granada a su interior y se apartó rápidamente. La detonación resonó por todos los túneles, convenciendo definitivamente a Mickey y Robert de que debían salir de allí cuanto antes. Tras el estallido, Rick decidió bajar por el pozo abajo, mechero en mano para alumbrarse, a ver si había “pescado” algo. Cuando llegó abajo, no había rastro de ningún cuerpo desmembrado, como le hubiera gustado. Avanzó un poco a la débil llama del mechero y vio varios pares de ojillos brillando en el límite de la penumbra. Pegó un par de tiros y los espantó, pero en cuanto avanzó un poco, ahí estaban otra vez, así que dio media vuelta, subió de nuevo por la escalerilla y salió al patio nevado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La armería estaba ahora cerrada, y la llave la tenía Eric, por lo que ahora estaría mezclada con la pulpa de éste y pegada a alguna de las paredes del centro de mando, o en cualquier rincón. El tipo aquél se había reabastecido y escondido, y seguramente les volvería a atacar cuando menos se lo esperaran, así que encomendaron a Rick la ardua tarea de inspeccionar los vehículos de la explanada y encontrar cualquier cosa que anduviera para poder largarse de allí. El vehículo menos oxidado era uno de los que habían visto dentro del garaje, así que comenzó su búsqueda por allí. Robert le acompañó. Mientras se decidía entre revisar un jeep sin motor o un camión sin ejes, oyeron un chapoteo bajo sus pies, y vieron que en el suelo de hormigón del garaje también había una rejilla de alcantarillado, así que Rick repitió la misma operación de la granada, pero esta vez no bajó a comprobar nada. Las reparaciones de aquellos trastos se averiguaban difíciles, pero por suerte para ellos cayeron en que seguramente la furgoneta de Robert, abandonada al otro lado de unas lomas, podría funcionar usando el aceite del hangar como combustible. El problema se reducía a transportar el combustible hasta el vehículo. Así que salieron de allí a toda prisa a contar el plan al resto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-59Pd1aEcg84/TWZWSMtg5dI/AAAAAAAAAc4/AFJGBwGlFTw/s1600/Base.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 406px; height: 333px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-59Pd1aEcg84/TWZWSMtg5dI/AAAAAAAAAc4/AFJGBwGlFTw/s320/Base.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5577240059194697170" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Randy no paraba de dar vueltas por el tejado de la armería, vigilando cada rejilla del patio, atento a cada sonido metálico que pudiera oír. Brown se le había unido y Mickey estaba subiéndose a la cubierta del centro de mando, cuando llegaron Rick y Robert con el plan, pero no tuvieron mucho tiempo para explicar nada, porque una de las rejillas del patio, cercana a las cocinas, se abrió violentamente y el presunto “John Ronald” salió de allí pegando tiros. Se pusieron todos a cubierto rápidamente. Los que estaban en los tejados se agazaparon tras el reborde, Robert dobló una esquina para parapetarse y poder trepar también a posición segura, y Rick se ocultó tras el edificio almacén. Comenzaron todos a disparar (salvo Mickey, que el centro de mando no tenía ángulo, y Robert, que estaba teniendo dificultades para trepar).  La falta de profesionales se notó un poco en la andanada, pero antes que exponerse a una lluvia de plomo, su enemigo también prefirió buscar cobertura. Se parapetó en una de las esquinas del almacén, por el lado opuesto a Rick. Cuando carroñero percibió esto, decidió usar las dos granadas que le quedaban. Comenzó a rodear el edificio mientras el resto intercambiaban tiros. Se asomó a la siguiente esquina y vio al final del edificio al soldado tamaño jumbo del que le habían hablado disparando y parapetándose. Quitó el seguro a las granadas y trató de avanzar en silencio para ponérselas bajo el culo, pero en uno de los giros el tipo le vio, así que le lanzó las granadas como pudo y salió pitando escuchando la explosión y disparos tras de sí pero sin pararse a comprobar mucho el resultado. Llegó a la siguiente esquina y la dobló con algunas balas ya metidas en el cuerpo y el otro persiguiéndole. Corrió cuanto pudo hasta la siguiente base y sus compañeros le vieron salir torciendo la esquina y chorreando sangre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El tiparraco también torció la primera esquina, entrando finalmente en el campo de tiro de Mickey, aunque éste no era muy ducho y apenas conseguía acertarle. Sin embargo, el aspecto de aquel mastodonte ya comenzaba a ser lamentable: su uniforme militar estaba hecho jirones en algunas zonas, y dejaba a la vista algunas placas de keblar que habían sufrido un excesivo castigo. Rick hizo acopio de fuerzas, sacó su escopeta y saltó desde la esquina disparando en el aire. Rick nunca fue un grana acróbata, de modo que el salto no fue muy espectacular, y el disparo en vuelo no pasó ni cerca de su objetivo, el cual contestó ametrallando a Rick en el suelo y dejándolo al borde de la muerte, pero se mantuvo consciente gracias a la mala hostia que rezuman los carroñeros en estos casos. Se arrastró de nuevo tras la esquina. Si para Rick iban mal las cosas, para su oponente no parecían ir mejor. Mickey consiguió un tiro de suerte dejándole el casco colgando y la cabeza sin protección, mientras Robert, que al fin había logrado trepar a la armería, ahora no veía nada, así que se cagó en todo mientras bajaba de nuevo para encaramarse al otro edificio. Randy y Brown tampoco tenían visibilidad, de modo que el mercenario se quitó el cinturón con las granadas y explosivos que le quedaban, lo hizo girar, y se lo lanzó a Rick. Éste lo cogió, activó una de las granadas y lo lanzó por encima del edificio hacia donde más o menos estaba el cabrón de Ronald. El tiro no fue muy bueno, pero tampoco hizo falta más; la onda expansiva combinada y la metralla hicieron caer a pobre diablo cuan largo era. Y ni bien había caído, todo el grupo comenzó a bajar de los edificios y a correr hacia el cadáver para saquearlo, mientras Rick, postrado en un charco de sangre, y con medio kilo de plomo en el cuerpo gritaba “¡Dejadme a mí algo, cabrones!”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-8250787217607111780?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/8250787217607111780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=8250787217607111780' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8250787217607111780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8250787217607111780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/02/la-base-abandonada-2-parte.html' title='La base abandonada (2ª parte)'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-UBx-ZFTFzxk/TWQoOyTqbQI/AAAAAAAAAa4/iK76gP_jrJc/s72-c/DOTJ-67JeepAmbulance-10-466x350.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-8577157342041780344</id><published>2011-01-03T12:43:00.033+01:00</published><updated>2011-01-12T18:13:32.870+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>La Base Abandonada (1ª parte)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3g5yZ4tpI/AAAAAAAAAag/_l5zubNiuXY/s1600/MGS4%2B-%2BSurveillance%2BCamera%2B2-620x.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Perdidos en los yermos&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: normal;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div  style="text-align: justify; font-weight: bold;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Aquello no pintaba bien. Los tres compañeros seguían corriendo campo a través bajo la tormenta de nieve. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Hacía rato que habían dejado de oír a sus perseguidores, pero la tormenta de nieve les azotaba y no se veía a&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;más de veinte o treinta metros. Albert intentó excavar un refugio en la nieve para &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3TBlHtqzI/AAAAAAAAAZ4/nsFMTOa-HE4/s1600/Cartel%2Bcopia2.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 273px; height: 204px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3TBlHtqzI/AAAAAAAAAZ4/nsFMTOa-HE4/s200/Cartel%2Bcopia2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561333138970225458" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;pasar la noche, pero no había tanta profundidad, y la tormenta llenaría el parapeto en poco tiempo. Sin embargo, al excavar vio que bajo sus pies había asfalto, así que debían estar sobre algún tipo de carretera. Caminaron con &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;rumbo inseguro durante rato por el paisaje cubierto de una nieve gris perláceo, hasta que entre la ventisca pudieron ver la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;silueta de un edificio. Al acercarse más, descubrieron que se trataba de un conjunto de edificios de una planta rodeados por una alambrada, caída en algunos puntos. A lo largo de la alambrada unos letreros oxidados advertían de que la valla estaba electrificada y que aquellas instalaciones pertenecían al ejército.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt; Cruzaron la valla por un hueco procurando no rozarla y se adentraron en el recinto. Rodearon una nave y se encontraron en una explanada nevada de la que sobresalían aquí y allá los restos desperdigados de un helicóptero destruido por una explosión mucho tiempo ha. Bajo la nieve, inspeccionaron los despojos del aparato. En él había los restos calcinados de cuatro esqueletos, alguno de ellos aún con la chapa identificativa de soldado, deformada por el calor, pero nada más de valor… salvo la chatarra en sí, que evaluaron que podría ser vendida en Raccoon &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;City. Exploraron la nave cercana, y resultó ser un hangar. En él había varios bidones con aceite sintético y un &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3U27rSsYI/AAAAAAAAAaA/XkuFB6MTEmY/s1600/Helicoptero%2Bcopia%2B4.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 320px; height: 194px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3U27rSsYI/AAAAAAAAAaA/XkuFB6MTEmY/s320/Helicoptero%2Bcopia%2B4.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561335155069727106" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;armario con herramientas que rápidamente saquearon. Luego se pusieron como hormigas bajo la nevada a arrastrar los restos del helicóptero hacia el hangar. En esto estaban cuando a Albert le pareció ver a alguien que atisbaba tras la esquina de un edificio cercano y se ocultaba al ser descubierto. Inmediatamente pararon la tarea y se pusieron a cubierto. Otearon un rato, pero no vieron nada. Viendo que aquello no era seguro y que ya estaba oscureciendo se acercaron al edificio opuesto al hangar  en busca de un refugio seguro para pasar la noche.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3SnQ_Pb_I/AAAAAAAAAZw/LHA5q06xdSo/s1600/Helicoptero%2Bcopia%2B2.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Eric se acercó al edificio, rompió una ventana y se coló dentro con bastante estrépito. Randy y Albert se pusieron a rodear el edificio hasta dar con la puerta. Entre la ventisca, el atardecer y la mugre en los cristales, dentro apenas había luz, pero Eric vio lo que parecía una sala de esparcimiento del complejo. Entre mugre y telarañas pudo ver algunas mesas y sillas, un televisor, una mesa de ping-pong, y una puerta que daba a otra estancia: una cocina.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Randy y Albert entraron por la puerta a patadas y se vieron en una cocina en la que Eric ya estaba entrando. La estancia apestaba a moho y podredumbre. Aun así, como buenos despojos, se pusieron a &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;rebuscar entre la mierda y consiguieron encontrar  algunas latas de Coca-Cola caducada, una botella de agua mineral de aspecto turbio, una pastilla potabilizadora y algunos cubiertos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;En la sala de recreo había algunas taquillas cerradas con llave. Randy abrió de dos patadas una de ellas y se desparramaron por el suelo un montón de latas de conserva, casi ninguna de ellas hinchada. Absorto por el descubrimiento, el mercenario no vio que el fondo de la taquilla tenía un buen agujero del que salió una rata del tamaño de un lechón bien alimentado y se le tiró encima. Se la quitó como pudo y vio que estaba rodeado por cuatro de esas criaturas, que chillaban e intentaban morderle y subírsele encima. Su escopeta no &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3akRWOOUI/AAAAAAAAAaI/MxEEqqlBjNE/s1600/na11.6.jpg"&gt;&lt;img style="float: right; margin: 0pt 0pt 10px 10px; cursor: pointer; width: 210px; height: 269px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3akRWOOUI/AAAAAAAAAaI/MxEEqqlBjNE/s200/na11.6.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561341431539185986" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;resultaba muy manejable en esa distancia tan corta. Albert consiguió acertar un disparo difícil, matando a uno de los bichos, pero estaban cosiendo las piernas a mordiscos a su compañero cuando Eric, para terminar de arreglarlo, le pegó un tiro tratando de acertarle a una rata. El mercenario cayó al suelo inconsciente, y los roedores (o lo que fueran), encabronados se fueron hacia el más cercano, Albert, que comprobó que su enorme rifle también resultaba nefasto en un cuerpo a cuerpo. Por suerte para él, esta vez Eric tuvo más tino y mató a otro de los bichos, haciendo huir a los dos que quedaban. Ahora tenían un montón de comida y un mercenario moribundo (¿también comida?). Le taponaron las heridas como pudieron y concluyeron que aquel edificio tampoco era seguro. Quién sabe cuántas ratas más podría haber.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Improvisaron una camilla con una puerta y salieron de nuevo a la nevada con su compañero a cuestas. Probaron suerte con el edificio más cercano, pequeño y de una planta. Las ventanas en él estaban enrejadas y la nieve se acumulaba frente su puerta de metal… cerrada a cal y canto. Ninguno tenía ni idea de cómo abrir una cerradura, ni herramientas para ello… salvo sus armas. Varios tiros y algo de estruendo más tarde consiguieron abrir la puerta. Era ya de noche, y la tormenta había cesado. El interior del edificio estaba bastante oscuro. Encendieron una improvisada antorcha y se acomodaron para pasar la noche tras comprobar que estaba vacío. La noche fue fría y tensa, rasgada continuamente por aullidos que sonaban alarmantemente cerca.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Con la luz de la mañana, pudieron explorar mejor la edificación en la que estaban. Parecía tratarse de un pequeño almacén, y en én encontraron cajas con cubos de plástico, cantimploras de metal, mopas, escobas, bengalas, un par de uniformes y un pequeño botiquín con alcohol, una aguja de sutura y vendas. Mientras Eric saqueaba como un loco todo aquello, algo se le enganchó en el brazo, y al tirar de ello Albert se quedó blanco a ver que se trataba de un fino hilo de nylon enganchado a una carga explosiva camuflada en la pared… pero estaban de suerte: el mecanismo estaba tan oxidado que no explotó. Cortaron el cable y saquearon todo el material que pudieron. Con lo que consiguieron, pudieron tratar algo mejor las heridas de Randy, que seguía inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Encuentro nocturno&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Dejaron al mercenario descansando y salieron fuera a explorar el resto del complejo. Al salir vieron huellas humanas en la nieve que rodeaban el almacén donde estaban. Alguien les había estado acechando así que corrieron a refugiarse de nuevo y se atrincheraron en el edificio, atrancando la puerta lo mejor posible. Decidieron pasar el resto el día descansando y aburriéndose un poco, comiéndose las conservas y bebiendo nieve grisácea derretida. Por la noche establecieron guardias. Aparte de los aullidos de cada noche, durante la guardia de Albert no pasó nada, pero en el turno de Eric los aullidos habían cesado. Éste estuvo oteando por  una de las altas ventanas y en la oscuridad de la noche le pareció ver algo más oscuro que merodeaba por el patio. Luego escuchó cómo alguen trasteaba con la puerta que habían atrancado y trataba de abrirla a empujones. Despertó a Albert y salieron los dos con una bengala y dos cojones. Al salir vieron un rastro de pisadas en la &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;nieve que se dirigía hacia el edificio de enfrente, el de la sala de recreo. Comenzaron a seguirlo cautelosos hasta que un montículo de nieve frente a ellos se alzó, revelando una enorme figura vestida de uniforme, con una máscara antigás y unas gafas de protección desértica bajo el casco de camuflaje. Aquel tipo debía de medir más &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3e58AWWsI/AAAAAAAAAaQ/HCae4MXMbNg/s1600/Soldado%2Bmascara.JPG"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 387px; height: 215px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3e58AWWsI/AAAAAAAAAaQ/HCae4MXMbNg/s320/Soldado%2Bmascara.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561346201813932738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;de dos metros. Rápidamente Albert y Eric abrieron fuego. Albert falló y Eric juraría después que lo alcanzó en la pierna, pero el tipo no pareció inmutarse. Alzó su M16 y lanzó un par de ráfagas que tumbaron a Eric y casi acaban con Albert. Viendo que aquello se les iba de las manos, Albert jugó su última carta. Tras su enemigo, en una esquina del edificio frente a él, y casi fuera del radio de la bengala, pudo ver un pequeño cobertizo donde se almacenaban las bombonas de propano que alimentaban la cocina que exploraron el día antes. Disparó a una de ellas esperando que aún les quedara combustible, y así fue. El disparo provocó una reacción en cadena que convirtió en una bola de fuego parte del edificio. Lo último que Albert alcanzó a ver fue cómo el asaltante trataba de ponerse a cubierto y era engullido por la deflagración en plena huída.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Cuando los ojos de Albert se recuperaron del resplandor, aún caían trozos incendiados del edificio. La nieve &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;había desaparecido en un círculo de unos veinte metros de radio, y con ella casi toda la cocina aledaña a la sala de recreo del personal. No había ni rastro de su enemigo. Ni restos, ni huellas. Comenzó a arrastrar a Eric penosamente hacia la relativa seguridad del almacén. Ahora tenía dos convalecientes. Pasó el resto de la noche en vela, lamiéndose las heridas, cambiando vendajes a sus compañeros y vigilando, esperando que no apareciera el tiparraco aquel otra vez.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;Al día siguiente, el panorama era desolador: más heridos, más nieve… Albert se acercó a la luz del día a los &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:100%;" &gt;restos del incendio de la noche anterior, extinguido por la humedad y la nieve. De nuevo no encontró ninguna pista que le dijera qué pudo haber ocurrido con el asaltante nocturno. Volvió al almacén y acordó con Eric, ahora consciente, que tendrían que pasar allí unos días recuperándose. Al menos tenían comida en lata, y nieve para no deshidratarse… y si se les acababa la comida, siempre podían intentar cazar perros. Vaya vida…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3g5yZ4tpI/AAAAAAAAAag/_l5zubNiuXY/s1600/MGS4%2B-%2BSurveillance%2BCamera%2B2-620x.jpg"&gt;&lt;img style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center; cursor: pointer; width: 332px; height: 166px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3g5yZ4tpI/AAAAAAAAAag/_l5zubNiuXY/s200/MGS4%2B-%2BSurveillance%2BCamera%2B2-620x.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5561348398259943058" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-8577157342041780344?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/8577157342041780344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=8577157342041780344' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8577157342041780344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8577157342041780344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2011/01/la-base-abandonada-1-parte.html' title='La Base Abandonada (1ª parte)'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/TS3TBlHtqzI/AAAAAAAAAZ4/nsFMTOa-HE4/s72-c/Cartel%2Bcopia2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-8571710040207176917</id><published>2010-02-01T02:55:00.005+01:00</published><updated>2010-08-24T17:40:32.854+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>Quien tiene un amigo, tiene un marrón</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;(18ª Sesión)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;   &lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;El sargento Jacobsen&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Desde que el sargento de instrucción Joseph Jacobsen se enteró de que Albert estaba en la ciudad, pensó que debía hacerle una visita algún día, aunque no esperaba que &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;f&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;uera para pedirle un favor, sin embargo no conocía a nadie de confianza en Raccoon City. Ni siquiera sabía si Albert habría cambiado mucho. En estos años había visto a gente de férrea lealtad convertirse en ratas traidoras. Esperaba que no fuera el caso de Albert… necesitaba que no lo fuera.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Deambuló bajo el aguanieve por el viejo polígono, almacén tras almacén, nave tras nave, buscando signos de actividad en alguno de ellos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Envuelto en una manta, con su marcada cojera, podía parecer una presa fácil… lo cual le daría ventaja si había problemas. En los últimos años había visto y pasado de todo, y después de eso, no esperaba que &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPfYtD0VlI/AAAAAAAAAQ0/i0bW_3CXcbM/s1600/Sargento+Jacobsen2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 274px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPfYtD0VlI/AAAAAAAAAQ0/i0bW_3CXcbM/s320/Sargento+Jacobsen2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508992384709711442" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;ningún oportunista de Raccoon City fuera a suponer una gran amenaza. Aún así, se mantenía tan alerta como podía.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Al fin encontró lo que buscaba. Una nave con un boquete mal tapiado en un lateral. Algunas huellas tenues de neumáticos iban y venían de su puerta principal. Pegó la oreja y distinguió voces, aunque ninguna conocida. Se armó de valor y llamó a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;“¿Quién es?” -Se oyó desde dentro-&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;-¿Albert Fish?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt; Tras una silenciosa espera, alguien abrió una rendija en la puerta… luego se abrió más y una cara conocida de sorpresa apareció frente a él. Al menos le había encontrado, pero ésa era la parte fácil.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Reencuentro:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Albert sólo llevaba un par de semanas llevando una vida más o menos honrada, intentando enseñar a los milicianos a coger un rifle, cuando en el parte militar de “Buscados” de Raccoon City vio unos nombres que le sonaban bastante. Tanto, que decidió pasarse por el almacén para avisarles y de paso enterarse de qué coño habían hecho esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Se presentó allí a primera hora de la mañana, y encontró a Tyzan, Geremi y Slayer haraganeando, para variar, calentándose alrededor de un bidón donde ardían unos maderos. De los que había ido a buscar sólo estaba Slayer, y por él se enteró de por qué los buscaban a él y al resto. Sólo a ellos se les ocurre registrarse en una expedición como mercenarios, matar a su patrón y desaparecer. Aún estaba Slayer argumentando algo acerca de matar a los patrones explotadores cuando llamaron a la puerta. Todos prepararon las armas, y al preguntar quién era, alguien al otro lado preguntó por Albert. Éste se acercó cautelosamente a la puerta. Abrió una rendija y vio a un tipo envuelto en una manta, luego la abrió casi entera, y exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pero… lo último que vi de ti era que tu sangre me caía por la cara!&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;-Y yo lo último que vi fue una explosión… ¿Puedo pasar a calentarme?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;-Creí que habías muerto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;-Y yo. -dijo mostrando medio torso convertido en una enorme cicatriz, desde el pecho hasta la pierna izquierda- Ha pasado mucho tiempo desde aquello. Me alegra volver a verte.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras las presentaciones oportunas, y ante la suspicacia del resto, el tipo fue cacheado. Sólo llevaba su pistola reglamentaria, como soldado que era. Cuando pudo sentarse tranquilamente, Joseph explicó el motivo que le llevó allí: después de pasarse meses en el hospital, le dieron una inútil medalla al valor, fue licenciado y pasó a la reserva. Volvió a su casa buscando a su hermana pequeña, Danah. La encontró malviviendo con un grupo de refugiados por los alrededores del pueblo. La sacó de allí y vinieron a Raccoon City, donde pensó que podría obtener algún tipo de trabajo ahora que el ejército había tomado la ciudad. A duras penas, él consiguió la ciudadanía como oficial de instrucción, pero no había nada para ella. Sin ningún tipo de cualificación profesional, una niña de aún 17 años resultaba inútil en aquella ciudad, así que Joseph se acondicionó un apartamento, consiguió meterla ilegalmente en la ciudad y la escondió allí. Con las raciones diarias, y tirando del mercado negro, había comida para ambos. Sin embargo los jóvenes son inquietos. Él pasaba todo el día fuera de casa, en el cuartel de instrucción, y ella comenzó a conocer gente por el barrio, gente a los que Joseph no confiaría ni medio dólar para que se lo cuidaran. A veces, ella llegaba a casa con algo de dinero, pero lo normal era que le pidiera. Cada vez que la intentaba convencer de buscar algún tipo de trabajo, aun como ilegal, acaban discutiendo. Últimamente tenía peor aspecto, estaba más demacrada e irascible. Cuando ella le dijo que tenía un amigo, Freddy, que le iba a conseguir trabajo sirviendo mesas en un garito, Joseph se esperanzó, pero una noche Danah no volvió a casa a dormir. Su hermano la estuvo buscando por el barrio, pero no encontró nada. Una noche a la intemperie en Raccoon City… una chica de 17 años… lo sensato habría sido darla por muerta, pero no podía hacerlo, era cuanto le quedaba. Oficialmente, la chica no existía, y como soldado, si alguien se enteraba de lo que había hecho los echarían a los dos de la ciudad. Metido en este lío, y sin nadie en quien confiar, sólo pudo tirar de un viejo conocido: Albert.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;  Tras tan conmovedora historia, Slayer se había dormido, y Geremi lo único que preguntó fue "¿Y qué sacamos de esto?"Albert fue el único que sintió la obligación de ayudar a un viejo amigo. Ya le devolvería el favor de alguna forma.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Con la palabra de Albert de que la buscarían, el sargento Jacobsen salió de allí rumbo a su trabajo, bastante abatido.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Freddy:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Lo que tenía el grupo para empezar era poca cosa: la dirección donde vivía Joseph y un nombre: Freddy, que parece ser que tenía un bar, donde seguro que estaba empleando a Danah de prostituta. El plan, a priori, era de una complejidad extrema: localizar el bar, hartar de plomo a Freddy, buscar a una chica delgada y pelirroja de unos 17 años y salir por patas con ella.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Se acercaron a echar un vistazo en el piso de Jacobsen en busca de alguna pista del paradero de la chica. El sargento había conseguido adecentar un apartamento en una zona donde vivían obreros y otros tipos de trabajadores que contribuían a la reconstrucción de la ciudad, afortunados que consiguieron su condición de ciudadano en cuanto demostraron que sabían levantar un tabique derecho. Un barrio bastante tranquilo en general, cercano a donde vivía el viejo chamán y su séquito.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;La puerta del apartamento de Joseph estaba abierta; el soldado no tenía nada que guardar. Entraron e hicieron un somero registro por las escasas cosas de la chica pero aparte de algo de ropa no había ninguna pista. Luego preguntaron por la zona por el garito de Freddy, pero a nadie le sonaba. Al final, recurrieron a un conocido de Tyzan, un yonki que vivía en un viejo garaje por allí cerca. Después de porracear un poco la puerta, apareció un tipo con cara de colgado que resultó ser Ladislao López… un yonki chicano cualquiera. Tyzan le preguntó por Freddy, y el tipo recordó haberle comprado hace tiempo algo de Met. Hacía trapicheos por una zona al oeste de allí. A falta de algo mejor que hacer, accedió a acompañarles.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;A medida que las manzanas se sucedían, la atmósfera medianamente apacible del barrio de trabajadores iba volviéndose más deprimida y solitaria. Aquí y allá podía verse a gente calentándose en pequeñas hogueras o con estufas improvisadas en bidones de chapa en los bajos de los edificios. Quizá también trabajadores, pero con poca pericia más allá de cavar zanjas o cargar escombros. Mano de obra barata aspirando a una vida mejor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;El grupo caminaba por la calle sin demasiada preocupación. Una vez en la zona, López se acercó a un tipo que trataba de quitarse el frío frente a un fuego y le empezó a decir que tenía el mono y que si conocía a Freddy. El tipo, algo sorprendido, le dijo que sí, que Freddy y sus colegas solían hacer sus trapicheos en el patio central de un bloque, al final de la calle. Con algo más sólido, Albert se adelantó y empezó a preguntarle si últimamente le habían visto con una chica pelirroja, pero no supo decirle con exactitud. Parece que el tal Freddy siempre iba con alguna tipa cerca, pero no recordaba exactamente. Le preguntaron si Freddy hacía de chulo de putas o camello, y el tipo les dijo que sí, que era ambas cosas, y que había violado y matado a alguna gente en el barrio (y no necesariamente por ese orden), y que trabajaba para mafia, y que era el anticristo en persona… parecía obvio que por la zona estaban un poco hartos de su presencia. Volviéndose hacia López, el tipo le dijo: te conseguiré algo de mierda gratis si acabáis con él. Decididamente, le tenían cariño.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Siguieron calle arriba hasta llegar a un edificio donde a todas luces no había nadie. En el centro, había un patio donde unos tipos parecían estar jugando una pachanga de fútbol americano, con una cabeza humana a falta de balón. Se acercaron con cautela y vieron que eso hacían tres de ellos, mientras que otros dos preferían el béisbol: uno de ellos lanzaba una rata viva y el otro trataba de batear, con cierto éxito. Al acercarse un poco más, el juego cesó y ambos grupos se quedaron mirándose a distancia de un tiro de piedra. Les habló uno de ellos. Era el más bajito, y desde luego iba de guay.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;-¿Qué buscáis?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;-¿Eres Freddy?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;-Sí, ¿qué queréis?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;   En condiciones normales, el plomo habría empezado a volar en ambas direcciones, pero Albert decidió probar suerte por las buenas. Convenció a Freddy de que buscaban una buena zorra, jovencita, lo más tierna posible, y sobre todo pelirroja, y que pagarían bien. Después de aguantar que Freddy le vacilara un poco, arregló el trato por cuatrocientos dólares (ese tipo de material se cotizaba mucho), y quedaron en volver a eso de las 20:00 con la pasta, para pasar un buen rato con el material. Ahora sólo necesitaban la pasta. Geremi opinaba que no pensaba invertir un duro, y Albert estuvo de acuerdo en que bien está ayudar a un amigo, pero no que le costara el dinero, así que fue a ver a Jacobsen y le contó el percal. El sargento se llevó las manos a la cabeza, dijo que no tenía ése dinero y que mataría al Freddy ése y que…. Albert lo calmó y dijo que lo mejor sería primero pagar. Quedaron en verse en el apartamento de Jacobsen media hora antes del trato.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Mientras, el resto del grupo consiguió algo de ayuda reclutando a un mercenario con pintas de experimentado pero en horas bajas, llamado Randy Kruger. Como siempre, con la vaga promesa de gloria y fortuna…&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Esperaron el resto de la tarde en el apartamento de Jacobsen hasta que por fin llegó el sargento, con pinta aún más cabizbaja y un fajo de billetes roñosos. Era mejor no saber cómo había reunido los cuatrocientos pavos. Le contaron el plan y se empeñó en ir, pero temiendo que perdiera los estribos al ver a su hermana, Albert le convenció de que se quedara allí y les diera tres horas para arreglar el asunto ellos. Antes de irse, Jacobsen encontró para ellos una vieja fotografía de él y su hermana. En ella se veía una chica pelirroja de unos trece años del brazo de su hermano, en el porche de una granja o casa de campo. Aunque bastante más joven, al menos ahora tenían una idea de los rasgos de Danah.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Salieron a la calle en casi total oscuridad, con un candil de aceite improvisado en una lata. Avanzaron hacia el punto de reunión y entraron en el patio. La única luz provenía de un cobertizo al otro lado del patio, con un bidón en el que ardía un fuego. A Randy le empezó a oler mal aquello, así que se quedó guardando la salida. El resto avanzaron hasta el cobertizo. Se asomaron por el hueco a modo de puerta, pero no había nadie. Geremi voceó “¡¿Freddy?!”, y como respuesta comenzaron a recibir disparos desde dos flancos. En efecto, era una trampa. Geremi recibió un disparo, pero López se llevó la peor parte. Mortalmente herido, se echó al suelo y se arrastró hacia la oscuridad tratando de salir de allí. Tyzan y Geremi se guarecieron en el cobertizo, y Albert se deshizo del candil y echó a correr hacia la salida, mientras Randy, oyendo el tiroteo, se deslizaba en la oscuridad tratando de atisbar la posición de los enemigos.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Cuando Albert llegó a la salida y pudo coger aire, miró hacia atrás, pero apenas veía los destellos de las armas en la oscuridad. Al menos no sonaba ningún arma automática. Geremi y Tyzan no conseguían ver a nadie con la luz del fuego, así que Geremi trató de volcar el bidón, pero se le fue la pinza y al empujarlo con las manos, se las quemó, así que le dio una patada y desparramó los rescoldos por el suelo y empezó a pisarlos mientras Tyzan disparaba a ciegas. Randy localizó a uno de los tiradores, agazapado tras un montón de escombros. Se metió en el edificio buscando cobertura y realizó un certero disparo con su 9mm que obtuvo por respuesta un grito de dolor y sorpresa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Albert seguía sin ver nada, disparando más bien a ciegas. Guarecidos y en medio de la oscuridad, y con ambos bandos sin querer delatar sus posiciones, el fuego sobre ellos cesó y alguien desde la oscuridad les invitó con voz burlona a dejar el dinero en el cobertizo y largarse a cambio de sus vidas, pero el grupo contestó con más disparos. Al otro lado del patio, desde un rincón oscuro, Albert vio una pequeña llama que prendía en la oscuridad, y haciendo una parábola caía sobre el techo del cobertizo, convirtiéndolo en un pebetero, con Tyzan y Geremi dentro que sólo oyeron que les habían lanzado algo de vidrio. Unos instantes después, el resplandor creciente y el olor a gasolina quemada les hicieron comprender mejor que el cobertizo iba a dejar de ser seguro en poco tiempo, así que Tyzan salió por patas, atrayendo todo el fuego, y Geremi detrás. Cuando oyó los disparos, Randy se asomó y terminó el trabajo que había empezado con su anterior disparo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;  Con una carrera, Tyzan y Geremi llegaron hasta la salida, donde López había conseguido llegar también arrastrándose. Su estado había empeorado mucho tras un desastroso intento de Albert de aplicarle unos primeros auxilios.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Ahora que las llamas consumían todo el cobertizo, casi medio patio estaba en penumbra, y Albert al fin consiguió avistar a uno de los tipos en la oscuridad. Apuntando con toda calma, disparó su rifle y el bulto cayó. Puede que se levantara después, pero al menos lo haría dolorido. Mientras, Randy cambió de posición: localizó unas escaleras y subió a la primera planta buscando una posición ventajosa.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPibsGIV2I/AAAAAAAAAQ8/MaDT8ECVzR8/s1600/21.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 210px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPibsGIV2I/AAAAAAAAAQ8/MaDT8ECVzR8/s320/21.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508995734525466466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt; Los disparos parecían haber cesado. Albert atravesó a toda velocidad un trecho del patio y llegó a un portal de viviendas, donde había unas escaleras. Comenzó a subirlas en la oscuridad buscando su posición favorita: la azotea. Cuando llegó arriba, sin apenas luz, echó un vistazo a su alrededor y le pareció que estaba despejado. Luego se asomó y escudriñó el patio buscando un blanco. En el patio no había nadie, pero vio a alguien asomando por una ventana de la primera planta, frente a él. Se apoyó en el pretil y disparó, acertando de pleno… a Randy Kruger. El disparo le dio en mitad del pecho al mercenario mientras se asomaba buscando blancos en el patio. Su chaleco absorbió la mayor parte el impacto, pero aun así quedó malherido. “Maldición –pensó-. Hay uno en la azotea”. Se tapó la herida como pudo con un jirón de su camisa y bajó a la planta baja buscando una salida a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;En el pasillo de la salida, López agonizaba, y Geremi y Tyzan atisbaban escondidos tratando de detectar algún movimiento. A Tyzan le pareció oír algo, pero no se oía nada Geremi, temiéndose lo peor, fue a asomarse a la calle, pero conforme llegaba, Freddy y sus dos colegas, que habían dado la vuelta al edificio, se plantaron frente a él y abrieron fuego, pero de forma tan precipitada que fallaron miserablemente. Con un último esfuerzo, López disparó a uno de ellos y después murió. Geremi, que no podía creer que siguiera vivo, dio media vuelta y salió por patas, mientras Tyzan hacía lo mismo. Freddy y los otros les persiguieron. Justo un instante después, Randy conseguía abrirse paso y salía a la calle por una ventana. Albert, que había oído tiros en la parte de la calle, vio salir a alguien por una ventana a la calle y avanzar renqueando rumbo a la entrada del edificio. Supuso que podía ser el mismo al que disparó en la primera planta, cerca de aquella zona, pero estaba tan oscuro que prefirió no delatar su privilegiada posición con un disparo a ciegas. Se fue de nuevo a mirar al patio y vio salir a dos tipos que se metieron rápidamente por la primera ventana que pudieron. Otros dos iban detrás. Decidió disparar a estos segundos, y tumbó a uno de ellos. Al ver caer a su compañero, el otro dio media vuelta y se guareció de nuevo. Albert se imaginó que saldrían por el otro la parte de la calle y fue a cambiar de lado de nuevo. Cuando Geremi y Tyzan encontraron una ventana que daba a la calle, vieron pasar fugazmente a alguien y prefirieron no asomarse. Se trataba de Randy, que seguía avanzando renqueante sin saber que habían estado a punto de volarle la cabeza sus compañeros por tercera vez. Cuando llegaba a la entrada del edificio, vio como dos tipos salían corriendo calle abajo sin percatarse de él, así que pegó un último tiro y se puso a cubierto.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Reunido de nuevo el grupo, intentaron descansar y recapitular. Aparte de sus armas, unos pocos dólares y un par de bolsitas con unos cristales de sales, los colegas muertos de Freddy no llevaban nada más. Una de las bolsitas, Tyzan la identificó como Metanfetamina, pero la otra no sabía lo que era. Al rato llegó Jacobsen, tal como habían acordado, que se hundió en la desesperación al ver que no tenían ni a su hermana ni al tipo que sabía dónde estaba. Albert le devolvió el dinero del fallido rescate mintras Geremi, frustrado por no encontrar nada útil dentro del edificio, le increpaba que le habían tiroteado y que estaba haciendo todo esto por nada. Exigió algún tipo de pago por todo aquello pero Jacobsen, bastante hosco repitió que no tenía nada que darles. Geremi exigió el dinero del rescate como compensación, y el sargento, abatido y chantajeado se dio media vuelta dispuesto a largarse. Geremi contrariado le lanzó un disparo de advertencia, pero no consiguió nada. Quizá en el fondo Joseph prefería que lo mataran aquella noche.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Geremi se pasó el resto de la noche rebuscando por el edificio para descubrir frustrado que en aquella pocilga no había nada de valor, ni siquiera rastro de que los tipos aquellos vivieran allí.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Después de tan mala noche, Geremi y Randy tuvieron que ser ingresados, y empeñaron parte de las armas saqueadas para poder pagar la factura del hospital.&lt;br /&gt; Estuvieron día y medio recuperándose y recibiendo la amable visita de Slayer, que fue a verles al hospital.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Tras varios intentos infructuosos de vender algún arma sobrante Albert, indignado por que le daban demasiado poco por sus armas robadas a un cadáver, fue a hablar de buenas con Jacobsen para intentar sacar algo de pasta con la que pagar el hospital. Al fin y al cabo el favor era para él. El sargento seguía sumido en su propia desesperación, y más cuando confesó a Albert que había vendido su arma reglamentaria (que ni siquiera le pertenecía) para conseguir esos 400 pavos. En ese momento Albert se dio cuenta de lo desesperado de la situación. Al menos, Jacobsen, volvía a tener el dinero y había quedado ese medio día con el tipo para intentar recuperar su pistola.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;“Maldita sea –pensó Albert- ¿Quién me mandará tener amigos?”&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La búsqueda continúa: el antro de Pete&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;  Para unos tipos duros como Randy y Geremi, el paso por el hospital para recuperarse de un par de balazos se reduce a un día y poco (maldito sistema D20…). Y a la salida les esperaban Slayer y Albert. Tyzan se había ido a llorar un poco la pérdida de su amigo el yonki.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Volvieron al escenario del día anterior, pero no había ni rastro de Freddy y sus colegas, sólo los cadáveres malolientes de los caídos (incluido el de Labislao López) así que buscaron al tipo al que preguntaron la otra noche, el cual parecía bastante contento de que Freddy hubiera desaparecido del barrio, aunque siguiera vivo en algún sitio. Empezaron a preguntarle a bocajarro sobre si se drogaba o vendía, pero no, el tipo parecía ser pobre pero honrado en ese aspecto, así que pasaron a preguntarle por el proveedor de Freddy. Tras pensarlo un rato, el tipo fue a preguntar a otro, y cuando volvió, tenía una respuesta: Freddy solía pillar la droga que vendía de un colega suyo que tenía un bar unas manzanas más al norte, un tal Pete. Sería cuestión de hacerle una visita.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;El antro de Pete resultó ser un tugurio pequeño pero con una amplia oferta: bebida, putas, juegos y hasta una especie de corral a modo reñidero para darse unas hostias con los amigos …o los no tan amigos, y donde hay competición siempre se cruza alguna apuesta. Todo muy completo, bajo la atenta mirada de otro par de matones como los de la puerta, pero nada que ver con el Fight Palace, ni en cantidad ni en calidad. Entraron todos menos Albert, cuyos modos de soldado podían resultar evidentes a un buen observador. En vez de eso, Albert se quedó en la esquina antes y subió a una azotea desde donde tenía una perfecta vista de la entrada al local y los dos matones de la puerta. Los otros una vez dentro se dividieron: Geremi y Randy se acercaron al reñidero, donde dos tiparracos se estaban dando de hostias, jaleados por varios clientes, mientras Slayer se acercó a la barra, tras la que un tipo enorme con grandes bigotes y cara de pocos amigos despachaba brebajes al personal. Tras pedir por el que le sangraron 5 pavos, entró en materia y le preguntó por el precio de las chicas, en especial jóvenes y blancas. Por trescientos pavos tendría lo que quería, pero quería ver el dinero antes, y Slayer se negaba a mostrar el dinero (que no tenía ni de lejos) ante tan selecta clientela, y más sin ver el material. Al final convenció al tipo de ver a la chica y entonces pagar, pero cuando le dijo que subiera y esperara a que se la llevaran, Slayer tuvo que admitir que no tenía el dinero encima, y el camarero lo mandó a paseo, así que el negro se reunió con los otros, donde la pelea.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Habiendo escuchado la conversación, una chica se le acercó y le ofreció sus servicios, más baratos que los de las chicas bar y mejores ya que, según ella misma afirmaba, “Pete las ofrecía a sus clientes tan drogadas que era como follarse a un maniquí”, pero por 250 pavos podía tenerla a ella. Slayer meditó la proposición y, en un alarde de lucidez, decidió que en vez de eso le cobraría él a la chica 100 pavos por tirársela. Tras una carcajada, la tía lo mandó al carajo. Mientras Slayer meditaba profundamente qué había habido de erróneo en su propuesta, dos tipos con pinta de yonki estaban empezando a alborotar en la barra, hasta que uno de ellos trató de ponerle las zarpas encima al camarero, momento en el los matones del local los sacaron amablemente a la puerta y les patearon el hígado, también con mucha amabilidad. Viendo esto, el grupo supuso que podrían hacer negocio con las dos bolsitas “incautadas” a Freddy y su panda. Salieron a la puerta y Geremi comenzó a hacer negocio con los dos ruinas, que no tenían tanto dinero. Cuando les puso las sustancias delante, pasaron de la metanfetamina, la que querían era la otra, y no tenían más de cincuenta dólares. Hasta uno de ellos estaba dispuesto a matar al otro por aquella bolsita. Geremi insistió en obtener más y los yonkis, desesperados, se le echaron encima y consiguieron golpearles, pero Randy y Slayer estaban al quite y los separaron rápido. Al final convencieron a Geremi y éste se deshizo de la bolsita por esos 50 pavos, que se guardó a cara-perro.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Cuando se hubieron ido los dos “enganchaos”, los matones de la puerta se les acercaron, y con cara de rottweiler uno de ellos les dijo escuetamente “aquí sólo vende Pete”. Tras unos instantes de tensión, los matones volvieron a su puesto en la puerta, y no hubo que desenfundar allí mismo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;En la calle, Albert se reunió con ellos y planearon el siguiente paso. Siendo aquello un bloque de apartamentos, y suponiendo que las chicas estaban en el piso de arriba, quizá habría una entrada desde la azotea, así que se dirigieron a un callejón lateral y por la escalera de incendios consiguieron llegar a la azotea. No había nadie guardando aquello, así que buscaron las escaleras que se metían en el bloque y Albert se adelantó en sigilo. Vio que esas escaleras llegaban hasta la calle, pero en la planta primera había un largo pasillo lleno de puertas que daban a apartamentos abandonados, y una de ellas había sido tapiada con ladrillo. Volvió a informar, y viendo que el grupo estaba pensando entrar por el procedimiento del butrón con todo el escándalo del mundo, Albert les convenció de recuperar su posición en la azotea de enfrente y hacer un ataque frontal. Acordaron eso. El grupo bajó hasta el portal que daba a la calle y esperaron allí a que el francotirador estuviera en posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPkuE3AnPI/AAAAAAAAARE/KZTZu_hSCRM/s1600/ss_25148.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 261px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPkuE3AnPI/AAAAAAAAARE/KZTZu_hSCRM/s320/ss_25148.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508998249433832690" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Cuando Albert llegó a su puesto, todo en el bar seguía tal cual. Apuntó con su Winchester a uno de los guardias de la puerta y lo dejó tieso de un tiro. El otro se metió corriendo para adentro. Ya se había liado. Al oír el tiro, alguna gente salió a la calle, pero el grupo no se movilizó. Al poco, tres matones cruzaban la calle corriendo rumbo al edificio de Albert. Éste disparó y alcanzó a uno de ellos cuando cruzaba, pero no logró abatirlo. Geremi también disparo a uno de ellos por la espalda, pero no le alcanzó. Los tres tipos ganaron el portal y echaron escaleras arriba. En ese momento, con casi toda la clientela del garito estaba en la calle a ver qué pasaba, el disparo de Geremi hizo que todo el mundo saliera corriendo a guarecerse. Randy y Slayer salieron de su escondite y entraron en tromba en el bar, topándose de frente con el tipo de la barra, que salía con una escopeta, y entablándose un conato tiroteo a corta distancia del que el “barman” se largó rápido al encasquillar su escopeta al primer disparo. Dio media vuelta y se escondió tras la barra, y tras él fue Randy que se subió a la misma y comenzó a pegarle tiros, a la vez que Slayer se asomaba y le disparaba también, mientras el tiparraco se escabullía como podía y medio se defendía a golpes de culata. Consiguió desencasquillar su escopeta pero no era su día: cuando intentó disparar de nuevo a Randy, el maldito arma volvió a encasquillarse, y el tipo tuvo que salir por patas rumbo a la calle, chorreando sangre por varios sitios y con Randy y Slayer tiroteándolo desde detrás, al tiempo que de una tras tienda situada tras la barra, salía gente medio desnuda con cara de pánico y buscando la salida. El mercenario se fue a una puerta que había al fondo del local buscando las escaleras al piso de arriba, la tiró de una patada y llegó a un pasillo con cuatro puertas a los lados y una al fondo. Fue a la del fondo y se encontró en un patio trasero ¿Dónde demonios estaba la escalera? Desesperado, abrió a tiros todas las puertas. Eran celdas donde se guardaba el “material”. En una estaba Danah, en estado medio catatónico, en otra había una chica con un ataque de ira homicida que se lanzó sobre ellos con uñas y dientes. La calmaron con toda delicadeza (culatazo en la boca), en otra había un muchacho semiinconsciente del que pasaron como de la mierda, y en la última una chica muerta, con la cabeza rota y una mancha de sangre en la pared. Aparentemente se había suicidado en pleno ataque provocado por la abstinencia. Cogieron a Danah y salieron de allí cagando leches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Geremi, viendo todo el jaleo, había decidido que la idea del butrón era mejor, por lo que en cuanto Randy y Slayer salieron al asalto, él fue en sentido contrario, escaleras arriba. Buscó la pared que había dicho Albert, sacó su mazo de hormigón y comenzó con la tarea. La pared de ladrillo no aguantó mucho, y pronto tuvo un agujero por el que pasar. Al otro lado había una cama con una chica desnuda sentada sobre ella que miraba a su alrededor con la mirada perdida sin saber cómo reaccionar. No era pelirroja, así que Geremi pasó de largo. Llegó a otra habitación y encontró a otra chica hecha un ovillo en una cama, en similares condiciones. Tampoco era la que buscaba, así que llegó a unas angostas escaleras y bajó por ellas, llegando a una tras tienda. Al cruzarla salió por una puerta que daba al bar y vio como Randy salía ya del local con una chica cargada al hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Cuando Albert vio que los matones entraban en su edificio, cruzó la azotea y llegó a al edificio contiguo. Se apostó cerca de las escaleras de bajada y esperó. Al fin los tipos asomaron la cabeza. Albert disparó, pero falló, y lo mismo ellos. Eran tres y se le echarían encima en cuestión de nada, así que echó a correr escaleras abajo. En la calle el caos comenzaba a despejarse, y vio que sus colegas salían del bar con una chica a cuestas ¿Misión cumplida?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Epílogo:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;Volvía a nevar otra vez. De camino al apartamento de Joseph, Danah fue recuperando la consciencia de su entorno y comenzó a preguntar por Pete. Era evidente que la chica estaba enganchada a algún tipo de porquería y la quería ya. Cuando consiguieron entregársela a su hermano, la insistencia de la chica se había vuelto casi violenta, y aunque se calmó un poco al verlo, no duraría mucho. Tras agradecer a Albert y a su panda el haberla encontrado y jurar que no olvidaría aquello, Joseph cogió a su hermana y salió del apartamento con ella diciendo conocer a alguien que podría ayudarla a salir de su estado. Los hermanos se alejaron por la calle bajo la suave nevada, confundiéndose con el resto de gente que trataba de buscarse la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;“Un bonito final para un nada lucrativo trabajo” –pensó Geremi.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPecJRohbI/AAAAAAAAAQk/26_Q15J5944/s1600/ss_25144.jpg"&gt;&lt;img style="cursor: pointer; width: 665px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPecJRohbI/AAAAAAAAAQk/26_Q15J5944/s400/ss_25144.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5508991344311829938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-8571710040207176917?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/8571710040207176917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=8571710040207176917' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8571710040207176917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8571710040207176917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2010/02/quien-tiene-un-amigo-tiene-un-marron.html' title='Quien tiene un amigo, tiene un marrón'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/THPfYtD0VlI/AAAAAAAAAQ0/i0bW_3CXcbM/s72-c/Sargento+Jacobsen2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-7124735502853312214</id><published>2009-12-09T17:25:00.006+01:00</published><updated>2010-02-03T22:04:42.074+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>Un trabajo para el irlandés</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;El final de un azaroso viaje.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La angustiosa noche fue transcurriendo mientras los carroñeros hacían reparaciones de emergencia con los medios de que disponían. Todo el mundo estuvo en vela vigilando alrededor, pero no tuvieron visitas nocturnas. Llegaron a Raccoon City con las primeras luces del amanecer. En el control de la puerta en seguida se identificó a los vehículos como la expedición de Ernest. Tuvieron que contestar varias veces a la misma pregunta: “¿Qué ha sido del patrón del a expedición?” La versión más o menos consensuada fue que cayó bajo los ataques caníbales en Stinkholeville. De momento la trola pareció colar. Las mercancías obtenidas fueron pasadas a un almacén donde serían examinadas por los oficiales de logística para ver qué objetos les interesaba comprar, y para liquidar la deuda de combustible que pidió el patrón en adelanto. Se les invitó a volver al día siguiente a saldar cuentas. Los carroñeros en cambio, se fueron tranquilamente con sus ganancias: la camioneta de Ernest, que al no ser oficialmente “mercancía recuperada”, no fue retenida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Los compañeros se dirigieron al hospital para curar sus heridas e ingresar a Phyr, que estaba en las últimas. Por suerte Lock tenía sus propios métodos de curación, y Rose no estaba muy mal. Slayer sorprendentemente no tenía ni un rasguño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;Nuevos marrones:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A la salida del hospital de camino al almacén, un desconocido abordó a Rose, y con un tono de velada amenaza le dio un mensaje de Barry, el Irlandés. Le dijo que quería verle, y le recordó una deuda pendiente que dejó en su bar. La instó a pasarse por el Floating Coffin y tener una charla con él. El Irlandés destila el mejor brebaje de Raccoon City, incluso sabe a whisky, y al parecer Rose apostó con alguien del bar a que era capaz de aguantar mejor que él la bebida. El que perdiera pagaría toda la consumición de ambos. El resultado fue que Rose perdió la apuesta, el conocimiento y estuvo a punto del coma etílico, lo cual explica que no se acordara ni de la deuda ni de cuánto debía. No fiándose mucho de Barry, decidió contárselo al resto de la panda y Tyzan les advirtió que el tipo no debía andar de muy buen humor después de “lo del sábado”. Al parecer hubo una carrera de coches por un tramo de la circunvalación, cerca de Little Raccoon, y el coche del Irlandés se estrelló cuando iba en primera posición. Si el irlandés quería reclamar una deuda y encima andaba de mala leche, sería mejor no ir sola. La acompañaron Rick, Lock y Geremi para hacer bulto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El Floating Coffin resultó ser un garito con pinta de negocio legal al Oeste de la ciudad, dentro del perímetro seguro. Un viejo letrero de madera con el nombre del local se balanceaba sobre la puerta. El interior algunas velas y candiles complementaban la luz que entraba desde fuera, aunque en general el ambiente era lúgubre. Las pisadas del grupo resonaron sobre el suelo de madera, y los pocos parroquianos presentes se les quedaron mirando. Rose se dirigió a la barra, donde un camarero con cara de pocos amigos le preguntó qué quería. Al preguntar ella por El Irlandés, el tipo alzó la voz mirando a un rincón más en penumbra y dijo: “Eh, Barry, preguntan por ti” y un tipo sentado en una mesa contestó “Rose, querida, así que al final has venido a ver al viejo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; Barry…”&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/S2nkvN82PfI/AAAAAAAAAOQ/BkcK5behh0c/s1600-h/Derek+Dokey+Farrell_4.1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 199px; height: 258px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/S2nkvN82PfI/AAAAAAAAAOQ/BkcK5behh0c/s320/Derek+Dokey+Farrell_4.1.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5434125925249072626" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El Irlandés era un tipo rubio, alto y delgado, con pinta de bien curtido pero sin un atisbo de debilidad por lo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;s &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;años. Al mirar daba el aspecto de un lobo al acecho. Con una media sonrisa, invitó al grupo a sentarse y a presentarse. Había oído hablar de alguno de ellos, pero no gran cosa. Después de alguna formalidad, entró en materia. Les dio más detalles sobre la carrera del sábado anterior y les comunicó su certeza de que sabotearon su coche, el Roadster Coffin. Éste había salido como favorito e iba el primero, cuando a falta de media vuelta para el final, tomó una curva en línea recta, desintegrándose en una bola de fuego al pasar a través de la mediana y de varios edificios. Quedando coche y piloto esparcidos en un tramo de unos cien metros. Mickey era un buen piloto, así que descarta una torpeza por su parte, y el mecánico que se encargaba del coche es su propio primo, así que sospecha que fue alguien de fuera. Se mueve mucho dinero con las apuestas, y además había otros tres participantes:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Rick, el ganador, al volante de un Corvette C5 modelo del 2006, sin nombre ni decoración. Es un piloto freelance del que nadie sabe casi nada. Participa en alguna carrera y suele quedar de los primeros o a veces incluso ganando. La gente empieza a conocerle en la calle como Rick “Hurricane”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Carroñeros: una banda de poca monta, restos de una banda mayor de las que salieron perdiendo en la reciente guerra, patrocinados por un garito, el Fight Palace, propiedad de un tipo al que llaman Bola 8. Su coche es poco reconocible: tiene la carrocería de un Charger del 2006 pero ha sido modificada. El motor sobresale del capó y los pasos de rueda se han ensanchado considerablemente. Su piloto lleva una placa metálica que le cubre la parte derecha de la cara y la cabeza. Se rumorea que perdió parte de la cara en un accidente. Tanto al coche como al piloto los llaman “the machine”, pero entre su círculo le apodan “Tin-man” (Hombre de hojalata). Su coche acabó el segundo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Red Scars, gente peligrosa. Pilotaban un Mustang rojo y negro con marcas tribales rojas al que le faltaba parte de la carrocería, el “Red Beast”. Su piloto, al que llaman “Beast” es el típico carroñero Redscar: grande, malencarado y con las marcas tribales típicas de su grupo. No sabría distinguirlo de cualquier otro miembro de la banda. Acabó en última posición. Un tanto humillante para gente que no está acostumbrada a perder.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; El trato del irlandés fue muy simple: está convencido de que fue otro participante quien los hizo, así que quiere alguien que encuentre a quien se la jugó y le devuelva la moneda robando su coche y matando a su piloto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Una vez expuesto el trabajo, Rick le puso precio (después de hacer algunas preguntas bastante raras). Serían 1000 pavos por todo y condonaría la deuda de Rose. Al irlandés le pareció bien, incluso prometió dar algo extra si hacían el trabajo de forma especialmente limpia. Sólo puso una condición: quiere el maldito coche para la carrera del próximo fin de semana en Little Raccoon.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; El grupo comenzó sus pesquisas inspeccionando el lugar. Recogieron a Tyzan, que presenció la carrera y éste les guió hasta la curva fatídica. En el asfalto quedaron los restos de una frenada en línea recta, directa contra la valla de la autovía de circunvalación, en la que se veían restos del impacto, así como en el edificio de enfrente y en el asfalto de más abajo. Estuvieron un rato buscando minuciosamente, pero lo poco que quedaba estaba irreconocible. Barajaron la hipótesis de que alguien disparara al piloto. Había edificios desde los que había buen ángulo, y había algunos espectadores por las azoteas, pero Tyzan no recordaba ver saltar el parabrisas del Roadster Coffin antes de que se la pegara, aunque no tenía un ángulo ideal para estar seguro de ello. Después de inspeccionar el lugar decidieron echar un vistazo al Fight Palace&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; El Fight Palace se encuentra al Oeste de la ciudad, fuera del perímetro. Ocupa un antiguo centro comercial no muy grande de una sola planta. En el suelo de la planta baja se han hecho tres agujeros grandes en el suelo que comunican con lo que fue el sótano aparcamiento. Luego se han tapiado alrededor, quedando convertidos en pozos de lucha. Hay tres de estos pozos para tres peleas al mismo tiempo: sin armas, con armas y lucha en equipos. El más cercano a la entrada es el de lucha sin armas, después la modalidad con armas y al fondo, el más grande es el de lucha en equipos o bien modo supervivencia (“todos contra todos”). El garito también tiene toda una oferta de diversión a base de apuestas, comida, bebida, prostitución.... etc, todo por un precio, claro. El propietario es un negro calvo enorme al que todos llaman “Bola 8”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rose decidió quedarse en el coche con Tyzan, mientras el resto entraba. Tuvieron que dejar todas sus armas en la puerta. Allí dentro los únicos que llevaban armas eran los guardias, que portaban todo tipo de artillería, en especial fusiles M16. El lugar estaba bastante animado, con gente entrando y saliendo (en su mayoría negros), bebiendo y vociferando alrededor de uno de los pozos, donde dos contendientes peleaban sin más armas que sus propias manos. Frente a una pizarra, un negro esmirriado llevaba en actividad frenética el tema las apuestas. Geremi se acercó a él y le dijo que quería ver a Bola 8 para entregarle un mensaje del Irlandés. El tipo no entendió nada y lo mandó a paseo, pero el grupo comenzó a insistir hasta que uno de los gorilas del local (pero con pinta de inteligente) se les acercó y les preguntó para qué querían ver al jefe. El grupo medio lo convenció de que tenían una interesante propuesta que hacer a Bola 8, con lo que el tipo les dijo que esperaran y se fue para adentro. Mientras volvía, pudieron ver a tres carroñeros que desentonaban un poco con el ambiente de jolgorio del local. Estaban sentados alrededor de una mugrienta mesa y hablando entre ellos con semblante hosco. Rick, en un alarde de diplomacia, se sentó con ellos por las buenas y los trató de coleguitas, a lo cual los tipos respondieron con la típica amabilidad carroñera, invitándole a que se largara de allí cagando leches. Rick se fue de la mesa pero se quedó merodeando. Al poco, el mismo gorila que les había atendido se sentó con ellos y les pasó un pequeño paquete envuelto en una bolsa de papel. Mientras veía esto, otro matón se acercó al grupo y les invitó a pasar al fondo del local para hablar con el jefe. Decidieron pasar todos menos Lock, que se fue a esperar fuera en el coche y vigilar a los carroñeros por instrucciones de Rick.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Flanqueado por sus guardias, Bola 8 les estaba esperando en una habitación a modo de despacho, sentado en un sillón orejudo del que sus anchas espaldas sobresalían por ambos lados. Aun sentado el tipo parecía realmente grande. Llevaba un número 8 tatuado en su rapada coronilla y jugueteaba continuamente con una bola negra de billar mientras miraba fijamente a los recién llegados. Slayer hizo de portavoz para romper el hielo, y comenzó a dar algunos rodeos acerca de cómo ellos podrían hacer que en la próxima carrera su coche ganara, haciendo que algún otro pudiera sufrir un accidente como el del irlandés. Bola 8 no pareció interesarse mucho por el tema y prefirió bromear acerca de la “pericia” del piloto irlandés. Tampoco entendía muy bien de lo que querían decir, hasta que la palabra “sabotaje” (o más bien “saboteo”) salió a colación, lo cual hizo reír al tipo; dijo que sabotear el resto de coches no tendría ningún interés, y que así en breve no habría corredores, y por lo tanto tampoco carreras… pero bromeó diciendo que si alguien rompía las piernas a Rick Hurricane le haría un favor. De modo que tras declinar la oferta del grupo los largó. Geremi salió de allí con la impresión de que el tiparraco no había sido del todo sincero… Rick en cambio estaba convencido de que Bola 8 estaba metido hasta el cuello, pero a ver quién se lo decía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuando salieron, los carroñeros se habían marchado, y Rose, Lock y Tyzan no se habían atrevido a seguirles, para indignación de Rick. Se subieron todos al jeep y se largaron de allí montando un buen pollo, ya que a Rose se le ocurrió salir pegando un par de ráfagas de subfusil, para quedar de cool. Mientras se alejaban pudieron ver que se estaba montando un buen tiroteo en la puerta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En algún punto de la zona exterior del perímetro, se pararon a discutir el siguiente paso: unos abogaban por dinamitar el Fight Palace, otros por investigar quién coño era ese tal Rick (tocayo del carroñero). Estando en esto, oyen entre las calles en ruinas lo que parece un motor de moto merodeando. Rose cogió el monopatín de Rick del maletero y salió a investigar. Pasadas a un par de manzanas, agazapada, vio a un negro en moto escudriñando los edificios en ruinas. Rick decidió arrancar el coche y dar una vuelta por allí, olvidándose de Rose. Vieron también al negro en moto al fondo de una avenida y aceleraron, pero el tipo también los vio y se dio a la fuga. De alguna manera, consiguieron encontrar después a Rose y recogerla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Discutieron un rato más el curso de acción a seguir, decidiendo investigar quién podría haber dado un pelotazo fuerte con el resultado de las apuestas de la última carrera. Aquellos los tuvo todo el resto del día ocupados, moviéndose por la calle, preguntando e indagando. Pese a su actual posición en la milicia, Slayer aún sabía cómo moverse por las calles y con quien hablar, pero la información no fue concluyente: hubo gente que ganó bastante dinero, otra que perdió bastante, pero sin relación entre ellos. Simplemente parece que quien tiene dinero apuesta fuerte, y el que no, pues no. Y seguían sin saber quién era Rick Hurricane, aunque parece que está ganando popularidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al día siguiente a primera hora se aventuraron a ir a la guarida de los Red Scars. En Un viejo bloque, fuera del perímetro, don tipos bien armados vigilaban la entrada al antiguo aparcamiento en el sótano, y de vez en cuando salía o entraba algún vehículo. En otro tiempo aquello habría sido un avispero de actividad, pero ahora andaban más cortos de medios y personal Aun así, dentro se intuía actividad. Pararon el jeep enfrente y Slayer se dejó la artillería en el coche y se acercó a ellos en son de paz. Pidió hablar con el jefe, pero como siempre, el jefe no va a salir a hablar con los primeros gusanos que llegan, y como siempre, los gusanos en cuestión se ponen pesados hasta que sale allí toda la panda a ver qué demonios pasa. Finalmente un tipo bastante más fornido que los otros y con pinta de estar más curtido, atendió a Slayer, y en un alarde de estupidez se dejó convencer de que el extraño grupo representaba a una cooperativa de apostantes que estaba investigando unos supuestos fraudes por sabotajes en las carreras. Al tipo le pareció hasta divertida la idea de que alguien tuviera los cojones de intentar infiltrarse en su cubil para sabotearles el coche. En cuanto a la velada insinuación de que les han saboteado los coches a otros participantes, el tío dice no saber nada de eso. Por último le preguntan si sabe la identidad de Rick Hurricane, pero el tipo tampoco la sabe, así que le proponen que indague a sus proveedores quién ha podido estar preguntando por piezas para un Corvette modelo C5, y quedan en encontrarse con él en el mercado al medio día del día siguiente. El tipo también tenía varias preguntas para ellos, como por ejemplo el nombre de la cooperativa, cuántos miembros había, cuándo se creó… a todas estas preguntas Slayer contestó con otra trola igual de grande y se dispusieron a pirarse, pero tuvieron que esperar a Rose, que estaba vendiendo su dignidad a un carroñero por 50 pavos en un portal ruinoso del edificio de al lado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sin pistas sobre el tercer participante, vuelven al Fight Palace con la idea de… ¿reventarlo? Slayer se sube con su fusil a un edificio cercano, varias plantas más alto que el viejo centro comercial. Desde allí observa la actividad en la puerta y que en la azotea hay guardias armados también. El resto deciden esperar en la puerta, pero Lock entra en el garito y apuesta sus últimos 40 pavos en contra del favorito en la siguiente pelea. En cuanto ve la diferencia de tamaño de los contendientes, da el dinero por perdido pero, contra todo pronóstico, el luchador más canijo gana la pelea por un truco bastante sucio. Mientras cobra su dinero, ve que los guardias de la puerta están dándole hostias a un tipo esmirriado de aspecto ratuno. Al parecer tiene una deuda por pagar en el local. Desde la puerta, Tyzan lo reconoce como el tipo que habitualmente le lleva las apuestas. El grupo observa un rato más cómo los gorilas de la puerta le dan de palos y sólo cuando ven que posiblemente acabarán matándolo, deciden preguntar cuánto debe. En un alarde de generosidad bastante raro en Geremi, éste decide pagar la deuda de 200 pavos del tipejo para poder interrogarlo a gusto. Mientras éste le besa los pies al carroñero, Lock decide curarlo con su don, por lo que también a él le babosea lo pies, pero como siempre, nada es gratis aquí: apenas el tipo empieza a agradecerles su acción, el grupo empieza a extorsionarlo, reclamándole el dinero, información, contactos, tratos de favor, un misil nuclear… Al final se dan cuenta de que el tipo no tiene más que lo que lleva puesto, sin embargo consiguen sacarle una valiosa pieza de información: Rick Huricane trabaja como mecánico en la chatarrería de Dwight. Tiene sentido, pues las piezas en mejor estado suelen venderse ahí. Antes de irse, Rose le propone al tipo que hable con Bola 8 para organizar peleas de barro, en las que ella está dispuesta a participar. Al tipejo le parece buena idea, así que entra de nuevo al local, vacilándles a los gorilas de la puerta: "han saldado mi deuda, así que estoy limpio. Sed buenos y vigilad bien, jejeje..." y a continuación se pierde en el interior del local.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El grupo se acerca al negocio de Dwight. Al viejo parece que le ha ido bien después del problema que tuvo con los asaltantes. Tiene a todos sus mecánicos desguazando, clasificando y limpiando piezas para separarlas de la chatarra no reparable. Algunos hombres armados pululan por la nave, aunque no en la misma cantidad que cuando sufría ataques cada pocas noches.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rick el carroñero se acercó a Dwight y le abordó con su típica delicadeza, preguntando por el otro Rick en voz alta y en general tocándole las narices al tipo en su propio negocio. Ante una conversación así sin ningún disimulo, pudieron ver que uno de los mecánicos miraba con cara de preocupación de vez en cuando, así que Rick (el carroñero) se puso a llamarle con gran sutilidad. Gritó: “¡Eh, tú, que sabemos que eres Rick! ¡Ven p’acá!”. El muchacho trató de tranquilizar al furibundo Dwight y accedió a hablar con el pintoresco grupo fuera del taller. En efecto, aquel muchacho rubio de aspecto introvertido resultó ser el tercer piloto. No se molestó en ocultarlo, ya que tan seguros estaban, pero prefería seguir siendo anónimo, para evitar problemas. Como a los otros, le insinuaron el tema de los sabotajes, pero con una gran soberbia dijo que él no necesitaba sabotear ningún coche para ganar. Parecía bastante molesto con el resultado de la carrera: “podría haber adelantado a ese tipo, pero se la pegó. Eso no es ganar”. En lo que sí estuvo de acuerdo es en que debió tratarse de algún fallo mecánico o de un mal bache, por que el piloto irlandés era bueno. Como felonía obligatoria a cada encuentro, Geremi intentó extorsionarle también, y el muchacho le siguió la corriente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="lucida grande" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Tras su encuentro con Rick, el grupo decide que tiene claro que el culpable de todo el Bola 8, y se dirigen al almacén para planear cómo desencadenar la 4ª guerra mundial en el garito en el Fight Palace.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" face="lucida grande" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;b style=""&gt;Recompensa por los mercenarios:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mientras el resto del grupo se divertía “haciendo amigos”, Jurgen y Phyr estuvieron convalecientes en el hospital, y a la salida tuvieron que pagar la cuenta en mercancías, al no disponer de dinero en metálico. Una vez fuera se largaron al gremio de mercenarios, a ver qué se cocía por allí. El viejo edificio habilitado para el gremio presentaba un aspecto algo más ajetreado de lo habitual, aunque ¿quién puede decir qué es lo habitual en Raccoon City?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En medio del ir y venir de gente armada y malencarada, estos dos no desentonaban, así que traspasaron el hall y se dirigieron al tablón de anuncios del pasillo para ojear las “ofertas de trabajo”, y en efecto Phyr vio que había un par de recompensas nuevas por dos mercenarios cuya cara le resultó demasiado familiar: el propio gremio de mercenarios ofrecía 1000 dólares por cada una de las cabezas de Jurgen Heinz y Jack William Phyr, acusados de saltarse el código ético de la entidad al incumplir un encargo y traicionar al contratante. Alguien se había chivado de lo ocurrido con Ernest tres días atrás. Disimuladamente, Phyr arrancó los dos avisos de recompensa del tablón de anuncios y se los guardó. Después se largaron de allí, quizá por última vez, elucubrando si podrían anular lo de la recompensa matando al denunciante o si tendrían alguna oportunidad de defenderse en un juicio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Cuando los mercenarios llegaron al almacén encontraron al resto de compañeros hablando de asaltar un garito de apuestas lleno de negros changos por no se qué de unas carreras. Llamaba la atención el aspecto de Lock, que en dos días había pasado a tener una palidez cadavérica, se le caía el pelo y vomitaba sangre periódicamente. Unos síntomas bien conocidos en Raccoon City.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Le contaron al resto de la peña que ahora sus mercenarias cabezas tenían precio, buscando el apoyo de sus camaradas, pero en vez de eso, sus “amigos” comenzaron a ver a ambos mercenarios como dos fajos de billetes con patas, en especial Geremi, aunque también Lock lo consideró, entre estertores y toses. Cuando preguntaron su opinión a James, a éste le preocupó que las cabezas del resto del grupo también tuvieran precio en breve, con lo cual Geremi empezó a hacer cuentas, ya que él era el único no implicado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Después mirarse unos a otros con cara de cuervo codicioso, decidieron mandar a Geremi y Lock a investigar en el gremio. Entraron y preguntaron al tipo del mostrador, que estaba tan enfrascado en registrar cada entrada y salida de personal y material, que no estaba al tanto de la nueva recompensa. Al preguntarle más datos sobre el tema, pareció no tener ni idea. Había escuchado algo sobre un asunto interno del gremio y una recompensa por dos ex-miembros, pero no sabía en qué asunto estaban metidos ni quién los había denunciado. Aquel tipo estaba ya demasiado habituado a la vida de funcionario logístico, aunque aún tenía más aspecto de mercenario que Lock, que parecía un cadáver andante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Volvieron al almacén con las manos vacías, así que decidieron ir a cerrar el asunto del Fight Palace, pero tuvieron que hacerlo sin la ayuda de James y Rick, que ese día “no tenían el cuerpo para tiros”. En puesto de ellos fueron Phyr y Jurgen, que tras su estancia en el hospital tenían ganas de acción.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Se metieron en el agujereado jeep y se dirigieron al antro de apuestas con la intención de liar allí la de Dios. Iban elucubrando si alguno debía entrar antes y otear el terreno, o si Lock debía levantar un banco de niebla, o si Geremi debía retar a Bola &lt;st1:metricconverter productid="8 a" st="on"&gt;8 a&lt;/st1:metricconverter&gt; un combate singular en el foso (ésta última fue rápidamente descartada cuando recordaron el tamaño del susodicho macaco). Llegaban al garito cuando otro coche arrancaba y se les cruzó. Sus ocupantes se quedaron mirando al grupo un instante y luego dieron gas a fondo. Se trataba de los carroñeros de la última vez. Tras unos instantes de estupefacción, Geremi giró 180º y comenzó a perseguir al coche. El jeep era un verdadero trasto, pero Geremi estaba inspirado y comenzó a ganarles terreno. Cuando estuvieron a distancia de un tiro de piedra, Lock se puso de pie sobre su asiento e invocando el poder de Gaia creó un banco de espesa niebla sobre sus perseguidores, y lo siguiente que escucharon fue un frenazo y un choque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Dentro de la niebla no se veía nada. El grupo detuvo el jeep y se adentraron a pie con las armas en ristre. Más adelante se oía maldiciones e imprecaciones. Jurgen se adelantó y recibió varios tiros en respuesta, que no le dieron por mucho. Geremi disparó en dirección al origen de los disparos, pero aquello seguían siendo palos de ciego. Intercambiaron algunos disparos a ciegas más, hasta que de pronto la niebla se disipó tan rápido como había a parecido. Los compañeros se habían dispersado por la calle, mientras que los carroñeros se habían parapetado tras el coche siniestrado. Se inició así un intercambio de plomo en el que Jurgen comenzó a marcar la diferencia y Lock desequilibró la balanza. Primero invocaó un perro callejero hambriento que atacó furiosamente a uno de los carroñeros, trabándolo en combate cerrado. Luego el chamán se acercó temerariamente hasta el coche siniestrado y haciendo brotar una llamarada de sus manos, incendió el combustible que caía sobre el asfalto, inaugurando la temporada de fallas en Raccoon City. En mitad de toda la acción, Phyr se había dedicado a intentar curarse una pequeña herida que le habían hecho al principio, pero un rato después, tenía todo el contenido de su botiquín desparramado, se había enredado con el esparadrapo y su herida seguía sangrando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Con dos bajas, el coche hecho una tea y un perro cojonero enganchado en la pierna, los dos carroñeros que quedaban huyeron como conejos. Aun así el perro alcanzó a uno, casi matándolo de un bocado en el costado. Geremi acabó el trabajo del perro. Mientras, Jurgen alcanzó al otro en un espectacular sprint y trató de hacerle un placaje, pero tropezó con una grieta del pavimento y se pegó una hostia igual de espectacular contra el suelo. El tipo dobló una esquina. Jurgen se reincorporó tan rápido como pudo para seguirle. Mientras comprobaba si sus dientes seguían en su sitio, alcanzó a ver cómo su presa llamaba desesperadamente al portón de un garaje y le abrían. El mercenario comenzó a acercarse con cautela, buscando un sitio a cubierto en la acera de enfrente desde el que vigilar la salida.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Para cuando Phyr pudo vendar adecuadamente su herida, Geremi ya había desvalijado los cadáveres de los carroñeros y había arrojado sus cuerpos al fuego. Ahora el olor a barbacoa se mezclaba con el de la gasolina quemada. Lock aún resollaba por el esfuerzo. Se reagruparon y avanzaron cautelosamente hacia la siguiente calle, donde Jurgen debía estar esperándolos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La espera de Jurgen dio sus frutos, pues al poco el tipo al que había perseguido y otros tres bien armados salieron por un postigo del portón del garaje y comenzaron a andar en dirección al altercado. El mercenario pensaba dejar que salieran y sorprenderlos por la espalda, pero uno de ellos lo vio, y comenzó a lloverle plomo. Si embargo los tipos eran bastante malos disparando y Jurgen, a cubierto y bien curtido en estas situaciones, no recibió ni un rasguño. Trató de responder al fuego, pero su arma se encasquilló. Mientras trataba de desatascarla, sus enemigos se parapetaron también tras el hueco de la puerta y siguieron disparando. Phyr y Geremi vieron la situación desde el otro extremo de la calle y comenzaron a avanzar, uno por cada acera, buscando cobertura. Cuando los tuvieron a tiro comenzaron a disparar también, y entonces los enemigos se centraron sobre Geremi, que había tenido que ponerse al descubierto, en medio de la calle para coger algo de ángulo para disparar. Esto le vino bien a Jurgen, que había encasquillado su arma por segundo disparo consecutivo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Comenzó a llover plomo sobre Geremi, que lo paró todo heroicamente con su pecho… antes de caer malherido y tener que arrastrarse a cubierto. Los enemigos también estaban recibiendo lo suyo, y una ráfaga del rifle de Jurgen les convenció de que no les iba a ir bien. De forma que se ocultaron en el interior, donde se acababa de oír el rugido de un motor potente. Jurgen dudó un momento si lanzarse en solitario a asaltar el garaje, ya que Phyr no parecía muy por la labor, pero su duda no duró mucho, ya que al momento las puertas del garaje se abrieron de golpe empujadas por un coche que salía de allí quemando neumáticos. Al volante iba un tipo con una chapa pegada a la cara, y detrás se vehía a otros dos más. Era el coche que buscaban, y estaba escapando, así que todos tuvieron la misma genial idea: ametrallar el coche. El vehículo no pudo aguantar el fuego sostenido de dos armas automáticas y la escopeta de Phyr, y pronto su conductor perdió el control del vehículo, estrellándose contra un edificio y quedando hecho un acordeón. Cuando se acercaron a examinarlo vieron que todos sus ocupantes habían muerto del impacto y sus cadáveres estaban atrapados entre los hierros retorcidos. Casi echando las tripas por la boca a causa de las heridas, Geremi dijo: “saquead todo lo que haya en el garaje”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En el interior del pequeño garaje encontraron lo que suele haber en este tipo de instalaciones: bancos de &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sx_Yg2lJYnI/AAAAAAAAAMI/UDHyfAd-gpo/s1600-h/Dodge+Charger+%28crashed%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 436px; height: 189px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sx_Yg2lJYnI/AAAAAAAAAMI/UDHyfAd-gpo/s320/Dodge+Charger+%28crashed%29.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413283336041357938" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;trabajo, herramientas, algunas piezas de repuesto o usadas, y el misterioso paquete que los carroñeros recibieron en el Fight Palace… o al menos su envoltorio. Cargaron todo lo que pudieron y les pareció útil en el jeep y se largaron de allí buscando alguien que les curara las heridas y tratando de encontrar la mejor forma de explicarle al Irlandés el “éxito parcial” de su misión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;Epílogo:&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A estas alturas, todo el mundo en Raccoon City conoce ya la existencia de cierto curandero, cuya poderosa&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; brujería sana las heridas a cambio de una donación para su comunidad. Los compañeros se dirigieron a casa del chamán por miedo a que les detuvieran nada más aparecer por el hospital. El Maestro pudo encargarse de las heridas de todos ellos, pero las lesiones por radioactividad de Lock estaban más allá de sus posibilidades, y le instó a que fuera urgentemente al hospital. A la salida, el grupo tuvo que dejar buena parte de lo saqueado como “donación voluntaria” por los servicios prestados, y tras eso llevaron a Lock al hospital, donde le atendieron de urgencia. La buena noticia para él es que su cuerpo no despedía radiación, por lo tanto no estaba contaminado, pero sus lesiones necesitarían cuidados intensivos, una buena alimentación reconstituyente y vida sana y sin sobresaltos por un tiempo, algo fácil de conseguir en Raccoon City… por los cojones. La mala noticia es que un oficial y dos soldados estuvieron preguntando por él en el hospital esa misma mañana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Restablecidos, Geremi, Jurgen y Phyr se acercaron al Floating Coffin para hablar con el Irlandés, el cual se extrañó de no ver a Rose ni a los otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Siendo el único de los tres que estaba en el grupo original, dejaron que fuera Geremi quien se explicara, el cual con su típico tacto explicó a Barry que podía recoger el coche que tanto deseaba en cierta calle del extrarradio… si conseguía desempotrarlo de la pared en la que se encontraba… y quitarle unas cuantas arrugas., ponerle un motorcito nuevo… etc. Comunicó que el verdadero culpable era Bola 8, pero el Irlandés parecía ya no escucharle. Se había quedado mirándolo fijamente con una vena palpitándole en la sien. Luego, sin decir palabra, estrelló contra la pared una botella que tenía a mano y se hizo el silencio en todo el garito. Montó en cólera arguyendo que lo más importante era tener el coche para la próxima carrera y Geremi, para terminar de arreglarlo le ofreció la tartana que tenían por jeep para correr. Tras unos instantes, el irlandés pareció recuperar la calma (quizá le pareció que el ofrecimiento de Geremi era pura inocencia y no ganas de tomarle el pelo). Dado que al menos había devuelto la pelota al saboteador, lo dejó estar y dijo que no iría a por Rose, pero tampoco pensaba pagar por semejante chapuza de trabajo, así que una vez más al grupo se le escapaba su retribución de entre las manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Apenas salieron del bar, escucharon en su interior al irlandés jurar y maldecir a voces y movilizando a su gente para ir a por lo que quedara del siniestro total. Lo mejor sería que no estuvieran por allí cuando saliera con toda su banda y todo su cabreo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify; text-indent: 9pt;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-indent: 9pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:10px;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Otro cliente satisfecho.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-7124735502853312214?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/7124735502853312214/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=7124735502853312214' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/7124735502853312214'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/7124735502853312214'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/12/un-trabajo-para-el-irlandes.html' title='Un trabajo para el irlandés'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/S2nkvN82PfI/AAAAAAAAAOQ/BkcK5behh0c/s72-c/Derek+Dokey+Farrell_4.1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-3097490532718604287</id><published>2009-10-12T23:39:00.006+02:00</published><updated>2009-10-13T00:22:12.875+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia pj'/><title type='text'>Lock Garrison</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/StOkWj3AB9I/AAAAAAAAAHo/AuAW0VpZLXE/s1600-h/Cham%C3%A1n.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 171px; height: 216px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/StOkWj3AB9I/AAAAAAAAAHo/AuAW0VpZLXE/s320/Cham%C3%A1n.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5391833886382622674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El destino juega sucio, sí, muy sucio pero a veces todo sucede con un fin, con un objetivo.......&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mi madre murió en el momento de mi nacimiento, mi padre........... no se donde estará ese despreciable ni me importa.......... estoy solo......desde el momento de mi nacimiento estoy solo........&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;....... los del centro de acogida dicen que se llama Lucas, me dicen que cuidará de mí.........es un anciano.......me inspira bondad.........al menos en su casita en las afueras de la ciudad estaré más cómodo que en este lúgubre y frío centro, así que lo agarro de la mano y me voy con él........&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Pasamos los años viviendo en aquella casita apartados de toda civilización.....ya tengo 30 años..........durante todo este tiempo me enseña a cultivar el campo, a sacar provecho de todo lo que nos da la madre naturaleza, a canalizar toda su energía y utilizarla para un bien común........es muy sabio y me transmite todos sus conocimientos........&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Una noche me despierto...........algo no va bien........un mal presentimiento......la tierra tiembla y salgo de la casa corriendo......Lucas está fuera mirando al cielo, inmovil....dirijo mi mirada hacia donde él mira........ de repente un enorme destello a lo lejos seguido de un estruendo que hace temblar la tierra tanto que nos tira al suelo a ambos......me levanto algo desorientado.........siento dolor, mis pies descalzos notan cómo la tierra se resiente....la madre tierra llora..........no sé qué hacer...........busco a Lucas...... está de rodillas en el suelo......lo llamo pero no responde.......me acerco a él y escucho cómo reza......me arrodillo a su lado y rezo con él hasta que los primeros rayos de sol iluminan nuestro rostro. Pasa un tiempo desde aquella nefasta noche......un día escuchamos coches pasar cerca de nuestra casa.......nunca antes había pasado nadie por aquí........me dispongo a salir pero Lucas me detiene agarrándome del brazo.........me dice que salga por la parte de atrás....me dice que huya. Mientras abro la puerta trasera de la casa oigo cómo Lucas habla con alguien en la habitación principal.............. de repente se escuchan tiros y me detengo...........escucho cómo el cuerpo de Lucas se cae al suelo y noto cómo su vida se desvanece.....gritan, ellos gritan de alegría tras arrebatar tan miserablemente la vida de un inocente........se mueven, noto como registran la casa y es entonces cuando salgo corriendo.........no miro atrás, corro, corro y corro hasta llegar a una carretera y me detengo agotado.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Un coche se acerca a lo lejos y se detiene al llegar a mi altura. Una muchacha está al volante y me invita a subir..........no sé si fiarme de ella, no tiene buen aspecto pero subo al coche pues debo alejarme de aquel lugar, dejar atrás mi pasado y luchar por tener un futuro.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Me llamo Lock, Lock Garrison......... y estoy vivo, no sé cómo pero estoy vivo, gracias al cielo; cierro los ojos e intento rezar por todos los caídos.........por Lucas y por todos....... pobres infelices......tantas vidas apagadas de un solo golpe........rezo, rezo por ellos para que la madre tierra los acoja en su seno y purifique sus almas.......... abro los ojos....los recuerdos desaparecen lentamente.......&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Noto que Patrizzia me mira....... parece buena chica.......o puede que me equivoque........me ha sacado de aquella carretera......me ha ayudado y al menos de momento sigo vivo......el motor del coche sigue sonando........nos dirigimos a una ciudad, si es que se le puede llamar así....... creo que dijo que se llamaba Raccoon...... un olor rancio y estraño entra por la ventanilla...... supongo que así es como huele el fin, el fin de todo y el comienzo de los Despojos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-3097490532718604287?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/3097490532718604287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=3097490532718604287' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/3097490532718604287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/3097490532718604287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/10/lock-garrison.html' title='Lock Garrison'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/StOkWj3AB9I/AAAAAAAAAHo/AuAW0VpZLXE/s72-c/Cham%C3%A1n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-5399812983691696873</id><published>2009-09-14T16:44:00.004+02:00</published><updated>2009-09-14T17:13:15.580+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia pj'/><title type='text'>Rick Valley</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq5aH7WRoXI/AAAAAAAAAHI/jBd5baYHZAY/s1600-h/Rick+Valley+2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 170px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq5aH7WRoXI/AAAAAAAAAHI/jBd5baYHZAY/s320/Rick+Valley+2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381337696991027570" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Rick Valley era un tipo austero, ceñudo, de complexión atlética. Nunca había tenido grandes aspiraciones, a excepción de los coches; se emocionó tanto con su primer coche de juguete cuando era niño, que durante un año no tocó un solo juguete más. Su padre, un mecánico siempre borracho y malhablado, se murió cuando él tenía dieciséis años dejándole su taller y unos pocos consejos anticuados sobre la vida. Rick no necesitaba más. Se pasó los siguientes cuatro años trabajando el oficio, hasta que cayeron las bombas; por suerte cayeron en las grandes urbes... ¿quién iba a querer tirar una bomba en el rincón más maloliente del desierto de Texas, en el puto culo de América? Rick tenía la sensación de que tras aquellos acontecimientos, no iba a haber mucha gente interesada en pasar por el desierto a que les hiciese alguna chapuza en el motor, así que cogió su mejor moto, y puso rumbo al Norte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Durante meses vagó por los despojos de la patria, haciendo algún arreglillo por aquí y por allá a cambio de un poco de gasolina y comida. Tuvo que aprender a manejar un arma; no era precisamente Billy el Niño, pero se defendía. Tras un tiempo deambulando, se asoció con unos tipos igual de dicharacheros y emprendedores que él... al principio no es que Rick disfrutase de la compañía de estos carroñeros de segunda, pero juntos tenían más posibilidades de sobrevivir. Sin embargo, con el paso del tiempo, se fue forjando un lazo de amistad inquebrantable entre los cinco, y a cada incursión se sentían más unidos. Un buen día, les llegaron rumores de una gran ciudad llamada Raccoon City, donde el ejército de los Estados Unidos de América aún medraba, y se daba asilo y patrocinio a escoria como ellos, a cambio de una parte del botín. Esto sonó como música a los oídos del grupo, que sabía que mientras más incursiones hacían en los yermos por su cuenta, más se ponían las posibilidades en su contra. Éste fue su peor error.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Nada más llegar a Raccoon City quedaron extasiados. No habían visto tal despliegue de civilización en años... entraron corriendo al mercado como niños, y lo primero que decidieron fue darse un tremendo festín. Un tipo de aspecto siniestro les vendió un saco de carne de cerdo, y tras buscar un poco se acomodaron en un edificio en ruinas. Rick, de poco apetito por las úlceras que le había procurado la dieta de su padre en la que todo llevaba chile, hoy tenía aún menos, así que no probó bocado. Los otros cuatro se saciaron como puercos, y la carne no debía estar en muy buen estado, porque al momento estaban panza arriba como cucarachas envenenadas. A Rick esto le sentó fatal, aunque no tanto como a ellos. Juró venganza por sus compañeros muertos, y como tampoco tenía nada mejor que hacer, decidió investigar el origen de la carne. Se encontró conque la carne provenía de una franquicia sumergida de carne humana llamada MarkDonald's, encabezada por un nigromante comando y un carroñero psicópata. Al parecer, el carroñero no había dejado ni rastro, pero el nigromante, un tal Donald D. Hernández, tenía una propiedad en las afueras. Decidió investigar ese antro-mansión, y lo que vio le hubiera revuelto las tripas si ese no fuera el estado natural de sus entrañas. En el sótano, colgando de garfios oxidados, se salaban jamones humanos mientras que el suelo estaba teñido de rojo de varias capas de costra sanguinolenta y trozos de pellejo. Al ver que no estaba allí, Rick indagó un poco dentro del perímetro, y se enteró, por medio de un ladrón traicionero, de que por ahí tenía un almacén que frecuentaba mucho más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Rick se fue al almacén, descubrió que se podía colar por un muro medio mal hecho empujando un par de ladrillos, y se sentó en la puerta con su pistola a esperar a que entrase el hijo puta del nigromante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-5399812983691696873?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/5399812983691696873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=5399812983691696873' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/5399812983691696873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/5399812983691696873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/09/rick-valley-era-un-tipo-austero-cenudo.html' title='Rick Valley'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq5aH7WRoXI/AAAAAAAAAHI/jBd5baYHZAY/s72-c/Rick+Valley+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-2421174211969614114</id><published>2009-09-14T10:04:00.008+02:00</published><updated>2010-01-29T22:04:31.340+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>Buscando antigua tecnología (II)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;(Resumen 16ª sesión)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En busca del tesoro:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;En algún lugar de un viejo polígono de Raccoon City, un extraño grupo estudiaba los planos de un proyecto aún más extraño: un refugio antinuclear. Phyr y Slayer se pasaron el día entero estudiando la documentación. Les costó un poco entender todo aquello, pero poco a poco fueron extrayendo detalles de sus instalaciones y estructura. Finalmente, el grupo decidió que estaban listos para ir a saquear aquello… sin contar con su patrón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;A primera hora del día siguiente, Jurgen, Phyr, Slayer, Rose y Lock se subieron a su recién “adquirido” jeep y pusieron rumbo a Stinkholeville, llegando al pueblo sin incidentes. Entraron por la zona Sur y giraron al Este, cruzando la vía del tren hasta las afueras. No se veía ni rastro de actividad perruna o canibalesca. Deambularon un rato por caminos de las afueras hasta llegar a la puerta de la finca donde aparentemente estaba el refugio. Se bajaron del coche y otearon el panorama. No se veía ninguna construcción en superficie, pero sobre un pequeño promontorio se avistaba lo que parecían varias placas solares cubiertas de una gruesa capa de polvo. La perspectiva de arrancar dichos artefactos y venderlos en la ciudad les sedujo como la luz a las polillas, así que entraron en la finca y se dirigieron al promontorio. Más de cerca pudieron ver que el camino descendía poc&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;o a &lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq4VdlcxDbI/AAAAAAAAAHA/Aj3lpNJESG8/s1600-h/Vault+2.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer; width: 320px; height: 219px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq4VdlcxDbI/AAAAAAAAAHA/Aj3lpNJESG8/s320/Vault+2.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381262202767478194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;poco en rampa hasta meterse bajo tierra, hasta un pequeña antesala en la que había una puerta metálica y algo parecido a un videoportero. Parece que habían encontrado el maldito refugio. Discutieron un rato sobre el curso de acción a seguir, y finalmente decidieron que Rose, con las ropas de camuflaje de Phyr, y mostrando escote, trataría de hablar con los habitantes del refugio haciéndose pasar por una escotada soldado del ejército que les ayudara para tratar de hacerles salir, pero después montar toda la pantomima, al pulsar el llamador no ocurrió nada. Aquello parecía todo bastante muerto. Trataron de abrir la puerta por la fuerza, pero aquello no se movía. Después lo intentaron con martillo y cincel, pero sólo consiguieron mellar la junta. Aquello era una auténtica cámara acorazada. Viendo los gatos que no podrían abrir las almejas, volvieron su atención sobre los paneles solares. Aunque cada uno era casi más grande que el coche, si lo conseguían llevar a la ciudad, les darían una pasta por aquellos trastos. Phyr y Slayer estuvieron dilucidando un rato sobre cómo averiguar si pasaba corriente por ellos, y finalmente Slayer optó por el sutil método de arrancar los cables y ponérselos en la lengua. Afortunadamente para el negro, aquellos circuitos estaban tan muertos como el resto del pueblo. Los filtros de reciclaje de aire parecían igualmente muertos. Allí no parecía haber nadie, al menos vivo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Ahora el problema estaba en cortar los seis anclajes de la placa. Cogieron las herramientas del jeep y, con más fuerza que maña, se afanaron todo lo que quedaba del día. El sol comenzaba a ponerse cuando ya tenían aquello casi arrancado, pero aún les quedaba un rato, así que decidieron volver a la ciudad por temor a los caníbales autóctonos. Durmieron todos en el almacén, menos Rose que decidió seguir zumbándose a Sameh.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Al día siguiente, en vez de tirar directamente para el pueblo fueron a ver al patrón para comunicarle sus avances. El tipo recibió la noticia con entusiasmo. Para él, el hecho de que la puerta estuviera cerrada a cal y canto no parecía representar un problema. Según les comunicó al grupo, pensaba usar la ganzúa más efectiva del mundo: explosivo plástico. El entusiasmo se le disipó en parte en cuanto le dijeron que en el refugio no parecía haber ningún tipo de actividad. Aquellos podía significar que el refugio estuviera sin terminar o bien que su minirreactor nuclear estuviera estropeado, haciendo poco lucrativa la expedición. Cuando el grupo escuchó esto, de nuevo comenzaron a protestar, alegando que lo que les iba a pagar era muy poco, que seguro que él sacaba mucho más por aquello, que la cosa estaba mu malita, que tenían a la abuela enferma… etc, etc, así que al final el tipo decidió contratarlos a precio fijo como guardaespaldas para la expedición, ya que ninguno tenía conocimientos sólidos de ingeniería y tendría que buscar a estos especialistas por otro lado. Al ser tantos, serían quinientos pavos por cabeza, encontraran lo que encontraran. El grupo aceptó a regañadientes, y el patrón los citó en una hora en aquel mismo lugar y se largó. Jurgen decidió seguirlo y vio cómo el tipo hacía trapicheos aquí y allá con carroñeros y comerciantes. Luego se percató de la presencia del mercenario y mandó a un carroñero a que le sugiriera sutilmente que dejara de seguirles. Jurgen decidió hacer caso, aunque se quedó vigilándole más de lejos. Lo único que el mercenario consiguió averiguar de su periplo es que al patrón le llamaban Ernest “El Honrado” y que parecía tener muchos contactos en el mercado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mientras, Rose había ido a hablar con Rick tratando de averiguar cuánto podía valer un generador impulsado por un minirreactor nuclear en buen estado. El carroñero no supo qué decirle, ya que nunca había visto uno, pero teniendo en cuenta su posible utilidad y el precio de los actuales generadores a combustible, el precio sería bastante más de los 2500 que iban a sacar. Rose se dirigió a toda prisa a la “oficina de atención al despojo” más cercana tratando de hacer un trato aparte con las autoridades, que seguro que le pagarían mucho más por el generador. Tuvo que esperar la cola de gente que trataban de conseguir fondos para sus propias expediciones de recuperación de material (la mayoría de los cuales se iban con las manos igual de vacías). Cuando por fin le atendieron, el tipo con uniforme al que explicó el tema no pareció tomarla muy en serio. Aún así, por la insistencia de la moza, el tipo accedió a su solicitud. Le tomó los datos y le pidió que se presentara al día siguiente para hacer de guía a una expedición compuesta por una patrulla y un ingeniero militar para comprobar la historia de la chica. Fue todo lo que pudo conseguir, y el patrón les esperaba en unos quince minutos en el mercado, así que de momento sólo podría comunicar a los otros la mayor perspectiva de negocio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El resto del grupo había hecho algunas compras menores para el viaje (básicamente más plomo), y a la hora señalada vieron llegar a Ernest en una camioneta con otros cuatro tipos: dos mercenarios y dos con pinta de no dedicarse mucho al negocio del plomo. Debían ser los técnicos que evaluarían las instalaciones. Les seguía un coche con cinco tipos con bastante mala pinta. Sus adornos y atuendos de cuero les daban toda la pinta de carroñeros. Al ver al grupo, el patrón se bajó de la camioneta y se acercó con un papel en la mano. Era una hoja con el sello de la junta militar de Raccoon City. Se trataba del típico contrato de registro para fletar alguna expedición a los yermos, detallando sus componentes, el objetivo y la zona de rastreo, imprescindible para que el ejército te fíe algún tipo de combustible o personal si quieres salir de excursión. En cualquier caso, ninguno de los compañeros era carroñero de profesión, así que no conocían muchos detalles del tema, y Ernest les dijo lo único que necesitaban saber: “como parecéis indecisos, esto es para que ambas partes cumplan lo pactado”. Cumplido el formulismo, cada grupo subió a su vehículo y pusieron rumbo al pueblo maldito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Una tumba de hormigón y acero:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Slayer iba al volante de su jeep con toda la peña, y los otros dos vehículos le seguían. Debía ser media mañana cuando llegaron al pueblo, pero en vez de torcer hacia el Este, torcieron deliberadamente hacia el Oeste, hacia los almacenes abandonados, con la idea de alertar a todos los caníbales posibles (?). Pasaron por la zona, pero todo parecía bastante tranquilo. El convoy pasó ante varios almacenes abandonados, pero todo estaba tan desierto como el resto del pueblo. Sin embargo, una vez los vehículos hubieron pasado de largo, en el último momento a Slayer le pareció ver por el retrovisor cómo alguien se asomaba por el portón de uno de los almacenes. Los de atrás parecieron verlo también.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Tras ese extraño rodeo, el grupo puso rumbo de nuevo a la zona Este de las afueras, y llegaron a la zona del día anterior, donde todo parecía seguir tal cual lo dejaron. Guiaron a Ernest a la entrada del búnker y éste colocó la carga explosiva e hizo a todo el mundo que se largara de allí. El estruendo de la explosión debió sonar por todo el condado. Lock estaba convencido de que aquello les iba a traer problemas. El grupo comenzó a mascullar y urdir todo tipo de planes para quedarse con todo, mientras los carroñeros parecían bastante impasibles ante todo aquello. Simplemente se dedicaban a hacer su trabajo&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Cuando se disipó la polvareda, pudieron ver que la puerta se había abierto lo suficiente como para acabar la tarea con un gato mecánico. El interior estaba oscuro y olía a polvo y a cerrado. Una vez abierta la puerta, el patrón se volvió al resto y les mandó de avanzadilla: “Hala, haced vuestro trabajo: bajad ahí y despejad lo que haya. Dejad que mi ingeniero se encargue de examinar el generador.” El ingeniero en cuestión se había ataviado con un traje antirradiación y llevaba un contador geyger y una linterna. El resto de gente simplemente chalecos de protección y artillería. Phyr, Lock y Slayer le acompañaron junto a otros dos carroñeros, mientras el resto se quedaba fuera. La puerta daba a un vestíbulo donde se veía un ascensor y unas escaleras que bajaban. Comenzaron a bajar por las escaleras. El interior estaba totalmente a oscuras, sólo alumbrado por las linternas de los intrusos. A llegar abajo había un gran distribuidor con varias puertas, todo tal como estaba en los planos encontrados. No parecía haber ningún tipo de actividad en el refugio, pero allí abajo el olor era sensiblemente peor. Si había comida acumulada, seguramente estaba podrida desde hacía tiempo. Siguiendo el plano, el ingeniero se adelantó buscando el cuarto de control de instalaciones, perdiéndose en la oscuridad. En el momento que estuvieron solos, Slayer comenzó a tantear a los carroñeros para ver si podía contar con ellos para acabar con el patrón y repartirse el botín, pero en principio los tipos parecían contentos con el trabajo y la paga. Se quedaron en silencio mientras miraban con ojos golosos dos puertas que daban al vestíbulo cuyo letrero rezaba “Almacén General”. Al poco el ingeniero volvió con bastante mala cara diciendo “mejor que salgamos todos de aquí; el generador debió sufrir una avería hace tiempo y aquella zona está irradiada, por eso no funciona nada. Me temo que no se pueda aprovechar casi nada de allí.” El tipo subió por las escaleras sin más para informar al patrón, y en ese momento, tanto los carroñeros profesionales como los “amateur” se lanzaron de cabeza al almacén y comenzaron a arramblar con todo lo que pudieron. En pleno saqueo entró Ernest por la puerta dando gritos e instando a todo el mundo a dejar aquello en su sitio, pues le pertenecía según el contrato. Tras unas tensas miradas, los empleados accedieron. Después puso a todo el mundo a dar portes hasta la camioneta para llevar las mercancías útiles. Algunas conservas parecían en buen estado, y también había material de supervivencia sin estrenar e incluso algunas armas. El botín parecía jugoso para unos ruinas como aquellos, pero Ernest no estaba en absoluto de buen humor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mientras iban cargando las cosas en la camioneta, comenzó a ejecutarse un descoordinado plan para quedarse con todo. Rose se deslizó tras la camioneta del patrón y metiéndose bajo ella trató de sabotearla, pero siendo la primera vez que veía un vehículo desde abajo, no tuvo ni remota idea de qué hacer, así que eligió lo más fácil: pinchar una rueda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Por su parte, Lock, con una maestría digna de Houdini, se escaqueó de la tarea y exploró un poco el refugio por su cuenta. Llegó a tientas hasta una puerta y se metió por ella. Había encontrado unas cerillas sobre una encimera, así que las usó para alumbrarse. Allí el olor era insoportable, y descubrió&lt;/span&gt;&lt;a style="font-family: lucida grande;" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq4OC50hfFI/AAAAAAAAAGo/0xJoAU77nKo/s1600-h/Sci-Fi-Radioactive-43239.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 200px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq4OC50hfFI/AAAAAAAAAGo/0xJoAU77nKo/s320/Sci-Fi-Radioactive-43239.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381254047797967954" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; por qué: estaba en un dormitorio, y sobre la cama había dos cadáveres que debían llevar años muertos, uno ataviado con lo que debió ser un bonito vestido y otro con ropa de hombre. Ambos se habían volado la cabeza. La sangre que había salpicado toda la pared era ahora una costra negra y mohosa. El hombre aún sostenía una pistola en sus manos con el cañón metido en la boca. Parece que el alcalde y su amante habían acabado como Romeo y Julieta. El muerto al hoyo y el vivo al bollo: Lock cogió la pistola de las manos del muerto y salió de allí rumbo al cuarto del generador, ignorando la advertencia del ingeniero. Entró a tientas y encendió fósforo tras fósforo hasta que se hizo una idea de donde estaba: en aquella sala se concentraban todas las instalaciones que daban servicio al refugio, incluido un enorme aparato con un gran panel de control y una señal advirtiendo del peligro del material radiactivo en su interior. Lock se lo pensó durante un rato (casi cinco segundos, por lo menos), y seguidamente comenzó a apretar botones e interruptores como un loco tratando de obtener alguna respuesta del cacharro, pero aquello también estaba muerto. Todo aquello era una tumba, y lo único que podían hacer era saquear el ajuar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Consumando la traición:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; Cuando todo el material del almacén (y algunos libros de la biblioteca del refugio) estuvo cargado en la camioneta, ya caía la tarde. Alguien se percató de que había una rueda pinchada, así que uno de los mercenarios se puso a cambiarla. Mientras esperaban, la descoordinación seguía: unos querían matarlos a todos, y otros pactar con los carroñeros. Invocando el espíritu de Gaia, Lock convocó a un perro famélico de la zona y en cuanto apareció le ordenó mentalmente que atacara a los carroñeros. Obedeciendo, el chucho se lanzó en plan kamikaze contra el coche y trató de morder a uno de los tipos, sin demasiado éxito. Acto seguido fue acribillado, y Lock sintió algo que se revolvía en su interior ante la muerte inútil de un animal. Pasado el pequeño momento de confusión, el mercenario seguía cambiando la rueda y los carroñeros haciendo tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Slayer decidió hacer un intento más. Se acercó tranquilamente al coche de los carroñeros, y esta vez sí fueron más receptivos: viendo el enorme fardo de mercancía nuevecita que había en la camioneta, acordaron colaborar ambos grupos para matar a Ernest y su séquito y quedarse con todo. Al carajo con el contrato. Slayer volvió disimulando al coche y comunicó el plan mientras el mercenario había terminado ya de cambiar la rueda. Hizo sonar el claxon un par de veces y los dos grupos salieron de sus coches y empezaron a disparar. Ernest y los suyos se habían quedado en mala posición, en medio de ambos bandos. El intercambio se cobró las primeras bajas entre los carroñeros, dos de los cuales cayeron por una granada que también dejó su coche inutilizado. La camioneta de Ernest arrancó a toda prisa pero una bala pinchó una de sus ruedas y no pudo tomar velocidad. Las balas silbaron en todas direcciones, aunque paradójicamente el mejor disparo de la tarde lo hizo un ingeniero que con una simple pistola dejó fuera de combate a Phyr de un solo tiro. Uno de los mercenarios cayó, así como el segundo técnico, pero Ernest se puso al volante y trató de seguir avanzando, pero atrajo los disparos como la mierda a las moscas, y acabó cayendo. El tercer hombre en la cabina se puso a los mandos de la maltrecha camioneta mientras desde la caja trasera el mercenario que quedaba vivo trataba de hacer su trabajo atrincherado entre la mercancía. La camioneta escapaba, así que subieron al jeep y salieron tras ella, dejando a los carroñeros con un palmo de narices. Slayer trató de sacar a la camioneta del camino, pero no lo consiguió. Desde la caja trasera, el mercenario que quedaba barrió con su arma todo el jeep, dañando a sus ocupantes, pero éstos respondieron disparando a otra de las ruedas, y esta vez el vehículo se fue a la cuneta. El ingeniero, herido, echó a correr campo a través, pero el mercenario seguía atrincherado entre la mercancía disparando en un combate desigual donde la mayor víctima era la propia mercancía que usaba como parapeto, que estaba recibiendo balazos. Viendo esto, Rose le propuso al mercenario que se rindiera y a cambio podía irse. El tipo, aprovechando que aún estaba sano, no se lo pensó dos veces puso pies en polvorosa, siguiendo al ingeniero que se había largado un rato antes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Ahora que el grupo tenía en su poder toda la mercancía comenzaron los marrones: no querían compartirla con los carroñeros, un par de los cuales necesitaban atención médica, la cual corrió a cargo de Lock, lo que a su vez dio pie al grupo para negarles a los carroñeros el que se quedaran con ninguno de los suministros médicos expoliados, alegando que además éstos ya habían saqueado los cadáveres de los caídos mientras ellos perseguían a los que quedaban en coche. La tensión comenzó a crecer, pero Slayer consiguió sosegar los ánimos. Al final los carroñeros se quedarían con la maltrecha camioneta de Ernest, la mitad de los suministros médicos, la mitad de lo saqueado a los cadáveres y el contador Geiger del ingeniero, y el grupo con todo el resto. El pequeño problema residía ahora en que en el jeep no cabía ni un alfiler, y la camioneta no era de ellos, sino de los carroñeros, así que si querían llevar su mercancía a la ciudad, tendrían que esperar a que los carroñeros reparasen la camioneta, quizá incluso con piezas del otro coche, y pusieran todos rumbo a Raccoon City, vigilándose unos a otros. Así que los carroñeros comenzaron su penosa tarea con las últimas luces del día, mientras el resto de compañeros vigilaba nerviosamente los alrededores, en espera de los más que probables problemas que tendrían que venir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-2421174211969614114?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/2421174211969614114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=2421174211969614114' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/2421174211969614114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/2421174211969614114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/09/resumen-16-sesion.html' title='Buscando antigua tecnología (II)'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Sq4VdlcxDbI/AAAAAAAAAHA/Aj3lpNJESG8/s72-c/Vault+2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-8452915946516498695</id><published>2009-08-31T01:23:00.008+02:00</published><updated>2009-09-14T14:17:46.238+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia pj'/><title type='text'>James "Slayer" Parker: una historia de violencia</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CLim-Dul%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="metricconverter"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:612.0pt 792.0pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:36.0pt; 	mso-footer-margin:36.0pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} &lt;/style&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Spve2QXjX7I/AAAAAAAAAGg/W3oC0zjYVDs/s1600-h/James+Slayer+Parker.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 139px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Spve2QXjX7I/AAAAAAAAAGg/W3oC0zjYVDs/s200/James+Slayer+Parker.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5376135603884875698" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;  Nací en 1994 en el distrito de Kirkland, Seattle. Cuando fue proyectado por la ciudad en 1950 iba a ser un barrio popular pero sería un modelo de integración en todo el estado. La realidad tiraría por el suelo las aspiraciones del gobernador McReily al haber juntado a latinos, negros y la clase baja estadounidense. Las bandas florecieron en los 70 y 80, convirtiendo el barrio en un puto gueto controlado por mafias de diferentes nacionalidades. La venta de drogas, los ajuste de cuentas, el contrabando y la corrupción fue la tónica natural hasta la hecatombe atómica.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Mis padres se mudaron al barrio cuando mi madre estaba embarazada de mi. Eran una familia humilde, venían de una pequeña ciudad del estado de Alabama. Vinieron con lo puesto, la vida les trató mal y mi padre no supo salir adelante en Alabama. Emigraron con la esperanza de ofrecer a su hijo (a mí) una oportunidad. Pero me metieron directamente en la mierda. John Parker, mi padre, pronto encontró trabajo en la ciudad, los negros solían trabajar por aquella época en las fábricas del extrarradio, llenando sus pulmones de veneno a cambio de un puñado de pavos para pagar un alquiler de un piso de 1 habitación en Kirkland. Mi madre, Mary, se dedicaba a cuidarme hasta que cumplí 5 años y me metió en la escuela. Se puso a trabajar limpiando las casas de los ricos de la ciudad. Mientras que mi padre se dio al alcohol, las drogas y las putas, mi madre tenía que aguantar sus maltratos y sus resacas. Desde que empezó a beber la casa fue un infierno, quizás se había impregnado de lo que había de puertas para afuera...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;    &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Con solo 12 años entre en la banda de mi primo M. “Slasher” Parker que se habían venido al barrio en el 2000 con las mismas esperanzas que mis padres, pero su destino estaba marcado antes de bajar del autobús. M. era un tipo del que había que cuidarse, tenía la astucia de un gato y la mala leche de mi padre cuando bebía. Con una personalidad apabullante y un carácter agresivo pronto se hizo con una pequeña banda del barrio de Twin Pines, donde vivíamos. Era un barrio pequeño dentro del distrito, pero la violencia se sentía en cada adoquín que formaba la calle. Desde que entré en la banda de los “Slashers” dejé a un lado el colegio, me eduqué en la calle, y comprendí que el sitio de unos deshederados como nosotros estaba allí. En un principio no hacíamos gran cosa, la banda se dedicaba a “controlar” el barrio. Que no entrara la mierda, controlar la buena práctica de la venta de drogas y evitar que la policía cometiera abusos contra los vecinos. Éramos los reyes del barrio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Cuando cumplí los &lt;st1:metricconverter productid="18 mi" st="on"&gt;18 mi&lt;/st1:metricconverter&gt; padre abandonó la familia, dejó a mi madre tirada y sin un puto duro. Dicen que se fue con una zorrita de tres al cuarto a Miami a seguir su vida. Pero lo que no sabía es lo que se iba a encontrar antes de escapar de nuestra vida. Conseguí un arma y me dirigí al apartamento donde vivía ahora. Por fin iba a vengar los años de maltrato y desprecio hacía mi madre y hacia mí. Subí al tercer piso de un bloque de viviendas en la zona sur&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Kirkland y eché la puerta abajo de una patada. Vi a mi padre y a esa zorra desnudos follando, iba a ser último momento placentero de su vida. Descargue mi arma contra sus cuerpos, conté 15 disparos de los que 12 impactaron en sus cuerpos. La venganza era mía. Salí corriendo de allí y volví a mi casa, encontré a mi madre dormida y acercándome a ella la besé en la frente, nunca nos volverá a hacer daño&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;En estos años la banda había crecido, pasó a controlar el trafico de sustancias de todo tipo, armas, contrabando, joyas... En los anños previos a la guerra, el distrito se volvió más salvaje, comenzaron a llegar bandas de otros barrios, llegaron buscando restos de comida y armas, pero nosotros estábamos bien preparados. Liquidábamos una decena de tipos cada semana. Pasamos de ser unos 30 hermanos a casi 100, nos hicimos con medio distrito y lográbamos conseguir algo de comida de vez en cuando. Aún así mucha gente murió en el barrio, mi madre entre ellas. Murió de una extraña enfermedad venida con la guerra, ningún puto médico supo decirme que le pasaba y no pude hacer nada por ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Durante nuestra expansión surgió otro tipo en la banda llamado Tom “Armagedon” Fox, un hermano de un barrio vecino que pronto demostró que tenía los cojones igual de bien puestos que M. Un día nos informaron de que una banda rival, los “Black smoke” se habían apostado en un edifico abandonado del barrio. M, yo y otros 10 niggas fuimos a desalojarlos. Entramos en el edificio y nos encontramos con tipos de la policía que nos acribillaron. Yo logré escapar, pero M y los otros murieron en combate. Estaba claro, nos habían tendido una trampa. El cerdo de “Armagedon” nos había vendido, quería quedarse con la banda y toda su influencia, y con la muerte de M lo había conseguido. A partir de ese momento juré venganza, pero tuve que escapar de la ciudad y buscarme la vida, ya que la que había sido mi banda, ahora me buscaba para acabar conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;   Me largué con lo puesto en dirección Sur, hacia Raccoon City. Ni siquiera pude despedirme de mi madre. Sobreviví robando lo que podía en ruta en un país en el que la ley comenzaba a ser un recuerdo del pasado, llegando a duras penas a la ciudad de donde provenía mi familia. Un primo mío me acogió (otro primo marronero) y a través de él entré en otra banda/grupo de supervivientes urbanos violentos, donde desde hace poco hacía lo que mejor sé hacer. Aunque me tratan como basura por ser novato, la situación es preferible a estar solo, después de lo que había visto cruzando el país, pero el último trabajo salió mal, y ahora no sé muy bien donde me encuentro, sólo sé que hay poca luz, que me duele todo y que estoy jodido.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-8452915946516498695?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/8452915946516498695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=8452915946516498695' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8452915946516498695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/8452915946516498695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/08/james-slayer-parker-una-historia-de.html' title='James &quot;Slayer&quot; Parker: una historia de violencia'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Spve2QXjX7I/AAAAAAAAAGg/W3oC0zjYVDs/s72-c/James+Slayer+Parker.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-6205049990995821499</id><published>2009-08-31T00:00:00.004+02:00</published><updated>2010-01-29T13:09:44.110+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes 2ª temporada'/><title type='text'>Buscando antigua tecnología (I)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;(Resumen 15ª sesión)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regreso a Stinkholeville:&lt;/span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  La estancia en el hospital sirvió para afianzar lazos con Lock Garrison (entre otras trivialidades, tales como curarse balazos y quemaduras). Lock era un tipo con pinta de santurrón aunque algo impetuoso, que estaba sintiendo en su interior despertar el poder de la madre tierra, lo cual le había facilitado un puesto en el hospital por su buena mano con la medicina de campaña. Allí conocieron también a Rose, una chica con pinta de oportunista que había llegado a Raccoon City con Lock, para luego seguir caminos diferentes. Sin embargo, harta de hacer la calle, ahora buscaba alguna forma mejor de salir adelante. En cuanto los compañeros vieron su escote, fue rápidamente invitada a pasarse por el almacén y formar parte del variopinto grupo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Conforme los miembros del grupo fueron saliendo del hospital, fueron yéndose a la su guarida en el viejo almacén a ver qué había sido de los otros. Encontraron las cosas tal como las dejaron. Geremi, Tyzan y Phyr habían cuidado el lugar, y no habían tenido visitas inesperadas. Volvían a estar como hacía unas semanas, pero con algo más de pasta en los bolsillos, pero aquello no duraría mucho, así que salieron en busca de algo que hacer. Geremi recordaba vagamente haber hablado en el mercado con un tipo que les había propuesto una especie de trabajo de carroñero de guante blanco: “nada de recoger chatarra y trastos por ahí –les había dicho- eso es para perdedores. Lo que yo busco es tecnología perfectamente funcional aún, y sólo puede encontrarse en algún refugio subterráneo protegido del P.E.M.”. De hecho, todos recordaban aquella fatídica expedición de la que sólo sacaron mordiscos, un patinete y un par de bicicletas pinchadas. Casi perdieron a Rick en aquel puto pueblo ¿Cómo se llamaba? Quizá lo mejor sería buscar al tipo ése otra vez y preguntarle otra vez qué demonios tenían que buscar. Mal comienzo...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  El “patrón” no fue muy difícil de encontrar, pululaba por el mercado hablando con unos y otros, negociando dios sabe qué. Cuando se le acercaron, reconoció a Geremi y Jurgen y les preguntó qué tal iban las pesquisas. Tras una serie de rodeos, quedó patente que el grupo no había hecho ni el huevo en estas dos semanas. “Bah, ya sabía que no erais de fiar, por eso contraté a otro grupo. Ellos sí partieron en seguida. Carroñeros profesionales. Espero que no rompan mucho lo que encuentren... al menos hasta que yo le eche un vistazo. De todas formas –añadió-, si quereis sumaros a la búsqueda, mi oferta sigue en pie: el 30% del valor de lo que encontreis. Vault-Tec seguro que vendió alguno de sus productos en Stiknholeville”. Trataron en vano de sacarle un adelanto, pero dado lo incierto de los resultados de la búsqueda, el tipo no soltó nada, así que los compañeros comenzaron a buscar algunos pertrechos para la expedición. Consiguieron comprar algo de gasoil para el camión, que estaba seco, lo justo para ir y volver al pueblo, y con eso consideraron que ya llevaban todo lo necesario, así que partieron esa misma tarde. El grupo lo componían Jurgen, Tyzan, Geremi, Lock, Phyr y Rose. Albert se había largado esa misma mañana sin dar muchas explicaciones de a dónde iba, y Slayer y Rick decidieron que no tenían ganas de recibir más mordiscos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  El pueblo se encontraba a unos 30-40 Km al Noroeste de Raccoon City, por la estatal 287. La travesía se realizó sin incidentes, y llegaron al maldito pueblo entrando por el Sur, por la misma zona que la otra vez. Comparado con la ciudad, en la que siempre se ve a alguien por la calle, o al menos se pueden escuchar disparos o un motor a un par de manzanas, el pueblo era como un cementerio donde sólo se escuchaba el ruido del viento y el golpeteo del alguna puerta o ventana. Árboles secos franqueaban la calle de un barrio residencial de clase media-baja de casas unifamiliares de madera con patio alrededor. El camión avanzó por la calle hasta que vieron una casa donde podrían quedarse a pasar la noche. Inspeccionaron el inmueble no hallando muchas cosas de valor. Rose encontró un cuchillo de cocina, y Lock consiguió una cacerola en la que, invocando al espíritu de Gaia, en cuestión de segundos pudo condensar suficiente agua del ambiente como para llenarla. A continuación recogió unas cortezas de un árbol de la calle y comenzó a hervirlas en el agua para hacer una especie de sopa/infusión para servirla de cena. Mientras, los demás inspeccionaron los alrededores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;   &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Con las últimas luces del crepúsculo, Rose descubrió un vehículo abandonado en aparente buen estado. Dio el aviso a los demás, que se acercaron con cautela, con el camión y todo, por si había que salir por pies. El vehículo era un jeep sin techo, y resultó tener las llaves puestas, para gran alegría de Geremi. El aspecto general y la marcas de arreglos aquí y allá le daban el inequívoco aspecto de “vehículo funcional postapocalíptico”, tan de moda en Raccoon City. Investigando alrededor, descubrieron una mancha negra en el suelo y un pequeño rastro que se perdía al poco. Todos coincidieron en que debía ser sangre. En un segundo examen también encontraron casquillos de bala de pequeño calibre. Lock volvió a poner su espíritu en sintonía con el de la madre Tierra, y consiguió atraer a uno de los perros salvajes de la zona (de los cuales ahora mismo no se veía ni se oía ni uno). Cuando el grupo lo vio, todos se pusieron en guardia, sin embargo el animal avanzó dócilmente hasta Lock, que le dio a oler el rastro. Al principio el perro pareció algo desorientado y bastante asustado, y comenzó a seguir el rastro en sentido contrario al que Lock esperaba, sin embargo al cabo de un poco, comenzó a seguirlo en el sentido correcto. El perro avanzó olisqueando hasta la casa de al lado, se coló en el patio y continuó el rastro hacia el interior de la casa, seguido por todo el grupo. Dentro de la casa, en el recibidor, había más restos, y un rastro algo más claro atravesaba la casa en dirección a la cocina, saliendo por la puerta trasera de nuevo al patio. Allí el perro se aproximó a la valla y pareció perder el rastro de nuevo. La valla trasera daba a una carretera, al otro lado de la cual no había casas, sino algunas naves almacén. Geremi inspeccionó el recibidor de la casa y encontró una pistola automática en un rincón. Hoy debía ser su día de suerte. Al poco, Lock sintió cómo su vínculo con el animal se rompía y el perro salió por patas de allí como alma que lleva el diablo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;   &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La noche se les había echado encima, y con sólo la linterna de Jurgen no podrían hacer mucho, así que decidieron esperar a que amaneciera. Todos decidieron dormir en aquella misma casa, salvo Geremi y Jurgen. El primero cogió el recién adquirido todo terreno, lo guardó en un garaje a dos casas de allí, y se acomodó en él para pasar la noche. Jurgen prefirió dormir en el camión, aparcado frente a la casa. El resto prefirieron el confort y los colchones mohosos de una vivienda. Las ventanas estaban aseguradas con tablones, así que aseguraron la puerta para evitar visitas indeseadas y se echaron a dormir en la planta superior de la casa. Lock incluso encendió la chimenea, para dar un toque hogareño, cosa de agradecer con el frío que ya hacía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Los ruidos despertaron a todo el mundo en la casa. Alguien estaba intentando desatrancar la puerta a golpes, mientras que otros se afanaban con las ventanas. Las “visitas indeseadas” no se habían hecho esperar mucho, y por los gritos debían ser varios. Se asomaron por una ventana y vieron varias siluetas de andares simiescos pululando por el patio que rodeaba la casa. Decidieron atrancar la escalera con dos armarios roperos para evitar que los asaltantes subieran y comenzar a disparar por las ventanas. Tyzan y Rose se apostaron en las ventanas delanteras, y los otros se fueron a las traseras. Lock se asomó a la suya. La luna, en cuarto creciente, había salido y con su luz se podía ver (o más bien intuir) que en el patio no había nadie. Los nervios debieron traicionar al chamán, que decidió abandonar su posición segura, y al propio grupo, y descolgarse desde la ventana. Sin embargo la caída no fue muy grácil, e hizo bastante escándalo. Oyendo eso, Phyr y Rose fueron a investigar y vieron que Lock había saltado al patio, así que decidieron hacer lo mismo. En el otro lado de la casa, se oía a Tyzan disparar y vociferar según su estilo. De momento parecía que se estaba divirtiendo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Jurgen se despertó a tiempo de ver cómo un tipo de rostro desencajado golpeaba la ventanilla del camión intentando romperla mientras lo miraba fijamente y babeaba como un poseso. Mientras el mercenario trataba de salir de su asombro, otro de esos locos saltó sobre el capó del camión y se lio a patadas con el parabrisas. Jurgen encendió el motor y puso en marcha aquel trasto con los dos locos ésos colgados. Trató de maniobrar para quitárselos de encima, pero sin mucho éxito, así que probó a acelerar y frenar en seco, haciendo que el que tenía delante saliera despedido, justo cuando el parabrisas ya estaba resquebrajándose. El otro loco seguía rompiéndose los nudillos contra la ventanilla. Viendo al primero tirado frente al camión, Jurgen le pasó por encima, dejando el vehículo plantado sobre el despachurrado tipejo. No tuvo tiempo de alegrarse, por que el de la ventanilla consiguió romper el cristal e intentó agarrarlo con la mano, pero lo único que consiguió fue un culatazo en la boca, aún así el loco no se arredró empezó a buscar la manija para abrir la puerta. Jurgen decidió salir por la otra puerta y desde allí disparó a su enemigo, que al sentir el balazo, desistió y se perdió en la oscuridad, así que el mercenario volvió a subirse al camión y empezó a maniobrar para volver a donde estaban sus compañeros. Mientras daba la vuelta en la calle, pudo ver cómo el tipo al que acababa de disparar estaba junto al cadáver del atropellado comiéndose trozos de éste.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;En algún lugar, Geremi seguía durmiendo plácidamente... aunque los disparos acabaron por despertarle. Salió del garaje y vio que el jaleo venía de dos casas más allá, así que comenzó a avanzar de patio en patio para acercarse a la acción. Se aproximó a la casa desde el lateral. Llegó a tiempo de ver cómo alguien saltaba desde una ventana trasera de la casa y caía al patio, donde otra persona le esperaba. Suposo que las cosas andaban mal en la casa y sus colegas estaban escapando por atrás. Un tipo andrajoso que trataba de arrancar el tablón de una ventana pareció percatarse de los que estaban saltando al patio, así que fue a asomarse para investigar, pero Geremi le vio las intenciones y le pegó un tiro desde el otro lado de la valla. El asaltante, herido, le lanzó sobre el negro gritando a sus compañeros “¡Aquí hay maaaás!”, y dos más de aquellos tipejos doblaron la esquina en busca de sus presas. Mientras, Rose conseguía saltar al patio y reunirse con Phyr y Lock. Aparecieron más asaltantes y se desató una mezcla de tiroteo y combate cuerpo a cuerpo a mordiscos donde hasta el propio chamán, con su aspecto frágil, acabó cargando contra sus enemigos, tratando de ayudar a Geremi, que tenía a varios encima, mientras Rose y Phyr se iban usando mutuamente como escudo humano, disparando y retrocediendo a medida que los engendros les comían terreno contra la valla. Los asaltantes atacaban a mordiscos, intentando sujetar a sus presas con sus manos desnudas, sin embargo no eran rivales para un grupo armado, ni siquiera a corta distancia, y cuando Jurgen llegó con su fusil de asalto, la cosa se decantó rápidamente. Cuando hubieron acabado con todos, oyeron cómo Tyzan se las estaba viendo en cuerpo a cuerpo con alguno de ellos que debía haber conseguido ganar la ventana y llegar hasta él. Dieron la vuelta a la casa y llegaron a tiempo de ver cómo el pandillero cogía casi en volandas al un escuálido enemigo y lo conseguía arrojar por la ventana. El tipo rodó por el alero del porche y cayó de boca en el patio, donde Jurgen le puso el pie en el cuello al ver que aún se movía. Tyzan, que no parecía muy contento de haber sido abandonado por sus compañeros en medio del combate, decidió irse a lamerse las heridas y pasar de todo el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Mientras el prisionero trataba de mordisquear la bota con la que Jurgen le pisaba la cabeza, Geremi comenzó a interrogarlo con sutiles métodos de tortura, tales como patadas en los cojones, pero lo único que consiguió sacarle es que eran un grupo numeroso, de unos treinta individuos, y que el resto de ellos vendrían en breve. Aquel individuo no parecía muy en sus cabales, sin embargo la amenaza que vinieran muchos más merecía ser tenida en cuenta, así que esta vez se establecieron turnos dobles de guardia, y trataron de dormir de nuevo, sin embargo, ya en el primer turno, Jurgen escuchó golpes y gritos en la lejanía, provenientes de los almacenes cercanos. Despertó al resto y decidieron levantar el campamento. Montaron en los vehículos y se acercaron a investigar de pasada los almacenes cercanos. Geremi iba delante con el jeep, y Phyr conducía el camión tras él. Con los faros alumbrando, el resto de la calle parecía aún más oscura. La zona de las naves ya estaba en las afueras del pueblo. A la luz de los faros, sin detenerse mucho, les pareció que el polígono se reducía a dos o tres naves, de aspecto decrépito. Se encontraban bordeando la zona por una carretera en medio de una tensa calma cuando un enorme pedrusco, proveniente de alguna margen de la carretera, cayó en medio del capó del jeep, abollándolo por completo. En el camión también se sintieron algunos golpes. Phyr no se lo pensó dos veces: comenzó a maniobrar el camión para dar la vuelta y largarse a la relativa seguridad de Raccoon City. Geremi pensó que no era mala idea e hizo lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Llegaron a la ciudad de madrugada, y empezaron los problemas: Rose no es ciudadana legal, así que no pudo entrar al perímetro. Jurgen se quedó con ella para intentar llevársela al huerto, pero sólo consiguió “yacer a su lado” en el cómodo lecho de escombros propiciado por algún edificio abandonado de la zona. A la mañana siguiente, y habiendo dormido bastante mal, Rose decidió que si otras veces había entrado en la ciudad por las alcantarillas, esta vez podría lograrlo también. A media mañana se reunieron con el resto del grupo en el almacén y planearon su próximo paso: reabastecerse un poco y volver al pueblo a saco. Phyr se gastó todo lo que tenía en rellenar su botiquín, y Rose, que no tenía nada para gastar, trató de camelarse a Sameh para conseguir un chaleco antibalas. Entró con Sameh en su furgoneta (dejando su dignidad en la puerta) y trató de que el turco se cansara pronto, pero el tío resultó aguantar mejor que ella, y después de un polvo que se oyó por todo el mercado, consiguió una rebaja de 50 pavos en un chaleco de trescientos. Jurgen le prestó el resto. Después volvieron a buscar al tipo que les encargó la operación, al que encontraron hablando con varios carroñeros. Se quejaron de que en el pueblo había psicópatas caníbales, y perros y no sé cuántas cosas más, con lo que aquello bien valía un adelanto, pero el tipo seguía en sus trece:&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-El 30% de lo que valga lo que encontréis. Si aún no habéis encontrado nada, pues entonces es el 30% de nada.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Sí que hemos encontrado ¡Sabemos dónde hay varios refugios de ésos! –protestó Lock.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Y hemos encontrado un jeep –agregó Geremi.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-¿Ah, sí? ¿Y dónde está? Yo no veo nada.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;-Está escondido.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Pues entonces el 70% de ese coche es mío.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Sí hombre. Eso no estaba en un refugio nuclear, así que no te corresponde participación –dijo Jurgen.&lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;-Pues si ya habéis sacado algo, entonces no pidáis adelantos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;    Los carroñeros, que habían comenzado a prestar atención a lo que decía el grupo, pronto se dieron cuenta de que fanfarroneaban y dejaron de hacer mucho caso, y el tipo siguió negociando con ellos.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Viendo que no sacarían nada, el grupo se largó con veladas amenazas de no darle nada. Volvieron al almacén, y a primera hora del día siguiente pusieron rumbo de nuevo a Stinkholeville.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Regreso a Stinkholeville (por tercera vez):&lt;/span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Llegaron al pueblo sin incidentes. Habían salido temprano de Raccoon City para tener todo el día por delante y evitar en lo posible seguir allí al caer la noche. Esta vez avanzaron con el camión hasta el centro del pueblo, donde llegaron a una plaza a la que daban el ayuntamiento y la oficina de correos. Decidieron investigar el ayuntamiento.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  El edificio era sólo de una planta y presentaba un aspecto desolador: todo estaba revuelto, con papeles, restos de mobiliario y material de oficina diverso tirados por el suelo. Los muebles aparecían apilados contra las ventanas, algunas de las cuales habían sido cerradas con tablones claveteados. Por el suelo se podían encontrar aquí y allá algunos casquillos de bala y cartuchos usados. La humedad y las bajas temperaturas habían hecho mella en el mobiliario, dejándolo casi todo medio podrido y a punto de desmoronarse, aunque la estructura parecía segura. En el hall encontraron algunos panfletos de propaganda de Vault-Tec con diversos modelos de refugio antibombas. Parece que la empresa había tratado de aprovechar los nuevos avances tecnológicos y el también nuevo miedo al terrorismo que había por todo el país para intentar relanzar un viejo producto: los refugios nucleares. El grupo se dispersó para buscar cada uno por su lado: Jurgen comenzó a rebuscar por el archivo del registro, mientras que Lock buscaba una entrada al sótano, sólo para descubrir que el edificio no tenía sótano. Geremi, Phyr y Rose rebuscaban cualquier cosa de utilidad. Al cabo del rato, unos tuvieron suerte y otros no: Jurgen no encontró nada en el registro, así que sacó todos los cajones de los archivadores, buscó una silla y se dispuso a pasar allí el tiempo que hiciera falta mirando papeles. Phyr estaba feliz: al examinar una vieja máquina de chocolatinas, encontró un par de snacks que parecían haber resistido bien el paso del tiempo (glub). Geremi volvió con las manos vacías, y Rose había encontrado una caja fuerte cerrada tras un cuadro en el despacho del alcalde. Mientras Jurgen seguía mirando papeles, los demás se afanaron con la caja fuerte: Rose trató de forzar la cerradura, pero con sólo un triste alambre y algunas herramientas de mecánico como instrumental, aquellos no se presentaba fácil. Cuando desistió, Phyr decidió probar suerte, pero al meter un alambre para hacer de ganzúa, lo rompió y dejó la cerradura atascada, así que Geremi optó por la solución sutil: picar la pared y sacarla entera. Aquello resultó ser más difícil de lo que parecía, y sin una buena almádena, tardaron bastante tiempo y esfuerzo en picar la pared. Hacia media tarde, Jurgen había encontrado algo: en un pueblo donde los movimientos inmobiliarios eran de poca cuantía, una congregación religiosa local llamada “Santa Iglesia del Apocalipsis” se había constituido como persona jurídica y había comprado una gran extensión de terreno en las afueras del pueblo. Quizá era algo que merecía la pena investigar, así que el mercenario dejó a los demás picando la pared afanosamente y recorrió un par de manzanas en busca del templo de la congregación.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  El templo era la típica iglesia rural de madera, con una sacristía y una vivienda aledaña para el predicador. El conjunto presentaba un aspecto decrépito y deslustrado, y el interior no era mucho mejor. Con las últimas luces de la tarde, Jurgen entró en ella y estuvo buscando un rato, pero no encontró ninguna pista, así que volvió sobre sus pasos. Llegó al ayuntamiento cuando los demás estaban sacando la caja fuerte y cargándola en el jeep. Terminada la tarea, debatieron si pasar la noche allí la noche o volver a la ciudad. Todos estuvieron de acuerdo en volver a la ciudad, salvo Lock, que insistía en que aquel sitio era tan seguro como Raccoon C. Estaba decidido a pasar la noche allí solo, pero al final las lúgubres despedidas de cada uno de los otros le convencieron de que no parecía buena idea.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;   &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;De vuelta en el almacén, con tranquilidad y un martillo, consiguieron abrir la caja fuerte, donde lo que encontraron fue correspondencia privada subida de tono del alcalde. Al parecer tenía una amante en otro estado. También encontraron un contrato con Vault-Tec para la construcción de un refugio modelo “Luxury” a nombre del mismo alcalde. Entre otros detalles en el contrato se especificaban el lugar de ubicación y una planimetría del refugio, que tiene tamaño de un apartamento grande y estaba “¡¡Perfectamente equipado para vivir cómodamente durante 100 años!!”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Al menos ahora tenían algo más tangible para buscar, aunque igual al alcalde no le haría mucha gracia...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpmP8I_LH9I/AAAAAAAAAGI/nQYTkV6K_F4/s1600-h/Votf.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 443px; height: 367px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpmP8I_LH9I/AAAAAAAAAGI/nQYTkV6K_F4/s400/Votf.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375485893610774482" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-6205049990995821499?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/6205049990995821499/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=6205049990995821499' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/6205049990995821499'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/6205049990995821499'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/08/resumen-15-partida-regreso.html' title='Buscando antigua tecnología (I)'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpmP8I_LH9I/AAAAAAAAAGI/nQYTkV6K_F4/s72-c/Votf.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-3149480428748106111</id><published>2009-08-30T23:50:00.003+02:00</published><updated>2009-09-14T14:21:35.485+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Trasfondo'/><title type='text'>Inicio temporada 2</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Spr1S8KtLtI/AAAAAAAAAGQ/2p9eHbDujMk/s1600-h/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-33746.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Spr1S8KtLtI/AAAAAAAAAGQ/2p9eHbDujMk/s400/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-33746.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375878810957590226" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CLim-Dul%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt; 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&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El descontento en la población crece ante unas oficinas de racionamiento que la mitad de los días ya no tienen nada que racionar y mientras el ejército se esfuerza por mantener una calma cada vez más tensa, los ciudadanos legales se preguntan de qué les vale pagar religiosamente el impuesto de “mantenimiento vital”. Acusan al gobierno local de gastarse el dinero en balas y mercenarios en vez de en comida. Como siempre, las desgracias de unos a menudo son la alegría de otros: con la gente hambrienta y descontenta, los grupos insurgentes de una u otra ideología surgen y medran como hongos mientras las redes que trafican con cualquier cosa comestible hacen su agosto e incrementan en poder a medida que crece la rivalidad entre ellas. El comercio con otras ciudades vuelve a estar estancado: las caravanas ya no sufren ataques por el camino; simplemente desaparecen enteras. Los miembros de la recién creada asociación de comerciantes de Raccoon City se dedican a acusarse entre ellos mientras su presupuesto para mercenarios se dispara.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En algún lugar del mercado, un turco habitualmente risueño, murmura maldiciones mientras aliña su último kebab con la misma sustancia con que engrasa sus AK47 y piensa en que quizá es hora de cambiar de negocio; últimamente se mueve mucho más dinero en las apuestas, aunque hay que tener cuidado en qué zona haces tus trapicheos. En esta maldita ciudad todo el mundo quiere el monopolio de algo, con lo bonita que es la libre competencia… y luego está esa mierda que vuelve loca a la gente. Como si en esta ciudad hiciera falta algo más para que estuvieran todos locos. Quizá el comercio de armas seguía siendo una buena opción a fin de cuentas. Como cucarachas, los carroñeros volvían a retomar poco a poco su actividad, para lo cual necesitarían armas, personal, equipo. De lo primero podía encargarse él… siempre que las malditas caravanas no siguieran perdiéndose en los yermos. Así no hay quien haga negocios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  Y mientras los señores del crimen se matan entre ellos y el ejército recluta más milicianos para que el perímetro seguro pueda seguir siéndolo, fuera del perímetro refugiados de los yermos se arman y levantan empalizadas alrededor de sus guetos para defender lo último que les queda: su vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Todo el mundo ansía saber manejar un arma, y los soldados se levantan cada día esperando no tener que usarlas demasiado. La milicia necesita mercenarios, los comerciantes necesitan mercenarios, las mafias necesitan mercenarios, hasta los ciudadanos contratan mercenarios, y en el hospital de campaña están hartos de coser a mercenarios (o meterlos en bolsas de plástico)…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  Los primeros copos de nieve grisácea de otro largo invierno empiezan a caer, y en la misma puerta de ese hospital, un tipo melenudo y un negro con pinta de chungos (algo tan atípico en Raccoon City...), salen aún doloridos de nuevo a la calle y observan el panorama con el mismo aire de hastío impasible de siempre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Tampoco veo en esto mucha novedad respecto a hace un mes o dos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rick se tomó su tiempo para contestar. Encendió su último cigarrillo con parsimonia y echó el humo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Bueno… -dijo- decididamente esto no es bueno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-¿Cual es la diferencia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Cuestión de oferta y demanda: con tanta gente intentando matarse, será más difícil conseguir balas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Ah… habrá que hacer acopio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Nah, no servirá, seguramente todo el mundo ha pensado ya lo mismo. Vamos al almacén a ver qué hacen Jurgen y los otros, me parece que haga siglos que no les veo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;font-family:lucida grande;" class="MsoNormal" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;-Ok… ¿Cuánto te queda de los quinientos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;-Poco, para lo que tragamos allí abajo…&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;span style=";font-family:lucida grande;font-size:100%;"  &gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:10;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-3149480428748106111?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/3149480428748106111/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=3149480428748106111' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/3149480428748106111'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/3149480428748106111'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/08/inicio-temporada-2.html' title='Inicio temporada 2'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/Spr1S8KtLtI/AAAAAAAAAGQ/2p9eHbDujMk/s72-c/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-33746.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-7307973342112409620</id><published>2009-08-28T19:44:00.009+02:00</published><updated>2009-09-14T14:22:45.171+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia pj'/><title type='text'>Albert F. Oswald</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpgX7VdsjPI/AAAAAAAAAFg/9dy8g-qZuqQ/s1600-h/Soldier+Jose.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 150px; height: 200px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpgX7VdsjPI/AAAAAAAAAFg/9dy8g-qZuqQ/s200/Soldier+Jose.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375072463408106738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Albert Fish Oswald nació en San Francisco un 30 de septiembre de 1987. Criado en el seno de una familia de clase media, hijo único de un estibador y una maestra de jardín de infancia. Con una infancia ni muy buena ni muy mala en una familia más o menos bien estructurada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Pésimo estudiante comenzó pronto a trabajar en los muelles con su padre, pero aquello era muy duro y, como tantos buenos hijos de América, ingresó en el ejército de los Estados Unidos. Sus capacidades físicas eran regulares y le costó bastante esfuerzo el campo de entrenamiento, el ejercicio físico no era de su agrado y pronto eso le granjeó pocas simpatías entre sus compañeros de la 36th División de Infantería de Texas, sin embargo para ser soldado no era tonto del todo, de modo que pronto se hizo un hueco entre el sargento Jacobsen y sus acólitos enchufados en el difícil mundo militar de los suministros; su vida diaria era cómoda y no pegaba "barrigazos" durante el día, pero la vuelta a la compañía era su particular infierno por las envidias despertadas entre sus "correligionarios". El odio fue despertando poco a poco en él y se convirtió en alguien cada vez más apagado y huraño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Varios años de servicio le granjearon amigos y enemigos, pero pronto supo cómo putear a quien no le caía bien y cómo ayudar a quien sí, tal vez no te quitase un arresto, pero te facilitaba una botella de algo con lo que matar las penas o lograba que si el rancho del día era aun peor que de costumbre pudieses hacerte con un sabroso y americanísimo big Mac con sus patatas y todo, aun dentro del cuartel. Así poco a poco se hizo respetar por sus compañeros, a base de comprarlos, pero aunque su vida se hizo mas amena, su carácter no.&lt;/span&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;En éstas estalló la GUERRA, así la llamaban todos desde la seguridad y la distancia con el conflicto, hasta que aquello se puso serio de verdad y los pepinos nucleares devastaron el país y posiblemente el resto del mundo (si es que más allá de las fronteras con México y Canadá hay algo que se pueda llamar mundo, al fin y al cabo tenemos la suerte y el honor de ser ciudadanos norteamericanos) y nos tocó pringar; el regimiento fue enviado a un apestoso agujero cerca de la frontera Norte donde docenas de tanques y soldados rusos destrozaban invariablemente las posiciones americanas cada día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  Sin embargo Mr. Fish se encontraba unos 25 Km. más al Sur, en la comodidad de un hotel desalojado y utilizado como cuartel general de la división, desde donde Jacobsen y Fish decidían quien bebía Jack Daniels y quien se jodía (si no podía pagar un buen precio) con las raciones regulares del ejercito. La vida no era mala, de hecho era próspera y para un militar en campaña, con pasta y buen material las zorras nunca faltan. En ésas estaba el soldado Fish cuando empezaron las explosiones cerca de "su hotel" y Jacobsen irrumpió en su habitación pegando berridos histéricos sobre algo así como "LOS RUSOS LOS RUSOS!!!" y con un M16 en la mano y el casco en la otra: Dios mío!! Un casco!!?? Para qué coño queremos un casco?? A empujones fue sacado de la habitación, a medio vestir y obligado por el que hasta ese momento era su "coleguita", el sargento Jacobsen. Corriendo como posesos bajaron a la calle donde nada más salir un grupo de tarados vestidos de blanco y con AK47 disparaban sobre todo cuanto se movía, especialmente si tenían barras y estrellas en la manga del uniforme y ya no reconocían a amigos de enemigos. A la carrera llegaron a una trinchera desde donde 4 ó 5 marines se hacían fuertes utilizando sobre el parapeto los cuerpos de otros marines acribillados a balazos. Por primera vez desde la instrucción Fish tenia un cacharro de esos negros en las manos, pero el entrenamiento actuó por si solo y disparaba a ráfagas cortas, nunca dos veces asomándose desde el mismo sitio. Así supo que a mas de un cabrón ruso había dado, aunque nunca supo si matado, hasta que un morterazo explotó a unos metros del parapeto, deshaciendo lo cuerpos de sus compañeros, arrojando la sangre de Jacobsen sobre el y abriéndole con una esquirla una herida desde la cara hasta la clavícula... después de eso permaneció quieto notando como la sangre de su colega se deslizaba por su cara y sobre el suelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Finalmente el ataque fue repelido, de milagro, y el sacado del combate y llevado a un hospital de campaña. Fue licenciado del ejercito, a estas alturas de la guerra ya se la pelaba a todos si con honores o sin ellos, y desde entonces se dedica a lo que todos: sobrevivir en esta mierda de mundo. Nunca fue la alegría de la huerta, pero la herida y lo vivido allí en el norte lo hicieron aun mas silencioso, con una forma de mirar entre irónica y cómica que es difícil de entender.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;  En definitiva, A. F. Oswald es un tipo silencioso, callado, con una historia detrás que no suele contar al detalle y que jamás busca pelea, pero ten por seguro que aunque se separe de ti por las buenas, en cualquier tejado puede haber un arma apuntándote.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpiOdcApS6I/AAAAAAAAAFo/KjwgbG8Q41o/s1600-h/sniper.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 427px; height: 294px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpiOdcApS6I/AAAAAAAAAFo/KjwgbG8Q41o/s400/sniper.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375202791652936610" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpgXmefZ0vI/AAAAAAAAAFY/FceRqtoPW30/s1600-h/sniper.jpg"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-7307973342112409620?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/7307973342112409620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=7307973342112409620' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/7307973342112409620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/7307973342112409620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/08/albert-fish-oswald-nacio-en-san.html' title='Albert F. Oswald'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpgX7VdsjPI/AAAAAAAAAFg/9dy8g-qZuqQ/s72-c/Soldier+Jose.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-1674410432632796145</id><published>2009-08-28T15:00:00.008+02:00</published><updated>2009-09-14T14:23:24.088+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Historia pj'/><title type='text'>Rose Durden</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpfVjh_sTCI/AAAAAAAAAEw/TdcBvg836PU/s1600-h/Rose+Durden.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 268px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpfVjh_sTCI/AAAAAAAAAEw/TdcBvg836PU/s400/Rose+Durden.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5374999486687628322" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:times new roman;" &gt;Ficha del detenido:&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-Nombre: Patrizzia&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-Apellidos: Bero&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Alias: Rose Durden, Rose Hartigan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Edad: 20&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-Ocupaciones: Estudiante Universitaria en la Facultad de Derecho&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;-Delitos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Falsa acusación de acoso sexual al catedrático de Derecho José Escohotado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Robo de material informático, soportes de almacenaje de información.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Colaboración con grupo terrorista (MAMBO)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Apología del terrorismo&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;....&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Cómplices: Se desconocen&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;(el resto de la ficha está quemada)...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Revolotean los papeles, chilla la gente, escombros y sangre, dolor y fuego. Una adolescente sale ilesa del bombazo. Nueva Jersey no ha tenido tanta suerte. Papá y mamá estarán preocupados, allá en Milán, bueno al menos su culo no corre peligro. Ahora hay que escapar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;  Rose no atiende a los gritos de auxilio y peticiones de socorro. Ella no será buena ahora.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;La liaron en la puta universidad. La engañaron. Puta mierda de ideología feminista. Un Nuevo movimiento, el hembrismo. Era la hora de la venganza, una vez obtenida la igualdad quedaba la revancha.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Empezó pegando carteles, luego usando su "carisma" (otros lo llamaban tetas) atrayendo a más gente. Incluso tíos. Hay tíos capaces de todo por follar contigo. Aunque sea apuntándose a un grupo en el que el hombre sea inferior a la mujer. Luego empezaron los robos. Hasta que la pillaron.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Y cagate las bragas, el grupo por la supremacía de la mujer no era otro que una ramificación de MAMBO, un grupo infiltrado pro-ruso. Ahora era una traidora a EEUU. De nada servía pedir la extradición a Italia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Estaba jodida. Ya se acabaron los buenos tiempos, La 3 guerra mundial acababa de empezar y los pepinos caerían, habría que escapar, pero como?. Era una rata encerrada en una jaula y el veneno llegaría tarde o temprano. Empezó a recordar otros días, como las vacaciones en el caribe, y reirse porque le salió gratis, sólo tuvo que engañar y seducir a su profesor de derecho internacional, qué habrá sido de José Esc.....BOOUM...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;  Revolotean los papeles, chilla la gente, escombros y sangre, dolor y fuego. Una adolescente sale ilesa del bombazo. Nueva Jersey no ha tenido tanta suerte... pero no hay tiempo que perder en repetirse HAY QUE SALIR DE AQUÍ! Todavía no ha visto ningún hongo atómico en el horizonte, así que todavía hay oportunidades para sobrevivir. Baja ahora al parking o roba el primer coche patrulla que encuentres.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Suerte.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;  El coche rebota veloz contra la acera, la fugitiva no deja de apretar el acelerador. Dirección Florida. Puede que allí haya alguien que te ayude a escapar, en el retrovisor se ve la ciudad de Nueva York a lo lejos, bueno un hongo atómico, bueno, lo que queda de la ciudad exactamente. "Bye, bye New York" Diría Frank Sinatra, el muy afortunado cabrón, de estar muerto hace tiempo. Este será un tiempo en el que los vivos envidien a los muertos, un tiempo en que solo quedarán despojos, donde solo habrá buitres picoteando cuencas de ojos vacíos. En un tiempo de rapiña seré ladrona antes que robado. Nunca más una víctima.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;  Un tío haciendo autostop, pobre pringado. Parece un hippie perdido en plena persecución de carroñeros de Mad Max. Debería robarle, pero me transmite buenas vibraciones. Antes de que me de cuenta ya hemos cambiado de dirección.&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;A la puta américa profunda. Soy la peor... Al menos. podré buscar a mi hermano, Adolfo Bero...&lt;/span&gt; &lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;3 años ya... probemos con Racoon City, Dios, que nombre, debe ser un auténtico tugurio de ciudad, de ambiente lóbrego y aroma a carne podrida, espero quedarme poco tiempo aquí. El chamán (ese maldito hippie) dice que es un buen sitio...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/3209952245160057926-1674410432632796145?l=lim-dul-vault.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/feeds/1674410432632796145/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=3209952245160057926&amp;postID=1674410432632796145' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/1674410432632796145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/3209952245160057926/posts/default/1674410432632796145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lim-dul-vault.blogspot.com/2009/08/rose-durden.html' title='Rose Durden'/><author><name>Lim-Dul</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpfVjh_sTCI/AAAAAAAAAEw/TdcBvg836PU/s72-c/Rose+Durden.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-3209952245160057926.post-7612040887267061177</id><published>2009-08-21T18:25:00.021+02:00</published><updated>2009-09-17T16:29:43.934+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Resúmenes'/><title type='text'>Resumen 1ª temporada.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpQm_LDkjmI/AAAAAAAAACQ/nU-fSJ0LPa0/s1600-h/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-37119.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 250px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpQm_LDkjmI/AAAAAAAAACQ/nU-fSJ0LPa0/s400/Sci-Fi-Post-Apocalyptic-37119.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373963122101227106" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 1ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un nuevo día amanece en la semiderruída Raccoon city. Para la ciudad es un día especial: bajo el auspicio del estado militar, el suministro de agua potable se ha restablecido. Ahora las largas colas que se formaban frente a los camiones cisterna, se forman frente a las diversas fuentes públicas instaladas, y la ciudad empieza a parecer otra cosa. En la parte sur dentro del "perímetro seguro", se desarrolla un extenso mercado al aire libre donde se pueden obtener todo tipo de piezas mecánicas de repuesto, objetos arreglados (o averiados) o lotes de chatarra al peso. Material recuperado de los yermos u otras ciudades menos afortunadas. En medio de todo esto, tres tipos peculiares observan un tablón de anuncios buscando algún trabajo remunerado, y así llegan a conocerse Mark, un carroñero cuya última expedición no salió demasiado bien, Jurgen, un mercenario que acaba de finiquitar su último trabajo como guardaespaldas y Bryan, un predicador recién llegado a la ciudad que acaba de franquear a escondidas el perímetro y busca de un nuevo rebaño.&lt;br /&gt;El tablón ofrece varias opciones, ninguna de las cuales se asemeja a un pacífico y sencillo trabajo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Timothy Dwight, un conocido comerciante de chatarra y piezas varias, busca guardias nocturnos para proteger su negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El gremio de mercenarios ha puesto precio a la cabeza de un exmiembro, Arnold McGregor, acusándolo de "traicionar un encargo y al propio gremio".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La policía militar busca voluntarios para integrar un grupo de milicia que debe bajar a las alcantarillas para buscar y eliminar elementos disidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y por último un mensaje algo estropeado que debe llevar ahí más tiempo que los demás y no dice más que "se busca gente con agallas", y da el nombre de un local: Taberna del perro ahorcado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Pjs comienzan a evaluar sus opciones cuando un viejo borracho se les acerca y les empieza a contar una batallita acerca de sus días en el ejército al mando de una columna blindada que quedó clavada al suelo tras un ataque de P.E.M. y tuvo que ser abandonada. Dice que debe estar aún en alguna parte en dirección Noroeste. Mark, el carroñero ve el negocio en esa historia y decide pagarle más bebida al borracho con la esperanza de que cuente más, sin embargo tras un rato bebiendo la información es escasa, bien por que no sabe más o bien por que no recuerda más, ni aún bajo coacción. Todo lo que el Capitan Harold Flint recuerda es esto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una columna de diez blindados viajaba hacia el norte por caminos secundarios como parte de un plan de refuerzo de la frontera, sin embargo un ataque de pulso electromagnético ionizó todos los sistemas de los carros y éstos dejaron de funcionar. Ante la imposibilidad de comunicarse por radio ni de hacer que los tanques volvieran a moverse, todos los tripulantes continuaron la marcha a pie hasta el enclave más cercano, donde pudieron ser recogidos. Debido al curso de la guerra, posiblemente no se envió ninguna misión para recuperar el material, por lo que debió quedar allí. El capitán echa de menos algo que dejó en su blindado, una carta y una fotografía de su esposa Enma. El propio Flint estuvo un tiempo buscando por la zona, pero no encontró nada, y el riesgo de morir en los yermos es demasiado alto. Sin embargo, sería tan fácil hacer feliz de nuevo a un pobre viejo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el viejo cae dormido borracho del todo los personajes deciden llevarlo al cuchitril de Mark para interrogarlo más "duramente", sin embargo el viejo luchó en las trincheras del norte y ha visto de todo, por lo que no se amilana y tampoco tiene nada que perder. Finalmente Bryan y Jurgen consiguen calmar las ansias asesinas de Mark (frustrado por no tener nada consistente), y dejan marchar al viejo que desaparece en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente los compañeros se encuentran como al principio: sin trabajo y ahora con otra boca que alimentar (el predicador no tiene cartilla de racionamiento), así que deciden probar suerte como guardias de seguridad de Dwight.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Timothy Dwight es un tipo bajito de mediana edad y nariz judía al que le ha ido bien con el negocio del reciclaje de chatarra: los carroñeros le venden lo que encuentran en los yermos y él en su taller desmonta, limpia y repara las piezas reparables, que luego se venden bien. “Para ese tornillo que te falta, pregunta a Dwight”... sin embargo también es un buen negociador y algo huraño, por lo que cuando los personajes intentan sacar un precio mejor por sus servicios como guardias, Dwight se niega, y los Pjs deciden tomarse 24h para pensarlo. Finalmente los tres compañeros deciden aceptar el encargo y al día siguiente vuelven, pero esta vez tendrán que compartir las ganancias con un grupo de cuatro mercenarios que ya han sido contratados. Dwight les explica que le han asaltado 2 veces en una semana, durante la noche y usando explosivos para abrir el portón del almacén. Dwight piensa que debieron traer algo para cargar tanta chatarra y piezas y para remolcar otro vehículo, por que una de las noches, de hecho, se llevaron un coche (Buick Roadmaster de los '90) que ya tenía casi restaurado y a punto de hacerlo funcionar, era algo así como el buque insignia del negocio. Los dientes de Dwight rechinan cuando se acuerda de esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras sospechas de los Pjs recaen sobre los cinco empleados que tiene Dwight, sin embargo todos parecen ser de absoluta confianza, viejos compañeros suyos de antes de la guerra, por lo que los Pjs comienzan a sospechar de algún otro negocio similar por la zona. Inspeccionan todo el polígono y entre otros negocios encuentran un par de chatarreías más: uno de un tipo llamado Adam Samson y otro de un tal Dave O'neil. Tras deliverar un poco, Bryan decide que lo mejor que pueden hacer es enfrentar a los chatarreros entre sí y cuando se maten, acudir a quedarse con lo que quede en pie. Sin embargo Jurgen es un mercenario gremiado, y ha decidido aceptar el encargo, por lo tanto debe cumplirlo. Aún así, Mark y Bryan deciden visitar a los otros dos chatarreros, para advertirles de que “Dwight trata de hundirles contratando mercenarios”, por lo que ellos, buenos samaritanos, les quieren advertir y se ofrecen para ser contratados como guardias. Samson no parece dar crédito a estos dos locos, sin embargo O'neil es más receloso, y ante las veladas acusaciones de Bryan acaba cabreándose y largándolos a los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo pasa el resto del día por el mercado haciendo algunas compras, y ahí contactan con Sarya, a quien Bryan conoce como la ladrona que le ayudó a entrar en la ciudad (a través de las alcantarillas, por un módico precio). Pese a que parecía irle bien fuera del perímetro, ahora ella también está dentro, aunque no habla de sus asuntos. El grupo decide que podría ser de gran ayuda, y cuando la presentan a Dwight, éste también lo opina así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae la noche, los almacenes de la zona cierran y los Pjs comienzan su guardia. Todos se quedan haciendo guardia en el interior jugando a las cartas para matar el tiempo, salvo un mercenario que se sube al tejado para vigilar la calle y Mark y Bryan que esperan fuera, con igual propósito. Durante la espera, a Bryan se le ocurren mil quiméricos planes para dominar el mundo, por lo que en un momento dado decide entrar en el almacén por la puerta trasera (para no espantar la caza) y hacer partícipe de sus planes a Sarya y Jurgen. Bryan avanza sin ver casi nada (no hay alumbrado público postapocalítico) y cuando está llegando descubre a un tipo tratando de manipular la pequeña puerta trasera. Ambos cruzan las miradas y sacan sus armas. El ladrón es más rápido y realiza un primer disparo, por lo que Bryan decide desenfundar y buscar cobertura tras un cubo de basura del callejón. El disparo alerta a todo el mundo. Mark llega corriendo al oscuro callejón y cree atisbar a un tipo que se mueve en la oscuridad. Realiza un certero disparo con su pistola y... atraviesa de parte a parte al predicador. Mientras el ladrón huye bajo el fuego del tirador de la azotea, Sarya sale tras él, pero no logra alcanzarle. Tras el revuelo, trasladan a Bryan a una cama y le aplican unos primeros auxilios. El predicador está muy mal, pero no hay forma de llevarle a un hospital de campaña que hay en la zona norte: no tienen vehículo ni tarjeta de ciudadano para él, así que a la mañana siguiente, pagan al primer camión de carroñeros que llega a vender su mercancía al almacén para que les lleve a cualquier matasanos que conozca. Así, los Pjs llegan a casa del Dr Jackson y su ayudante Lao. Abraham Jackson es un tipo gordo y desaliñado que a primera hora de la mañana ya está borracho, sin embargo por un precio atiende este tipo de casos y no hace preguntas. Jackson atiende las heridas de Bryan y permite que se quede en su casa, convaleciente. Los Pjs se marchan a dormir, a conseguir algo de comida y por la tarde vuelven al almacén de Dwight.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A última hora de la tarde, Jurgen y Sarya deciden hacer otra visita a O´neil, y se percatan de que éste ha contratado guardias de seguridad. Cuando O'neil termina su reunión con un tipo con pinta de matón, baja y les atiende. Les explica que ha contratado seguridad "por que al parecer hay otro chatarrero que planea hundirme". Jurgen y Sarya se ofrecen para el trabajo también sin embargo O'neil ya tiene sus propios guardias y contactos, y les invita a volver "cuando tenga alguna baja". Los dos Pjs se van de allí bajo la adusta mirada de O'neil, sus guardias y su jefe de seguridad: un enigmático tipo de rostro embozado y con unas gafas similares a las que se usan para protegerse de las tormentas de arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae la noche y los guardias de seguridad toman posiciones similares. El Sr Dwight decide quedarse allí también: hoy ha conseguido hacer funcionar un viejo motor y teme que se lo roben, sin embargo el líder de la unidad de mercenarios estima que tras el encuentro de la otra noche no cree que nadie ataque ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la noche Sarya sale a inspeccionar el almacén de O´neil. La oscuridad es casi absoluta, y no parece haber actividad en la chatarrería de O'neil. Sarya se adentra por un callejón trasero tratando de buscar una entrada o una pared escalable para echar un vistazo, pero al adentrarse en la oscuridad algo la ataca. Forcejea en la oscuridad con algo peludo del tamaño de un perro que se revuelve furiosamente y trata de morderla. Finalmente logra hundir su cuchillo en el animal y éste desaparece en la oscuridad. Sarya opina que ya ha tenido bastantes emociones por esta noche y vuelve al almacén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche transcurre tranquila para los vigilantes hasta que un rumor se va haciendo más fuerte, y pronto es evidente que un grupo de vehículos se acerca. Mark se asoma a la esquina y ve 3 pares de faros en la oscuridad hacia la mitad de la calle, y alguien sobre una moto al lado de la puerta del almacén. Mark dispara pero no acierta, sin embargo el mercenario de la azotea tiene más suerte y mata de un certero disparo al incursor. En el interior del almacén todos toman posiciones y pronto Mark oye un chasquido, ve una estela, y la puerta del almacén estalla. Diversas siluetas se bajan de los vehículos y entre gritos se lanzan al interior del edificio. Mark consigue darle a uno de ellos, pero otros dos entran y son recibidos a tiros desde dentro, sin embargo los sorprendidos defensores no dan pie con bola y comienzan a sufrir bajas. Mark decide entrar por detrás al almacén y ayudar a sus compañeros mientras desde la azotea el francotirador sigue haciendo bajas. Apenas Mark abandona su puesto, un cohete impacta donde él estaba, volando la mitad de la esquina por los aires. Mark no tiene tiempo de bendecir su suerte, pues al volver la esquina y entrar en el callejón, comienza a recibir disparos. Al menos dos tipos con armas automáticas le disparan y logran hacerle una herida que habría matado a cualquier otro ser humano, pero hace falta algo más que plomo para tumbar a un carroñero. Mark da media vuelta consigue salir renqueando de aquel infierno. Vuelve a la calle principal, encontrando que todos los incursores han entrado en el almacén o han caído por los disparos desde la azotea, así que se dirige hacia uno de los vehículos con la idea de taponar la posible retirada de los incursores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el interior del almacén las cosas no pintan bien: los incursores están barriendo a los defensores con ráfagas de armas automáticas, sin embargo Sarya, Jurgen, Dwight y el jefe de mercenarios (ya me vale no haberle buscado un buen nombre a tan carismático personaje) aún resisten. Varios incursores han caído y el propio Dwight está dando lo mejor de sí mismo con su viejo rifle de caza. Logran abatir a Sarya y a Jurgen, pero de pronto la batalla en la puerta principal comienza a ir mal para los incursores: sólo quedan dos y uno está herido, la calle está sembrada de cadáveres y alguien está subiendo a uno de sus vehículos. Retroceden hacia la calle y hacen fuego contra Mark, el cual recibe otro impacto más. El carroñero aprieta los dientes al recibir la herida, y pisa el acelerador del camión pasando por encima de los dos incursores. Cuando parece que la cosa va a calmarse, la pequeña puerta que da al callejón se abre y dos incursores más entran disparando encontrándose con el dantesco espectáculo. Logran herir a Dwight y al mercenario que queda, y éstos cosen a tiros a uno de ellos. Su compañero, al ver la situación, da media vuelta y sale por patas. Victoria pírrica y gran botín de guerra para los defensores: dos coches, un camión y una motocicleta bastante maltrecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegado este punto, cargan como pueden a todos los heridos en el camión y además a un pandillero con la idea de interrogarlo. Los que pueden van al hospital de campaña, los que no, se acercan en mitad de la noche y despiertan al Dr. Jackson, que aunque dormido no rechaza el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resta decir que en los días pasados, y durante la convalecencia, Bryan se ha autoproclamado amigo del Dr Jackson y está tramando gastarse lo poco que tiene en drogas para poner en práctica su idea: drógales primero y predica después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 2ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INFORME PRELIMINAR: OPERACIÓN NIDO DE RATAS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nº EXPEDIENTE: Raccoon2019/00201138&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CALIFICACIÓN: RESTRINGIDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REDACTOR: Teniente Jack Smith. Unidad para defensa biológica y consecuencias del holocausto.&lt;br /&gt;Nº Id: 00008246.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ASIGNACIÓN:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- Operación Nido de Ratas. Oficial supervisor. Sector Sur. Unidad I.&lt;br /&gt;2.- Evaluación de posibles focos peligro biológico para redacción de posterior informe preventivo.&lt;br /&gt;3.- Toma de muestras para estudio de formas de vida alteradas.&lt;br /&gt;4.- Evaluación de miembros de la milicia de cara a su continuidad en el cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INFORME:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basándonos en los informes de inteligencia sobre actividad disidente se procedió al despliegue según el plan del centro de mando: sobre las 15:00 h (dos horas más tarde de lo previsto) tres unidades de milicia fueron desplegadas en los túneles del Sur del colector principal Zona Sur, con órdenes de avanzar en paralelo hacia el Norte peinando los túneles y haciendo retroceder a posibles elementos subversivos hacia dicho colector para un posterior asalto en la convergencia de los túneles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, basándonos en diversos informes no concluyentes del departamento de amenazas biológicas que señalan la posible presencia de formas de vida alteradas en el subsuelo, dispuse todo lo necesario según el reglamento para una eventual toma de muestras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Unidad I estaba compuesta por cinco soldados y un oficial, ninguno de ellos profesionales, lo cual resultó ser nefasto, como se desprenderá del presente informe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para evitar posibles trampas y tácticas de guerrilla, el alto mando decidió que la unidad I accedería al alcantarillado a través de los cuartos de mantenimiento de la estación de metro de Melding Sur, por un agujero abierto a tal efecto por el cuerpo de zapadores. El despliegue se efectuó sin incidentes y se procedió a avanzar en dirección Norte sin rastros de actividad enemiga, sin embargo pronto la típica histeria de efectivos no veteranos comenzó a hacerse patente. Más de una vez el grupo entero se detuvo por que alguno de ellos dijo ver “algo” moverse más adelante en la oscuridad, sin embargo después la avanzadilla no encontró nada. Incluso se detuvieron a inspeccionar un agujero que, obviamente, era demasiado pequeño para servir de escondrijo a una persona, sin embargo debo admitir que por mi propia curiosidad científica y por mi cualidad de observador preferí no objetar nada. Llegamos al primer colector secundario sin novedad, accediendo a él a través del propio flujo de las cloacas. Nadie dijo que esta trabajo fuera a ser limpio. La oscura habitación estaba fría, húmeda y apestaba como todo lo demás, pero a la luz de las linternas no encontramos signos de actividad humana. Esto era una mala señal, pero en aquel momento no me percaté. Del Oeste provenía otro ramal principal de alcantarillado, y al Este, tras una puerta oxidada que costó bastante abrir, el colector comunicaba con una habitación de mantenimiento a través de un pasillo en penumbra en el que por algún azar aún funcionaba una lámpara que, si bien parpadeaba y chisporroteaba continuamente, aún constituía una buena alternativa a la oscuridad omnipresente. Llegados este punto debo decir que yo mismo bajé la guardia: si no había rastro de actividad humana en esta zona, no esperaba encontrarla hasta llegar al colector principal. Algo parecido debió sentir el resto, pues sin demasiada cautela se dirigieron al final del pasillo, y el soldado Jurgen abrió la puerta de una patada, lo cual resultó ser un error, pues conforme se abrió, una criatura humanoide saltó sobre él, enzarzándose en un violento cuerpo a cuerpo. Cuando Sarya y Bryan se adelantaron para ayudarle, otras dos criaturas salieron de la oscuridad y se unieron al combate. La sorpresa, el frenético ritmo del combate y el abominable aspecto de los asaltantes se lo pusieron difícil a unos milicianos poco acostumbrados a esto. La estrechez del pasillo anuló nuestro número, y sólo los primeros pudieron disparar. Los asaltantes atacaban como animales, asestando mordiscos y golpes con sus propias manos desnudas. Tras unos interminables minutos de combate a vida o muerte pudimos reducir a las criaturas. Me apresuré a desinfectar una herida de mordisco en el hombro de la soldado Sarya, pero dado su origen y las condiciones del entorno es muy posible que sufra una infección en las próximas horas. El soldado Jurgen también recibió diversas contusiones, pero no presentaba herida abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esto, tomé diversas muestras de tejido de las criaturas asaltantes. Un examen preliminar me hace pensar que se trata de seres humanos con diversos grados de mutación y algún tipo de afección vírica. Las primeras conclusiones se detallarán en cuanto tenga los resultados del laboratorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación tras el pasillo, estaba desierta, e igualmente fría y húmeda, sin embargo el hedor era aún peor que en la anterior. Los únicos signos de actividad lejanamente humana que encontramos fue la presencia de un camastro mugriento hecho de diversos materiales, y diversos montones de excrementos que por mi experiencia no pertenecen a ninguna especie que debiera habitar en las alcantarillas (las correspondientes muestras están en el laboratorio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro pasillo se abría al Este, y un túnel de drenaje cruzaba la habitación evacuando deshechos en dirección Norte. El sargento Flint decidió tomar dirección Este. Esta vez se procedió con mayor cautela, sin embargo no parecía haber actividad en el oscuro pasillo. Éste acababa en otro ramal principal Norte-Sur, por el que el Sargento decidió ir, en dirección Norte. Posteriormente he podido comprobar que este ramal debería haber estado asegurado por la Unidad II, sin embargo no encontramos ni rastro de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzamos a avanzar hasta llegar a una zona donde pequeños ramales de desagüe de apenas metro y medio de alto confluían. Mirando sobre el plano de la ciudad, posteriormente he podido comprobar que estábamos bajo Mayne St. Algunos de estos ramales sirven de aliviadero de caudal y conectaan con el túnel de despliegue de la Unidad III, y otros simplemente son desagües con un pozo de registro. Procedí a sellar mediante soldadura las salidas de los pozos de registro. La idea de esos seres campando a sus anchas por el interior de ciudad me inquieta bastante. El procedimiento que seguimos fue: explorar cada desagüe y, una vez despejado, proceder al sellado. No se encontró actividad, ni rebelde ni de ningún otro tipo, en los dos primeros, pero en el tercero había otra de esas malditas criaturas escondidas y estuvo a punto de matar al soldado Bryan. En la estrechez del túnel, agachados y sin luz trataron de despachar al engendro. En eso estaban cuando del túnel principal comenzaron a aparecer más de esas cosas. La unidad se dividió en dos líneas de combate espalda contra espalda y abrieron fuego a discreción. Llegados a este punto, yo mismo me vi luchando por mi vida en aquel maldito túnel y pensando en cuántas destituciones podría conseguir entre el personal de “inteligencia” si lograba salir de allí. Mientras conteníamos al enemigo, Sarya y Bryan trataron de abrir la tapa del pozo de registro para poder salir a la calle, sin embargo algo debía tenerla obstruida, por que no lograron moverla entre los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conseguimos acabar con las criaturas, pero perdimos todas las linternas que llevábamos. Por suerte metí en mi equipo cuatro bengalas de salvamento marítimo. Encendí una de ellas. Quizá nos darían luz hasta que encontráramos una salida… y al menos no se apagarían al caer al agua, como las malditas linternas.&lt;br /&gt;Bryan y el Sargento Flint estaban heridos, en especial Bryan cuyas heridas presentaban muy mal aspecto. El Sargento evaluó la idea de replegarnos al punto de partida, pero un tropel de chapoteos y gritos guturales se escuchó proveniente de esa dirección, y nos vimos obligados a huir hacia adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpRGI-IRDnI/AAAAAAAAACg/YsnYROOXhcM/s1600-h/tailrace1_2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 267px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpRGI-IRDnI/AAAAAAAAACg/YsnYROOXhcM/s400/tailrace1_2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373997375290412658" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Unos cien metros más adelante encontramos un gran agujero en el suelo del túnel que comunicaba con lo que resultó ser el trazado del metro. Cargados de heridos, la idea de adentrarnos en el colector principal que estaba más adelante se presentaba poco factible, así que el grupo descendió por el agujero hacia en túnel inferior. Aquello resultó ser una pésima idea, como se comprobará más adelante en este informe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltamos sobre un vagón de metro que había bajo el agujero, pero Bryan sufrió una mala caída y el esfuerzo fue demasiado para él: quedó inconsciente, cayendo del techo del vagón al túnel inundado y perdiendo su arma y casi su vida. Sarya se aprestó a rescatarlo. La unidad entera se refugió en el vagón, que parecía una siniestra isla en medio del túnel inundado y oscuro. Entre Jurgen y yo pudimos aplicar primeros auxilios a los heridos. Al poco oímos cómo alguien o algo saltaba sobre el techo del vagón, y luego se precipitaba al agua. Nuestros enemigos seguían al acecho. Víctor, Henry y yo comenzamos a atisbar a través de las ventanas, mientras el sargento, Bryan y Sarya debatían el siguiente curso de acción. La cualidad de secreta del trabajo encomendado por el departamento de amenaza biológica, había suscitado resquemor entre la tropa, y la ausencia de elementos rebeldes en la zona, junto a las pobres cualidades de mando de Flint desembocaron en un conato de insurrección cuando se dejó embaucar por Bryan, llegando la soldado Sarya a amenazarme con su arma exigiendo saber para qué habíamos bajado. Afortunadamente pude imponerme y hacer que Flint retomara el control. No es la primera vez que veo a un soldado perder los nervios, pero no estoy seguro de si habría podido prever en su mirada el momento en que apretaría el gatillo. Debo confesar que estuve a punto de matarla en defensa propia. No puedo culpar a un soldado por buscar respuestas, pero sí por perder los nervios cuando su unidad más le necesita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez calmados los ánimos se decidió avanzar por el túnel del metro hasta el siguiente apeadero. Hacía rato que no escuchábamos actividad de esos malditos bichos, aunque sabíamos que estaban ahí fuera. De vez en cuando Henry y Víctor disparaban a “algo” que creían ver. No quisiera que dos tipos así tuvieran que cubrirme en una situación de combate.&lt;br /&gt;Sarya encontró un mapa del trazado suburbano en uno de los vagones. Era obvio que estábamos en alguna de las líneas Este-Oeste de la zona centro-Sur, al Norte de la estación de Melding, pero ¿en cuál? El sargento resolvió avanzar hacia el Oeste. Ahora veo que eso fue un error, ya que la mayor concentración de apeaderos y estaciones (y por lo tanto salidas al exterior) está hacia el Este, que además es la zona controlada. Avanzamos en dirección Oeste por el túnel inundado y maloliente, con el agua por la cintura. La segunda bengala estaba a medio consumir, pero calculé que tendríamos de sobra para llegar a pie hasta un apeadero y salir a la superficie. Tratábamos de avanzar en silencio, la moral estaba bastante baja, y los nervios tan a flor de piel que incluso a mí me costaba mantener la calma cada vez que sentía algo que me rozaba la pierna bajo el agua o escuchábamos algún borboteo lejano. Cuando llegamos a la estación pudimos orientarnos: se trataba de un apeadero de la línea U4, cercano a Long Square. El júbilo inicial cuando encontramos las escaleras de subida apenas fue comparable a la gran decepción siguiente: la salida estaba bloqueada por un derrumbe. Una tonelada de escombros se interponía entre nosotros y el nivel superior. El siguiente apeadero estaba mucho más lejos, y fuera del perímetro controlado por el ejército, así que hubo que volver a meterse en el agua y desandar el camino andado, con la moral tocando fondo. Habríamos avanzado unos quinientos metros cuando se escuchó un sonoro chapoteo en la cola de la unidad, pero al atisbar, todo lo que vimos fue el agua revuelta, y Henry había desaparecido. Jurgen se apresuró a buscarlo bajo el agua, y algo le mordió la pierna. Una criatura escamosa saltó sobre los hombros de Flint y trató de sumergirlo, pero el viejo soldado se resistió bien, tumbándola de un culatazo. La criatura desapareció de nuevo oculta bajo el agua. Intentaba buscar un objetivo al que disparar mientras sotenía en alto la bengala. A mi espalda, Víctor también forcejeaba con otro atacante mientras en el perímetro de luz de la bengala, Jurgen se debatía contra algo pidiendo ayuda y tratando de sacar la cabeza para respirar. Sarya y Bryan corrieron en su ayuda, y tanteando para encontrarlo bajo el agua. Entre ambos consiguieron sacarlo, pero algo mordió y arrastró bajo el agua a otro de ellos, esta vez a Bryan. Jurgen tanteó buscando a Henry, mientras Sarya trataba de buscar desesperadamente a Bryan. Mientras, Víctor había conseguido retener contra el suelo a una de las criaturas y la estaba acribillando mientras ésta le mordía la pierna. Flint y yo pudimos dar cuenta de otro de los bichos. En el otro frente no tuvieron tanta suerte: todo lo que Jurgen encontró de Henry fue un brazo, mientras que el cuerpo inerte de Sarya se alejaba lentamente corriente abajo. De Bryan no había ni rastro. Jurgen lo buscó desesperadamente, mientras Flint trataba de recuperar el cuerpo de Sarya. Yo intentaba mantener la bengala de forma que pudiera iluminar ambos rescates. Finalmente Jurgen encontró a Bryan, o lo que quedaba de él: sólo recuperamos la mitad superior de su cuerpo con una larga hilera de intestinos colgando. Su cara siempre jovial estaba ahora parcialmente devorada. Al poco Flint trajo a Sarya. Estaba inconsciente, pero aún respiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que los asaltantes habían huído por el momento, así que avanzamos tan rápido como pudimos hasta los vagones de metro. Flint cargó con Sarya, y yo arrastré por el agua el cuerpo inerte de una de esas criaturas. Una vez en el vagón, tras atender a Sarya, pude hacer un examen preliminar del la criatura, la cual me parece una nueva forma de vida, y no un ser humano mutado, muy diferente a los despojos humanos que encontramos en las alcantarillas, uno de cuyos cadáveres podíamos ver ahora desde la ventanilla del vagón, flotando inerte sobre el agua y parcialmente devorado. En estos túneles habían pasado de cazadores a presas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las opciones eran pocas: sólo podíamos seguir avanzando o esperar allí hasta que las bengalas se consumieran y después morir en la oscuridad, así que comenzamos a avanzar de nuevo hacia el Oeste, tan rápido como podíamos y mirando constantemente hacia atrás. La última bengala se había consumido hasta la mitad cuando llegamos a otro apeadero. Esta vez hubo más suerte y tras forzar la puerta de salida pudimos subir a la superficie y contactar con una patrulla local para que enviaran una unidad biológica de campo y una ambulancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpRAecbkGkI/AAAAAAAAACY/d_HLCe9-Pps/s1600-h/abandoned-cincinnati-subway-2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 268px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpRAecbkGkI/AAAAAAAAACY/d_HLCe9-Pps/s400/abandoned-cincinnati-subway-2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373991147131902530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Conclusiones finales sobre la misión:&lt;br /&gt;1.- No se atisba actividad rebelde en el sector Sur. No se encontró ningún tipo de rastro de que la hubiera habido, lo cual me hace dudar seriamente de la fiabilidad de nuestro departamento de inteligencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- Los túneles de las alcantarillas superiores de esta zona son habitados por algunas formas de vida alteradas, aberraciones quasi-humanas cuya peligrosidad está siendo evaluada. A priori parecen afectados por algún tipo de infección vírica, y presentan horribles mutaciones. Se aconseja sellar todo el sector Sur del alcantarillado y esterilizarlo mediante napalm.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- En los túneles inundados del metro Sur habita otra forma de vida que está siendo estudiada. Tiene forma antropomórfica, aproximadamente un metro y veinte centímetros de estatura y su cuerpo aparece cubierto de escamas. Posee pies palmeados, manos coronadas por agudas zarpas y dos ojos sin párpado en un ángulo capaz de evaluar distancias, con características que me recuerdan a las criaturas abisales. Además presenta una boca llena de dientes afilados como cuchillas. Si sumamos su carácter marcadamente agresivo, todo hace pensar que se trata de depredadores.&lt;br /&gt;Presentan branquias en el cuello, sin embargo por las heridas que recibió puedo asegurar que también posee pulmones y posiblemente una circulación cerrada. Espero ansioso los resultados de la autopsia de tan interesante ejemplar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miembros de la unidad y evaluación de los mismos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sargento Harold Flint. Ex-capitán del ejército y héroe de guerra (por confirmar). Expulsado por problemas de alcoholismo. Es el más veterano de todos, pero sus dotes de mando han sufrido un serio deterioro durante su tiempo de inactividad. Su reincorporación al cuerpo debe mantenerse aún en suspenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soldado Sarya Lee. Ex-policía. Temeraria e indisciplinada hasta el borde de la insurrección. Pese a que al menos dos de sus compañeros le deben la vida y casi la perdió tratando de salvar a un tercero, la combinación de actos heroicos con ataques de histeria la convierten en un peligro para coherencia de cualquier unidad en un momento crítico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soldado Bryan West. Baja confirmada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soldado Jurgen Heinz. Mercenario. Eficaz y disciplinado pero le falta experiencia. Podría llegar a ser un buen soldado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soldado Henry Espinoza. Desaparecido en combate (posiblemente baja).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soldado Víctor Espinoza (¿Primo del anterior?). Ligeramente cobarde y de gatillo fácil. Demasiado inestable para formar parte de una unidad permanente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fdo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teniente Jack Smith&lt;br /&gt;Nº Id: 00008246.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 3ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tipo siniestro y un trabajo sin terminar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras su aventura por las alcantarillas, Jurgen y Sarya fueron llevados rápidamente al hospital, pero no fueron tratados como un paciente normal, sino internados en una unidad de aislamiento biológico, donde se les hicieron todo tipo de pruebas y estudios, de cuyos resultados no fueron en absoluto informados. Pasados unos días, Sarya, harta de hacer de cobaya, se largó una noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mark, por su parte, vagaba por el mercado buscando algo que hacer cuando tuvo un encuentro inesperado: su hermano Tom, integrante de su antigua banda seguía vivo. De alguna forma logró escapar de la emboscada en los yermos y llegar a la ciudad. Ambos hermanos se alegraron de verse, y en eso estaban cuando se les acercó un siniestro personaje con pinta de mafioso que se presentó como Donald D. Hernández y les propuso trabajar para él como ayudantes para un “encargo especial”. Aquello olía a bronca y los violentos carroñeros no lo dudaron mucho, y tras un pequeño regateo llegaron a un acuerdo con el tipo. Mientras cerraban el trato, un pequeño tumulto entre los tenderetes llamó su atención: era Sarya. Tras escaparse del hospital había salido del perímetro urbano seguro y vagó por la parte Sur de la ciudad medio muerta de hambre, inspeccionó su antiguo refugio, pero éste seguía invadido de pandilleros y gente de baja calaña, así que reentró en la ciudad a través de las alcantarillas y trató de robar algo para comer, sin mucho éxito. Sarya no tenía buena cara, pero al menos el grupo volvía a estar casi completo (a falta de Jurgen).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reunido el variopinto grupo, Donald les dio más detalles del trabajo: la guerra entre dos importantes familias de traficantes de la zona Sur, Wachovsky y Andolini, parece haber acabado cuando Tony Andolini consiguió localizar el escondite de Wachovsky y mandó un grupo de mercenarios para que acabaran con él y con su familia... sin embargo algo salió mal y el trabajo quedó a medias: cuando los mercenarios acabaron con Wachovsky y su mujer, uno de ellos, un veterano llamado Arnold McGregor, en un alarde sentimental decidió que matar a los dos pequeños hijos de matrimonio era demasiado sucio incluso en unos días de mierda como los que corren. Su decisión le enfrentó al resto de su grupo, y en un segundo tiroteo acabó con los tres mercenarios que le acompañaban y desapareció con los dos niños: Víctor y Tamara, de catorce y ocho años. Ahora los tres tienen precio por sus cabezas. El gremio de mercenarios ofrece una recompensa por la cabeza de McGregor, pues traicionar un encargo va contra el código del gremio. Por su parte, Andolini quiere acabar su particular vendetta contra Wachovsky, para lo cual esta vez ha contratado a un tipo más sutil que un grupo de mercenarios y realmente sin escrúpulos. Ése es Donald (o debería serlo). El pequeño Víctor Wachovsky, con sólo catorce años parece ser un chico avispado, y Andolini teme que se convierta en un “capo precoz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo comienza su investigación fuera del perímetro de seguridad militar, donde los traficantes operan con mayor impunidad. Comienzan preguntando a un viejo contacto de Donald en un antro de mala muerte apodado alque se conoce como la taberna del perro ahorcado (de hecho suele tener el cadáver seco de un perro colgando en la puerta, salvo cuando alguien hambriento lo roba).&lt;br /&gt;Comienzan sus pesquisas sin suerte. La gente parece tener miedo de hablar de una u otra familia, y lo único que sacan en claro es que pese a la decapitación del clan Wachovsky, su actividad continúa, y aunque la guerra entre ambos traficantes parece haber amainado, sigue sin haber un claro vencedor en todo esto. Mientras Donald habla, se percata de que alguien en el bar les está escuchando y se encara con él, sin embargo el tipo se hace el loco. Al poco, mientras el grupo sigue tratando de sonsacar algo del contacto de Donald, el tipo que parecía estar escuchando sale del garito, y el grupo decide seguirlo a cierta distancia por las calles desiertas y ruinosas. El tipo acaba entrando en lo que fue un edificio de apartamentos y se mete en uno del segundo piso. Parece que ha habilitado ahí su refugio, y los personajes deciden asaltarlo por la fuerza, sin embargo la sutileza no es el punto fuerte del grupo y se entabla un tiroteo a través de la puerta en el que Sarya resulta herida. Entran en tromba en el piso a tiempo de ver cómo el tipo escapa por la ventana descolgándose por una cuerda prevista para tal efecto. Mark comienza a izarlo de nuevo hacia arriba, de forma que el tipo se suela por una ventana del primer piso. Sarya, Tom y Donald salen disparados escaleras abajo para pillarlo de una vez, mientras a Mark se le ocurre la genialidad de descolgarse por la cuerda y pillarlo por el otro lado. Cuando los tres compañeros llegan al piso de abajo, se produce una tensa escena (al estilo película de John Woo) en la que todos, armas en alto dialogan momentáneamente: el tipo se llama Peter Randall y es un mercenario freelance que anda buscando a McGregor por la recompensa. Bajo la presión confiesa que la única pista que ha conseguido hasta ahora es que el mercenario traidor podría haber buscado trabajo como guardaespaldas por la zona comercial o las naves del polígono. En medio de la tensión se escucha un alarido, algo enorme pasa cayendo frente a la ventana y cayendo con gran estruendo a la calle. Se trataba de Mark, que convertido en una especie de “Supercoco” postapocalíptico acababa de aprender su primera lección de alpinismo: si no sabes, no lo intentes. Tras unos momentos de estupefacción, Donald se da cuenta de que no podrá sacar más información del mercenario y decide pegarle un tiro, sin embargo un profesional a veces sabe leer la cara de su adversario como si fuera un libro, y el mercenario logra anticiparse dejando fuera de combate a Donald de un certero disparo. Aún así un tiroteo de tres contra uno en un espacio cerrado sólo puede acabar de una forma. Una vez muerto el mercenario, el balance son dos heridos, uno de ellos grave, y otro descalabrado abajo que trata de salir torpemente del contenedor de basura en el que ha caído (y que probablemente le ha salvado la vida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el encuentro con el mercenario, salieron del edificio ruinoso con Donald a cuestas y se dirigieron a la Mansión Donald, una casa de estilo colonial que conoció tiempos mejores (como todo) situada en un antiguo barrio adinerado. Allí el grupo se lame las heridas como puede. Pese al escalofrío y la repulsión que le provoca aquél lugar, Mark necesita la pasta, y si el patrón muere, no hay dinero.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpQkWdmMhdI/AAAAAAAAACI/OlTTZbkg-tI/s1600-h/DonaldManor.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer; width: 383px; height: 307px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_wbW7U5qeZTc/SpQkWdmMhdI/AAAAAAAAACI/OlTTZbkg-tI/s320/DonaldManor.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5373960223680398802" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Tom, el hermano de Mark, se largó al día siguiente del evento. Fue un bonito reencuentro, pero sus días de aventuras han terminado: durante el mes pasado consiguió un empleo estable como mecánico en un taller, algo que siempre se le dio bien. No hay tanta emoción, pero tampoco tanto riesgo. Les invita a que si algún día necesitan un buen mecánico se pasen por allí.&lt;br /&gt;Por su parte Sarya no tuvo tanta suerte: su estado fue empeorando día a día. Las mordeduras que sufrió en las alcantarillas no acababan de cerrarse y supuraban continuamente. El disparo que recibió no ayudó mucho. En tan delicado estado Mark no se atrevió a moverla para tratar de reintroducirla en la ciudad. Como tampoco conoce la zona no tuvo suerte en encontrar un médico, y él mismo no estaba para muchos trotes, por lo que tras varios días luchando contra la infección sucedió lo inevitable. Durante todo este tiempo, Donald la observó con la avidez de quien ve madurar un fruto día a día.&lt;br /&gt;Ha pasado casi una semana y la situación ha cambiado bastante: ahora sólo quedan dos miembros en el grupo y un cadáver. A Mark, influido por la atmósfera de la morada de Donald, se le ocurre una idea: convertir el cuerpo de Sarya en filetes y venderlos para sacar algo de pasta. Antes de que termine de pronunciar su idea, Donald ya está trinchando el pavo con cara de sádico. Es un tipo realmente inquietante.&lt;br /&gt;Durante la operación reciben una visita inesperada: un recadero de Andolini viene a informarse de cómo andan las pesquisas de Donald, el cual logra despacharlo con facilidad, convenciéndole de que todo va viento en popa. El pobre mensajero, tiene tanto miedo de su jefe como del tipo que tiene delante, por lo que decide marcharse con la promesa de próximas noticias por parte de Donald.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los compañeros terminan de deshuesar el cuerpo de Sarya y logran sacar casi 35 Kg de carne de la fornida ladrona, una vez separadas vísceras, huesos y otras partes poco aprovechables. Luego lo meten todo en un chorreante saco y salen a la calle con total indolencia al más puro estilo de Mr Croup &amp;amp; Mr Vandemar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es medio día y ambos compañeros deciden que para el trabajo que les ocupa necesitarán reclutar a gente, así que deciden probar en un garito con pinta bastante chunga, y de paso intentar vender los restos de Sarya. El lúgubre antro parece un lugar bastante inseguro, incluso en los tiempos que corren, sin embargo nadie parece echar mucha cuenta de los recién llegados. Ni siquiera los matones de la puerta les dirigen una segunda mirada; estos dos tipos allí son gente “normal”, y el hecho de que lleven al hombro un saco ensangrentado tampoco despierta mucho interés. Tratan de vender su mercancía al dueño del antro, haciéndola pasar por carne de rata y perro, pero éste no les ofrece mucho a pesar de que parece bastante fresca. Al no llegar a un acuerdo los personajes pasan de él y buscan entre los parroquianos alguien con suficiente pinta de marronero sin escrúpulos como para contratarle para el trabajo. Se fijan en un negro (o ciudadano de color postapocalíptico) con pinta de macarra que devora con avidez un negruzco filete sentado en un rincón. La extraña pareja se acerca sin recordar aquello de “no molestes a un animal mientras está comiendo” y comienzan a proponerle su trato sin dar muchos detalles (es decir, sin pronunciar las palabras “Wachovsky”, “Andolini” o “niños”), logrando despertar su interés. Las pintas de bien vestido de Donald hacen que el tipo, que resulta llamarse Jason, fije una tarifa bastante alta por conseguirles un par de secuaces para el “trabajillo”, con lo que comienza el regateo. Al final el matón aceptará el saco carne (“de rata y perro”) a cambio de conseguir a dos sicarios. Quedan para la tarde y le dejan allí acabándose el almuerzo. En el garito encontraron a un tipo que canjeó a Donald la tarjeta de ciudadano del mercenario muerto y cien generosos pavos a cambio de otra tarjeta de ciudadano cuya foto se parecía más a la del personaje. Al salir del garito, un tipo les aborda. Se presenta como Mike Carnby y muestra su interés por la mercancía que llevan. Tras comprobar que es fresca, les hace una buena, y les ofrece comprarles futuros paquetes de similar calidad. Tras unos momentos de duda, el dúo le vende el saco a Carnby por 500 pavos. Los personajes están ahora sin nada con lo que comerciar con Jason, pero piensan que ya saldrán del paso, y se dirigen a la zona de naves y talleres que ya conoce Mark. La única pista conduce al mercado o al polígono, así que se dirigen a éste último. Allí recogen el coche de Mark del taller de Dwight y comienzan a preguntar por McGregor sin demasiado éxito. Los tres chatarreros de la zona: Dwight, Samson y O’neil han contratado hombres armados desde los ataques de hace un mes, sin embargo sólo O’neil sufre ataques últimamente. O’neil recibe a estos pintorescos tipos con sus malas pulgas y su pinta de mafioso habituales. Cuando Donald le enseña una foto raída de McGregor, O´neil niega conocerlo, aunque conoce el asunto de la recompensa. Donald cree que no es del todo sincero. Un último vistazo al taller y a sus guardias les da una idea de cómo ha ido la cosa en las últimas semanas: en un mes el número de guardias contratados ha aumentado a ocho, y son caras nuevas, aunque el jefe de seguridad parece ser el mismo de la última vez: un tipo enigmático embozado como un nómada del desierto que suele observarlo todo con calma apoyado en la barandilla del piso de oficinas. Por el taller se observan impactos de bala, y alguno de los guardias muestra heridas menores. Parece que O’neil tiene movida últimamente. Antes de irse, Mark hace recordar a O´neil su última visita, y la habitual mala cara del chatarrero pasa a ser más calmada pero definitivamente más peligrosa. En efecto, se acuerda de Mark, y la despedida no es muy amistosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“-Ya nos veremos... (mirada de odio)&lt;br /&gt;-Puedes apostarlo... (sonrisa de tiburón)”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los compañeros abandonan el taller de O´neil y preguntan en el de Sansom, el cual mantiene su rostro jovial de siempre. También ha contratado protección, pero no ha sufrido ataques aún, y tampoco parece sonarle la cara de McGregor. Al preguntarle sobre O’neil les dice que es un tipo con pocos escrúpulos, pero aparte de eso no le consta que esté metido en nada sucio, aunque no pueda jurarlo.&lt;br /&gt;Al salir de allí, Donald vuelve a echar un último vistazo al taller de O’neil, y Mark ve pasar un camión de una banda de carroñeros con la que tiene una vieja rencilla, y decide que es buen momento para saldarla, sólo son cinco. En el último momento Donald le hace desistir de su ataque frontal y deciden esperar. El camión entra en la nave de O´neil para vender su mercancía y los compañeros se acercan por la puerta trasera, se asoman y piden al primer mecánico que ven que llame a su jefe, pues tienen algo que contarle (aún no recuerdo qué), sin embargo interrumpir un acalorado regateo entre un tipo con aspiraciones de mafioso y un carroñero no suele ser buena idea, y O’neil, apenas vuelve a verles los echa de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La extraña pareja se dirige entonces a casa del Dr Jackson, para ver si él ha oído algo del asunto de los niños y el mercenario desaparecido. El Dr no sabe más que la gente de la calle, pero acepta presentarles al tipo que le vende la morfina para las operaciones; quizá él sepa algo más. Los tres salen una vez más rumbo a la zona insegura de la ciudad, donde el Dr les presenta a su camello, un tipo con la cabeza rapada y una argolla en la nariz que se hace llamar Johnny. Tras una generosa propina les hace de soplón y les cuenta que la noche del tiroteo en casa de los Wachovsky dos chorizos callejeros vieron a un tipo salir cojeando ligeramente con dos niños. Lo siguieron con la intención de “darle el palo”, pero el tipo llevaba un fusil de asalto a la espalda y se movía por las calles con soltura y rapidez pese a su cojera. No parecía una presa fácil. Le siguieron hasta un barrio donde viven comúnmente obreros que trabajan para la ciudad y le perdieron la pista cerca de uno de los bloques de pisos. Estos pisos siempre tienen vigilancia armada a cargo de los propios vecinos, por lo que deducen que conocía a los guardias o bien los sobornó.&lt;br /&gt;Con esta otra pista sólida, los compañeros montaron de nuevo en el coche. Recogerían a sus esbirros reclutados esa tarde y planearían acercarse por allí, pero... ahora no tenían con qué pagarles así que de vuelta a casa del Dr., aún por la ciudad ruinosa, dieron un pequeño rodeo buscando a alguien... y lo encontraron: al primer pobre mendigo que encontraron en un callejón Donald lo mató de un tiro en la espalda con su mágnum, ante los atónitos ojos del Dr., tras lo cual el siniestro tipo se acercó al cadáver con los ojos desencajados y la boca entreabierta, y hundiendo las manos en la sangre del pobre diablo comenzó a entrar en trance con los ojos en blanco. El Dr. bajó del coche y salió corriendo perdiéndose por las calles, y Mark estuvo a punto de hacer lo mismo. Una bonita forma de perder un buen contacto por frecuentar malas compañías...&lt;br /&gt;Echaron el cadáver al maletero y se dirigieron a casa de Donald a “trinchar el pavo”. Debía ser media tarde cuando, terminada la sucia tarea, decidieron inspeccionar las casas cercanas en busca de cualquier cosa útil, sin embargo la zona parece bastante saqueada. Ya había anochecido cuando registrando una de las casa, un animal atacó a Mark. Parecía tener cola de rata, pero con ese tamaño difícilmente podía ser ese roedor. El rifle de asalto de Mark no resultó ser muy útil en combate cerrado. Mientras forcejeaba en la oscuridad, Donald decidió intervenir: abrió fuego con su pistola descargando un certero disparo... sobre el sufrido carroñero, que quedó medio muerto. El bicho decidió que ya había mordido bastante y se perdió en la oscuridad, dejando a Mark con la duda de si perseguirlo o directamente volarle la cabeza a Donald.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carroñero necesitaba atención médica, así que Donald lo ingresó en el hospital y dejó a los profesionales hacer. Le quedan un par de días por delante antes de que la herida de Mark estuviera lo suficientemente cosida como para volver a meterlo en “fregaos”, así que se acerca al barrio donde se vio por última vez al mercenario. Dejando su arma en la puerta le permiten entrar y comienza a preguntar por McGregor, foto en mano. Los vecinos de la zona desconocen al tipo y le sugieren que pregunte al jefe de la comunidad, que vive en el bajo. Conforme más rato pasa por allí, más angustiado y asqueado se siente Donald. En el patio del edificio crece algo de vegetación verde, incluso un pequeño árbol. Le parece que hace siglos que no ve una planta verde, sin embargo eso lo angustia aún más. Llama a la puerta del jefe de la comuna sintiendo verdadero asco, pero el tipo no está dispuesto a recibirle y le insta a que vuelva por la tarde, cuando se reúnen para orar por la madre Tierra. Aquello hizo entender a Donald el porqué de sus sensaciones: el tipo era un chamán, uno de esos curanderos de la mami tierra y todo eso. Lo que faltaba. Apretó los dientes y volvió a llamar a la puerta, sabiendo a lo que se exponía. Esta vez el tipo entreabrió la puerta dejando la cadena puesta. Podía tener unos cincuenta años, pero se le veía vigoroso, y fugazmente pudo entrever el salón de la casa, donde sentados a la mesa le pareció ver lo que bien podían ser sus hijos, o bien su objetivo. Donald le puso delante la foto de Macgregor y preguntó una vez más por el mercenario. El santón negó conocerle, pero entonces se le encendió el rostro: acababa de reconocer lo que Donald era: un nigromante, y comenzó a echarlo al grito de “¡¡Aberración!!” “¡Los engendros como tú son un insulto a Gaia!” al tiempo que no atinaba a abrir la puerta del todo mientras los vecinos se iban asomando por la escalera. Donald decidió que era buen momento para salir de allí. Con paso tranquilo pero apresurado salió de allí lo más dignamente que pudo ante las atónitas miradas de la vecindad que se dividían entre su vociferante chamán y él. Con el embrollo olvidó recoger su arma al salir, aunque quizá no habría sido buena idea. Donald da un par de vueltas por la zona y descubre una pared alta pero de bloques cerámicos con huecos, que la hacen escalable. La pared da al patio del chamán, lo que le hace pensar en un plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esto va a ver a su contacto con Andolini: Giuseppe. Una vez más en zona peligrosa, se dirigió a un garito de la parte Oeste llamado “La torre inclinada”. El antro aún conserva su aire italiano, sin embargo no huele a mozzarella ni de lejos; puede que las cosas les vayan bien, pero no tanto. Giusseppe esperaba que Donald ya hubiera “solucionado” el asunto, pero en vez de eso, se acerca para pedirle colaboradores y decirle que tenía localizados a los niños. Giusseppe no parece nada conforme con este retraso y sabe que Andolini anda impaciente con el tema, y además se niega a un asalto ruidoso: le contrataron a él por que era discreto. Aún así Donald consigue cierta colaboración: dentro de dos noches las patrullas militares no pasarán por la zona. Además Guisseppe vende a Donald un pequeño revólver a precio de oro, como “favor especial”.&lt;br /&gt;Al día siguiente Donald se acerca de nuevo al garito donde conoció a Jason, y vuelve a encontrar al tiparraco en el mismo sitio sobre la misma hora. Allí logra llegar a un acuerdo otra vez dando a cambio la carne del mendigo, que tras dos días empieza a oler un poco. Deja transcurrir otro día y saca a Mark del hospital, el cual se larga sin pagar en un descuido, y sin estar curado del todo. La pareja se reúne de nuevo con jason, el cual viene con dos tipos con la misma pinta de negro marronero que él. Uno de ellos se marcha con la carne, y Jason y el otro aceptan acompañar a Mark y Donald.&lt;br /&gt;Aparcan cerca del bloque y esperan a que anochezca, tras lo cual evalúan las entradas y deciden escalar la pared que da al patio del hechicero. La pared es fácil de escalar, aunque muy alta: llega hasta la cuarta planta y luego baja hasta el patio interior. El patio es como un pequeño oasis dentro de ese mundo: crecen plantas verdes en pequeñas jardineras y un árbol en el centro, similar al del otro patio. Una vez dentro, la puerta que da a la casa está abierta y entran lo más sigilosamente que pueden. La niña parece estar despierta y comienza a preguntar “¿Quién es? ¿Maestro? Víctor, despierta, creo que el maestro se ha levantado”, tras lo cual no se oye nada más, pero tampoco ha dado la alarma. Donald llama con susurros a uno de los niños “Víctor… Víctor…” lo cual debió provocar en el niño cualquier cosa menos ganas de acercarse. Los cuatro intrusos atraviesan la oscura cocina hacia los dormitorios, con la única linterna de Donald como guía… cuando uno de los matones tropieza con algo en la oscuridad y deja caer unos cacharros al suelo, despertando a todo el mundo. La voz del hechicero comienza a gritar “¿Quién anda ahí?”, pero ambos hechiceros opuestos son capaces de sentirse sin verse, y un segundo después comienza bramar “¡¡Aberración, debí matarte cuando te tuve delante!!” El nigromante manda a un pandillero a que se ocupe del chamán mientras él, inteligentemente, cuida la puerta de salida al bloque, con Jason cerca por si acaso. Mientras, Mark se lanza machete en mano a la habitación de los niños con la idea de abrirles el cuello.&lt;br /&gt;El primer matón entra en lo que suponen la habitación del chamán fusil en ristre, pero apenas entra, una gigantesca llamarada ilumina toda la casa y el matón sale del dormitorio gritando envuelto en llamas y se dirige a trompicones al jardín donde se revuelca por el suelo en un inútil intento de apagar su cuerpo incendiado mientras grita como un cerdo. Tras él, sale de la habitación el hechicero, linterna en mano soltando imprecaciones, por lo que Donald y Jason deciden cargar a machete contra él, comenzando un ruidoso forcejeo en el pasillo. Por su parte, Mark encuentra la habitación de los niños vacía, por lo que comienza a registrar el armario furiosamente, a rajar los colchones y a mirar debajo de las camas. Al no encontrar nada levanta los somieres enteros y debajo de uno de ellos encuentra una pequeña trampilla con la puerta corredera abierta. Sin pensárselo se mete por el negro agujero. Debajo todo está oscuro. Trata de escuchar y cree oír pasos a su derecha, y ruido de agua, pero no logra localizarlos. Avanza a tientas tropezando y llega a una pared de la estancia en la que acaba descubriendo un agujero que parece dar a otro túnel.&lt;br /&gt;En el piso superior, los contendientes demuestran que están más versados en el lanzamiento de hechizos y el manejo de armas de fuego que en combate cuerpo a cuerpo. Durante el forcejeo el chamán parece canturrear algo, pero nada ocurre. Donald no puede echar mano de su poder sin acabar con la vida de alguien o algo, así que siguen lanzando machetazos en la oscuridad mientras alguien empieza a porracear la puerta que da al bloque: “¡Maestro, Maestro! ¿Qué ocurre?”. Los vecinos de guardia han acudido al grito de “Aberración, aberración” de su líder. Donald decide ir a echar una mano a Mark y dejar que el matón se ocupe del hechicero loco, pero apenas se separa de ellos, el matón suelta un último machetazo fallido y dice “Tío, esto es una puta mierda, esto no estaba en el trato”, y se larga al patio. Comienza a trepar por la pared por la que entraron, sin hacer mucho caso del tizón ardiente que es ahora su antiguo colega.&lt;br /&gt;Donald descubre la trampilla y desciende al sótano, iluminando la estancia. Allí hay muebles viejos y cajas apiladas con lo que parece ropa raída. Nada útil a simple vista. Después ilumina el agujero en la pared, junto a Mark, y ven que se trata de una salida al alcantarillado. Arriba, los vecinos han conseguido echar abajo la puerta y varios focos de linterna pueden verse por el agujero del techo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…y en esto Mark saca una optimista conclusión: “creo que los tenemos acorralados”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 4ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;James Parker deja la convalecencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;James Slayer Parker, pandillero. Cogido prisionero del tiroteo en el almacén de Dwight, consiguió salvar su vida a cambio de información sobre el resto de su banda. Convaleciente desde entonces, viendo que no le han matado e incluso le han pagado la atención médica, ha acabado haciendo migas con el grupo. Tras casi un mes de convalecencia recuperándose de las heridas sufridas en el almacén de Dwight, el pandillero se encontraba en plena forma... sin embargo la vida en casa del Dr. era bastante cómoda: era un sitio seguro, el doctor no era un tipo demasiado molesto cuando se emborrachaba y Lao cocinaba una especie de picadillo especiado bastante aceptable (si sobrevivías a las diarreas al principio). En efecto, la vida era bastante cómoda allí, aunque comenzaba a ser algo aburrida, hasta que una mañana el viejo Abraham volvió a casa totalmente pálido, murmurando algo sobre psicópatas asesinos. James se armó de paciencia y logró que el doctor se explicara, y éste relató lo que había visto hacer al carroñero y su nuevo amigo: de cómo habían estado hablando con su contacto acerca de guerras entre traficantes de la zona Sur, y de cómo luego habían abatido a tiros a un indigente en plena calle, sin motivo aparente, y después había sucedido algo que, dos tragos más tarde, el doctor no supo cómo explicar, salvo por la sensación de horror que le produjo. Acabada la explicación, y media botella de whisky después, el Dr. Jackson insistió en que James se marchara de allí, que él no quería verse involucrado en una guerra entre bandas y con tipos como Donald, no sin antes advertirle que si su colega Mark seguía juntándose con tipos así, pronto estaría muerto, o algo peor.&lt;br /&gt;James no se tomó a broma la advertencia del doctor, así que comenzó a indagar por su cuenta acerca de la guerra entre los traficantes. Al fin y al cabo, le debía una al carroñero, y si estaba en peligro seguro que otro arma le vendría bien. Hacia media tarde, el pandillero dio con un tipo que le debía un favor, y tras una pequeña charla sobre los viejos tiempos, el tipo le pasó una pistola algo cascada y un puñado de balas y le informó de que esta noche la banda de Andolini planeaba algo, y que las patrullas militares, tan habituales dentro del perímetro, no habían rondado en todo el día por una pequeño suburbio obrero de la parte Oeste. James se dirigió para allá, llegando al caer la noche. En breve se activaría el toque de queda y él no debería estar allí, así que se escondió en uno de los múltiples bloques vacíos y buscó un buen punto en el primer piso desde el que otear la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jurgen vuelve a estar activo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras dos semanas reponiéndose de sus heridas, el mercenario se encontraba en buenas condiciones para volver a la acción. Salió del hospital, pero antes hizo un par de preguntas sobre algo que le rondaba la cabeza: el “capitán” Flint se había ido un par de días antes, sin avisar, la noche anterior estaba allí y simplemente a la mañana siguiente su cama estaba vacía. Dada la buena relación que últimamente tenía con el veterano soldado, le extrañó que se fuera sin avisar, así que decidió preguntar al celador de su zona, pero el tipo dijo no saber nada. Lo mismo preguntó el soldado de guardia, pero el muchacho había sido asignado a esa zona del hospital ese mismo día, y no sabía quién hacía la vigilancia dos días antes, así que Jurgen decidió irse y no darle más vueltas al asunto. En esto andaba cuando por la calle se topó con Rab Laplegua, un mercenario freelance y viejo conocido. No andaba de muy buen humor, ya que acababa de llegar tarde a un posible trabajo. Al preguntarle de qué se trataba, Laplegua le contó que la gente de Andolini, un traficante, andaba reclutando mercenarios para un trabajo urgente ese mismo día. La guerra abierta entre Wachovsky y Andolini comenzaba a ser muy lucrativa para los mercenarios, pues lejos de terminar con la muerte de Víctor W. y su mujer, se había recrudecido, y ahora Andolini iba tras sus hijos, en un empecinado intento por acabar con toda la familia. En ese momento, Jurgen se acordó de que su último trabajo consistió en servir de protección personal para casa de los Wachovsky, un caserón fortificado en las afueras. El hermano de Víctor, Igor, contrató a mercenarios fiables en el gremio, y el trabajo fue bastante cómodo y sencillo: casi lo único que había que hacer era estar en la casa y hacer ronda por el patio. Jurgen tuvo oportunidad de conocer al Víctor, a su mujer Nadia, y a sus hijos, Víctor y Tamara, congeniando especialmente con el hijo mayor, Víctor, que demostraba una gran curiosidad e inteligencia para sus catorce años.&lt;br /&gt;El trabajo de los mercenarios en casa de Wachovsky terminó el día en que su patrón, Igor, liquidó los contratos por que la familia se iba de la ciudad por un tiempo, sin embargo las noticias que le daba Laplegua contrastaban con la realidad: casi el mismo día que la casa quedó sin protección, los Wachovsky sufrieron un asalto y ahora los padres estaban muertos y los hijos desaparecidos.&lt;br /&gt;Preguntando se va a Roma, y al igual que James, Jurgen dedujo dónde iba a ser el “trabajillo” de Andolini, de forma que Laplegua y él se fueron para allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El final de la cacería:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mark y Donald entraron en un túnel de alcantarillado que se extendía a izquierda y derecha. Se pararon un momento a escuchar tratando de dilucidar por dónde huían los niños, pero con el rumor del agua corriendo y los gritos de los vecinos no lograron oír nada así que decidieron torcer a la izquierda. Y comenzaron a avanzar deprisa a la tenue luz de la linterna. Lejos, detrás, podía verse la luz de otra linterna en el túnel: sus enemigos andaban cerca.&lt;br /&gt;Avanzados unos cien metros, el túnel terminaba en un pequeño espacio colector a donde desaguaban otros túneles más pequeños. Parecía poco probable que los niños hubieran huido por allí, así que decidieron volver sobre sus pasos extremando las precauciones, sin embargo sus enemigos no parecían haberles seguido. Al poco, comenzaron a oír disparos provenientes de la superficie...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Batalla a tres bandas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz de una luna menguante semioculta por nubarrones de ceniza radioactiva no dejaba ver mucho, pero aun así, pasado un rato, James atisbó algo extraño: un paseante nocturno de gruesas ropas oscuras. En un barrio así, hace diez años ya habría sido raro; en los tiempos que corrían definitivamente estaba fuera de lugar. El tipo paseaba calle arriba y abajo, como si disfrutara de la tranquilidad de un buen toque de queda. Siguió oteando y vio a algún otro individuo de similar aspecto que intercambiaban breves charlas entre ellos antes de seguir rondando la calle. Sin duda, aquel era el lugar. James estaba absorto pensando esto, cuando escuchó un tiroteo a una manzana de allí. Los supuestos paseantes se dirigieron hacia allá a toda prisa mientras sacaban un arsenal de armas que habían llevado hasta ahora ocultas.&lt;br /&gt;James bajó y se colocó a la espalda de uno de los tiradores. Aquello más que una pelea de bandas, parecía un asalto a una pacífica comunidad de vecinos... o no tan pacífica, pues aunque pillados por sorpresa estaban tan bien armados como los asaltantes. El pandillero se acercó sigilosamente a uno los asaltantes por la espalda y le gritó “¡Quieto, cabrón!”, a lo que el desconocido respondió dándose la vuelta y abriendo fuego. James fue más rápido y logró abatirlo pero quedó herido, y otro tirador, desde la otra acera, malhirió al pandillero, que quedó semiinconsciente y al borde de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una calle perpendicular, Jurgen y Rab fueron testigos de la caída del pandillero mientras llegaban. Jurgen reconoció al tiparraco negro que habían dejado al cuidado del doctor, y corrió en su ayuda mientras Rab despejaba la zona a tiros. La rápida intervención de Jurgen logró estabilizar al herido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Donald y Mark volvían sobre sus pasos cuando vieron más adelante en el túnel a dos individuos encaramados a la escalerilla y asomados a la calle. Se acercaron un poco más y Donald realizó un torpe disparo que hizo que el revólver se le escapara de las manos, al tiempo que alertaba a sus enemigos. Uno de ellos saltó al interior del túnel y comenzó a musitar algo. Los compañeros reconocieron al chamán y, temiéndose lo peor, decidieron largarse. Echaron a correr fácilmente, ya que el agua que les cubría hasta casi la rodilla había desaparecido, sin embargo su alegría no duró mucho, pues con un rugido, una avalancha de agua de cloaca se les acercaba rápidamente arrasando el túnel. Mark fue más rápido que Donald, y trepó por la primera escalerilla que encontró, ayudando a salir a Donald. Muy por los pelos, pero estaban a “salvo”... en mitad de un tiroteo. En un rápido vistazo, Mark creyó reconocer a Jurgen atendiendo a un herido, y rápidamente se apartaron de allí, uno hacia cada lado de la calle, en busca de cobertura en los portales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiroteo aún no tenía un claro vencedor: los asaltantes eran más profesionales, pero los vecinos eran más numerosos. Mark pudo reconocer al herido, era James, y otro mercenario le estaba aplicando una cura de urgencia. En la acera de enfrente, Jurgen abatió a un asaltante que cayó muerto cerca de Donald, y éste se apoderó de su arma. Echó un vistazo desde su posición y vio la cabeza del chamán asomando por la alcantarilla por la que acababan de salir. El tipo murmuró algo y un remolino de viento lanzó por los aires a uno de los asaltantes. Donald aprovechó la ocasión para dispararle, pero era un tiro difícil y falló. En el otro lado de la calle, Jurgen, Laplegua y Mark evacuaban a James, así que Donald decidió unirse y largarse de allí cuanto antes. La misión se había ido al garete por el momento, pero al menos no estaba como el pandillero, se dijo, mientras pensaba aquello de "ho, ho, ho, now I have a machine gun".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evitando el toque de queda se dirigieron a casa del Dr. Jackson. Jurgen y Laplegua convencieron al doctor de que atendiera a James, mientras Donald y Mark, que procuraron no aparecer por allí, decidieron que tenían un “trabajito” que hacer esa noche. El doctor, aunque medio borracho, terminó lo que Laplegua había empezado en mitad de la calle, mientras el mercenario trataba de sondear dónde conseguir un buen instrumental quirúrgico. Pese al mal humor del doctor y sus reticencias, sacó por conclusión de que por el mercado se pueden encontrar estas cosas. Mientras, Jurgen trataba de penetrar el hermetismo de Lao y enterarse de cómo preparaba su picadillo especial, aunque no sacó mucho del chino, más o menos se hizo una idea de la materia prima... Los mercenarios decidieron descansar allí mismo. Al fin y al cabo el doctor no diría nada: estaba tan borracho que ya estaba durmiendo la mona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, por las oscuras calles de Raccoon city, dos siniestros personajes en un viejo coche volvían a la escena del tiroteo de una hora antes. Aparcaron a dos manzanas y vieron que los habitantes del bloque habían repelido a los asaltantes, y ahora apilaban los cuerpos muertos de éstos en la calle. Mark y Donald esperaron tranquilamente a que los “apacibles” vecinos terminaran su labor, tras lo cual abandonaron el montón de cadáveres en la calle y se volvieron a encerrar en su bloque de viviendas. Entonces los dos compañeros acercaron el coche y comenzaron a cargar cuantos cadáveres cabían, logrando acomodar a cuatro entre el asiento trasero y el maletero, bajo la atónita mirada de algún vecino que aún vigilaba la calle. Una vez el coche estuvo cargado, se fueron al cuchitril de Mark y comenzaron a “deshuesar el jamón”. Varias horas más tarde, la salita de Mark parecía un gran charco de sangre, pero la labor había terminado, sacando unos cien kilogramos de carne humana una vez limpia de vísceras, huesos y piel. Envolvieron lo que cabía en una sábana y el resto quedó amontonado en el salón. Se dispusieron a dormir plácidamente, sin embargo la noche aún deparaba sorpresas: alguien había colocado una trampa explosiva de poca potencia bajo el colchón de Mark, que la activó al tumbarse. Quizá por suerte o quizá por poca profesionalidad del tipo que la colocó (o quizá por que en “D20 moderno” una granada es poco menos que un petardo), el carroñero salió herido pero vivo del atentado. Inmediatamente ambos compañeros lanzaron sus hipótesis: “Andolini...”, dijo Donald. “No. O’neil...” apostilló el carroñero. Sea como fuere, mañana sería otro día, y había mucha mercancía que vender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día cualquiera en Raccoon City&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, un sol postapocalíptico salió de nuevo por el Este, y Mark &amp;amp; Donald, Tasty &amp;amp; Nasty, se puso en marcha de nuevo (el coche seguía tan tranquilo en la calle, fallo del máster). Salieron del perímetro rumbo a la taberna del Perro Ahorcado, donde consiguieron contactar de nuevo con Mike Carnby, el tipo que les compró la carne el otro día. Sin embargo, alguien comenzaba a pisarles el mercado: Carnby ya tenía un saco de “mercancía”, y había otro tipo en el lugar dispuesto a vender la suya. Esta vez los compañeros sólo sacaron seiscientos pavos por los cien Kg, lejos de los cuatrocientos que obtuvieron por sólo cuarenta Kg la otra vez. Habría que pensar en diversificar el negocio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jurgen, Rab, y un debilitado James, salieron temprano de casa del médico y se dirigieron al mercado. Laplegua buscaba un maletín médico que le permitiera utilizar mejor sus habilidades, y Jurgen, depués de lo que había visto comenzaba a barajar la posibilidad de buscar curación sobrenatural para James. En el mercado, había una gran agitación: todas las bandas de carroñeros de la ciudad se estaban pertrechando a lo grande. Rab trató de preguntar a uno de ellos, pudiendo comprobar de primera mano la sutileza y afabilidad de estos tipos. Al poco se toparon con Mark y Donald, que traían cierta cara de satisfacción, sobre todo el segundo. Cuando Mark observó a los carroñeros, se dio cuenta de que preparaban una gran salida: acaparaban todo tipo de armas, herramientas y los que podían, incluso vehículos pesados. Mark había observado comportamientos así en el pasado, cuando alguna banda descubría una fábrica abandonada sin saquear, o un viejo depósito del ejército, en cuyo caso la voz se corría rápidamente, pero esta vez había algo diferente: en la calle nadie había oído nada sobre ningún nuevo “yacimiento”. Era como una nueva fiebre del oro (del acero) irracional. Mark, Donald y Rab, viendo el negocio, comenzaron a evaluar diversas posibilidades: tratar de ser reclutados por una de las bandas, atacarles en los yermos, formar una banda de falsos carroñeros y atacar un convoy del ejército... todas parecían un poco descabelladas para una fuerza tan pequeña, así que lo primero es conseguir más fuerza, y Mark &amp;amp; Donald no se lo pensaron mucho: una adecuada cantidad de explosivos lo soluciona todo. Sin embargo, no es tan sencillo conseguir estas cosas. Después de bichear un rato por el mercado, encontraron cuatro granadas (“Alá es muy generoso” xD) y unos cartuchos de dinamita. Los carroñeros habían arramblado con casi todo. Rab buscaba un rifle de francotirador, pero resultó ser un artículo demasiado restringido para el mercadillo de despojos de Raccoon City.&lt;br /&gt;Mientras, Jurgen llevó a James a donde el tiroteo del otro día en busca de un chamán que le curara. Con un poco de suerte, no les reconocerían... y así ocurrió. El chamán recibió a James como si de su propio hijo se tratara, y aceptó curarlo sin reparos. En casa del chamán, el pandillero fue testigo de cómo la naturaleza puede volver a retoñar: en el patio central del edificio, un árbol de tamaño medio crece vigoroso y verde (algo que hace años que James no veía), y en el patio trasero, otro pequeño árbol y algunas plantas en jardineras también se veían vigorosas. A medida que el hechicero se concentraba y murmuraba algo, las heridas de James se cerraban, su espíritu quedó sereno hasta que le invadió el sueño... Cuando despertó se encontraba sano y descansado. El pandillero, bastante hosco habitualmente, abrazó efusivamente al curandero, y salió de allí. Al salir, los guardias de la comunidad aceptaron “la voluntad”. Ni siquiera la caridad es gratis en estos tiempos. Pagó Jurgen, como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día avanzaba mientras decidían el mejor curso de acción, y el hambre se apoderaba de los cinco amigos. Todos se dirigieron a las oficinas de racionamiento a por su ración diaria, salvo James, que carecía de ciudadanía... por poco tiempo. El pandillero no se anduvo con sutilezas: espero pacientemente a que otro negro que se le pareciera a él saliera de las oficinas con su ración bajo el brazo, y al final así ocurrió. James vio a dos tipos, uno blanco y otro negro y una mujer, también de color. Uno tipo era de su misma complexión. Esperó pacientemente a que comieran y los siguió hasta que los colegas se separaron, quedando sola la pareja, que se encaminó tranquilamente a su destino Esperó a que pasaran por alguna calle menos transitada, se les acercó por la espalda y le voló la cabeza al tipo. La mujer comenzó a chillar histérica, incapaz de huir ante aquello. James le disparó también a ella, pero falló y la mujer comenzó a huir de allí gritando. El pandillero registró el cadáver y encontró rápidamente lo que buscaba, tas lo cual, comenzó a desfigurarle el rostro a golpes con su pistola. Sin embargo, cuando empezaba, sonó un disparo y una bala le pasó rozando: dos vecinos del barrio habían acudido en ayuda de la mujer y trataban de acabar con el asaltante, así que James puso tierra de por medio. Logró escapar, sin embargo una bala le alcanzó. Había durado ileso apenas unas horas. Aún así ahora tenía una tarjeta de ciudadano y una cartilla de racionamiento, ambos a nombre de Edward Johnson. El tipo de la foto se le parecía bastante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;James volvió a encontrarse con sus colegas, y Rab tuvo la delicadeza de cerrarle ése nuevo agujero sangrante. A este ritmo, el pandillero pronto parecería un colador. Mientras James hacía de las suyas, el mercenario se había hecho con parte de un viejo listín telefónico, concretamente con las partes referentes a farmacias y centros médicos, y había estado buscando por dentro del perímetro este tipo de establecimientos abandonados, pero pronto se dio cuenta que la zona “segura” estaba demasiado saqueada. Si quería encontrar alguno de estos suministros médicos tendría que buscar fuera del perímetro o en el mercado negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reunidos de nuevo, estaban como al principio: Donald había perdido la pista de los niños, y a Jurgen no le hacía mucha gracia el encargo. A Mark le rechinaban los dientes cada vez que veía a ciertos carroñeros, y Rab se preguntaba con qué banda de locos había ido a dar. Deliberaron un rato y decidieron seguir adelante con el plan: acumular fuerza. Si lograban reunir una buena banda, todo sería más fácil, y de eso James entendía bastante, así que les propuso una idea: tras la “fiesta” en el garaje de Dwight unas cuatro semanas antes, debía quedar aproximadamente la mitad de su antigua banda, entre ellos el jefe. Si lograban matar al jefe, las cosas seguirían su curso natural: en este tipo de grupos lidera el más fuerte. Estos tipos tenían algunos vehículos ligeros y un buen arsenal, todo vendible o utilizable. Mark y Donald se miraron, se sonrieron y dijeron al unísono: “necesitaremos más armas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 5ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laplegua, James, Mark y Donald se dieron una vuelta por el mercado y compraron unas granadas y algo de dinamita, que siempre es útil, mientras Jurgen se fue a visitar la central del gremio de mercenarios en busca de algún encargo más “normal”.&lt;br /&gt;El mercado seguía bullendo de agitación: diversas bandas de carroñeros seguían comprando pertrechos como si fueran a hacer la salida de su vida, pero ¿A dónde? Movidos por la curiosidad, los compañeros decidieron aparcar de momento el asunto de la antigua banda de James y tratar de enrolarse en una partida de carroñeros para probar suerte. Su jefe, “Big Joe”, les dio el visto bueno y les pidió que estuvieran localizables. Trataron de averiguar la fecha de partida y el destino, pero lo único que averiguaron fue que el propio jefe no tenía claro cuándo ni a dónde, lo cual escamó a Mark, el cual tocó las narices un poco al carroñero cuando al insinuarlo. Aun así, de momento no perdieron el trabajo.&lt;br /&gt;Atando cabos, los compañeros pensaron que alguien había tomado demasiado en serio las historias de Flint y sus tanques, hasta el punto de... ¿Hacer desaparecer al capitán? Informados por Jurgen, ee dirigieron al hospital, que fue donde se le vio por última vez. Al principio preguntaron por el teniente Smith (sí, Jose, al final se llamaba Jack Smith xDD), el oficial científico asignado a la misión en las alcantarillas, pero, una simpática enfermera les informó de que su paradero es información restringida. En cuanto a Flint, les dijo que tres días antes había firmado el alta voluntaria y se había marchado. El celador de su bloque la había entregado por él. Tras esto, los compañeros fueron a ver a dicho celador con la excusa de visitar a Espinoza, otro de los supervivientes de la misión. Hablaron con Espinoza, aunque no sabía mucho del capitán, así que fueron a charlar con el celador: un jovenzuelo irreverente llamado Adrian (algo así como Mark con diez años menos) que se entretenía en su puesto echando un solitario de cartas. Pese a la amedrentadora presencia del grupo, el niñato les vaciló un poco y no soltó mucho. Dijo lo mismo que el resto: que Flint firmó el alta voluntaria y que no sabía a dónde pudo ir, sin embargo era obvio que sí sabía algo más, pero en un hospital de campaña lleno de soldados vigilando, el tipo se sentía seguro, así que decidieron marcharse... y saludarle una vez fuera. James se quedó dentro para ser atendido de su última herida, ya que ahora era “ciudadano”, y por lo tanto tenía derecho a atención médica (que por cierto, pagó a la salida, olvidé comentártelo, Manu. El sistema sanitario aquí funciona así ^_^), y una vez atendido intentó flirtear un poco con la enfermera de recepción, pero su falta de tacto le truncó el plan.&lt;br /&gt;Mientras James era atendido, el resto se colocaron fuera y esperaron pacientemente a que Adrian saliera de su trabajo. Tres horas después, ya avanzada la tarde, tuvieron suerte: el niñato salió con sus típicos andares vacilones y echó a andar calle abajo sin percatarse de que tres tipos le seguían a cierta distancia. Le siguieron un rato hasta llegar a una zona menos transitada. Adrian se dirigía hacia un bareto mientras barajaba tranquilamente su baraja de cartas, así que el grupo decidió actuar: se separaron y Laplegua lo abordó pidiendo ayuda, diciendo que había encontrado a alguien herido allí cerca. Debió pillar al chaval en la hora tonta, o bien la interpretación de Rab fue de óscar, ya que Adrian le creyó y se acercó con él a la boca de un callejón oscuro, pero una vez allí vaciló. En ese momento Donald trató de acercarse por su espalda sigilosamente, pero el sigilo con un chaleco antibalas y cargado de equipo no es tarea fácil, y el niñato se percató del plan. Echó a correr pero Laplegua lo abatió de un tiro. A unos 20-30 m, el bareto cercano un par de caras se asomaron a la puerta al oír los disparos, pero no se acercaron a comprobar nada, son cosas que pasan a diario. Arrastraron al niñato herido a un callejón y ahí sí contó todo lo que sabía ayudado por las “amables caricias” del carroñero: en la misma sala de convalecencia que Flint, había dos carroñeros más. Scars, tipos peligrosos de la que podría ser la banda más fuerte de Raccoon city. Se interesaron por la batallita del viejo y le propusieron a Adrian un buen trato: él les franquearía el paso a por Flint y falsificaría su alta médica a cambio de un puñado de pasta, algo necesario para un jugador como él, de modo que la noche de los hechos, Adrian distrajo a los guardias durante el relevo nocturno con cualquier excusa, y dejó la salida de emergencia del ala abierta. Entraron tres tipos embozados de negro y sacaron de allí al capitán silenciosamente. Rápido, limpio y silencioso. Todo lo contrario del estilo de los carroñeros, por lo que parece ser que los tipos eran especialistas contratados. Una vez soltada toda la información, el destino del jovenzuelo quedó sellado: Mark se llevó de allí a punta de pistola a Laplegua, el único con algo de conciencia y escrúpulos, y Donald con su cuchillo terminó el trabajo con el celador, tras lo cual ocurrió algo horrible y enfermizo que por suerte ni Mark ni Rab pudieron ver.&lt;br /&gt;Después de esto fueron a recoger a James al hospital, al que encontraron en la puerta con cara de “hoy no mojo”, y se dirigieron al apartamento de Rab justo antes de que el toque de queda se hiciera efectivo. Allí pasaron la noche desconfiando los unos de los otros: Rab encerrado en su habitación y con la puerta del piso también cerrada, para evitar que Mark y Donald se dieran “un paseo nocturno”.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente se acercaron por el mercado a ver si Big Joe sabía algo más sobre la fecha de partida hacia los yermos, pero al ver que el tipo seguía sin dar respuestas claras, Mark comenzó a poner en duda su liderazgo. Aquello tocó los huevos definitivamente a Joe, que a punta de pistola echó de allí a los aspirantes bajo la expectante mirada de toda la banda. Cuando Mark se negó a moverse, sólo la divina intervención de Laplegua (y un máster muy benévolo) impidieron que hubiera un carroñero bocazas menos en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin trabajo de nuevo, los personajes vagaron de nuevo por el mercado indagando un poco acerca de quién hace trabajos de “guante blanco” por la ciudad. Finalmente, Donald, gracias a un viejo conocido recordó de una banda de ladrones (en el sentido más tradicional de la palabra) con la que se podía contactar para este tipo de trabajos en la zona Oeste, por un sector de naves y almacenes abandonados. Se dirigieron todos para allá en coche y rondaron por la zona un rato. Las patrullas del ejército no se acercan mucho por allí, pues tampoco hay nadie a quien “servir y proteger”. Los almacenes de esa zona están en diverso estado de deterioro: algunos ruinosos y otros aún en buenas condiciones. Asimismo, muchos permanecen cerrados, con pinta de haber estado mucho tiempo así. Tras una búsqueda algo más minuciosa, el grupo encontró un almacén cuya puerta principal mostraba signos de haberse utilizado recientemente. Incluso en el suelo había marcas de neumático de un vehículo de dos ruedas. Aupándose por la ventana y mirando con detenimiento, Donald vio en el interior algunos embalajes de madera, restos de actividad humana reciente y lo que parecían un par de motocicletas cubiertas por una lona. Decidieron que aquel era el lugar... y si no lo era, tanto daba: sólo por las motos ya merecería la pena.&lt;br /&gt;Donald decidió colocar fijar toda la dinamita que llevaba (tres cartuchos) a una pequeña puerta lateral, los prendió con un toque de su mano (ante la atónita mirada de los otros tres), y salieron corriendo a guarecerse. La detonación abrió un boquete en la pared del tamaño del túnel del metro, arrancando la puerta de sus goznes. Vía libre. Entraron en tromba con las armas por delante y fueron recibidos a tiros por unos tipos que, con cara de sorpresa, salían de una puerta del fondo del almacén, situado sobre ellos, en una doble altura. Rápidamente se armó un tiroteo donde balas, hechizos y granadas de mano volaron en todas direcciones. Tras un par de turnos, ambos bandos estaban parapetados. Los defensores se cubrían tras los marcos de las puertas y no tenían escapatoria, pero habían conseguido abatir a un asaltante (Donald) y herir a otro (Laplegua) mientras atendía al primero. Sin embargo pronto las cosas comenzaron a ir mal para ellos: su arsenal sensiblemente inferior comenzó a pasarles factura. Las armas cortas no parecían parar el avance del carroñero, que subió las escaleras hacia el altillo mientras sus amigos le cubrían desde abajo con ráfagas de fuego automático. Laplegua logró al fin lanzar bien una granada, que dejó momentáneamente a un asaltante fuera de combate. Mark ganó la habitación contigua a los defensores. Evaluando la situación, se percató de la fragilidad de los tabiques de yeso que le separaban de sus enemigos y sacando su mágnum disparó a través de la pared. Por el grito que oyó, supuso que había hecho diana. James lanzó otra granada a la habitación contigua de Mark, pero la defectuosa granada postapocalíptica no explotó, sin embargo aprovechando que los defensores se tiraban al suelo al verla, Mark entró a saco en la habitación a tiro limpio mientras James subía por la escalera uniéndose al asalto de la “colina de la hamburguesa” (donde los hombres se convirtieron en carne picada). Atacante y defensores abrieron fuego, pero la mala puntería y el bajo calibre de sus armas sentenciaron el encuentro (sin mencionar que Mark fue poseído por el espíritu de Robocop), de tal forma que cuando James llegó sólo encontró dos cadáveres y un herido que salía cojeando de la habitación perseguido por el carroñero. Los dos últimos defensores se parapetaron en la última habitación. Al primero Mark le voló la cabeza sin inmutarse (esos dados de Manu que sólo sacan 20...), El segundo, herido, se rindió y pidió cuartel... La colina de la hamburguesa había sido tomada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez asegurado todo, interrogaron al prisionero con bastante sutileza (para como suelen actuar normalmente). Al parecer él y sus compinches secuestraron a Flint en el hospital y lo entregaron a los Redscars (sí, no me he quebrado con el nombre xD) en un almacén que podría ser su base. Ahora todo está más claro: sólo hay una banda de carroñeros que sabe a dónde hay que ir; las demás sólo están esperando a que salte la liebre como carroñeros (nunca mejor dicho).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una mezcla de adrenalina y júbilo por la victoria, los compañeros de infortunio decidieron perdonar la vida al ladrón, el cual fue entre reclutado y coaccionado para trabajar con ellos de facto (“ahora no tienes banda, chaval ¿Prefieres trabajar con nosotros y vivir o morir aquí mismo?”). La respuesta del tipo fue obvia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 6ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marrones en la ciudad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la toma del almacén, se procedió al traslado de los heridos: Mark se llevó en coche a Donald al hospital y una vez se hubo marchado, se percataron de que el ladrón capturado (Thomas) también estaba malherido, así que lo llevaron a pata a casa del Dr. Jackson, que apestando a whisky barato accedió a atender al enfermo por la tarifa de costumbre. Dejaron al tipo al cuidado del doctor y se largaron al mercado en busca de algo con lo que tapar el enorme agujero de la pared. De camino, pasaron por el gremio de mercenarios donde Jurgen había estado tratando sin éxito de conseguir un trabajo, y de paso perdiendo unos pavos a las cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mercado, los carroñeros siguen arramblando con todo tipo de pertrechos, repuestos y armas. Aprovecharon para “felicitar” a Sameh por la efectividad de sus granadas y acabaron comprándole más granadas (Laplegua), un rifle de caza (James) y más munición. Sólo a última hora de la tarde a alguien se le ocurrió que habría que comprar algo para los trabajos de albañilería. Decidieron comprar un saco de cemento y sacar los ladrillos, la arena y el agua de donde se pudiera. Tras acercarse por la oficina de racionamiento y obtener su ración diaria, apenas quedaba una hora para que se activara el toque de queda, y no tenían el coche, así que se encaminaron con el saco a cuestas de vueltaa su nuevo hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que en Raccoon City, si no buscas marrones, ellos te buscan a ti, y en este caso fue cierto… De camino al polígono abandonado, las calles se van haciendo cada vez más solitarias, hasta que llega un momento en el que no se ve ni un alma por la calle, y menos a tres paseantes que casualmente lleven tu mismo camino, y James se percató de ello. Comenzó a sacar su recién comprado rifle de caza al tiempo que se lo comunicaba a Rab y Jurgen, cuando alguien desde  atrás les llamó “eh, tíos ¿Teneis una ayudita?”.&lt;br /&gt;“Vaya una excusa”, pensó el pandillero, y se dio la vuelta presto a darles una ayuda en forma de plomo, sin embargo los desconocidos habían pensado lo mismo, y rápidamente se entabló un tiroteo en plena calle, con ambos bandos a escasos 15 metros de distancia y sin cobertura. Las armas automáticas de Rab y Jurgen comenzaron a marcar la diferencia al descargar una lluvia de “ayudita” sobre los asaltantes, cuya munición postas apenas estaba dañando a los compañeros. Mataron a uno y malhirieron a otro, sin embargo la emboscada estaba algo más preparada, y desde el otro lado de la calle comenzaron también a venir disparos, y esta vez de armas automáticas. Sorprendidos entre dos fuegos, los compañeros se separaron un poco para evitar caer varios en una ráfaga y se echaron al suelo, mientras disparaban. Sus enemigos les imitaron. Rab lanzó una granada sin mucho tino, mientras James acortaba algo de distancia buscando una carga cuerpo a cuerpo, sin embargo la balanza se desequilibró cuando Rab cayó de un certero disparo, haciendo que James enloqueciera y se pusiera a disparar como un loco. Eso atrajo más disparos sobre él, mientras Jurgen, desde el suelo, trataba de mantener la cabeza fría y hacer lo que mejor se le daba: seguir disparando… Cuando todo acabó, Jurgen pudo levantarse, y observar la carnicería: ocho cuerpos yacían sembrados por toda la calle, tirados como muñecas rotas sobre charcos de sangre. A su lado, el cadáver de Rab Laplegua, con la tapa de los sesos levantada, conservaba su sonrisa optimista aun en el momento de morir, y en medio de la calle James agonizaba. Jurgen se armó de valor y cargó con James a su espalda hasta el almacén, que estaba cerca. Allí Mark había dejado el coche aparcado y se había pirado, así que metió al negro en el coche y salió rumbo a casa del Dr Jackson. Era casi de noche y las patrullas dispararían a cualquiera que desafiara el toque de queda, pero no le quedaba más alternativa. La zona del hospital estaría muy patrullada, pero el doctor vivía en los suburbios. Era mejor que nada. En aquel momento no recordó en la existencia de la comunidad del chamán.&lt;br /&gt;  Consiguió llegar a casa del doctor, el cual tuvo que espabilarse de su borrachera para atender a James. Una vez pudo extraer las balas y suturar las heridas, el pandillero debería descansar. Bajo los cuidados de Lao y la mirada divertida de Thomas que pensaba aquello de “quien a hierro mata…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jurgen decidió pasar la noche en casa del doctor antes que tentar a la suerte de nuevo con el toque de queda. A la mañana siguiente, antes de que nadie se levantara, salió de nuevo con el coche y volvió a la escena del tiroteo. Todo seguía tal cual, así que recogió el cadáver de Rab, el maldito saco de cemento y las armas de los asaltantes: escopetas y rifles sin más. Todo indicaba que eran simples chorizos nocturnos. Mientras recogía todo, fue sorprendido por una patrulla militar y, más mal que bien, tuvo que dar algunas explicaciones. Su excusas no fueron muy buenas, pero el cabo que le interrogó tampoco tenía muchas luces, o bien acaba de empezar su servicio y no tenía gana de marrones, así que su condición de mercenario gremiado le sirvió de credencial y la patrulla le dejó hacer. Una vez todo estuvo cargado, se dirigió a la residencia del chamán, y contrató unos servicios fúnebres para Rab. El chamán accedió sin problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen en Raccoon City que algo en el mundo muere cuando un hombre bueno muere.&lt;br /&gt;Rab fue enterrado en una fosa común (por falta de más espacio) en el patio comunal del edificio, junto al árbol de la comunidad, tras una emotivo ritual al que acudieron todos los vecinos. El chamán quemó hierbas mientras entonaba unos cánticos incomprensibles, y Jurgen tuvo la seguridad de que su amigo estaba ahora en algún sitio mejor. Al acabar, el ánimo de Jurgen estaba algo mejor. Decidió echar el resto del día haciendo de albañil improvisado y tapando el agujero que hicieron sus compañeros en el almacén. A medio día fue a por su ración de comida, y encontró un tumulto frente a la oficina de racionamiento. Se abrió paso y logró llegar al cordón de soldados que bloqueaba la entrada frente a la masa que se agolpaba gritandoy protestando. Enuna accidentada charla con un soldado logró averiguar el motivo de aquello: ese día no habría comida. El comboy que transportaba los alimentos fue atacado por rebeldes en los yermos, antes de que entrara en la ciudad. De los tres camiones trailer que venían, dos desaparecieron, y otro fue saqueado y quemado. De los vehículos militares de escolta, algunos yacen calcinados en medio de la carretera y otros han desaparecido, incluído un blindado APC. Para conseguir esto, deben haber tenido apoyo pesado. Jurgen volvió al almacén con la cabeza dándole vueltas: esta maldita ciudad no para nunca…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, Jurgen fue a la sede del gremio tratando de encontrar alguien a quien reclutar para el maltrecho grupo, y encontró a un joven con pinta de novato pero con bastantes ganas: Andy Galloway. Con la típica y etérea promesa de “fama y fortuna”, consiguió reclutarlo para la causa. En el gremio también se enteró de algo más: el gremio ha decidido desvincularse de la guerra entre el clan de Andolini y el de Wachovsky, prohibiendo expresamente a sus miembros dejarse contratar por ambas bandas. Después marchó a casa del Dr. Jackson para comprobar el estado de James, encontrando que durante la noche otro pandillero marronero había sido llevado a casa del doctor, con una herida menor en una pierna. Su nombre era John “Tyzan” Smith, y aunque algo fanfarrón, James y Jurgen vieron la ocasión y decidieron reclutarlo para el siguiente trabajo. Tenían en mente acabar con la antigua banda de James* para recuperar el coche de Dwight (suponiendo que siguiera allí). Tyzan y Andy resultaron ser viejos conocidos, y eso dio una idea a Tyzan: a su banda a la que no le ha ido bien últimamente: sólo quedan cuatro miembros (él incluido), y piensa que ésa podría ser la ocasión para subir los escasos peldaños que hay en la banda, y quizá deshacerse de su jefe, un tiparrón llamado Pete, bastante curtido en la vida en las calles, así que él y Andy salieron del perímetro rumbo a la guarida de la banda. Al llegar, trató de oconvencer a sus colegas, Micky y Johny de abandonar a Pete y largarse los tres, pero no tuvo mucho éxito, así que fue a hablar con el jefe para convencerle de que les “prestara” a los muchachos, pero al jefe no le hizo ni pizca de gracia que tratara de dejarle al margen: o todos o ninguno, como ha sido siempre. Tyzan aceptó y reprimiéndose las ganas de darle un tiro en la nuca por la espalda salieron de allí los cinco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvieron a entrar en el perímetro de la ciudad por las alcantarillas, y llegaron al almacén, donde esperaban Jurgen y un semiconvaleciente James. Allí los pandilleros recibieron más información sobre el golpe y los siete se pusieron en marcha. Tomando el coche y una de las motocicletas recién capturadas, salieron del perímetro rumbo a la zona de la antigua banda de James. Aparcaron en un suburbio totalmente deshabitado, al menos a simple vista, a dos manzanas del sitio y James les dio los últimos detalles: en un edificio de viviendas, a dos manzanas de allí, la banda tenía su guarida. Los vehículos los guardaban en el sótano, y los integrantes solían vivirn en la primera de las cuatro plantas. Solía haber continuamente gente en el sótano, reparando los vehículos y las armas, y solía haber también algún guardia en alguna de las plantas, uno por cada una de las cuatro fachadas. A veces, otro guardia oteaba desde la azotea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidieron mandar a Tyzan a explorar, el cual se subió a un edificio cercano y oteó desde la azotea, sin descubrir rastros de actividad visible. Examinó el edificio por aquel flanco. En él había una entrada peatonal, pero tampoco vio a nadie, así que volvió e informó. Decidieron ir por el flanco opuesto, donde se encontraba la entrada al garaje, mientras James esperaba en el coche, dolorido y debilitado del tiroteo del día anterior (y con 1 punto de vida). Se dividieron en dos grupos, cada uno cubriría la entrada desde un extremo de la calle. La idea era lanzar un cóctel molotov (que Galloway se sacó de la manga, golazo al máster) y hacerles salir. Andy se asomó a la esquina y lanzó un el cóctel contra el edificio, sin mucho ángulo, de forma que calló casi en mitad de la calle, en la acera opuesta. Aún así, los seis se apostaron y esperaron. Alguien asomó por una de las ventanas del primer piso, y seis balas silbaron a su alrededor, volviendo a entrar precipitadamente dentro. Al poco, comenzaron a venir disparos desde las ventanas. Los asaltantes se apostaron como pudieron en las esquinas de enfrente, mientras el otro grupo, compuesto por por Pete, Johny y Micky, se acercaba pegado a la fachada del edificio y trataba de ganar la entrada al garaje. En el primer intercambio de disparos, Tyzan cayó herido, y Andy lo arrastró a cubierto para tratar de aplicarle primeros auxilios, mientras Jurgen trataba de avistar a alguien en alguna ventana. Logró herir a uno, pero cuando se ocultó para disparar, alqguien lanzó un cohete desde el edificio volando la esquina donde se refugiaba Jurgen, que salió despedido, sufriendo algunos daños por los cascotes quedando totalmente aturdido y sordo. Mientras, Pete y sus muchachos llegaron a la entrada del garaje y bajaron por la rampa, tras lo que se empezó a oír un tiroteo en el garaje. Pete y los suyos se estaban ganando el jornal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andy, tras curar de emergencia a Tyzan, volvió a apostarse y probó suerte con varias granadas, sin embargo no nació para pitcher y no consiguió colar ninguna por alguna de las ventanas donde sabía que había tiradores. De momento habían visto a tres, y la cosa empezaba a pintar mal.&lt;br /&gt;Tyzan, renqueando y herido, decidió usar la misma táctica que sus rivales: buscó la entrada del edificio frente al que estaban los de la banda, y subió a uno de los pisos, buscando un buen puesto de tirador desde una de las ventanas. Jurgen, sordo y aturullado, decidió seguirle mientras Andy lanzaba su última granada sin suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez enfrente, Jurgen siguió a Tyzan, que realizó algunos disparos, cambiando de ubicación tras cada uno de ellos, hasta que, escondido desde una ventana, tuvo un blanco claro. Decidió emplear una granada en vez de disparar (mira que os gustan estos cacharros, oye). Lanzó y… la granada se le escapó de los dedos, golpeando contra el dintel de la ventana y cayendo al otro extremo de la habitación en la que se encontraban él y Jurgen. Demasiado lejos de ellos para causar mucho daño, pero ahora había dos sordos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, en la calle, Andy acababa de recibir un disparo y decidió que ya había tenido suficiente: sangrando, se largó de allí dando un rodeo por las calles en busca de James para avisarle de que fueran a recoger al resto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras el tiroteo en el garaje continuaba. Pete o alguno de los chicos, seguía aguantando el tipo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 7ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una retirada a tiempo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la pifia de Tyzan, Jurgen decidió que era mejor separarse un poco de ese loco. Herido y con los oídos pitándoles, bajó a la planta baja y se apostó en una de las ventanas, tratando de avistar a alguno de los tiradores de enfrente, mientras dejaba a Tyzan intercambiando disparos desde la primera planta y se preguntaba si Andy seguiría aguantando en la calle. Tras varios disparos intercambiados sin éxito, vio que aquello se le iba de las manos. Estando sordo ni siquiera podía saber si la lucha continuaba o se había quedado solo, así que se replegó hacia el patio central del edificio, donde encontró a Tyzan que bajaba arrastrándose dejando un buen rastro de sangre tras de sí. Las cosas no pintaban bien. Se cargó al hombro al pandillero y decidió atravesar el patio hacia la parte trasera del edificio. Cuando estaba a la mitad, vio a Andy: el mercenario había conseguido llegar hasta el coche y James les esperaba en la puerta trasera vigilando. Pararon el tiempo justo para detener la hemorragia de Tyzan, que a estas alturas había perdido el conocimiento. Se metieron los tres en el coche y se alejaron una manzana de allí, tras lo cual deliberaron brevemente ¿Cómo les habría ido a Pete y sus muchachos? Andy aún escuchaba tiroteo proveniente del garaje, así que decidió acercarse en solitario; con un poco de suerte sus improvisados aliados habrían acabado el trabajo, o quizá sería mejor avisarles que se abortaba la misión... iba pensando en esto mientras se acercaba a la puerta del garaje cuando escuchó el rugido de un motor proveniente del sótano del edificio, y acto seguido vio salir un coche a toda velocidad con Pete al volante. Desde el asiento trasero Johny disparaba su rifle AK a los pandilleros que salían tras ellos también disparando desde el garaje. Un tercer bulto en el asiento debía ser Mickey. Decididamente, ya no había que avisar a los pandilleros de que se abortaba la misión: habían llegado a la misma conclusión ellos solitos. Andy giró en redondo y echó a correr calle abajo, saltando al coche casi en marcha mientras las balas silbaban a su alrededor. Una retirada a tiempo vale lo que una victoria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alejaron de allí tan rápido como pudieron, sin saber muy bien a donde ir ¿Al hospital? Ni James ni Tyzan eran ciudadanos de Raccoon City ¿A casa del Dr Jackson? Sus servicios son sensiblemente más baratos, pero la convalecencia sería más larga y no tenía sitio para tantos... Finalmente Jurgen tuvo una buena idea: conocía al hombre indicado para curarles... Llegaron un rato después al edificio de la comunidad del chamán, cuyos vigilantes les recibieron con rostro grave al ver volver a Jurgen apenas 24 horas después de estar allí enterrando a uno de los suyos. Alguna gente no aprende nunca. El patio de aquella comunidad seguía siendo un remanso de paz. El Maestro, con su habitual rostro apacible, atendió a los cuatro compañeros, incluso aguantó algunas de las batallitas de Tyzan, el cual tuvo que recuperar tiempo perdido por el rato que llevaba en silencio (inconsciente y al borde de la muerte).&lt;br /&gt;El chamán se despidió de ellos, no sin antes hacerle una siniestra advertencia a Jurgen: “cuida con quién te juntas; tu aura empieza a notarlo”. Jurgen se largó sin echar un simple vistazo atrás, donde Rab descansaba en silencio y para siempre, junto al árbol de la comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelta a la carga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donald abrió los ojos. Al principio no sabía donde estaba. Luego, poco a poco, fue recordando: la explosión y la puerta volando por los aires, el tiroteo... Recordaba haber saboreado brevemente su poder cuando vio huir a aquel tipo. Eso siempre le hacía sentirse bien… después notó un golpe que le quemaba por dentro y luego nada más. La sensación de fallarte las fuerzas al recibir una herida comenzaba a hacerse tristemente familiar, así como el olor a antiséptico y suciedad del hospital. Se incorporó y comenzó a vestirse. Los puntos le dolían, pero se encontraba descansado; nada que no cure un poco de reposo. Cuando acabó de vestirse, preguntó al celador por la salida. El tipo le dio su hoja de alta voluntaria reprimiendo un repeluzno y el nigromante se largó rumbo a la salida, donde encontró que ni siquiera alguien tan especial como él estaba a salvo de pagar por la atención médica. Dios bendiga América…&lt;br /&gt;Salió del hospital un poco desorientado rumbo al apartamento de Mark, cambiando luego de opinión para irse rumbo al polígono, suponiendo que sus compañeros habrían ganado el tiroteo y establecido su nueva guarida de forma permanente allí (mucho suponer, pero el máster no lo notó xD). Cuando encontró la nave del tiroteo encontró que el hermoso agujero que él había abierto con la dinamita, estaba tapiado, y la puerta principal estaba cerrada. Comenzó a mirar por el portón a ver si alguien había dejado la llave por allí oculta cuando la puerta se abrió y apareció Mark con cara de pocos amigos (es decir, su cara en un día alegre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D: Esto... hola.&lt;br /&gt;M: ¿Quién se ha llevado mi coche?&lt;br /&gt;D: ¿Y yo qué coño sé?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a todo, en el fondo ambos se alegraban de verse, Mark &amp;amp; Donald’s no existe si falta alguno de los dos. En mitad de esta conversación tan interesante, Mark pudo oír un motor que le resultaba familiar. Al poco apareció el resto del grupo. Tenían un aspecto tan saludable que parecía que volvieran de unas vacaciones en el campo (el campo de antes de la guerra, no los yermos radioactivos actuales). Tanta salud asqueó ligeramente a Donald, pero Mark se alegró de volver a tener su coche, y más aún cuando vio que el maletero contenía un pequeño arsenal de rifles y escopetas. Con todo eso, la diversión estaba asegurada. Lo que no le hizo tanta gracia fue reparar en que se habían dejado una de las motos cerca de la zona asaltada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez a salvo todos en la nave comenzaron a dilucidar qué hacer. A Mark le rondaba en la cabeza un plan muy elaborado: un ataque frontal a los Red Scars... aunque una vez más lo pospuso para pensar mejor en los detalles. Tras una pequeña deliberación, decidieron volver al asalto contra la banda de James. Con un poco de suerte, aún no estarían recuperados del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez decidieron ir andando por zonas desabitadas de la ciudad, escondiéndose en caso de avistar alguna patrulla. En algo menos de una hora llegaron a los alrededores del lugar. Eran sobre las 19:30, y decidieron esperar en un callejón durante una hora para atacar poco antes del toque de queda. Una hora aguantando la cháchara de Tyzan podía ser eterna, así que mientras Jurgen y Andy aguantaban el tirón, Mark y Donald registraron un edificio cercano buscando alguna desafortunada víctima a la que trinchar, pero no hubo suerte. Era una zona bastante solitaria, y con unos vecinos como los del edificio de al lado, nadie se establecería tan cerca. Donald se volvió, pero Mark salió a la azotea y oteó el edificio vecino descubriendo que uno de sus enemigos vigilaba la calle desde una de las ventanas de la fachada opuesta a la entrada principal. Imaginó que podría haber más en las otras tres fachadas y volvió para informar. Parecía que estaban más alerta que antes.&lt;br /&gt;El crepúsculo ya proyectaba las largas sombras de los edificios; era la hora de atacar. Cuando Mark llegó Jurgen, Donald, Andy y Tyzan ya se habían puesto en marcha. Rodeando una manzana contigua al edificio de la banda, Jurgen, Tyzan y Andy otearon calle abajo la entrada principal en busca de rastros de actividad enemiga, sin embargo no se veía nada. Mientras, Andy decidió avanzó pegado a la fachada trasera del edificio buscando una entrada para ir en busca del guardia de esa zona. Mark por su parte comenzó a dar un gran rodeo dejando siempre una manzana de separación entre el objetivo y su ruta, buscando apostarse en el edificio frente a la fachada principal (NdA: llegado este punto es bastante difícil ir explicando los movimientos de los interfectos sin la ayuda de diagramas, pero confiemos en que la gente se entere de algo sólo con la lectura xD)&lt;br /&gt;El primer grupo decidió mandar a Tyzan a inspeccionar la posible presencia de guardias en pago por sus parrafadas acerca de sus dotes de infiltración, y éste, inconsciente del peligro, como siempre,  aceptó el cargo encantado, comenzando a avanzar sigilosamente en dirección al edificio. Jurgen y Donald se ocultaron tras su esquina aguardando noticias de Tyzan y al poco comenzaron a escuchar disparos al tiempo que Tyzan llegaba corriendo hasta su posición e informaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hey, tíos! Pues sí que hay guardias&lt;br /&gt;-Ya, Tyzan, ya... ¬_¬U&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jurgen cambió de acera para tener algo mejor ángulo, mientras Donald, viendo que no conseguiría cubrir la distancia hasta la esquina, decidió dar la vuelta a la manzana y probar suerte por donde Andy. Tyzan, con su habitual ímpetu, comenzó a disparar, atrayendo el fuego enemigo. Jurgen, viendo la situación, decidió apoyar el fuego de Tyzan... al menos mientras le siguieran disparando a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras Mark seguía avanzando por las interminables calles, Andy inspeccionaba la fachada trasera del edificio y decidía colarse rompiendo los cristales que daban al hueco de escaleras. Supuso que el ruido alertaría al guardia de arriba (en la segunda planta), así que decidió esperarlo en un rincón del descansillo de la escalera, esperando verle aparecer en cualquier momento. Al momento comenzó a escuchar pasos que bajaban apresuradamente, pero el tipo también le oyó a él, y pronto los pasos se volvieron más cautelosos. Ahora ambos enemigos conocían la presencia del otro y sólo una esquina los separaba. Aguardó lo más silencioso que pudo... y lo mismo hizo el otro, quien quiera que fuese. Viendo que aquello podía prolongarse indefinidamente, Andy decidió tratar de sorprender al tipo, pero le estaba esperando y en cuanto volvió la esquina recibió un disparo y tuvo que retroceder de nuevo a su posición (NdA: Alberto, sé que te hirieron, pero no recuerdo dónde coño fue, aunque estoy casi seguro de que no fue en esta escena de las escaleras). Decidió bajar al siguiente descansillo, el último antes del sótano. Aguardó y oyó cómo su enemigo le seguía, manteniendo la distancia, y la situación volvió a repetirse. La espera se prolongó durante unos interminables instantes, hasta que súbitamente Andy oyó a alguien corriendo por la calle y cómo su enemigo abría fuego contra él (se trataba de Donald dando la vuelta al edificio). Esto proporcionó a Andy los segundos que necesitaba para actuar: volvió la esquina y abrió fuego contra el tipo, que intentó devolver los disparos con poco tino antes de expirar convertido en un colador. Andy se tomó unos segundos para reflexionar sobre la volatilidad de la vida en este maldito mundo mientras se sujetaba el hombro herido. Luego comenzó a subir a la planta primera para comprobar que todo estuviera despejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la calle, Tyzan seguía vociferando y disparando mientras Jurgen procuraba disparar también sin llamar la atención. Con ambos bandos bien cubiertos en sus puestos, la lucha estaba estancada hasta que Jurgen realizó un buen disparo y abatió a uno de los pandilleros, desequilibrando el empate. Al ver caer a su compañero, el otro pandillero lo arrastró a cubierto, y Tyzan echó a correr rápidamente al asalto de la posición. Jurgen decidió seguirle a cierta distancia, esperando que ese loco siguiera atrayendo los disparos. Mientras, desde el otro extremo de la calle llegaba Donald, y Mark había conseguido apostarse en la azotea del edificio de enfrente, desde donde vio cómo el pandillero era abatido por Jurgen y su compañero trataba de socorrerle. “Una escena enternecedora”, penso el carroñero antes de abrir fuego contra e pandillero que quedaba vivo. Acertó con su disparo, pero sólo le hizo daño superficial. El pandillero, viéndose rodeado, arrastró el cuerpo inerte de su amigo rampa abajo hacia el garaje. Mark no tuvo tiempo de saborear el momento, pues en ese instante alguien le disparó desde una de las ventanas, malhiriéndolo y obligándole a guarecerse tras el pretil de la azotea. Sin un mal botiquín de campaña, sólo podía apretar la herida como pudiera para no empezar a sangrar como un cerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donald entró a saco en el garaje, y vio a un pandillero herido y a otro inconsciente. Abrió fuego pero las armas de fuego no eran su fuerte, así que el tipo consiguió resguardarse tras un pilar, desde donde fue a disparar, pero su arma se encasquilló. Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro del nigromante mientras apretaba el gatillo, pero el pandillero estaba bien cubierto y también falló. Tyzan entró al galope rampa abajo, y lo primero que vio fue a Donald, al que no le pegó un tiro de milagro. Luego atisbó al pandillero al que disparaba Donald y disparó también, pero tampoco acertó. El pandillero vio su oportunidad: cogió el rifle de su compañero caído y descargó una lluvia de plomo sobre Tyzan y Donald, que quedaron tirados en el suelo en un charco de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jurgen no podía creer su mala suerte: acaba de ver cómo Tyzan torcía hacia el interior del garaje gritando algo así como “¡venid aquí cabrones!” sin recibir un solo disparo, y justo cuando él iba a entrar al garaje, de la puerta contigua del edificio salió un pandillero, rifle en mano, y se topó de narices con él. Sólo tuvieron una fracción de segundo para reaccionar, y el mercenario fue más rápido; aquello era su medio de vida. Con un movimiento mecánico levantó el rifle, apretó el gatillo y hubo un pandillero menos en Raccoon City. Aun así, se quedó momentáneamente parado: ¿cómo puede ser que el idiota de Tyzan hubiera tenido la suerte de no toparse con el tipo un segundo antes? Pensaba en esto cuando el sonido de una ráfaga prolongada destacó sobre los disparos aislados que venían del sótano garaje. Entró en él y encontró agonizantes en mitad de la rampa del garaje. No tuvo tiempo de disparar, pues el pandillero en ese momento caía abatido por un tiro en la espalda: desde el otro extremo del garaje aparecía Andy, que había reconsiderado la idea de subir hasta la primera planta, y en vez de eso había decidido bajar al garaje donde sabía que seguro que habría más objetivos. Justo a tiempo. Entre los dos mercenarios sacaron su botiquín de campaña y estabilizaron a los heridos para evitar que murieran desangrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mark apretaba los dientes mientras hacía juramentos sobre lo que le haría al cabrón que le había hecho esto. Se asomó cautelosamente al pretil y oteó busca de su enemigo. Consiguió localizarlo haciendo lo miso que él: oteando desde una ventana. No alcanzaba a verlo bien, pero éste parecía mas peligroso que los otros, más grande y astuto. Mark le disparó sin éxito, y el tipo devolvió el disparo, pero esta vez no usó un rifle, sino un lanzagranadas. Mark tuvo un segundo para ponerse a cubierto antes de que el pretil en el que estaba apoyado saltara por los aires. Decidió que desde allí no haría mucho y que con un arma así sería mejor pillarlo en combate cerrado, así que comenzó a bajar, rumbo a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andy y Jurgen oyeron la explosión desde el garaje y se dieron cuenta de que aquello no había acabado aún. Decidieron cargar los cuatro cuerpos en un camión que había en el garaje, buscaron las escaleras más cercanas y comenzaron a subir haciendo el menor ruido posible. La planta baja parecía despejada, pero oyeron pasos en la siguiente, así que comenzaron a subir silenciosamente. Ahora no se oía nada. Aguardaron un momento al final de la escalera antes de asomarse al distribuidor. Todo despejado a izquierda y derecha. Aquel espacio daba a las entradas de varios apartamentos en esa planta. Las puertas estaban abiertas. Con la poca luz que quedaba, en el interior podían verse despojos de todo tipo de épocas mejores de Raccoon City: cascotes, enseres y muebles podridos por la humedad. Deliberaron un momento y decidieron separarse para inspeccionar la zona, pero cuando se ponían en marcha un tiparraco enorme asomó desde el fondo de uno de los apartamentos y disparó su arma. Los compañeros tuvieron el tiempo justo de tirarse al suelo al percatarse de que se trataba de una granada. La explosión convirtió el distribuidor en un infierno. Cuando levantaron a cabeza vieron como el tipo cogía un gran mazo de hormigón y acero y se lanzaba rugiendo contra ellos como un animal furioso. Jurgen se metió en un apartamento y cerró la puerta mientras Andy, más alejado, abrió fuego tratando de parar el avance de aquel bicho, sin embargo las heridas sólo lo enfurecieron más, y el tipo decidió atacar a Andy, cargando contra él. El mercenario tuvo el tiempo justo de ocultarse tras una puerta y cerrarla, pero en cuanto el tipo descargó su enorme martillo dos veces, ésta quedó reducida a astillas, y Andy, herido, se vio trabado en un combate cuerpo a cuerpo que no podía ganar. Trató de defenderse como pudo mientras Jurgen disparaba desde su posición, pero el tipo sólo tuvo que dejar caer su mazo para dejar a Andy fuera de combate, tras lo cual se volvió hacia Jurgen con los ojos inyectados en sangre. Jurgen tragó saliva y vio su vida pasando en imágenes mientras el tipo fallaba su martillazo por poco y abría un enorme boquete en la pared. Jurgen comenzó a huir buscando una salida en el momento en el que Mark entraba en escena. Al pillar al tipo por la espalda, realizó un disparo que habría abatido a un elefante pero en vez de eso el tiparraco cargó contra él enfurecido. A ver esto, Jurgen probó suerte disparando de nuevo, pero sin éxito. El mastodonte parecía herido, pero seguía en pie, y descargó sobre Mark un martillazo que habría matado a cualquier hombre, sin embargo el carroñero, aun doblado por el golpe, consiguió mantenerse en pie el segundo justo para abrirle un boquete en mitad del pecho con un tiro de su Magnum. El pandillero levantó el martillo una vez más, pero no tuvo fuerzas para descargar el golpe, y volviendo los ojos en blanco se derrumbó en el suelo cuan largo era, quedando todo en silencio mientras el eco del disparo de Mark se disipaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 8ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intermission:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras derrotar a los pandilleros, el grupo no se encontraba mucho mejor: Donald y Andy estaban inconscientes, y hubieran deseado que Tyzan también lo estuviera, pero seguía parloteando acerca de lo que pensaba hacerle al que le había hecho aquello y blablabla… Entre Mark y Jurgen cargaron a los heridos (incluídos un par de pandilleros) y la motocicleta en el camión y el coche de Dwight (como mancharais la tapicería de sangre, a Dwight no le va a hacer mucha gracia) y se largaron en busca de curación. Andy, Jurgen y Tyzan se encaminaron hacia la comunidad del chamán, y Donald y Mark al hospital militar, aunque por el camino Mark decidió que no merecía la pena cargar con los pandilleros semicadáveres y los tiró en mitad de la calle, donde las “diminutas” ratas de Raccoon City harían el resto. En el hospital fueron intervenidos de urgencia y al fin pudieron descansar.&lt;br /&gt;Los que fueron a casa del chamán, fueron recibidos por la misma gente que apenas dos horas antes los vio marcharse sanos y felices, los cuales vieron estupefactos cómo volvían de nuevo hechos un colador. Esto comenzó a sembrar la desconfianza de los guardias de la puerta. Aun así, ellos no estaban al mando, y mandaron llamar al maestro. Éste acudió con su eterna cara apacible, pero al ver de nuevo a los mismos personajes, en el mismo estado lamentable, su semblante se volvió bastante más serio. Amonestó a los compañeros explicándoles que no puede seguir cuidando a gente que no sabe cuidar de sí misma. Aun así, el milagro de la magia de Gaia volvió a fluir por sus cuerpos y curó sus heridas, sumiéndoles en un profundo bienestar. Viendo que el sanador les estaba haciendo un favor especial, Jurgen decidió ofrecerse a devolverle el favor haciendo algún trabajo para él, sin embargo no le agradó la propuesta del druida: el maestro comenzó a preguntarle si había conocido a alguien especialmente siniestro últimamente, cosa que Jurgen negó. Cuando el chamán comenzó a insistir, se dio cuenta de que Jurgen mentía, lo cual sólo podía significar que era amigo del mago de la muerte. Esto le enfureció, sin embargo consiguió controlarse y les pidió que se marcharan de su casa y pagaran a los guardias en la puerta. Tyzan trató de intimidar al chamán con “la mirada del tigre”, pero la falta de fuerza moral que te da saber que estás mintiendo, y la adusta serenidad del hechicero hizo que no pudiera sostener esa mirada mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último marrón tuvo lugar a la salida: con la ciudad sin comida y la comunidad creciendo cada día, las tarifas eran ahora más altas, y no tenían dinero suficiente para pagarles. Tuvieron que dejar sus armas como pago, y esto sacó de quicio a Jurgen, que se fue de allí maldiciendo al chamán y a toda la comunidad mientras Tyzan juraba que volvería. “El mundo está lleno de desagradecidos”, pensaron los guardias. En la puerta les esperaba James con el viejo Ford para llevarles de vuelta al almacén. Una vez allí, el coche quedó seco de gasolina, y prácticamente era de noche, así que decidieron descansar hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mañana temprano, los compañeros decidieron acudir a casa del Dr. Jackson a ver cómo se encontraba su “rehén contratado” Thomas, pero cuando llegaron, el médico les contó que el tipo se había fugado durante la noche: había limado pacientemente a escondidas uno de los mejores bisturís del doctor hasta convertirlo en una ganzúa con la que había podido abrir la puerta, aunque en el proceso se había estropeado la cerradura y la herramienta. Debió ser muy hábil para burlar a Lao, y sólo Dios sabe dónde andaría el tipo ése ahora, así que decidieron no darle más vueltas al asunto. Viendo lo cara que andaba la cosa a la hora de curar heridas, Andy, que tenía buena destreza médica, decidió encargar al doctor que consiguiera de sus contactos un maletín con instrumental quirúrgico para poder realizar aplicar medicina de campaña en situaciones chungas. El médico le dijo que lo tendría al día siguiente, e insistió en ver a sus contactos sólo, para que no desconfiaran de él. Tras esto, los compañeros se dirigieron al hospital para ver al resto del grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Mark despertó por la mañana, se llevó una agradable sorpresa: una hermosa mujer estaba sentada en la cama de al lado, haciendo compañía a un allegado suyo que estaba allí ingresado. El carroñero, con su típica sutileza, comenzó un ritual de cortejo digno de un “lomo plateado”, sin embargo la fragilidad de la chica engañaba, y bajo ésa apariencia había una persona curada de espantos que no se ruborizó demasiado ante tal despliegue de poesía… y el tipo de la cama era su novio. En fin, no era muy buen comienzo, pero siempre se podía mejorar. Decidieron echarse una partidita de cartas para arreglar un poco la mala entrada. La chica resultó llamarse Wendy López. Ella y su maromo, Lucas Jhonatan, se dedicaban al “comercio ilegal” y habían abandonado su Colombia natal cuando la guerra desestabilizó definitivamente el país. Emigraron a Estados Unidos, la tierra de las oportunidades, sólo para encontrar que el país era aún más inseguro, sin embargo ofrecía grandes oportunidades para el contrabando de armas, pues en una zona insegura, éstas son producto de primera necesidad. Aquello empezaba a pintar bien: si la chica estaba bien contactada, Mark podría seguir adelante con su idea de formar una banda en condiciones, y esta vez podrían llevar algo más que rifles AK y granadas de la 2ª G. M.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras jugaban a las cartas, llegaron Jurgen y Tyzan, con cara de famélicos: un tercer día sin comer comenzaba a ser demasiado. Los compañeros no sabían si lamer los platos en los que habían comido sus compañeros, pero éstos ya se les habían adelantado, y además no se sabe qué podría ser peor: lamer el plato en el que había comido el nigromante, o en el que había comido el carroñero (glup!). Wendy, viendo la situación salió al pasillo, y trató de usar sus encantos para camelarse a un médico y conseguir algo de comida para los colegas del carroñero. Fue sencillo: la promesa de sexo siempre suele funcionar, sin embargo no estaba en sus planes cumplirla (y menos con un médico calvo y feucho), y el médico en cuestión, que también había previsto la posibilidad, exigió el “pago” por adelantado, con lo que al final Tyzan y Jurgen se quedaron sin comer. Cuando volvió, el nigromante se había marchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andy estaba en la puerta del hospital, cuidando los rifles de sus compañeros, cuando vio salir a Donald. Le llamó y comenzó a proponerle un plan que había estado rumiando: expandir el rumor de que los Red Scars eran los que habían dejado sin comida a la ciudad asaltando el comboy. La idea era plausible: esa banda eran uno de los mayores grupos de poder de la ciudad, y más ahora que habían acumulado armas y equipo de forma desmedida ¿Por qué no acumular también comida? Comenzó a comentarle su plan a Donald, el cual no se pronunció demasiado sobre el plan, lo que Andy interpretó como una señal. Se dirigieron a un garito cercano al hospital, y tras pedir una cerveza caliente postapocalíptica, Andy comenzó a charlar con el regente, preguntándole acerca de si sabía algo de lo que se decía por ahí de que los Scars habían asaltado el comboy. El tipo se lo tomó a broma, y le dijo que no había oído nada de eso, pero cuando Andy se lo razonó, dudó un poco, pero zanjó el tema añadiendo que los rumores se extienden como la pólvora por Raccoon City, y si tuviera que hacer caso de todos, se volvería loco. Andy se sintió satisfecho de haber sembrado al menos la semilla de la duda, y observó cómo dos tipos cercanos habían estado pendientes de su charla con el camarero. Su plan marchaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscando un mendrugo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Andy y Donald salieron del tugurio, se encontraron con el resto del grupo en la puerta. Parece que habían hecho amigos: una chica bastante mona de pinta sudamericana y un maromo de aire protector se habían unido. Según Mark podían ser útiles a la hora de conseguir material, y hablando de eso mismo, el carroñero sugirió darse una vuelta por el mercado y visitar “al bueno de Sameh”. Pese a no estar repuesto aún de sus heridas, el carroñero parecía animado, justo al contrario que los dos mercenarios y el pandillero, a quienes la falta de comida comenzaba a pasarles factura, en su humor. De hecho Tyzan parecía algo más débil: hablaba menos que de costumbre. Se notaba quién había llenado el estómago hoy, y quien no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andy, Tyzan y Jurgen dejaron al resto se fueron a la sede del gremio de mercenarios, a ver si encontraban algo que llevarse a la boca, pero allí estaban como ellos: en la sala común varios miembros se jugaban a las cartas una barrita de cereales, y los ánimos estaban bastante caldeados. Para colmo, Jurgen y Andy no habían pagado la tasa de éste mes, y cuando, Hernest, el administrativo de turno y viejo conocido suyo se la pidió, el humor de Jurgen se agrió aún más: hacía tiempo que el gremio no le pasaba ningún encargo (un mes, para ser exactos), últimamente compraba las armas en el mercado en el puesto de Sameh en vez de en la armería del gremio, y la atención médica que el gremio ofrecía era demasiado básica para las heridas que él solía sufrir, por lo que comenzó a preguntarse qué demonios hacía aquella institución por él. Hubo un momento de tirantez, y finalmente Hernest por su vieja amistad, decidió dejarles ir, avisándoles de que si en cualquier momento las oficinas de racionamiento vuelven a abrir y no han pagado, no habría comida para ellos*. “No tendremos tanta suerte”, pensó un desanimado Jurgen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, Mark, Wendy y Lucas se paseaban por el mercado. Donald había decidido no acompañarles. Las compras compulsivas de los carroñeros se habían moderado un poco, con la excepción de los Scars, que seguían comprando todo lo que podían, que tampoco era mucho, ya que el mercado estaba bastante desabastecido: se echaba de menos mucho material mecánico, así como más armamento. Además, la euforia de días atrás de los Scars parecía haberse disipado; sus caras eran graves, algunas de mala hostia (más de la habitual), pero la mayoría era de cierta preocupación, incluso cautela. Parecían hasta más civilizados “¿Quién lo diría?” Pensó Mark. Se dirigieron al puesto de Sameh, que no era una excepción en ello; últimamente los negocios iban bien, quizá demasiado: el turco había vendido casi toda su mercancía y sólo le quedaban tres o cuatro rifles y un par pistolas de 9 mm. Mark presentó a sus nuevos amigos al comerciante, el cual estuvo más que encantado de conocer a Wendy. El carroñero estuvo preguntando sobre la buena marcha de aquella hermosa ciudad y Sameh le contó algo interesante: la cara “compungida” de los Scars tenía una explicación. Tras acumular armas suficientes como para conquistar Raccoon City entera, comenzaron a atraer la atención del ejército, sin embargo son una “empresa” perfectamente legal que ha hecho muchos y buenos tratos con las autoridades locales, por lo que no se les había investigado más. Sin embargo, hacía un par de días al parecer corrió el rumor de que habían secuestrado a un mando militar “o algo así”, y esa fue la excusa que la junta militar necesitaba para “entrar a preguntar” en su guarida. La noche anterior hubía habido un registro a gran escala de toda la madriguera de esa banda de carroñeros. No encontraron al supuesto secuestrado, pero sí gran cantidad de armamento pesado, material militar que no debía estar en manos de civiles y que fue decomisado, junto con multitud de rifles de asalto, granadas y otras armas ligeras de todo tipo. Todo fue incautado. Parece que no hubo mucho enfrentamiento. Los Scars aún debían tener interés en seguir trabajando legalmente para Raccoon City, lo cual no quería decir que aquello les hubiera hecho ni puta gracia. “Qué ironía: lo Scars sin desarmados”, pensó Mark con una sonrisa torcida. Bueno, eso de “desarmados” quizá era mucho decir, pero no dejaba de ser irónico. Definitivamente el día iba mejorando. Lástima que a Sameh no le quedara ningún arma pesada que echarse a la mochila. También le preguntó al comerciante sobre alguna forma de conseguir comida, pero la cosa andaba peor de lo que parecía, que ya es decir: Sameh les contó que en los barrios fuera del perímetro, la ley de oferta y demanda estaba actuando de forma horrible: los antiguos campos de refugiados, venidos de los yermos con la esperanza de alcanzar la ciudadanía, estaban sufriendo incursiones de cazadores de hombres, que entraban a saco en los núcleos y se llevaban a vivos y muertos, con una previsible finalidad**. “Lo cierto es que cuando un hobby se profesionaliza, empieza a apestar”, pensó Mark. Sin mucho más que hacer por allí, se largaron rumbo al gremio de mercenarios a esperar al resto, que al poco salieron con cara de pocos amigos. No estaba siendo un buen día para ellos, y Jurgen era el que peor lo llevaba. Se encaminaron hacia el almacén buscando algo que hacer, pero antes pasaron por casa del Dr Jackson. El médico ya tenía el instrumental para Andy: era un pequeño maletín nuevecito con todo tipo de herramientas para practicar intervenciones quirúrgicas, la envidia de un buen médico, pero el grupo estaba sin blanca, así que decidieron ofrecerle una de las motocicletas; últimamente tenían exceso de vehículos. Al médico le pareció buena idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidieron devolver el coche recuperado a Dwight. Quizá el viejo les diera algo que llevarse a la boca a cambio de recuperar su querido Buick. Encomendaron la tarea a Mark, el cual aceptó como pago una lista de piezas que necesitaban para poner en funcionamiento el viejo Cadillac de Donald (y un spray de pintura roja, a petición de Andy). Pensó que era un buen precio, pero el resto del grupo no estaba tan convencido: necesitaban comida, o en su defecto dinero para comprarla en los barrios bajos, y no la promesa de una lista de piezas para arreglar otro coche: ya tenían un coche un camión y tres motocicletas ¡Lo que necesitaban era llenar el puto estómago! El hambre y la desesperación llevó al habitualmente pacífico Jurgen a proponer atacar un negocio perfectamente legal de la ciudad sólo por que su dueño les caía mal después de que le tocaran las narices reiteradamente: la chatarrería de O’neil (además, como todo el mundo sabe, la chatarra es comestible xD). Así que Jurgen y Andy montaron en una de las motos y decidieron ir a reconocer el terreno. Jurgen se quedó con el vehículo a una distancia prudencial, y Andy se acercó al establecimiento. O’neil le recibió de bastante mejor humor que de costumbre, aunque Andy no conocía a aquel tipo y lo tomó como algo normal. Estuvo preguntándole acerca de piezas para reparar una motocicleta Yamaha mientras subrepticiamente se hacía una idea de las defensas que tenía el chatarrero. Pudo contar hasta cinco guardias bien armados, modelo “matonus comunis” de Raccoon City. Quedó en volver por allí con la moto en cuestión. Dio la vuelta a la manzana pasegurándose de que no le seguían y Jurgen y él se largaron de vuelta. Por el camino, Andy siguió adelante con su plan, realizando algunas pintadas acusatorias sobre los Red Scar. Si todo salía bien, esta maldita olla a presión que era Raccoon City, pronto estallaría en la cara de la banda de carroñeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dead end:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Andy y Jurgen llegaron al almacén con la información debían ser cerca de las 21:00. Andy sugiró recoger el instrumental médico de casa del doctor antes de meterse en otra refriega, para estar más preparados ante desgracias personales. Apenas faltaban 3 minutos para que el toque de queda se hiciera efectivo. La casa del médico estaba a unos 15-20 minutos en moto. Mark pensó que llegaría sin problemas, y Andy decidió acompañarle para hacer el canje, ya que el médico no querría saber nada de Mark después de lo de la última vez. Cogieron la moto y sus colegas les vieron marcharse por última vez. Porqué decidió Mark arriesgarse de esa manera y por qué ninguno de sus compañeros estimó el peligro que corría es algo aún difícil de entender. Andy y Mark salieron con el sol ya puesto en dirección Sur, hacia la casa del Dr. Jackson. Mark estrujaba el puño de la Yamaha a toda velocidad mientras el motor de la motocicleta resonaba por las calles oscuras y silenciosas. Se encontraba a unas manzanas de su objetivo cuando se percató de que otro motor más ronco resonaba tras ellos. Andy miró hacia atrás y vio unos potentes faros que les ganaban terreno; aquello empezaba a torcerse. Mark trató de despistar a sus perseguidores callejeando, pero éstos continuaron ganándole terreno. El carroñero retorcía el puño de la moto mientras esquivaba todo tipo de obstáculos por las calles, pero su motor de 250cc no daba más de sí con tanto peso. Sonaron disparos y las trazadoras comenzaron a brillar a su alrededor. Algunos impactos se sintieron en la moto pero no pareció ser alcanzada en ninguna parte vital. Mark seguía zigzagueando entre obstáculos y escombros mientras aquel monstruo simplemente pasaba por encima o los derribaba. Maldijo al cabrón de ingeniero que un día diseñó los Hummer y dio más gas a la moto. Andy sacó su Magnum y comenzó a abrir fuego dirigiendo sus disparos a donde creía que podía estar el parabrisas, pero con los faros de frente no podía adivinar el resultado, y aquel vehículo no parecía reducir la marcha. Una segunda ráfaga del artillero logró herir a Andy en la espalda. Decididamente, salir esa nocha había sido una mala idea. Se preguntó si el chamán les volvería a recibir. Mientras, Mark seguía jugándosela por las calles de Raccoon City. Conduciendo como un suicida, consiguió sacar algo de ventaja a sus perseguidores. Estaba evaluando la posibilidad de meterse, con moto incluida, en uno de los edificios, pero no vio ninguna entrada. En esto estaba cuando calle abajo vio los faros de otro vehículo que salía de una de las esquinas y comenzaba a girar en su dirección. Frenó la moto en seco y ésta racheó unos metros. Ambos se bajaron casi en marcha y se metieron en el edificio más cercano. Estaban casi en total oscuridad. En la penumbra pudieron ver distinguir una escalera que subía hacia las plantas del edificio y bajaba hacia el sótano. Mark decidió tirar rumbo al sótano, buscando desesperadamente un acceso a las alcantarillas (quizá recordando el sótano de la casa del chamán). Bajaron las escaleras y se encontraron en un pasillo en la más absoluta oscuridad. Fuera, Andy pudo oír cómo las patrullas detenían sus vehículos y comenzaban a desplegarse. En el pasillo no se veía absolutamente nada. Había puertas a derecha e izquierda, así que entraron por una de las de la derecha, metiéndose en lo que resultó ser un pequeño trastero en el que apenas tenían espacio para moverse. Aquello era una ratonera. Andy respiraba con dificultad, la herida le dolía y las sienes le martilleaban. Sopesaron la idea de rendirse, pero dedujeron que serían ejecutados allí mismo. Dedicieron esperar en la oscuridad en el más absoluto silencio. Pasaron unos minutos interminables envueltos en sudor frío. El tiempo transcurrió y comenzaron a oír sonidos que venían del pasillo: alguien iba abriendo las puertas una por una. Los compañeros se prepararon para una última resistencia. Cogieron sus armas, apuntaron hacia la puerta y esperaron. Por la rendija de abajo vieron algo de luz: alguien tenía una linterna al otro lado. El pomo de la puerta giró, y la mano de alguien oculto tras el marco la empujó hasta que quedó abierta. Se veía luz a ambos lados del marco: al menos había dos linternas ahí fuera. Súbitamente, una silueta entró en el cuarto y les alumbró a la cara al tiempo que les encañonaba. El soldado recibió dos disparos de calibre Magnum y salió despedido hacia atrás mientras gritaba “¡Están aquí! ¡Están aquí! ¡Me han dado!”. Mark y Andy aguardaron momentáneamente en la oscuridad a que otro incauto intentara entrar, pero en vez de eso, algo duro rodó por el suelo. “Granadas”, murmuró Mark. En aquel cubículo estuvieron sentenciados: no había ni donde saltar para ponerse a salvo. Las explosiones acabaron con la vida de Andy, pero el carroñero, aunque aturdido y ensordecido, aún seguía en pie y decidió tratar de abrirse paso hasta la salida por la fuerza. Al asomar al pasillo, fue recibido a tiros. A la luz de las linternas, pudo ver a un soldado apostado a cada lado de la puerta***, otro soldado tirado en el suelo apoyado en la pared con el abdomen ensangrentado y un cuarto que bajaba a toda prisa por las escaleras. Mark decidió que era más fácil sortear a uno que a dos, así que giró a la derecha. Tsun Tzu advierte en “El arte de la guerra” sobre los peligros de una huída hacia adelante, pero los carroñeros no suelen leer mucho, y la buena suerte suele elegir el peor momento para abandonarte. Mark corrió unos metros por el pasillo iluminado por las linternas de sus perseguidores sólo para encontrar que éste terminaba en una última puerta. Al carroñero no le hizo falta abrirla para adivinar que daba a otro trastero igual que todos los de aquella maldita ratonera. Sintió los impactos de varias balas y las fuerzas le fallaron. Mientras todo se volvía blanco y daba vueltas a su alrededor, pensó en lo que aún tenía pendiente: matar a O’neil, matar a los Red Scars, matar a Big Joe, y quizás a toda su banda, follarse a Wendy (matando previamente a su maromo)… demasiadas cosas; por el momento necesitaba descansar un poco… en un par de días, saldría del hospital… y podría pensar en ello, pero ahora… necesitaba… descansar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*NdA: la cuota del gremio incluye el impuesto de Raccoon City por derecho a racionamiento, agua potable, uso del hospital, protección militar… etc. Simplemente los mercenarios gremiados lo pagan a través de esta institución en una cuota única algo más alta, que incluye también la cuota del gremio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**Realmente no sé si esta información la facilitó Sameh o fue Hernest en el gremio, o quizá la oyó Andy en el tugurio junto al hospital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***Muy mala idea, pues pueden matarse por fuego cruzado, pero el máster tampoco pensó con claridad en aquel momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 9ª partida:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscando a Mark y Andy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primeras horas de la mañana en Raccoon City. En una solitaria zona de almacenes, seis compañeros de infortunio se debatían sobre la suerte de otros dos que faltaban. Mark y Andy se habían ido la noche anterior a casa del Dr. Jackson a intercambiar una motocicleta por un maletín de cirujano, pero no habían vuelto. Tras deliberar un rato, supusieron que habrían pasado la noche en casa del médico para no arriesgarse más con el toque de queda, así que decidieron ir a buscarlos, sólo para averiguar que no habían pasado por allí. Al saber que ni siquiera habían llegado a casa del doctor, comenzaron a temer lo peor, y decidieron no pensar más en ello. Esta ciudad se las gasta así, y si por un casual seguían vivos, ya volverían. Al salir del médico se dirigieron a Dwight’s a por las piezas para reparar el coche de Donald, aunque si Mark no volvía, tendrían que buscar un mecánico que realizara la reparación. Al llegar, el viejo mecánico tenía la lista completa de piezas listas para entregar. Cargaron el material y tras rehusar un par de veces los intentos del chatarrero de comprarles el camión, se largaron de allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procrastinando (o el arte de buscar otra cosa que hacer sin terminar las que tienes empezadas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontrándose de nuevo sin nada que hacer, empezaron a circular ideas extrañas entre el grupo: ¿Aliarse con Wachovsky y eliminar a la banda de Andolini? ¿Aliarse con Andolini y matar a Wachowsky? ¿Aliarse con ambos y matarlos a todos? ¿Conquistar Raccoon City? Por alguna razón, esta idea se les antojaba más sencilla que intentar hacer tratos con la peor banda de carroñeros de la ciudad. Finalmente optaron por la opción de Wendy: la traficante tenía entendido que el clan de Andolini había ganado bastante terreno al de Wachovsky en el tráfico de armas de la zona Sur, así que ponerse al servicio de esa familia quizá podría facilitarle un puesto de trabajo permanente a alguien de sus capacidades. Donald apoyó la moción, aunque no necesariamente con ese fin. Así, el variopinto grupo subió de nuevo a su camión y pusieron rumbo a la Torre Inclinada, un garito en la zona sin ley de la ciudad, con cierto aire italiano (considerando los tiempos que corren) donde Donald había tenido tratos con Giuseppe, un lugarteniente de Andolini. Cuando franqueaban el perímetro hacia la zona sin ley, decidieron adoptar a otro despojo humano: un tipo con pinta de carroñero venido a menos, trataba en vano de convencer a un soldado de que le dejara entrar en la ciudad, sin embargo, sin identificación ni dinero con el que sobornar al guardia, poco podía hacer. El grupo decidió invitarlo a unirse, con lo cual no entró en la ciudad, pero al menos dio algo de rumbo a su vida. El tipo se presentó como Adolf Texaco, un tipo un poco bocazas que al parecer sólo recordaba que se había despertado maltrecho en los yermos, a pocas millas de la ciudad. No tenía más que lo que llevaba puesto (lo cual lo eleva casi a nivel de clase media en Raccoon City). Había vuelto por su propio pie y atravesado los barrios periféricos hasta el borde de la zona segura. El resto ya lo conocían. Lo acomodaron en la parte de atrás del camión y p’alante. Sería otro más para disparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez frente a la Torre Inclinada, aparcaron en algún lugar disimulado (justo enfrente de los guardias de la puerta principal) y comenzaron a discutir quién se bajaba y hablaba con Guiseppe y quién se quedaba fuera, ante la atónita mirada de los matones, que comenzaban a congregarse en la puerta incapaces de discernir si aquellos tipos eran una amenaza o un circo ambulante. Finalmente decidió ir Wendy en solitario, que consiguió una entrevista con el consigliere de Andolini tras una breve charla con su jefe de seguridad.&lt;br /&gt;Una vez dentro, el ambiente era más cálido, incluso flotaba un cierto olor familiar a comida que aunque Wendy no supo identificar, hizo que su estómago gruñera. Guiseppe le esperaba en una mesa del fondo, con varios matones visiblemente armados y en su típica pose de “a verlas venir”. El buen tipo de Wendy siempre es una buena carta de presentación, no obstante Guiseppe aparenta tener de todo lo que se puede conseguir en este mundo post-war, así que pasó a exponer sus habilidades en el mundo del comercio ilícito de armas. Aunque nueva en la ciudad, sabía manejarse en ese mundo si tenía los contactos apropiados. El italiano no parecía muy impresionado, y su actitud se mostró incluso paternalista cuando Wendy le expuso lo que sabía de la actual guerra entre bandas, sin embargo la chica parecía muy segura de sí misma, así que Giuseppe decidió darle una oportunidad: en la zona del Tugurio del Perro Ahorcado, un tipo conocido como “Perro Loco” (sí, entre perros anda la cosa) había eliminado ya a dos “distribuidores” de Andolini, monopolizando el comercio de armas. La familia necesitaba a alguien poco conocido que eliminara a aquel “enemigo del libre mercado”, por el buen curso de los negocios. Si Wendy estaba tan bien preparada como alardeaba estarlo, podría llevar a cabo la tarea, y si la conseguía, se haría meritoria del reconocimiento de la familia. A Wendy le pareció una promesa un poco vaga, pero seguro que el propio botín ya merecía la pena, así que accedió.&lt;br /&gt;Una vez cerrado este trato, Wendy recordó que su grupo no comía mucho últimamente, y allí olía bien, de forma que pidió un adelanto en forma de comida, sin embargo Guiseppe no es hombre de dar limosnas, y la chica tuvo que comenzar a usar sus encantos para que el tipo accediera. Puede que el consigliere ande bien servido, pero siempre atrae la novedad, así que cerraron el segundo trato y se llevó a la chica un reservado donde ésta le hizo una felación como sólo unos labios cubanos saben hacer. Mientras se limpiaba, la chica consiguió identificar el familiar olor del local: ¡Mozzarella!... ¿De dónde sacarían mozzarella esos tipos en aquellos tiempos?&lt;br /&gt;Pasado un rato, Wendy volvió al camión con cara de culpabilidad y un recipiente con carne asada, bastante dura. Todos comieron ávidamente menos su compañero Lucas, que comenzaba a sospechar algo. No obstante, se guardó su parte; sabía que en cuanto lo asumiera el hambre podría más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo comenzó sus pesquisas por el Perro Ahorcado, un tugurio que Donald conocía bien de anteriores trapicheos. En la puerta, el habitual cadáver ahorcado y reseco de un perro se balanceaba tétricamente. Esperando que alguien lo robara esa nocha, como casi todas las noches últimamente. Entraron en el antro, que olía tan mal como siempre, y lucía una clientela tan “selecta” como habitualmente. Tras un breve vistazo, Donald vio una cara conocida: en su esquina habitual vio a un negro enorme con el que había hecho tratos en el pasado. Se trataba de Jason. Al parecer había conseguido salir vivo del infructuoso asalto a la casa del chamán. No obstante, eso no le hacía tener mejor suerte ahora que le habían encontrado. El tipo estaba comiendo apaciblemente en su rincón del garito, cuando el variado grupo se sentó alrededor de su mesa y comenzó a mirarlo fijamente. Tras un momento de tensión en el que Donald y él se reconocieron, el nigromante trató de obtener su colaboración de nuevo pero esta vez bajo amenaza y con la excusa de deberle un trabajo. Al final, de mala gana, el tipo tuvo que aceptar, bajo la única condición de que no habría brujería involucrada. Lograron coaccionar a Jason para que saliera del garito y explicarle fuera de qué se trataba el trabajo, pero el negro se negó a alejarse más de un par de metros de la puerta del garito, donde se sentía bajo la relativa seguridad del alcance de la vista de los parroquianos. Sabía que si se aventuraba más allá, sería hombre muerto. Así que allí mismo el nigromante le explicó en voz baja a quién buscaban, cosa que hizo cambiar rápidamente de opinión al tiparraco. Perro Loco era un tipo peligroso y trabajaba para Wachovsky; Jason prefería jugársela con los presentes antes que meterse en problemas con el traficante, así que sólo accedió a revelar el lugar donde el tipo en cuestión hacía los tratos, que resultó ser los bajos de un edificio a un par de millas de allí. Wendy intentó que el negro colaborase bajo amenaza, pero uno de los matones de la puerta del tugurio, que había escuchado parte de la conversación, la disuadió. El grupo decidió dejar a Jason en paz, más bien por no montarla allí mismo que por otra cosa, y se dirigieron a donde el tipo les había dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asalto a la diligencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jurgen dejó al grupo a un par de manzanas del lugar y volvió al almacén común a por algunas armas más para Texaco y Wendy. Mientras, el resto estuvo oteando la zona. Calle abajo, en la puerta del lugar señalado, había un camión parado y unos tipos con aspecto de carroñeros cargaban unos cajones. Con un examen más minucioso se dieron cuenta de que eran Red Scars en plena labor de aprovisionamiento. Rápidamente el grupo llegó a la conclusión de que atacar a los clientes del traficante formaba parte de la misión del día, y en cuanto Jurgen llegó comenzaron a discutir la mejor forma de abordar el asunto. En eso estaban cuando escucharon que el camión arrancaba y comenzaba a avanzar en su dirección, así que Wendy tomó la iniciativa: dobló la esquina hacia la desierta calle y comenzó a caminar contoneando sus caderas. Cuando el camión de los carroñeros llegó a su altura pegó un frenazo y, sin mediar palabra, cuatro de los tiparracos se bajaron del vehículo y comenzaron a correr hacia ella emitiendo gruñidos porcinos. Ahora que el besugo había mordido el anzuelo había que recoger el sedal: Wendy giró en redondo y echó a correr, volviendo la esquina. Cuando la partida orcoide dobló la esquina, se encontró ante un pelotón de fusilamiento que dejó malheridos a dos de ellos con la primera descarga de plomo. Tras la sorpresa inicial, los dos heridos se volvieron hacia el camión, mientras los otros comenzaban a abrir fuego. El carroñero que había quedado dentro del camión salió para unirse a la fiesta, mientras Texaco y Donald, en un alarde de valor insensato, se lanzaban al asalto del camión: Texaco ametralló una de las ruedas para evitar su huída, mientras Donald se metió en la cabina buscando acabar con el carroñero que se estaba poniendo al volante. Mientras, Lucas sometía su Glock a una cadencia de fuego demasiado rápida y la encasquillaba. Al ver esto, Wendy le pasó la suya y trató de darle instrucciones para que apoyara el ataque, pero el tipo tenía la cabeza en otra parte y no acertó sus disparos.&lt;br /&gt;Jurgen y Tyzan seguían disparando e hirieron a otro enemigo. Los carroñeros comenzaron a replegarse hacia la cabina y la caja trasera del camión, disparando al intruso que había dentro de él: Donald, el cual, por experiencias anteriores (o por intervención divina), consiguió no morir acribillado mientras trataba de rematar al carroñero que tenía al lado, aunque salió herido. El carroñero abrió la otra puerta de la cabina y salió por pies, pero Donald le alcanzó ya fuera del vehículo y lo remató, tras lo cual se abalanzó sobre él y comenzó a absorber la energía vital que se separaba del reciente cadáver.&lt;br /&gt;Al ver la cabina del camión vacía, otro carroñero malherido se lanzó a su interior, y trató de avanzar con el camión, pero el lastre de la rueda destrozada por Texaco hizo que no consiguiera avanzar. Al ver esto, Texaco se subió a la cabina tras él y trató de matarlo, repitiendo la escena del nigromante de unos segundos antes. Mientras, un carroñero yacía despanzurrado en la calle y los otros dos se guarecían en el  cajón trasero del camión, disparando como podían a quien estuviera en la cabina o a quien tratara de entrar por atrás. Lucas y Wendy aún disparaban mientras Tyzan se lanzó al asalto con su habitual entusiasmo, eliminando a uno de los enemigos, pero el otro sobrevivió e hirió a Tyzan. Por suerte para él, Jurgen, con su habitual táctica, le siguió y le prestó apoyo, sin embargo también falló sus disparos y se quedaron los dos vendidos. En la cabina, el último carroñero que quedaba, al verse a Texaco encima y notar que el camión no andaba, también salió por piernas por la puerta de su lado, pero fuera le esperaba el nigromante y ¡Ñam! Por suerte ninguno de sus compañeros vio lo que hizo.&lt;br /&gt;Texaco decidió no seguir al que huía, sino devolver desde la cabina los disparos recibidos desde la caja del camión. Maniobró como pudo su rifle AKM y disparó con gran tino a través del ventanuco que daba al espacio trasero. Esto acabó con la vida del último enemigo ante la sorprendida mirada de Jurgen y Tyzan.&lt;br /&gt;Una vez muertos todos, vieron que desde la guarida de los contrabandistas había dos tipos mirando con cara expectante. Sacaron el camión de la calle principal y lo ocultaron tras la esquina donde, al abrigo de miradas curiosas, comenzaron a inspeccionarlo. Descubrieron que el camión transportaba varios cajones de madera con el sello del ejército estadounidense mal borrado. A petición de Donald, comenzaron a cargar los cadáveres en su propio camión y pensaron en pasar los cajones también, sin embargo, a mitad de la tarea vieron que un grupo de cinco hombres bien armados se acercaba desde la guarida de los contrabandistas, de forma que decidieron esperarlos tras la esquina, como a los carroñeros. Wendy prefirió subir en el camión que aún funcionaba y dar la vuelta a la manzana para tratar de sorprender a sus enemigos por la espalda... y pasarles por encima. Mientras, Donald dijo “se va a levantar algo de niebla”... y a los pocos segundos, una niebla tan densa que se podía cortar con cuchillo y tenedor envolvió al grupo y al propio camión. Los compañeros, con cierta aprensión, se colocaron más o menos al borde de la niebla y esperaron a sus enemigos.&lt;br /&gt;Wendy consiguió dar la vuelta a la manzana a toda prisa. Su idea era torcer la bocacalle y atropellar al grupo, sin embargo, girar un ángulo de noventa grados a la velocidad a la que iba resultó más complicado de lo que parecía, y tuvo que abrir mucho más el giro. Entre eso y que en el desierto vecindario lo único que se oía era su motor, los supuestos sicarios de Perro Loco la esquivaron con facilidad y comenzaron a disparar al camión. Para su sorpresa, al salir a la calle principal Wendy vio que había estado a punto de pillar a un segundo grupo. El primero se había apresurado y había avanzado bastante más. Wendy aceleró el camión bajo una lluvia de balas y lo enfiló contra el segundo grupo, que alertado por el escándalo la vio venir y la esquivó con facilidad, descargando ráfagas de plomo contra el camión. Wendy dobló la esquina de nuevo con el camión hecho un colador para encontrarse de pronto metida en una densa niebla. Un humo blanco salía del motor y al vehículo le costaba andar. Se bajó y comunicó a sus colegas que los enemigos eran diez en vez de cinco. El grupo decidió rápidamente que era hora de huir, y mejor hacerlo en un camión con una rueda pinchada y con todo el botín, que en otro camión que comenzaba a caerse a trozos, de manera que Texaco se puso al volante y trató de hacerlo avanzar. El trasto comenzó a andar lentamente, mientras los sorprendidos enemigos se adentraban en la repentina niebla. La niebla era tan densa, que Texaco no veía por dónde demonios avanzaba con el camión, de forma que acabó chocando contra una farola en el momento en que en la trasera comenzaban a intercambiarse los primeros disparos. Desesperado, dio marcha atrás como pudo y estuvo a punto de pillar a uno de sus perseguidores, que se tiró al suelo justo a tiempo de evitar ser arrollado. Ambos grupos seguían intercambiando disparos mientras Wendy abría una de las cajas y encontraba cinco fusiles M16 sin estrenar pero sin una sola bala en ellos. Donald sufrió otra herida, y Lucas, por su parte, volvía a encasquillar su pistola Glock. O estas armas necesitaban mantenimiento, o él no tenía el día inspirado. Viéndose sin nada con lo que disparar, se puso a ayudar a Wendy a abrir cajas, en busca de algo útil, pero la segunda caja contenía más M16 ¿Dónde demonios estaba la munición para esos trastos?&lt;br /&gt;Finalmente, el camión pudo dejar atrás a sus perseguidores, y pusieron rumbo a “Donald Manor”. Sólo cuando ya estaban llegando al sitio, alguien dijo consternado: “Hostia, las piezas para el coche de Donald... estaban en el otro camión”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fiesta de bienvenida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rato después, llegaron a casa de Donald. Un marchito jardín rodeaba una casa decrépita de estilo colonial, con las ventanas de la planta baja cegadas con tablones. En el patio, junto a la entrada, una tumba abierta con los restos óseos de al menos dos personas, daba la bienvenida a todo el que pasara por allí. El desgastado grupo bajó del camión y comenzaron a echar un vistazo al botín: 10 rifles M16, un cajón con munición del 5.56 mm, una ametralladora M2 del calibre .50 con una caja de munición y un lanzacohetes anticarro soviético RPG-7 con tres proyectiles. Suficiente para empezar una pequeña guerra... lástima que en Raccoon City ninguna guerra es pequeña.&lt;br /&gt;Comenzaron a transportar el material al interior de la casa mientras Jurgen evaluaba la posibilidad de cambiarle la rueda destrozada al camión, pero al entrar en el “jardín”, Donald advirtió que la tierra alrededor de la fosa había sido removida, incluso alguien había vomitado allí cerca. Había tenido visita en su ausencia. Al comunicarlo, Lucas y Wendy decidieron bordear sigilosamente la casa, mientras Jurgen y Donald se preparaban a la entrada. Texaco, sin mucha experiencia y herido (creo) decidió esperar junto a Tyzan en el interior del camión (¿Tyzan fuera de la acción? Vaya despiste del máster). Lucas y Wendy accedieron a la casa por la cocina, pero no vieron a nadie. Mientras, Jurgen y Donald entraron por la puerta principal y registraron la planta baja, sin encontrar a nadie tampoco. Entonces oyeron los disparos...&lt;br /&gt;Tyzan miraba la casa expectante desde el camión y Texaco, absorto, tarareaba una cancioncilla en alguna jerga de carroñeros ininteligible, cuando varias ráfagas de disparos interrumpieron su concentración. Dos tipos con subfusiles disparaban desde el otro lado de la calle. Texaco, malherido, trató de responder al fuego sin mucho éxito, mientras Tyzan hacía lo mismo. Donald y Jurgen se asomaron a la puerta principal y vieron a dos tipos que avanzaban hacia la casa rodeando el camión desde su parte trasera. Mientras, al otro lado del vehículo, alguien disparaba contra los ocupantes de la cabina. El nigromante decidió buscar un buen puesto de tiro desde las rendijas de alguna de las ventanas de planta baja, mientras Jurgen abría fuego y hería a uno de los asaltantes. Lucas y Wendy decidieron subir a la planta de arriba para asegurarse un buen puesto de tiro. Desde la acera de enfrente, los matones seguían disparando al interior del camión, así que Texaco decidió salir de allí pasando por encima de Tyzan y buscó cobertura en la fosa del jardín, que le sirvió de improvisada trinchera (y de tumba, si las cosas seguían así). Tyzan seguía vociferando desde la cabina a los dos enemigos que tenía a la vista, sobre los que descargó una lluvia de plomo que los alcanzó a ambos, sin embargo seguían en pie. En la casa, los asaltantes ya estaban dentro del jardín, y trataban de rodear el inmueble. Donald, de un disparo acabó con la vida de uno de ellos mientras pensaba “fuera de mi jardín, cabrones”. Jurgen se asomó y no vio al otro. Supuso que estaría en la trasera de la casa y decidió ir tras él. Donald salió de la casa y examinó el cuerpo que había tirado en el suelo. “Muerto, -pensó- qué lástima”. Desde arriba, Wendy y su guardaespaldas apoyaban a Tyzan con sus disparos. En una de estas, Wendy consiguió volarle la cabeza a uno de los enemigos, y el otro, al ver el percal, decidió que era buen momento para largarse. Echó a correr renqueando, pero Tyzan salió como una bala del la cabina del camión (sacó un 20 corriendo) y lo alcanzó haciéndole un placaje en plena calle. El tipo murió del propio impacto, pero el entusiasmado pandillero no se percató y comenzó a machacarle la cabeza a culatazos con su rifle.&lt;br /&gt;Jurgen avanzó sigilosamente y llegó al lado trasero de la casa. Se asomó a la esquina, pero no vio a nadie, así que comenzó a avanzar lentamente hacia la puerta trasera. Mientras, Donald decidió hacer la misma maniobra que Jurgen por el lado opuesto, pero al pasar por delante de la puerta principal, una ráfaga de disparos proveniente de dentro de la casa estuvo a punto de alcanzarle. Bueno, ahora ya sabían dónde estaba el tipo. Jurgen oyó los disparos. Se asomó y vio al matón parapetado de espaldas a él, tras el marco de la puerta de la cocina y cubriendo el pasillo. El mercenario se asomó y abrió fuego hiriéndolo, pero aun a su enemigo le dio tiempo de volverse y disparar, sin mucho éxito. Con un segundo disparo, Jurgen esparció las tripas del tipo por la pared. Quizá después Donald, con su macabro sentido del humor, encontrara bonito el cuadro, pero por el momento era dantesco.&lt;br /&gt;Tyzan casi había reducido la cabeza de su enemigo a pulpa bebible cuando se percató de que ya no sonaban disparos. Parece que todo había terminado.&lt;br /&gt;Mientras Jurgen y Donald curaban a los heridos, por alguna razón que muchos lamentarían después conocer, el nigromante pidió que se trasladaran los cuatro cadáveres de los enemigos muertos a su sótano. Los que le ayudaron no olvidarían fácilmente lo que allí vieron. Grandes manchorrones de una costra negruzca cubrían el suelo, así como una enorme mesa que conoció tiempos mejores. El olor a descomposición, los cuchillos de diversos tamaños y la fosa abierta del patio dejaban claro para qué usaba el sótano de su casa el siniestro personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haciendo labores domésticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo pasó el resto del día y parte de la mañana siguiente realizando diversas tareas logísticas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Donald se encerró en el sótano y los separó los cuatro cadáveres en tres montones: huesos, vísceras y músculo comestible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Wendy y Jurgen cambiaron la rueda al camión y estuvieron el resto de la tarde planificando cómo hacer un doble fondo en la caja trasera. Sin embargo, un error con la sierra radial seccionó la barra de transmisión del vehículo, lo cual era un serio problema: hasta que no consiguieran una nueva y pusieran otra, el camión quedaría inutilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tyzan, herido, se llevó a Texaco a casa del Dr. Jackson, en busca de una mejor atención médica. Dijo que conocía una ruta para entrar en el perímetro subrepticiamente, a través de las alcantarillas… y nadie le puso pegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas estuvo limando los números de serie de parte de los M16.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de la cena, Donald invitó a todos a carne asada. Algunos consiguieron resistirse, pero los que sucumbieron al hambre no volverían a ser los mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo se acomodó para pasar la noche en casa de Donald, donde la atmósfera es opresiva y el silencio tan sepulcral como en una tumba. Es decir, a juego con la ciudad. Lucas y Wendy a provecharon para arreglar sus diferencias del día con sexo en un colchón mohoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, fueron a comprobar si el camión grúa que abandonaron seguía en su sitio, pero ya no estaba. Unas difusas huellas sugerían que lo podían haber arrastrado en dirección al almacén de los contrabandistas, así que lo dieron por perdido, por el momento. Después decidieron ir al taller de Dwight a preguntar por una barra de transmisión para el camión y algo de gasolina para el coche. Al llegar, el viejo Timothy les atendió amablemente, como de costumbre. Podría conseguir la barra de transmisión… si le decían para qué modelo la necesitaban. Ahí quedó patente que realmente los compañeros no saben lo que quieren en esta vida: nadie se había fijado en la marca y modelo del camión. Finalmente señalaron un camión parecido que pasaba por allí y Dwight se comprometió a tener la pieza para el día siguiente. En el caso de la gasolina, la cosa no era tan fácil; es cara y cada vez más difícil de conseguir. Finalmente Dwight, aunque receloso, acabó aceptando la promesa de Donald de proporcionarle “carne de cerdo”, más llevado por el hambre que por la lógica. Corren malos tiempos en Raccoon City. Aceptó dar un pequeño adelanto de la gasolina, y con ella el grupo volvió al almacén, donde encontraron a Slayer perreando. Con 10 litros de gasolina en el depósito, se pasaron por el mercado para comprar un saco de sal, otra de las extrañas peticiones de Donald, aunque por desgracia estaban empezando a dejar de resultar extrañas. Allí, en Sameh’s conocieron a un tipo esmirriado y feucho (no me mires así, Jose, que lo pone en los stats de tu hoja xD) que miraba todo a su alrededor como si la cosa no fuera con él. Se presentó como Albert F. Oswald. El tipo, sin apenas dinero, estaba tratando de conseguir que el turco le consiguiera un rifle de precisión. El grupo llegó allí, y casi sin saludar a Sameh, le robaron el cliente. Todos los infieles son unos ingratos, maldito país… Convencieron a Albert de que se uniera a su grupo de fracasados sin rumbo ni dirección, y él aceptó encantado en cuanto Slayer le prestó su rifle de caza. Las cosas se ven desde otro punto de vista con tu herramienta favorita en las manos.&lt;br /&gt;Volvieron en coche a casa de Donald, donde echaron el resto del día limando números de serie de las armas recién robadas, mientras el anfitrión se encerraba de de nuevo en el sótano de la casa con su recién comprado saco de sal. En cuanto Donald asó más “carne de cerdo”, se repitieron escenas como las del día anterior. Albert estuvo explorando la casa y encontró un puesto de vigilancia en la buhardilla desde donde se tenía una buena vista de la calle. Rebuscando por allí también encontró un cojín polvoriento cuya utilidad como silenciador improvisado estuvo sopesando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche pasó sin más complicaciones, y al día siguiente el grupo se encaminó hacia el taller de Dwight con un hatillo hecho con una bolsa de basura y una sábana vieja, con unos 20 Kg de “carne de cerdo”. La disyuntiva surgió a la hora de cruzar el perímetro: si en el control encontraban la mercancía, los ejecutarían a todos allí mismo, y nadie quería meterse en las alcantarillas, pero al final la necesidad de gasolina pudo más: todos fueron a pie por las alcantarillas mientras Slayer les esperaba con el almacén del chatarrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los túneles del alcantarillado estaban secos y oscuros. No se veía nada, de forma que tuvieron que improvisar una antorcha atando la sábana a un palo que Donald encendió al tocarla con la mano*. La vieja sábana comenzó a arder rápidamente y el grupo se apresuró a avanzar. Al cabo medio minuto, la antorcha se había convertido en una bola de fuego enganchada a un palo que soltaba una gran humareda negra mientras los Pjs, tosiendo, trataban de orientarse en los túneles. Tras varias bifurcaciones llegaron a una habitación de registro, que prefirieron no explorar cuando vieron varias sombras moverse en la oscuridad. De la sábana ya sólo quedaban jirones. Se estaban quedando sin luz y la bolsa de basura apenas aguantaba el peso de la mercancía. Cuando vieron que la luz se apagaba y las sombras comenzaban a correr hacia ellos, optaron por salir a la superficie por el pozo de registro más cercano cuando. Dicha elección se transformó en una carrera hacia la escalerilla mientras algo parecido a una rata sobrealimentada trataba de morder la pierna de Jurgen y Donald, que iba el último, sentía cómo algo le lastraba la bolsa que llevaba al hombro. La bolsa se rasgó, y Donald oyó cómo la carne se esparcía por el suelo del túnel mientras el último de sus compañeros trepaba por la escalerilla. Solo, y con la poca luz que entraba por la salida a superficie, pudo ver cómo una rata casi tan grande como su pierna huía con un buen trozo de carne en la boca. Se agachó tratando de recoger el resto del botín desparramado, cuando otro bicho pasó por su lado, enganchó otro trozo de carne y desapareció en la oscuridad. “Todo lo que se mueve en esta ciudad, vive de lo mismo”, pensaba agriamente el nigromante mientras recogía la paga de Dwight. Salió a la superficie justo a tiempo de ver cómo una patrulla militar torcía la esquina y enfilaba la calle a un par de manzanas de él. Sus compañeros se habían dispersado en diversas dirección como ratas cobardes, pero al menos estaban dentro del perímetro. Disimuló como pudo y se escurrió dentro del callejón más cercano. Mientras torcía la esquina pudo ver cómo la patrulla se paraba al pasar junto a la alcantarilla abierta y comenzaban a otear dentro.&lt;br /&gt;Cada miembro del grupo se encaminó por separado al punto de reunión: el almacén de Dwight, donde el mecánico les esperaba con la pieza lista y la gasolina, de la que sólo les dio 18 de los 20 litros prometidos, por que sólo había 18 Kg de carne (malditos roedores...). Luego tuvieron que convencerlo para que les alquilara también un mecánico por 20 Kg de carne más; colocar la barra no parecía tarea fácil, y menos sin el instrumental adecuado. Volvieron a casa de Donald con la pieza, el mecánico y toda la pesca, y en un lugar tan agradable como el jardín de Donald, el pobre muchacho tuvo que meterse bajo el camión y pasarse la mañana trabajando. Para amenizarle el trabajo, Donald le trajo una brocheta de su asado especial.&lt;br /&gt;Cuando el mecánico dijo con cara aliviada que ya había terminado, el grupo le convenció para que les hiciera otro trabajo: un doble fondo en la caja del camión. El muchacho aceptó por otros 20 Kg de cerdo salado más, esta vez sólo para él. La tarea le tomó casi todo el resto de la tarde, tras lo cual dejaron al asustado tipo de nuevo en Dwight’s y se volvieron para pasar la noche en la alegre casa de Donald.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El preludio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, el grupo estuvo sopesando qué hacer con los rifles obtenidos. Wendy sugirió vendérselos a Sameh y empezar a ganar puntos como proveedores del turco, pero el resto decidió venderlas al por menor para sacarles más margen**. El camión estaba seco de combustible, y no tenían diesel, así que cargaron todo el material en el coche y se dirigieron a la entrada del perímetro. Allí observaron que había gran agitación: cargando combustible a la salida, un convoy de los Red Scars formaba una enorme cola en el control de salida. Y tras ellos, hacían cola muchas otras bandas, bien pertrechadas y listas para partir. Al frente del convoy, un gigantesco camión modificado con planchas de blindaje y barras de defensa soldadas dejaba clara la diferencia entre la mayor banda de carroñeros de Raccoon City y el resto. Ya en el exterior del perímetro, otros coches con carroñeros, pandilleros y oportunistas de toda índole aguardaban expectantes. Con el maletero lleno de armas, el grupo comenzó a ponerse nervioso. Albert y Jurgen se adelantaron para comprobar si los soldados del control estaban revisando los vehículos que accedían, pero éstos estaban más ocupados en vigilar que la marea de carroñeros fluyera adecuadamente. Jurgen se acercó al camión y preguntó si necesitaban más personal. Los rudos tripulantes no se tomaron muy en serio la propuesta de Jurgen, pero ante su insistencia, el propio “capitán” del buque asomó por una escotilla para decirle que se largara, que no necesitaban a nadie más, y que si quería realmente enrolarse, viniera a verle a su regreso. No necesitaban más oportunistas a bordo. Jurgen echó un último vistazo al monstruo esperando ver algún rastro de Flint, pero todo lo que parecía haber en su interior eran puestos de tiro, de conducción y oteadores. No parecía que llevaran ningún prisionero.&lt;br /&gt;Mientras tanto, Slayer decidió comenzar a ofrecer la mercancía por allí mismo, a los que aguardaban fuera. La mayoría de ellos ya iban bien armados, pero Slayer siguió probando suerte hasta que encontró un grupo de ocho integrantes poco preparados repartidos entre un coche y una camioneta que sólo llevaban armas cortas y escopetas con munición de postas. Ofrecieron el coche que llevaban a cambio de ocho rifles automáticos y munición abundante y se apelotonaron todos el la camioneta.&lt;br /&gt;Una vez cerrado el trato, el grupo deliberó un poco y decidió procrastinar de nuevo: se unirían a lo quiera que fuese a montarse allí; ya habría tiempo de acabar con Perro Loco más tarde. Así que ocultaron el vehículo recién conseguido en un edificio cercano, no sin antes drenarle todo el combustible para aprovisionar mejor su viejo Ford. Cuando volvieron a la zona del tumulto, vieron que la columna Red Scars había terminado de aprovisionarse, pero en vez de salir rumbo a los yermos, estaba parada fuera del perímetro, realizando otro tipo de preparativos: en todos los vehículos, armamento de todo tipo era sacado de las zonas de carga, ensamblado y fijado en puestos artilleros. Ametralladoras pesadas, cañones de arpones artesanales y otros engendros de usos menos reconocibles. Pasó el rato, y los carroñeros lo tenían casi todo listo, sin embargo la columna seguía sin ponerse en marcha hacia donde quiera que se dirigiesen. En vez de eso, parecían estar esperando expectantes a que sus competidores también repostaran. Aquí se iba a liar la de Dios, y el grupo, como una sardina entre tiburones, aguardaba para sacar tajada, como todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Creo recordar que entre tus cosas hay un mechero Zippo. Te lo compraste al hacerte el Pj xDD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**Estoy pensando en cambiarle al juego el nombre, de Despojos a Risky Bussines o algo así &lt;_&lt; style="font-weight: bold;"&gt;Resumen 10ª partida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La marcha de los carroñeros:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era cerca de mediodía cuando la mitad de las bandas rivales hubo repostado y la columna Red Scar se puso en marcha. Con su buque insignia en el centro del convoy, precedido y seguido por otros vehículos de menor envergadura, pusieron rumbo a la salida Sur de la ciudad. Tras ella, otros grupos menores partieron a la zaga, como chacales al acecho. Los compañeros observaban todo esto en medio de la gran polvareda mezclada con humos de gasoil, pensando que toda este tinglado les venía un poco grande. Como ellos, otros grupúsculos, peor pertrechados, observaban la marcha de los grandes sin saber muy bien si aventurarse con la esperanza de recuperar algún despojo de la vecina batalla, o quedarse en la relativa seguridad de la ciudad. La mayoría decidieron partir a la aventura. Otros se dispersaron por la ciudad, y final mente sólo quedaron unos cuantos indecisos. El grupo observó un coche con varios negros (ciudadanosdecolorpostapocalípticos) que no tenían pinta de decidirse, así que Albert, Slayer y Donald se acercaron a hablar con ellos. Pese al buen colegueo de Slayer con sus “hermanos”, éstos no se sentían demasiado hermanados con el desconocido. Albert les expuso un plan sencillo, pero algo difuso: emboscar a la entrada de la ciudad a los supervivientes de la batalla cuando regresaran. La idea en sí parecía demasiado arriesgada, más aún que salir a los yermos y tratar de rapiñar los trocitos como hienas, de forma que los tipos no aceptaron. Cuando encima se cachondearon de la veteranía de Albert, éste estalló de ira e intentó pegarle un culatazo en la cara a uno de ellos, sin mucho éxito. Tanto mejor para él, ya que cinco cañones de cinco armas le apuntaron de forma directa invitándole amablemente a largarse.  Lejos de desanimarse, el grupo probó suerte con otro grupo que había por allí. Esta vez Slayer apordó el tema desde el punto de vista de “tenemos muchas armas y nos falta personal”. El grupo parecía indeciso, pero la intervención de Wendy los terminó de convencer. Uno de ellos se acercó al viejo Ford del grupo a comprobar el material. No había nada muy impresionante, pero realmente eran armas nuevas, así que volvió para deliberar con sus compañeros. Al poco volvió y con una respuesta afirmativa a la propuesta. El trato final sería ir al 50% y pagar cualquier equipamiento proporcionado por el grupo que los pandilleros necesitaran usar durante las correrías. Mientras, el grupo, comenzó a debatir el curso de acción a tomar: definitivamente, una guerra abierta en los yermos parecía morder algo más grande que lo que se puede tragar, así que barajaron otras dos opciones: explorar la guarida de los Red Scars, ahora que la mayoría estaban “de excursión” o asaltar el almacén de Perro Loco y completar el encargo para Giuseppe. Finalmente, en una ajustada votación que ni siquiera Tyzan era capaz de desempatar, decidieron probar suerte y hundirle el negocio a Perro Loco. Comunicaron el cambio de planes a sus recién contratados socios, que aguardaban pacientemente, se acomodaron trece personas en dos coches, más mal que bien, y pusieron rumbo de nuevo al almacén de los traficantes.   A veces te comes al oso, y a veces...  A un par de manzanas del lugar, justo donde unos días antes se hicieran con un envío para los Red Scars, dos destartalados coches y trece personas se reunían y planeaban. La puerta del objetivo era la entrada a un garaje, junto a la esquina en un cruce de calles, y estaba guardada por tipos bien armados. Eliminarlos sería fácil, pero ¿Cuántos habría dentro? Acordaron atacar desde diversos puntos. Albert, fiel a su estilo, comenzó a dar un sigiloso rodeo para apostarse en alguna de las ventanas frente a la entrada principal del objetivo. Los refuerzos recién contratados, junto a Texaco, se fueron en su coche dando otro rodeo por las manzanas de detrás el edificio, buscando alcanzar el portón desde el extremo opuesto de la calle. Tras un reconocimiento de Lucas, éste informó que había dos guardias vigilando en una de las ventanas traseras de la primera planta. Lucas y Wendy tratarían de escabullirse de dichos vigías y buscarían la escalera de incendios para colarse dentro, y Slayer, Tyzan y Donald se acercarían frontalmente. Jurgen tenía pensado ir con ellos, pero a última hora decidió dar también un rodeo y aproximarse por la última calle del cruce que quedaba por cubrir. Dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. El plan parecía bueno, y con algo de coordinación y un poco de suerte quizá habría funcionado, pero no hubo ninguna de las dos cosas.  Lentamente, Albert subía de puntillas por la escalera del edificio frente a la puerta de los traficantes cuando escuchó a dos personas hablando en el piso siguiente. Se paró en la escalera tratando de escuchar lo que decían. No pudo distinguir las palabras, pero parecía que hablaban tranquilamente en tono distendido. Entonces comenzó a oír disparos en la calle. Llegaba tarde a la fiesta. Lo mismo pensó Jurgen mientras se apresuraba dando la vuelta a la manzana. Mientras Slayer, Tyzan y Donald aguardaban alguna señal del “grupo 2” para avanzar, sonaron disparos no muy lejos de allí. Eso quería decir que el grupo 2 ya estaba sobre el objetivo, así que comenzaron su marcha hacia la puerta. Ahora sólo no se veía ningún guardia. Apretaron el paso. No tenían forma de saber cómo les iba al grupo 2, pero era tarde para echarse atrás. No podían saber que, el grupo 2 empezaba a tener problemas: cuando rodeaban el edificio del objetivo, comenzaron a recibir disparos desde algún punto de la fachada de enfrente e hirieron a dos de ellos. Trataron de responder a los disparos desde la calle, pero la posición era claramente desventajosa, de modo que Texaco dio media vuelta y fue corriendo a por el coche para sacarlos de allí. Lucas y Wendy se asomaron a la esquina de la trasera del edificio. Ahora se oían disparos no muy lejos de allí, pero no se veían los guardias, así que cruzaron hacia el edificio y se metieron por el primer callejón que vieron. Avanzaron entre basura y escombros y alcanzaron una escalera de incendios por la que comenzaron a subir. Ahora el tiroteo se oía por todos lados. Cuando Slayer, Tyzan y Donald llegaban al cruce, tres guardias salieron por la puerta principal y ambos grupos se encontraron frente a frente. Seis bastardos levantaron sus armas prestos a abrir fuego pero los matones fueron más rápidos, dejando a Donald fuera de combate e hiriendo a Tyzan y Slayer con las primeras descargas. Los dos pandilleros respondieron rápidamente haciendo lo mismo. Slayer logró herir a dos, pero Tyzan no tuvo su momento y falló. El tercero de los enemigos disparó en fuego automático con gran precisión, rematando a Donald y dejando al borde de la muerte a Tyzan y Slayer. Por una ventana de la fachada de enfrente, aparecieron dos enemigos más disparando, justo por donde esperaban que apareciera Albert proporcionando apoyo. Bajo esa lluvia de fuego, Tyzan, medio muerto, decidió que ya había tenido suficiente. Dio media vuelta y echó a correr. Slayer no dudó en seguirle mientras sus enemigos seguían disparando, sin mucho tino, por suerte para ellos. Albert, viendo la dantesca escena en la calle, decidió largarse de allí. Dio media vuelta y comenzó a bajar sigilosamente las escaleras. Ahora ya no escuchaba a nadie hablar en el piso de arriba, sólo disparos. Jurgen llegó calle abajo justo cuando Slayer y Tyzan se retiraban. Buscó cobertura en una esquina y disparó una tercera ráfaga, rematando a los dos heridos por Slayer y atrayendo el fuego sobre él. Esto dio un respiro a los dos pandilleros heridos, que corrían en desbandada mientras trataban de sujetarse las tripas. Lucas y Wendy entraron por la primera planta del edificio y oyeron cómo varios sicarios de Perro Loco bajaban a la carrera por las escaleras. Lucas se asomó con cautela y vio que eran tres. Ignorantes de lo mal que estaba la situación en la calle, decidieron seguirles y tratar de sorprenderles por la espalda, en lo que sería la última idea desafortunada de Lucas. Salieron a la calle disparando sin mucho éxito. Esto hizo que los enemigos volcaran su atención su atención sobre esta nueva amenaza. Los amante no pudieron sobrevivir a la lluvia de plomo que cinco armas automáticas descargaron sobre ellos y cayeron allí mismo. Lucas había muerto, y Wendy, inconsciente, se debatía al borde de la muerte. Para su desgracia, saldría viva de aquello. Texaco intentaba como un loco hacer un puente para arrancar el destartalado coche de los pandilleros contratados, mientras éstos respondían al fuego en plena calle, sin cobertura. Por fin consiguió arrancar el motor. Pisó a fondo y llegó a tiempo de cubrirles la retirada. Dos de ellos estaban ya más allá de toda ayuda, pero los otros tres se subieron al coche casi en marcha y salieron de allí todos por donde habían venido. El grupo 2 acababa de ser rechazado también. Texaco condujo como un loco hasta llegar al punto de partida del grupo 1, sólo para ver que a ellos les iba casi peor: Tyzan y Slayer se apoyaban en la pared medio desangrados mientras sus compañeros podían ser cualquiera de los cuerpos que estaban tirados en la calle. Tyzan y Slayer necesitaban ayuda urgente, así que los metió en el coche de los pandilleros y les pidió que los llevara a donde pudieran darles atención médica. Los tipos aceptaron sin rechistar con tal de salir de allí. Texaco entró en el viejo Ford y se dispuso a acometer la última heroicidad de su vida: sacaría de allí a sus compañeros moribundos. El bastidor del coche chirrió y las ruedas escarbaron en el asfalto cuando Texaco pisó a fondo. Cogió la esquina derrapando y enfiló calle abajo a toda
